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Vamos a intentar analizar la importancia que tiene dentro de nuestro instrumento el plato Ride, también llamado plato de ritmo o acompañamiento. Veremos cómo se ha convertido en una pieza clave en nuestro set y cómo ha llegado a ser una de las piezas más personales y singulares de nuestro instrumento. Sería más o menos fácil prescindir de muchos de los elementos que conforman nuestro instrumento, pero nos resultaría duro no poder contar con esta pieza fundamental en la vida de un batería.
Haremos un análisis también de las características de estos elementos, su fabricación, las medidas más comunes, su historia y el secreto que se esconde en los materiales y proporciones que los conforman.
Los platos Los platos, platillos, címbalos o cimbales son un instrumento de percusión consistente en un disco o un conjunto de discos circulares, cóncavos y metálicos. Su centro está agujereado para que puedan ser sostenidos en estructuras, o simplemente cogidos con las manos.
Estos instrumentos hace muchísimo tiempo que acompañan al ser humano. La cronología nos dice que ya existían en Oriente Medio en el año 1100 a.c. A lo largo de los siglos, los fabricantes han sabido conservar, en secreto, las aleaciones de los diversos metales que constituyen estas piezas y, hoy en día, son varios los creadores que afirman tener la fórmula mágica y primigenia en su poder.
Todos los platos son diferentes y cada uno tiene su propia voz o tono. Existen muchos tipos o modelos y, dependiendo de su tamaño, peso, configuración o forma, su denominación cambia. Tenemos los llamados Crash, Crash-Ride, el Charles (Hi-Hat, pareja), los Splash, los Chinas, Swishes, Cup-Chimes, Bells, Choppers (estos cuatro últimos pertenecientes al grupo de efectos), y por último el plato que nos ocupa hoy: el Ride.
Un poco de historia La batería nace a principios del siglo XX. Las principales piezas que la componen, el bombo, la caja y los platos, existían ya en las orquestas clásicas y las bandas militares; pero con la llegada del Ragtime, las primeras formaciones de jazz y la necesidad de músicos para las salas de baile, empieza a hacerse imprescindible el ensamblaje de todos los elementos anteriormente descritos. Estos diferentes instrumentos, reunidos y tocados por una única persona, configuran lo que hoy en día entendemos como set de batería.
No fue hasta la década de los años treinta cuando se introdujo definitivamente el plato Ride. Éste, junto a otro elemento muy innovador en aquella época, el Charles (pareja de platos con pedal) cambió la manera de entender el instrumento y la forma de mantener el ritmo dentro de la banda.
A partir de ahí, se han ido añadiendo diferentes componentes al conjunto y la batería no ha dejado de evolucionar desde entonces. Hoy en día podemos ver sets con innumerables platillos y un sinfín de elementos que llegan a encerrar (casi de forma literal) al baterista. Sirvan como ejemplo los últimos modelos de batería que el señor Terry Bozzio está utilizando en sus clinics por todo el mundo.
Fabricación La elaboración de platos comienza con unas piezas de metal fundido de diferentes aleaciones, según el fabricante. Aquí reside la diferencia más significativa entre unos u otros platos y el gran misterio, que mantienen en secreto los ancestrales creadores de estos elementos. Lo cierto es que nadie más que los productores saben los materiales y las proporciones utilizadas en sus fundiciones, y este secreto es un bien muy preciado y custodiado en las fábricas de marcas como Zildjian, Istanbul o Sabian, tres de las principales firmas en la actualidad.
Normalmente las mezclas más habituales son las que utilizan estaño y cobre, que dan como resultado el bronce, lo que realmente varía son las proporciones de cada material. Se suele utilizar entre un 80% y un 93% de cobre, el resto será estaño y otros materiales como la plata, el hierro o el plomo.
Como curiosidad deciros que los tibetanos, para la fabricación de sus campanas y gongs, deben utilizar los siete metales sagrados, en relación con siete astros sagrados:
• Oro: Sol • Mercurio: Mercurio • Plata: Luna • Plomo: Saturno • Hierro: Marte • Cobre: Venus • Estaño: Júpiter
Las piezas de metal, con sus diferentes aleaciones, son introducidas en hornos y calentadas a más de 800 grados centígrados, luego pasan a unas laminadoras donde las prensan y estiran. Este proceso puede repetirse entre diez y quince veces por unidad, dependiendo del tipo de platillo que se esté fabricando, y sirve para aportar resistencia y robustez al metal.
Tan pronto como la pieza ha sido templada y prensada hasta su forma final, se coloca en un eje, donde se corta la parte exterior del círculo para darle el tamaño adecuado. Una vez finalizado este paso, llega la hora del martilleado. Dicha técnica sirve para dar la forma final al plato, mejorar, ennoblecer y potenciar su sonido.
El añadido de los surcos tonales es una de las últimas transformaciones que se realizan. Se hace girando el objeto en un torno y con una hoja afilada, más o menos del tamaño de un dedo, se añaden los famosos surcos, esos que se asemejan bastante a las muescas que tienen los antiguos vinilos, para entendernos.
Para finalizar, se tratan los bordes para refinar el acabado y se dan los últimos remates, tales como pulimentos, grabados de logotipos o números de serie.
Los platillos suelen ser testados por gente especializada de la marca, antes de ser puestos a la venta.
Diferentes marcas, diferentes tratamientos Existen muchas leyendas y habladurías acerca de la producción de estos instrumentos. Muchas firmas alardean de tener el mejor metal, otras de ser más musicales, otras confían en su proceso totalmente artesanal, algunas por ser los productores más antiguos y otros por ser los más innovadores.
Debemos ser muy objetivos a la hora de elegir nuestros platos, y no dejarnos llevar por el aspecto o la marca de estos. Bajo mi punto de vista, lo mejor sería probar un gran número de ellos, y hacerlo casi con los ojos cerrados, sin que nos importe el fabricante o la versión del plato que ha salido el mes pasado, o si posee tales características o aquellas otras.
La elección de estos elementos suele ser una tarea difícil. Con el paso del tiempo y la experiencia adquirida, esta tarea se vuelve cada vez más intuitiva y personal. No debemos apresurarnos nunca en la compra, hay que estar seguros del sonido que andamos buscando y, sobre todo, tener la oportunidad de probar una gran cantidad y variedad de productos.
En la actualidad existen muchas compañías dedicadas a la producción de platillos, tales como Zildjian, Sabian, Istanbul (Agop, Mehmet), Paiste, Ufip, Meinl. Aunque estas son las más populares, existen otras muchas menos conocidas, como: Orion, Stagg, Bosphorus, Alchemy, Saluda, Anatolian, Wuhan, Turkish, Soultone, TRX, Amedia, Headliner, o Dream.
Una de las leyendas que existen es la relacionada con el envejecimiento de las piezas y con los métodos poco ortodoxos para conseguirlo. Me refiero a sepultar los platos bajo tierra. Hay quienes afirman que los grandes del jazz, en las décadas de los treinta y los cuarenta, practicaban esta estrategia para conseguir una degradación del metal y así lograr un sonido más “oscuro” o “sucio”. La propia marca Sabian ha querido comprobar esto y ha enterrado algunos de sus platos. La empresa ha puesto bajo tierra 100 Rides Vault Artisan de 21" durante 100 días y el resultado de este hecho todavía está sin determinar, ya que siguen enterrados. Habrá que esperar para saber si realmente se puede conseguir ese sonido “sucio” o todo queda en una leyenda urbana.
En la fábrica de Istanbul Agop se preocupan de otras cosas, como por ejemplo no quemarse con los círculos incandescentes cuando algunos de sus vigorosos trabajadores los trasladan de un departamento a otro sostenidos solamente por unas tenazas. Este proceso es uno de tantos para conseguir una elaboración totalmente artesanal de sus productos.
Cuando Zildjian en 1977 finalizó su producción en Estambul para trasladarse a EEUU, dos de sus empleados mas cualificados, Agop Tomurcuk y Mehmet Tamdeger, fundaron su propia empresa con los conocimientos y sabiduría que habían adquirido en la factoría del armenio Avedis Zildjian. Así nació la marca Istanbul. Se trata de platos totalmente hechos a mano, desde el corazón de Turquía. Actualmente la sociedad se ha dividido y ahora la conforman Istanbul Mehmet e Istanbul Agop. Curiosamente, las dos industrias dicen poseer el único y verdadero secreto de la elaboración artesanal de platillos.
Otro importante constructor es Paiste. Procedentes de Rusia, pasando por Estonia, Polonia, Alemania, Suiza, hasta llegar a EEUU, así se puede resumir la historia de la familia Paiste, dedicada desde hace décadas al arte de la producción de instrumentos. Actualmente sus fábricas se encuentran en Suiza, Alemania y EEUU. Desde allí, elaboran unos productos de grandísima calidad sin nada que envidiar a los primeros productores turcos.
Dejando a un lado el tema de los constructores, solamente cabe recordar que existen muchas marcas en el mercado y dependerá de lo que estemos buscando para decidirnos por unas u otras. Como decía el gran baterista Tony Thompson: "En definitiva, el platillo perfecto no existe. Se trata solamente del músico correcto, golpeando el platillo correcto, con el toque correcto, en el lugar correcto".
Nuestro Ride Como ya expliqué al principio de este artículo, nos resultaría muy difícil nuestro trabajo sin el Ride. Podemos desprendernos de un tom, como tantos y tantos bateristas que tocan con un solo tom, podemos desprendernos del tom base, también podríamos renunciar a la totalidad de los toms y a casi la totalidad de los platos, como los crash, a splash, chinas o efectos. Si el asunto se pone realmente complicado y sólo tenemos la opción de quedarnos con un solo compañero de los tambores, no sabría si elegir el Charles, o con un buen Ride.
En mi opinión, los elementos fundamentales son: Bombo, Caja, y Charles o Ride. Personalmente no estaría seguro de con cuál de estos dos últimos quedarme, como ya os he dicho; aunque la balanza se inclinaría casi seguro para la derecha, el lado de mi Ride.
La batería sin ningún plato dentro del set sería como un montón de tambores reunidos, como un sonido proveniente del interior de África. Algo primitivo, algo tribal, tosco y basto. Con sólo añadir un plato de las características de un Ride, el conjunto gana en personalidad, en elegancia, encanto y distinción.
He tenido situaciones de trabajo donde el guión requería sets mínimos y muchas veces el Ride me ha salvado el pellejo. Este elemento sólo hace la función de Charles, Crash, efectos y demás. El Ride le da personalidad a la batería y dice mucho de la personalidad del baterista. Solamente observando el tipo de plato que utiliza un músico podemos saber, casi a ciencia cierta, qué estilo toca, si le gusta tocar con mucho volumen, si se basa más en los pequeños detalles, si busca un sonido “oscuro”, o si por el contrario le agradan los sonidos dulces y suaves.
Creo que junto al la caja, el Ride es el elemento más particular e íntimo que poseemos los bateristas.
Tipos de Ride Dependiendo de varios factores, como el peso, el tamaño, la composición del metal, la forma y varios detalles más, tendremos un tipo de plato u otro.
-Peso: Al aumentar o reducir el peso, se eleva o disminuye la tonalidad, el volumen también se ve afectado. Un plato con poco peso tendrá poco volumen y viceversa, también se reduce la cantidad de sobretonos al multiplicar el peso. Referencias generales de clasificación por peso: eh (extra heavy), h (heavy), mh (medium heavy), m (medium), mt (medium thin), t (thin), pt (paper thin).
-Tamaño: Los tamaños de Ride más habituales son los que comprenden las medidas de 20” a 24 pulgadas. A partir de aquí, son medidas raras, aunque sí que existen Rides incluso de 32 pulgadas. Tenemos que recordar que una pulgada equivale a 25.4 mm (un dato que hay que tener en cuenta).
-Espesor: El espesor del plato disminuye gradualmente desde la campana hacia el extremo. Un borde delgado hace que el platillo responda rápido, aunque con un sonido poco mantenido. Sin embargo, un espesor homogéneo que finalice en un borde grueso, producirá un sonido con menos ataque, más preciso y con una prolongación mucho mayor del sonido.
-Aleación: Este es un campo un poco más incierto, ya que la mayoría de las veces no sabremos la composición exacta del metal del plato. Por regla general, a mayor proporción de cobre, menos de estaño y otros componentes, la calidad de la pieza será menor. Por el contrario, cuanto más metales “nobles” añadamos a la mezcla, junto con una mayor proporción de estaño, el sonido será más rico y más completo.
-Forma: La forma en este tipo de platos suele variar poco, y principalmente tenemos dos modelos básicos: Ride con campana, o sin ella (Flat). La campana influye sobre el volumen, sobretono y respuesta del platillo. Un platillo sin campana generalmente tiene un tono bajo, buena definición y volumen limitado.
Cuanto mayor sea el tamaño de la campana, más volumen y sobretonos tendrá el platillo en esa zona.
-Arco tonal: Al aumentar el arco del platillo se produce mayor tensión en la pieza, se vuelve más agudo, se reduce la cantidad de sobretonos y se mejora la definición.
-Torneado: Los surcos a lo largo del plato, definen la frecuencia tonal de éste. La forma del surco influye sobre el sonido, cuanto más pequeños sean los surcos tonales, el instrumento tendrá un sonido más amplio, claro y brillante. Por otra parte, una pieza sin surcos tendrá un sonido más denso, apretado, menos brillante y con una clara definición del golpe o “ping”.
-Martilleado: El martilleado da forma y mejora el sonido, haciéndolo más musical. Este puede ser artesanal o mecánico, y dependiendo de su distribución cambiará el carácter del plato. Un martilleado lineal suele producir un sonido claro, con respuesta rápida y con amplio decaimiento del sonido. Por otro lado, un trabajo discontinuo suele producir un tono más oscuro, menos definido y más cortado.
Tenemos otros factores que afectan también a la sonoridad, pero no de una forma tan directa como los anteriores. El acabado (natural, brillante o con coloración), el envejecimiento, los remaches u otros factores propios de modelos especiales o de determinadas marcas.
Conclusión El conjunto de todos los factores anteriormente citados es lo que da carácter y personalidad a un plato. Debemos buscar lo que más nos convenga, dependiendo del tipo de sonido que busquemos.
Armémonos de paciencia a la hora de elegir modelo, procuremos probar el mayor número de ellos, e intentemos dar con ese plato maravilloso que tanto deseamos.
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