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Hola a todos. Estamos aquí de nuevo con ánimos renovados y dispuestos a entrar de lleno en la segunda parte de este suculento texto llamado maestros del groove, donde valoramos y analizamos las diferentes formas y maneras que presentan a la hora de moldear el ritmo nuestros famosos y cautivadores protagonistas. Recordemos que el groove es algo fundamental en un buen músico, y que éste no se consigue de una manera fácil ya que hay que mimarlo, alimentarlo y cuidarlo día a día para que crezca en nuestro interior. El talento innato de algunas personas, además del trabajo constante y minucioso, hacen que el groove fluya de una manera natural en ciertos intérpretes. De ellos hemos hablado y de ellos seguiremos haciéndolo en este artículo donde tratamos de resumir algunos de los más talentosos músicos de nuestro instrumento.
Introducción En el capítulo anterior estudiamos la manera de tocar de los pioneros de la batería, entre otros, artistas como Chick Webb o Gene Krupa, que supieron dar protagonismo a la percusión dentro de las bandas de su tiempo y que sentaron las bases que hoy componen los diferentes métodos de uso del instrumento. También recorrimos espacios donde los músicos se atrevían a experimentar y a elaborar nuevos patrones rítmicos, nuevas configuraciones o nuevos estilos, como es el caso de los mencionados Elvin Jones, Ginger Baker o Mitch Mitchell, músicos innovadores en su época que dieron un empujón más en la consolidación de la batería como eje principal de los grupos y bandas de su etapa. Esta vez, vamos a ir un poco más allá en el tiempo y vamos a conocer prestigiosos baterías con un groove y unas cualidades increíbles, e inmersos en un período histórico donde ya no es tan fácil sorprender al oyente, donde las réplicas y los plagios son la tónica predominante y donde solo unos pocos consiguen destacar de entre cientos de seguidores iluminados por el mismo sol musical.
Renovadores A finales de los sesenta y principio de los setenta, las cosas en la música estaban cambiando, los géneros se comenzaron a fusionar y muchos de los mitos y celebridades estaban muertos. El jazz comenzó a caminar de la mano del rock, creando así grupos de la talla de Mahavishnu Orchestra, Weather Report o Return to Forever, y un sinnúmero de músicos, como Robert Wyatt, John McLaughlin, Chick Corea, Herbie Hancock, Dave Holland, Wayne Shorter, Jean-Luc Ponty o Joe Zawinul, se hacían famosos bajo el paraguas del jazz-rock. Dentro de esta oleada de emergentes agrupaciones y solistas podemos destacar a grandísimos baterías como Tony Williams, Billy Cobham, Alex Acuña, Peter Erskine, Bill Bruford, Jack DeJohnette… Éstos son solo unos pocos de entre tantos que contribuyeron a dar un nuevo aspecto y color a la batería. Quiero destacar poderosamente de entre todos ellos a uno, por su coherencia, musicalidad e inigualable groove:
Steve Gadd (1945) Gadd posee un estilo muy puntual e inconfundible. Es, sin duda, uno de los baterías más personales y de carácter más marcado que conozco. Al escuchar una pieza interpretada por él, es imposible no reconocerle. Solo debemos fijarnos en el sonido y expresión de la batería para darnos cuenta de que el genio de Gadd esta detrás de ella. Para mí, y sin ningún tipo de titubeo, es el baterista con más groove que he escuchado, y su estilo ha influenciado a todas las generaciones posteriores de una manera clara y determinante. Ha trabajado con todo tipo de artistas y su versatilidad es admirable. Podemos escucharle en trabajos al lado de figuras tan dispares como Chick Corea, Herbie Hancock, Ron Carter, George Benson, Stanley Clarke, Al Di Meola, Eric Clapton, Steely Dan, Paul Simon, Barbra Streisand y James Taylor.
Su singular forma de tocar destaca por unas marcadas pautas: sus combinaciones en los patrones rítmicos, el uso de los acentos y un asombroso tempo. La utilización de rudimentos básicos como el paradiddle, en todas sus variantes, y su aplicación en diferentes elementos de la batería es un signo inconfundible de Gadd. El uso de los acentos en sus patrones de una forma sutil y delicada, además del empleo de las notas fantasma en la caja, hacen que sus patrones discurran de una manera natural y fluida. Si a todo esto le sumamos un tempo que parece caminar un paso por detrás del metrónomo, aun siendo tan preciso como un reloj suizo, el resultado es algo mágico, algo que solo Gadd sabe lograr y que además parece hacerlo de una manera sencilla, clara y espontánea.
Bernad Purdie (1939) Vamos a hablar ahora de uno de los baterías con más trabajos en estudio que existen. No hablamos de 100 ó 200 discos, no; hablamos de miles de discos. Como lo oyes. En realidad, la cifra no es exacta pero son muchos los que dicen que ronda los tres mil o cuatro mil discos. Lo que es seguro es que cuenta con más de cien números uno en las más famosas listas musicales del mundo.
La lista de gente a la que ha acompañado es interminable. Sólo os puedo ofrecer algunos de los más representativos: Aretha Franklin, Paul Butterfield, Larry Coryell, Miles Davis, Hall and Oates, Al Kooper, Herbie Mann, Todd Rundgren, Cat Stevens, Donny Hathaway, B.B. King, Sweet Lou Donaldson, Joe Cocker, Rolling Stones, James Brown, Tom Jones… Es increíble cómo este hombre ha sido capaz de tener tiempo para hacer algo así; está claro que su nivel, su musicalidad y su talento son extraordinarios. Purdie, además, cuenta con algún patrón rítmico propio o supuestamente creado por él, como es el famoso “Purdie Shuffle”. La forma de tocar es completamente congénita; parece haber nacido sentado en el taburete de su batería. Se pueden ver en su estilo pinceladas de jazz, soul, funk o rock: es la mezcla perfecta en la que reside su colosal éxito. Aun no siendo un virtuoso de la batería, ha sabido conseguir un groove increíble, sus patrones se adaptan perfectamente a cualquier estilo de música y su gran dominio de las notas fantasma en la caja o los acentos en el hi-hat lo hacen inconfundible. Bernard "Pretty" Purdie es, sin duda, el batería de estudio más grande que ha existido jamás…
Otros músicos excelentes de aquellos años, y que ayudaron a renovar el concepto musical de la batería, fueron Jeff Porcaro, creador del famoso shuffle al estilo Jeff Porcaro, el inconmensurable John Bonham, David Garibaldi, Simon Phillips o Neil Peart.
Más tarde, ya en la década de los ochenta y principios de los noventa, el virtuosismo en la batería y en el resto de instrumentos se hizo un amplio hueco en el mercado musical y la fusión alcanzó cotas de popularidad soberbias. En este momento fue cuando nacieron grandes estrellas de la batería como los célebres Vinnie Colaiuta, Dave Weckl, Terry Bozzio, Dennis Chambers, Steve Smith, Rod Morgenstein o Chad Wackerman. Sin duda, en este período musical emergieron grandes músicos, no solo en el jazz-rock, fusión o como se quiera denominar, sino en todos los ámbitos y territorios musicales.
Nosotros, por esta vez, vamos a dejar un poco al margen a los grandes virtuosos para centrarnos más en el groove de los músicos y en el simple hecho de hacer caminar las cosas de la mejor manera posible. Nos saltamos la época fusionera y nos metemos de lleno en la actualidad.
Contemporáneos
Stanton Moore Stanton es un batería que combina técnica, musicalidad y groove a partes iguales. Su principal influencia rítmica procede de Nueva Orleans, de donde es originario, y esto se nota de una manera muy fuerte en sus patrones y en su carácter musical a la batería.
Su estilo de jazz-funk es depurado y firme, teniendo siempre como protagonista al ritmo base, eso sí, muy elaborado y definido, con pocas florituras pero muy bien ejecutadas.
Su carrera musical se ha centrado principalmente en el grupo Galactic y su trayectoria en solitario con varios discos editados a su nombre, lo que no ha impedido que colaborara con muchos y grandes artistas como John Scofield, Karl Denson, George Porter Jr., Charlie Hunter, Warren Haynes, John Medeski, Chris Wood, Donald Harrison Jr., Dr. Lonnie Smith, Dr. John, Will Bernar, Tab Benoit o Robert Walter, entre otros. Es un batería que posee una muy buena técnica, lo que le permite, siempre en los momentos adecuados, desplegar un arsenal de recursos maravillosos combinando rudimentos ancestrales con otros de vigente actualidad. Tiene una forma clara y definida de tocar, sin errores y siempre manteniendo a la banda que acompaña en la cresta de la ola, sin momento alguno para el desmayo. Es, sin duda, uno de los músicos actuales con mayor capacidad para crear patrones que aporten a la música un potente groove.
Billy Martin (1963) Componente del famoso trío Medeski, Martin & Word, este batería de origen neoyorquino sorprende por su forma de tocar simple, sin demasiados adornos, casi rudimentaria, pero con una musicalidad y un sentido del ritmo especial. Billy no es un gran virtuoso y su técnica, en cierto modo, no es excesivamente transparente. Esto no ha impedido a este magnífico artista acompañar de manera magistral a gente como Bob Moses, John Scofield o Dave Burell, colaborando con ellos de manera habitual.
Su verdadera virtud es su creatividad y su capacidad de improvisación. Sus patrones caja-bombo son ricos e ingeniosos y trabaja las dinámicas de forma magistral. Además, su sonido vintage, gracias al uso de modelos antiguos en sus baterías, y su configuración ayudan a Martin a crear un sonido propio y singular. El estudio minucioso de ritmos como los provenientes de África o Brasil han aportado una visión más amplia al lenguaje rítmico a este artista, que aplica estos conocimientos a su ya imaginativa forma de tocar. Estamos hablando de un batería con un gran sentido del ritmo y con un carácter musical amplio y de largo desarrollo.
Otros músicos de este estilo en la actualidad son los conocidos Simon Lott, Alan Evans, Benny Greb, Keith Carlock, Genji Siraisi, Anthony "AC" Cole o Eric Bolivar. Dentro del grupo de contemporáneos podemos abarcar también a gente con un carácter mas jazzero pero con un talento magistral, como Brian Blade, Ari Hoenig, Jeff Ballard, Antonio Sánchez, Bill Stewart, JoJo Mayer, Eric Harland, Mark Guiliana o Greg Hutchinson. Tengo que hacer una mención especial dentro de este grupo a uno de nuestros jazzman más internacionales: el grandísimo batería y compositor catalán Jordi Rossy.
Hemos visto solo algunos de los más representativos músicos de todos los tiempos. Es complicado nombrar a todos los representantes de nuestro instrumento, supongo que muchos se habrán quedado en el tintero, pero no podemos extendernos más.
Ha sido todo un placer para mí como músico repasar a muchos de los baterías que me han influenciado directa o indirectamente y de los que hoy sigo aprendiendo, algo que nunca deberíamos dejar de hacer. Muchas gracias a todos vosotros por estar ahí, espero que hayáis disfrutado en este pequeño recorrido donde visitamos algunos de los personajes más grandes de la historia de nuestro instrumento.
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