De nuevo en banco de pruebas con esta gran firma. Tras la grata sensación producida por el último test de productos Radial Engineering, sólo puedo esperar lo mejor en preamplificación y efectos para guitarra, que cuenta con el aval de gran parte de las leyendas de las seis cuerdas. En esta ocasión, lo que antes era Musicmania volvió a deleitarnos con una selección de cinco pedales analógicos de la serie Bones: novedades de tamaño portátil, que tienen toda la pinta de responder al viejo lema pequeño, pero matón. Sobre todo, teniendo en cuenta los mencionados antecedentes.Sin más dilación, conectemos el equipo, y exprimamos bien el zumo de los nuevos frutos de Radial. Veamos si sigue tan sabroso como nos tiene acostumbrados.

Desembalando
Nada más abrir la caja, me percaté del pequeño tamaño de nuestros recién llegados. Eso sí, analógicos y atiborrados de funciones. Presentan todos el mismo diseño, con una robusta carcasa de acero del calibre 14. No es para menos, pues un material tan exquisito que va a estar sometido a las duras condiciones del directo lo merece. Y hablando de directo, el diseño compacto de estos pedales y su pequeño los hace ideales para encajarlos en nuestra pedalera customizada.

En este caso, tenemos cinco pedales: distorsión London Dual Distortion, distorsión Hollywood Dual Distortion, overdrive Texas Overdrive, conmutador de amplificador Twin-City ABY Amp Switcher y chorus Vienna Chorus. Todos ellos presentan circuitería de amplificación clase A, y sólo pueden ser alimentados por 9-12 V DC a 100 mA, sin posibilidad de emplear baterías independientes (obviamente, dada la cantidad de energía eléctrica que precisa un circuito clase A, no tiene sentido instalar una batería que va a ser agotada en poco tiempo). La sección I/O consta de entrada de instrumento y salida a a amplificador (1/4”), a excepción del Twin-City, que presenta dos salidas.

El equipo empleado para las pruebas ha sido una Ibanez SV5470 Prestige y un procesador Line 6 X3 Live. Comencemos el análisis, por partes.

Nota: cuando veáis que, a lo largo del artículo, empleo configuraciones muy diversas de pastillas (todas en modo “bobina simple”, “modo humbucker”, etc), se debe a que el modelo de Ibanez indicado permite, mediante push-pull, pasar de configuración HSH a SSS, con un selector de 5 posiciones que corresponden a las clásicas de la Stratocaster.

ALGO MÁS QUE DISTORSIÓN BRITÁNICA: LONDON DUAL DISTORTION
Este pedal ha sido uno de mis favoritos. Viene a ser, como comenta el fabricante, la versión de transistores del Hot British. En unos pocos centímetros cuadrados tenemos dos tipos de distorsiones, con control independiente de salida, conmutador con regulación de amplitud de agudos (recorte, plano y aumento) Kick, conmutador de boost de frecuencias medias (0, +7 y +12 db) Kick, potenciómetros para regular graves, agudos y distorsión generales.

Los pedales constan de un conmutador de canal para cada tipo de distorsión, y un bypass (por supuesto, true-bypass). La primera distorsión consiste en una saturación con medios moderados, más adecuada para ritmos, al estilo Plexi; en el caso de la segunda, se percibe un incremento de la intensidad de las frecuencias medias, que lo hacen más apropiado para solos.

Me ha gustado el hecho de tener control de salida independiente para cada canal, pues muchos pedales analógicos de estas dimensiones carecen de él. El segundo canal se distingue del primero en que presenta medios más intensos para lograr un tono más adecuado para solos y sustain.

El control de Bite ha sido un alivio a la hora de eliminar esas frecuencias que a menudo “embarran” el tono, y aumentar el sustain. Con el conmutador Kick a tope y ganancia moderada, he logrado sonidos británicos vintage, muy del estilo Brian May (en especial, en el canal 2): opaco y con medios enfatizados. Sin embargo, volviendo al canal 1, e incrementando el Bite, se pueden lograr tonos muy propios de la New Wave of British Heavy Metal, más agudo, crujiente, y con ganancia elevada. Incluso, reduciendo el Kick, e incrementando a tope graves y agudos, se pueden lograr tonos adecuados para metal moderno.

En definitiva, un concepto que agradará a los amantes del rock británico, pero no limitándolo a ello, sino ampliando la visión a posibilidades más modernas. Una pizca de versatilidad, que se agradece cuando tenemos un buen equipo y somos susceptibles de cambiar de estilo.

EL TURNO DE LOS BLUSISTAS: TEXAS OVERDRIVE
En esta ocasión, disponemos nuevamente de una saturación con doble canal, pero de tipo overdrive. Y lo cierto es que he visto mayor independencia entre dichos canales, pues disponemos de potenciómetros independientes para controlar tono y salida para cada uno, así como dos conmutadores de Bite, con tres niveles: Off (sin efecto), Med (boost de medios), Max (boost de medios y de ganancia).

El primer canal, con el Bite desactivado, me ha recordado mucho al célebre TubeScreamer de Ibanez, aunque nuestro invitado responde más dinámicamente en frecuencias. Perfecto para guitarra rítmica.

En cuanto al segundo, presenta una mayor apertura en medios, de manera que resulta ideal para tocar solos.

Realmente, lo que más me ha llamado la atención de este pedal es la variedad de sonidos que se puede lograr con los conmutadores Bite. Al estar desactivado, obtenemos un tono más vintage, pero si conmutamos a Med, se obtiene un tono más grueso, más fuerte en graves y medios. Y si conmutamos a Max, conseguimos un muy agresivo tono propio del blues eléctrico más salvaje. Este último me ha parecido perfecto para combinar con una humbucker en el puente de la guitarra, en especial con el canal 2, pues usar la pastilla de mástil sobresatura el sonido en exceso y el tono queda arruinado, ya que dicho canal se caracteriza por una mayor intensidad de medios.

Pienso que este pedal es un complemento ideal para crear tonos al estilo SRV, pues al configurar la electrónica de la guitarra en modo de pastillas Simple/Simple/Simple, en el canal 1, he logrado riffs con carácter muy similar. En especial, desactivando el bite, elevando el tone y empleando la pastilla del mástil en modo simple.

QUE NO FALTE EL ROCK AMERICANO: HOLLYWOOD DUAL DISTORTION
Otro que me ha gustado. ¿Qué tal un poco de saturación valvular americana en un módulo de bolsillo? Pues no busques más. En este caso, el pedal vuelve a tener dos canales, con dos potenciómetros reguladores de la salida, como únicos controles independientes por canal. El resto lo constituyen el nivel de distorsión, de graves y de agudos. Nuevamente, tenemos dos conmutadores de tres vías, con funciones específicas: Cut y Gain. El primero es un booster que añade +0, +7 ó +12 db de intensidad a las frecuencias medias, a fin de lograr un sonido más recio o engrosar el tono producido por pastillas de bobina simple.

El segundo controla el nivel de ganancia, de modo que en posición Low tenemos un efecto de tipo overdrive, con carácter vintage; en posición Med obtenemos distorsión moderada, y en Max nos aproximamos a un concepto moderno de saturación.

En cuanto a los canales, nuevamente el segundo canal difiere del primero en una mayor percepción de medios, de cara al trabajo solista.

La versatilidad está servida: con Cut en posición +12 db en el segundo canal, podemos obtener tonos desgarrados y crudos, adecuados para hard rock. O bien incrementar ganancia, graves, agudos, y Max en Gain: jugando con Cut, lograremos un tono que se aproxima al Dual Rectifier, e incluso distorsiones fuzz al estilo Big Muff de Electro-Harmonix. Y por supuesto, sin olvidar, como he apuntado anteriormente, el aspecto vintage: con el primer canal, con ganancia en Low y +7db en Cut, variando el drive podemos obtener gran cantidad de tonos de rock & roll, con una tendencia a amplificadores Orange, e incluso, si lo deseamos, con más presencia.

Definitivamente, un tono americano muy dinámico que no recomendaría en absoluto a los que cultiven únicamente rock británico.

Algo que me ha sorprendido es el realismo con que se ha logrado imitar el sonido valvular, incluso la respuesta a nivel de control: al incrementar el volumen, la saturación producida emula con casi total perfección lo que sería la correspondiente a una etapa de válvulas. Aunque eso sí, he echado de menos un control independiente de distorsión. Hubiese alcanzado la perfección.

UN DURO COMPETIDOR PARA EL CH-1: VIENNA CHORUS
No todo han de ser saturaciones, así que dejemos paso a los efectos. Se trata de un chorus de doble canal conmutable mediante un switch, con controles independientes de frecuencia de modulación (Rate) y de amplitud (Depth). Esto ha sido agradable, pues me ha dado la sensación de tener dos pedales en lugar de uno, amén de la sencillez de manejo.

Comenzando con un tono limpio, configuro los parámetros a fin de ver hasta dónde se distingue este chorus de otros. Algo que es común respecto a lo que he comprobado en anteriores pedales: ni un ruido. El efecto es cristalino y totalmente limpio de distorsiones. Incluso al saturar el tono, me ha encantado el equilibrio alcanzado. A la hora de probar efectos de modulación, es quizá la parte que más me preocupa, la distorsión indeseada.
Mientras, por otro lado, he configurado un chorus más vibrante y rápido para el segundo canal. A decir verdad, para alguien que realmente ame el efecto chorus, la opción de tener dos configuraciones con esta calidad de sonido hace de este pedal, cuando menos, apetecible. Comparado con el aclamado CH-1 de Boss, quizá este pedal no ofrezca tantos parámetros para configurar el efecto. Y es más, creo que hubiese estado bien añadir un control de nivel de entrada.

En cualquier caso, con Rate y Depth podemos crear multitud de configuraciones, y ofrece lo que muchos no: dualidad y una respuesta limpia.

Por si fuera poco, también alberga un switch que conmuta entre el modo estándar (Normal) y el modo Turbo, que da un toque más agresivo al tradicional efecto chorus: produce un sonido más envolvente y psicodélico, con efecto de atmósfera, y con mayores variaciones. Me ha enamorado al combinarlo con el Hollywood Dual Distortion. He podido lograr tonos “lead” vintage, muy del estilo del gran Jimmi Hendrix.

Limpio, bicanal y a toda prueba. Un “peque” a tener en cuenta.

TWIN-CITY ABY AMP SWITCHER: CONMUTACIÓN DE AMPLIFICADORES MÁS NATURAL QUE NUNCA
Dejando los efectos aparte, finalizaremos este banco de pruebas con un pedal que me ha fascinado en la calidad de sus funciones.

De entrada, como se ha apuntado anteriormente, se trata de un conmutador para dos amplificadores (A y B), así que ha habido que migrar a una sala de ensayo, donde he tenido a mi disposición dos “rigs”: uno constituído por un Engl Blackmore Signature, y otro por un Mesa Boogie Lone Star.

Ahora que estamos en condiciones, veamos qué tal responde. De entrada, disponemos de un conmutador Both que activa/desactiva ambos amplificadores simultáneamente, y otro que conmuta entre un amplificador y otro.

De entrada, he probado a activar ambos simultáneamente, y mientras tanto, conmutar entre uno y otro empleando el segundo pulsador. En efecto, el pulsador de ambos es prioritario, y al mantenerlo funcionando, la conmutación entre uno y otro mediante el segundo pulsador, será ignorada en tiempo real hasta que se desactive la opción de ambos (Both).

¿Qué puede destacarse? No se percibe el más mínimo ruido ni distorsión al conmutar. Extremadamente limpio, y sin “crujir”.

Pero esto no acaba aquí. Este pedal esta equipado con la tecnología Drag, patentada por Radial. Se trata de un sistema de compensación que permite recuperar las pérdidas provocadas por los cables de conexión jack entre guitarra y equipo, respecto a la señal, desde que se envía como impulso a partir de las pastillas. Un potenciómetro lateral interno permite regular la carga.

Por otra parte, tenemos dos conmutadores, 180º y Lift. El primero permite invertir la fase de la salida del amplificador B, con objeto de que las señales de ambos estén en fase y la acústica debidamente orientada. El segundo desconecta la tierra de la salida del amplificador B, a fin de minimizar el ruido electromagnético. Y desde luego, cumplen su cometido a la perfección. Realmente, prácticamente no he visto necesario activar estos dos últimos conmutadores, pues el dispositivo en sí ya es más que preciso. Esto dice mucho del fabricante, pues demuestra su interés por llegar hasta las pérdidas de señal menos perceptibles.

CARACTERÍSTICAS NOTABLES Y CONCLUSIONES
Habréis notado que, pese a su pequeño tamaño, no estamos hablando de un precio que cualquiera pueda permitirse, tratándose de pedales con función específica, y agravado por no incluir el alimentador: 184 €/unidad, IVA incluido. No obstante, hay que señalar que dicho precio no está exento de justificación. Por partes:

a) La construcción y los materiales son de una calidad fuera de serie: la gruesa carcasa de acero, una impedancia de salida mínima, el circuito es de clase A, alberga la tecnología EIS (Electronic Impulse Switching), que garantiza la inexistencia de distorsiones por activar contundentemente un dispositivo mecánico como es el conmutador.

Incluso la gran luminosidad de los LED’s es satisfactoria. Esto puede parecer insignificante, pero tratándose de pedales diseñados para ser empleados conectados en pedaleras, en directo se agradece una correcta distinción de los parámetros activos de nuestro equipo, en condiciones de escasa luminosidad.

b) Las tecnologías empleadas en el Twin-City son prueba irrefutable de lo fino que llega a hilar Radial a la hora de perseguir fidelidad de sonido, y control absoluto, incluso en un dispositivo tan diminuto. Aparte del Drag, emplea una salida con transformador de aislamiento para separar ambos circuitos y eliminar zumbidos en bucles.

c) La perfecta emulación del efecto y el feel que se obtienen al variar los parámetros, como es comprobar la saturación típica de una válvula de potencia, al elevar la salida, es innegable.

Me gustaría aprovechar este apartado para destacar la función de estos pedales en bucles de amplificadores valvulares, y es que, aunque emulan excelentemente el efecto valvular en un amplificador de estado sólido, realmente donde se experimenta la verdadera sensación concebida por estos pedales es en los primeros, y a pleno volumen. Esto me hace pensar que en directo han de ser una verdadera delicia. Este hecho ha sido contrastado estudiando ambos casos, ya que al desplazarme para probar el Twin-City, llevé también los pedales de efectos, recién testados en el Line 6, hambriento por la curiosidad de ver qué tal responden al trabajar con ambas tecnologías.

En definitiva, Radial ha demostrado una vez más que sus productos son para toda la vida, y con un nivel de atención a los detalles que hacen que despunten de entre muchos fabricantes. Crème de la crème.