¿Alguna vez has deseado un previo de efectos pequeño, analógico, de carcasa metálica, true bypass, atiborrado de posibilidades, excelente sonido y avalado por grandes de las seis cuerdas, como Steve Lukather o Eric Johnson? Pues lo que nos atañe hoy viene a ser la respuesta; o al menos, una de las mejores. De la mano de Radial Engineering, se nos brinda unos pedales que, según parece, son la aspirina para aquellos que sufren de falta de espacio y versatilidad al mismo tiempo.

Y, tal y como huele el plato de hoy, parece que estas virtudes no mermarán la calidad sonora como compensación, sino más bien al revés. Un previo
valvular y otro acústico. Veamos si tenemos ante nosotros una novedad en el terreno, o si se trata de más de lo mismo. Desde luego, siendo diseñados por Radial Engineering, nimiedades no serán.

Desembalando
Hacía tiempo que no analizaba pedales de efectos como banco de pruebas ISP, desde los Digitech Hardwire. Es por esto que quizá sienta deseos de probar el nuevo material con ahínco. Nada mejor para la “vuelta al cole”.

Parece que tenemos un previo con válvula 12AX7 del tipo “olvídate del resto de tu equipo, que aquí tienes el todo en uno”. Lo cierto es que este tipo de dispositivos me parece especialmente útil en giras prolongadas, y en grupos con protocolo de orquesta y carretera: resistentes, versátiles, con cantidad de I/Os, ocupan poco espacio...
Este pequeño presenta dos canales, ambos de distorsión: uno dinámico para una mejor definición de riffs y acordes, y otro de tipo lead, con sustain, perfecto para desarrollar solos. Por otra parte, en modo bypass se ofrece el sonido limpio. Deduzco que, por estas tres posibilidades, de ahí el nombre “Trimode”.

En cuanto al PZ-Pre, como su nombre indica, es un previo para instrumentos con piezo. Lo cierto es que promete: mismo tamaño que el anterior Tonebone, varias ecualizaciones, entradas para dos instrumentos... Lo cierto es que un laboratorio para acústicas, aparentemente versátil, en un tamaño tan reducido, seduce sobremanera. Y desde el punto de vista personal, me tiene especialmente intrigado, ya que hace tiempo que tenía en mente encontrar un “cacharro” de estas características, sin exceso en el precio. Y como guinda, en el pack se incluye el adaptador de corriente de 15 V DC, lo cual me place, pues a menudo se venden por separado.

Observaciones: características
De entrada, el Trimode presenta, en su canal doble de distorsión, potenciómetros independientes para controlar la señal de entrada y la salida obtenida. Su estructura y sección de entrada/salida es bastante simple: entrada de instrumento, salida para ampli, y bucle de efectos para otros pedales. Hay algo que valoro enormemente en previos, y es que cada canal/modo presente controles independientes; si son variados, mejor que mejor. Por ello lo he enfatizado al comienzo.

Sin embargo, lo que distingue estos pedales de otros similares, es la precisión con la que poder lograr sonidos, a través de los conmutadores de tres posiciones, que da lugar a configuraciones distintas cada vez que pulsamos el pedal. Por un lado es claro lo que se puede obtener al distinguir entre las posiciones de uno de los conmutadores (brillante, plano, oscuro). Por otro, los boosters de medios permiten conmutación entre plano, 7B y 13 dB. Y he pluralizado, puesto que cada modo de distorsión tiene su control. Como guinda final, se ha añadido un conmutador de ganancia, que me ha aliviado sobremanera, pues hay tres modos: bajo, medio y alto. Deduzco que cada uno corresponderá, en cierto modo, a “crunch”, “lead” y “moderno”.

El PZ-Pre, en cambio, es harto complicado, pero no por ello difícil de emplear. Me han brillado los ojos de sorpresa tras averiguar que tanto cabe en tan poco espacio.
Presenta nada menos que dos entradas para instrumento, salida de amplificador, afinador (¡genial!), entradas a previo para piezo, de impedancia elevada (para conectar pastillas piezoeléctricas sin necesidad de un previo en el instrumento), filtros anti-feedback, control de entradas (una, otra, o mezcla de las señales de ambas), pedal de mute (que también controla el afinador), bucle de efectos, ecualizador preciso de tres bandas, volumen doble, salida directa sin pasar por previo... ¿Queréis más? Cómo no: los conmutadores permiten seleccionar, activando/desactivando mediante el pedal boost, el bucle de efectos, el booster de 8 dB o bien ambos. Y los conmutadores que nos quedan: para el filtro anti-feedback (bypass, normal o profundo), y de paso bajo (88 Hz, 200 Hz), y por último, el de variación de fase (normal, invertida y 180º).

Como veis, a nuestros invitados no les falta de nada. Dado su reducido tamaño, y sus múltiples “armas”, se podría decir que estos son para el guitarrista lo que un destructor de bolsillo de la I Guerra Mundial para la marina.

Enchufando: control y sonido
No puedo resistirme a probar la distorsión del Trimode directamente con mi Strato, (conectada directamente al previo y la salida del mismo al ampli), antes que comprobar el bypass u otras posibilidades. Establecemos una ganancia baja, tono oscuro y los medios a 7 dB. No imaginaba que el sonido obtenido fuese a ser tan rocanrolero; justo lo que pretendía extraer de esta configuración. Grave, rítmico, dinámico... Y la definición y calidez del sonido es innegable, con esa válvula respondiendo a la acción a la hora de atacar las cuerdas, “rompiendo” la señal al atacar más fuerte. Un feel exquisito, sin duda.

Ahora es el momento de armar un poco más de ruido. Afortunadamente, disponemos de dos canales, así que podemos programar el otro sin variar nuestra configuración actual.

Se me ha ocurrido, en este caso, poner el pedal “a tope”, con la máxima ganancia y drive, a fin de distinguir los extremos de distorsión que delimita este “bicho”.
Sorprendente. Disminuyendo las frecuencias medias al mínimo y con modo “bright”, convertimos nuestro equipo en una máquina de metal moderno.

Y digo yo, ¿qué hay dentro de los extremos? Pongamos la ganancia a mitad, los medios a 13 dB y el modo “normal” de tono. Los solos vuelan. Así de simple. Me ha parecido muy acertada la separación de la ecualización de medios, pues es muy útil programar estos pedales para obtener un sonido dinámico para desarrollar riffs, acordes y, en definitiva, trabajo rítmico; y por otra parte, obtener algo más propio para realizar solos, donde normalmente vemos enfatizados los medios. Ambos mundos, elegibles mediante un simple pisotón. Realmente convincente.

Pero, ¿y el bypass? No hemos hablado de que la señal pasa perfectamente, sin ningún “clip”, ni modificación en las frecuencias. Podríamos considerarlo perfectamente un tercer canal.

Viendo las posibilidades de variación de ganancia y distorsión con este previo, me parecería perfecto para complementar un amplificador valvular de estilo vintage, cuyos objetivos no son precisamente el infierno metalero; véase un Vox, un Fender o un Matchless.

Pequeño, pero matón.

Es el turno del PZ-PRE. Para ser sincero, tenía bastante más interés en este, pues el terreno de la guitarra eléctrica está, hoy por hoy, bastante bien cubierto en materia de previos y multiefectos, y es fácil acertar. Sin embargo, con el tema de la acústica no estoy tan de acuerdo. Por ello, ardo en deseos de enchufar a este pequeño, que tiene más entradas y potenciómetros que metal para la carcasa.

De entrada, conectaremos sólo una acústica Takamine, con ecualización plana, con fase normal, boost desactivado y los filtros en modo bypass. Así, el sonido natural del instrumento ha salido tal y como debía, respondiendo únicamente al previo interno y a la madera.

Pero ahora juguemos con los controles. Para ser tan pequeño, la oferta en variedad de frecuencias modificable de este previo es, simplemente, asombrosa. La elevada impedancia de entrada y la cuidada electrónica, sumada a los poderosos filtros notch y de paso bajo, hacen que sea posible una pureza excelente en el sonido, prácticamente sin distorsiones indeseadas, ni exceso de agudos. Y esto queda avalado por los resultados al invertir la fase. Lo único que he echado de menos (aunque, por pedir, que no quede), es la independencia de controles, pues a la hora de conectar dos guitarras, la segunda quedará igualmente afectada por la configuración del pedal en ese instante. Ello hace que, irremediablemente, haya que tirar del previo interno de la guitarra.

Algo que me ha llamado la atención de este pedal (insisto, dado el tamaño) es la adición de las dos entradas PZB. Se trata de boosters de alta impedancia, que aumentan la salida de pastillas piezoeléctricas conectadas directamente a ellos, como si de mini-previos se tratasen.

Ahora es imperativo añadir otra guitarra al conjunto (en nuestro caso, una Yamaha APX), a fin de comprobar la estabilidad de las señales al mezclarlas. Hasta ahora, no se ha cometido el más mínimo acople. Si esto funciona, desde luego, más encantado no podré estar.

Y... ¡Bingo! Con el control “blend”, convertimos nuestro previo en un laboratorio de sonidos duales acústicos. Eso sí, insisto, el único control independiente que contemplan es el del volumen. No obstante, esto nos brinda una posibilidad, además, como medio para el estudio, o como recurso auxiliar, que permite a un segundo guitarrista seguir tocando junto al que utilice este pedal, en caso de que su previo se deteriore en directo.

Y hablando de directo, al igual que el Trimode, podemos pisar con confianza, pues por mucho que lo maltratemos, este pequeño aguantará las duras condiciones a las que son sometidos en constantes bolos.

Conclusión
Con un equipo que conste de estos dos pequeños, una etapa y altavoces, francamente, un guitarrista profesional podría desarrollar su trabajo de forma cómoda, completa, y algo que se agradece: dinamismo y facilidad de traslado. Quizá lo único que en un principio puede doler es el precio (alrededor de 400 € cada uno), pero si reflexionamos, no está mal, pues dada la cantidad de posibilidades que ofrecen estos pedales, la facilidad de transporte y la increíble pureza y calidad del sonido que proporcionan, merecen, como mínimo, probarlos. Desde luego, si eres un guitarrista de carretera diaria y quieres un previo decente, no busques más, tanto si eres eléctrico como acústico. Sonido y versatilidad bajo tus pies.