Me explico... Visto como está el precio de la música, sobre todo desde que se jubiló nuestra amiga la peseta, yo me he decidido a descargar música por internet. De ahí que me puedan llamar Pirata (aunque más posiblemente podrían mentar a mi madre). Pero la cosa no es tan simple. Yo soy un honrado bucanero internauta: cuando hay un pez que me tiene buena pinta, me lo pesco en un P2P de esos, y le pego unas buenas oidas. Si no me convence, es posible que durante un tiempo se quede en mi disco duro, para acabar en la papelera de reciclaje. Y si me convence, depende de cómo esté el mercado, aplico la siguiente "fómula":
- Si es dificil de conseguir y lleva con precio estable y alto durante mucho tiempo:
(a) Puede que se me pasen las ganas de comprarmelo: o sea, no me gusta tanto como para hacer la inversión. Se va a la papelera
(b) No puedo vivir sin el: ¡adios a mis euros, hola disco mio!
- Si es música relativamente "popular", fácil de conseguir, etc..., sé que en unos meses lo tendré en una "serie media" en el Carreful. Así que se queda en mi disco duro hasta que llegue a la serie media, y luego me lo compro. Como quien dice, compro a crédito.
No se si creeis que es una práctica tan destructiva como para que las discográficas deban perseguir mi pellejo, y sea condenado a arder en el fuego eterno por los siglos de los siglos. De todos modos, me parece una forma más elegante de catar el producto que ir a comprarlo a un gran centro comercial y después devolverlo con la excusa de que está defectuoso, porque "en el minuto tal de la pista cual salta, y bla bla bla..."
El mayor problema de la música es que tanto yo como el resto de melómanos, sentimos esa necesidad de POSESIÓN que es tan típica de nuestra sociedad. Queremos TENER ese disco, solo nuestro, en nuestra casa, colocado en su lugar especial en la estantería adecuada. Yo a esa capacidad de posesión, viendo como está el planeta, lo considero un bien de lujo.
Somos coleccionistas de pequeñas obras de arte en serie, formadas por carátulas con diseños extravagantes, cajas inverosímiles y músicas imposibles. Realmente, si la música es una necesidad tan vital para nosotros, deberíamos hacer como con el hambre: si no encontramos un buen pollo asado, tendremos que comer lo que haya. O sea, si no hay pelas para el vinilo edición limitada con la pista extra radio-mix-discochacho-olé-version de cierto tema, tendremos que ir a iTunes a comprar los MP3 que más nos gusten por un precio más razonable.
En fin, el hecho es que la música es fruto del trabajo de gente y no se puede uno apropiar de ello. Si hay gente que pasa hambre y no roba comida, ¿vamos a robar nosotros música?
La vena posesiva a mi antes me daba con los libros: necesitaba tenerlos en mi casa, colocados en su estantería. Pero el 90% del tiempo estaban pasmando ahí. Así que al final me decanté por hacerme cliente asiduo de las bibliotecas. Salvo para el caso de las obras de consulta diaria, que inevitablemente he tenido que comprar.
Lo malo de la música es que no es como los libros: uno lee un libro y se queda satisfecho. Sin embargo, la música es como una droga más adictiva: requiere mayor número de dosis para dejarnos satisfechos. De ahi que el tema de las fonotecas no termine por cuajar mucho en mi, por lo que soy propietario de una pequeña colección de CDs. Para que el tema de las fonotecas funcionase, creo que deberían poner pequeñas cabinas a donde poder ir a "colocarse" cuando uno quisiera. Y ni así: ¿a ver con que cara mirarían a uno si llega con la guitarra a la fonoteca?
En fin, yo casi pediría a los distribuidores unas mayores facilidades para acceder a los contenidos de las obras que venden. Ahora que Internet resulta un medio de distribución increible, da igual que hagan protecciones anti-piratería, etc, etc... Al final, el que quiera piratear, lo hará. Y el que desee pagar por un trabajo, pagará cuando considere que ha encontrado un precio razonable para ello. Si las discográficas no venden, bajan los precios, así que no hay motivo para robar. Lo que hay que asegurar es que siempre existan fuentes de acceso a la música y restantes artes para personas que no dispongan de dinero para poder comprar un disco: fonotecas bien provistas, museos baratos, bibliotecas, ...
Bueno, ahi queda mi humilde y modesta opinión
Saludos