Volvemos a la carga con modeling digital en ISP; esta vez, de la mano de Line 6. Esta firma no deja de sorprendernos con cada novedad que lanza al mercado. Del archiconocido POD Xt Live (la versión pedalera del POD Xt), nace este nuevo concepto de modeling, con prestaciones y posibilidades que van más allá de una simple mejora. Dicho en corto: no se trata de un Xt mejorado, sino de algo más evolucionado. ¿O tal vez revolucionado?
Desembalando
Lo primero que me ha llamado la atención del embalaje en el que reposa nuestro invitado es que en sus seis caras se exponen las especificaciones y capacidades del mismo. Algo de utilidad en un producto, ya que si resulta que, sólo de leer sus características principales hay algo que nos desagrade, podemos descartarlo, y a otra cosa mariposa.
En mi caso, sin embargo, más bien ha incentivado mi interés por descubrir de lo que es capaz este figurín. Abrimos la caja y encontramos el dispositivo X3 Live, el manual del piloto (multilingüe), la tarjeta de garantía y una fuente de alimentación. Algo que quizá es incómodo es el hecho de que el transformador del alimentador no va integrado en la propia pedalera, sino que está dispuesto de manera independiente, equidistante en el cableado de la clavija AC respecto a la toma de alimentación del X3 Live.
Por otra parte, no está incluido el cable USB para conectar al ordenador y grabar. En el propio embalaje de fábrica está especificado que, en efecto, no se incluye; sin embargo en la web del fabricante se indica lo contrario. Punto negativo, pues detesto las contradicciones en las especificaciones de distintas fuentes procedentes de un mismo fabricante.
TOMA DE CONTACTO
Con el X3 Live en nuestras manos, procederemos a su análisis en cinco partes, previo a las pruebas de sonido:
a) CONSTRUCCIÓN
La primera impresión al tener el procesador en mis manos ha sido la de solidez y consistencia. ¿La razón? El empleo de los materiales adecuados: aluminio en el chasis y acero para los pulsadores, y dos barras en forma de “U” que protegen los potenciómetros de pisotones accidentales (con ello se evita variar la ecualización y demás parámetros establecidos en los presets). Imprescindibles, ya que una pedalera debe estar a prueba de abuso de golpes y pisotones, a fin de ser resistente de cara a su uso en el escenario. Un verdadero tanque a peso de turismo.
b) CONTROLES E INTERFAZ
En lo que respecta a este punto, tenemos una pantalla LCD que muestra en todo momento los previos utilizados, los pedales simulados, recintos, tipo de micrófono, etc. Muy completa. Además, podemos variar los parámetros de cada tipo de amplificador simulado mediante los potenciómetros localizados en el panel central (ganancia, ecualización, volúmenes).
Aparte, para configurar los presets, bordeando la pantalla se encuentran controles para seleccionar los distintos amplificadores y efectos, el instrumento que estamos procesando (guitarra, bajo o voz), así como para salvar y cargar dichos presets.
En cuanto a los pulsadores, tenemos selectores de bancos, presets, activación y desactivación de efecto, compresor, delay, y un pedal de expresión bastante rígido y con fuerte fricción que tiene con doble función: variar la frecuencia del efecto (wah-wah, whammy…) o bien modificar el volumen. Ello se logra pulsando a fondo dicho pedal, ya que hace contacto con un switch que conmuta entre volumen y wah.
c) PRESTACIONES
Nuestro pequeño viene bien cargado: previos para guitarra, bajo y micro. Podemos grabar con él a través de las interfaces ASIO y CoreAudio, conectándolo a un ordenador vía USB. Además podemos actualizar periódicamente el firmware a través de las descargas de la web de la compañía, a fin de actualizar el dispositivo con nuevos efectos, mejoras del interfaz, incrementar el rendimiento, etc.
He tenido sospechas de que, aunque 98 efectos, 46 recintos, 78 modelos de amplificador de guitarra, 28 de bajo, seis modelos de micro, ecualizador multifrecuencia (accesible en el display a través de los controles inferiores), simulación de microfoneo de amplis, posibilidad de combinar simultáneamente dos rigs completos y toda la parafernalia entrada/salida suponen una versatilidad que no he hallado en ningún otro aparato de modeling hasta la fecha, supone un precio que repercute severamente en un aspecto importante: la facilidad de uso. La gran cantidad de controles, conmutadores y botones, con la adición de una secuencia de menús algo tediosa, hacen que diseñar un preset denso pueda convertirse en un suplicio. Abreviando: muy complicado de configurar.
Pese a todo, merece la pena invertir horas en aprender a configurar el procesador, gracias al mencionado manual adjunto, bastante completo.
Ahora, centrándonos en las demás prestaciones que ofrece el X3 Live, he mencionado anteriormente una que tal vez os haya chocado: la posibilidad de combinar dos rigs. Esto significa que disponemos de dos canales, uno para cada equipo (amplificador, efectos, recinto y micro), y hacer que suenen simultáneamente. De ese modo, las posibilidades son infinitas, ya que podemos emular sonidos como, por ejemplo los de Joe Perry, que habitualmente graba con un Marshall Plexi y un Fender Twin Reverb simultáneamente (cada uno con su configuración de efectos correspondiente), o los de Eric Clapton, que a menudo ha grabado con dos Plexis.
Por otra parte, podemos programar el bucle de efectos, de modo que permite variar el orden de los pedales virtuales (podemos tener activos hasta nueve efectos simultáneos); almacenar los presets en más de 200 slots, variar en tiempo real la duración de un efecto (muy efectivo con delay) mediante el pedal tap, o activar el afinador cromático. Este último es bastante preciso, y el led que lo identifica parpadea constantemente a fin de identificarlo rápidamente en directo.
Con todo lo mencionado, desde luego es muy difícil encontrar el punto débil de esta pedalera en cuanto a prestaciones.
d) ENTRADA/SALIDA
Una de las características de este pequeño es su capacidad de conexión con equipos externos. Podemos conectar el instrumento en la entrada de ¼”, tenemos entrada de CD, salidas XLR estéreo equilibradas, entrada de micro XLR, salida S/PDIF, salidas estéreo de ¼”, bucle de efectos de ¼” a través del cual añadir otros pedales físicos, conector digital de instrumentos Variax (se hablará en adelante de esta peculiaridad), entrada de pedal de expresión de ¼”, salida de auriculares, USB 2.0 multicanal para grabar, y entradas y salidas MIDI.
Y ahora, ¿qué? Podemos conectar directamente al ordenador mediante el bus USB para grabar, a la mesa de mezclas, a un sistema PA, a un amplificador...
e) “BOTONMANÍA”
Como ya he anticipado, hay una gran cantidad de pulsadores y potenciómetros, que hacen que el control de este dispositivo sea bastante complejo. Para que os hagáis una idea, hay ocho potenciómetros cromados que controlan la ganancia, cuatro bandas de ecualización (agudos, graves, medios y presencia), la reverb, el volumen del tono (recordad que se pueden combinar dos tonos simultáneamente, por configuración de dos rigs), y el volumen global.
Por otra parte están los pedales de metal. Tenemos el pedal combinado de tap tempo mencionado con el afinador, cinco pedales de conmutación on/off de los atributos del preset (amplificador, pedal de efectos –stompbox-, mod -modifier-, delay, y combinado de compresor/boost), selectores arriba/debajo de bancos, cuatro pedales de selección de preset, y pedal de selección de un tono o dos simultáneos.
Puede que los potenciómetros que tal vez resulten más complicados de emplear sean los que se encuentran bajo el display LCD. Se trata de cinco controles que modifican los parámetros a la hora de editar los presets.
A la derecha del display se encuentran los botones de configuración de dispositivos entrada/salida.
Y por último, a la derecha de los potenciómetros cromados se hallan unos conmutadores que permiten activar la tierra o no. Muy útil, pues de este modo podemos solventar problemas de ruido.
SONIDO
¿Todo en uno, y suena como debería? Veamos si semejante cantidad de funciones responde bien por los altavoces o si se ha descuidado esta sección. Encendemos el aparato y comprobamos cómo la práctica superficie queda retroiluminada a fin de identificar en directo cada sección de la pedalera sin problemas. Comencemos:
a) PROBANDO LAS GUITARRAS Y LOS BAJOS
Tras pasar una tarde entera aprendiendo a configurar el X3 Live, me siento y conecto una guitarra en la entrada de instrumentos. Cuando estoy a punto de conectar el pedal al amplificador, se me ocurre algo que me descoloca: ¿y si resulta que prefiero emplear el previo de mi ampli y sólo quiero emplear la pedalera como multiefectos? Pues bien, esto es posible mediante un cableado que inhiba el previo.
Probamos un simulador de Fender Twin Reverb con una Strato y el resultado es bueno, bastante similar al de otros POD’s. Pero viendo la cantidad de stompboxes de distorsión y la gran cantidad de amplis “cañeros” (diversos modelos de Mesa Boogie, Peavey, Diezel, Bogner, Hiwatt, Marshall…), se nota a la milla que este procesador está orientado a aquellos que cultiven, fundamentalmente, rock, metal, y estilos derivados. Como se ha mencionado, disponemos de 78 amplificadores y 24 recintos de guitarra distintos para emular.
Los algoritmos funcionan correctamente, con resultados similares a los del POD Xt Live, sólo que la variedad es mucho mayor. Incorporo un recinto 1x12 y, para microfonear, elijo el Shure SM57 (hay para elegir hasta cuatro modelos), colocado de forma paralela al eje del cono del bafle. Un resultado excepcional, que me ha llevado a investigar más tipos de recinto, más modelos de micro, y sus diferentes posicionamientos respecto al altavoz.
Por supuesto, existe la opción de bypass, de modo que la señal pasa sin pena ni gloria; eso sí, hablamos de digital, así que no se trata de un “true bypass”, sino que pasa por los conversores.
Algo que me ha resultado atractivo es la cantidad de modelos de previo que hay disponibles también para guitarra acústica y para otros instrumentos cordófonos, como el steel pedal.
Con el caso del bajo, tres cuartos de lo mismo, sólo que con una variedad de amplificadores menor. El Music Man empleado suena nítido a través del simulador de Ampeg SVT, con un recinto 8x10. Un buen “cacharro” también para los bajistas.
Pero lo que más me ha impresionado es que podemos conectar dos instrumentos simultáneamente. Lo que leéis. Al mismo tiempo dos guitarras, o dos bajos, o guitarra y bajo, en combinación con la voz. Esto puede resultar de ayuda en caso de que un guitarrista o bajista quiera incorporarse a la acción en directo, debido a una avería en su equipo; o bien para una jam session. Por ejemplo.
PROBANDO LOS MICRÓFONOS
Al ser ésta una novedad en los POD, procuraré ser exigente hasta cierto punto.
Empezamos mal: no hay entrada de micro con alimentación fantasma; sólo una XLR para dinámicos. En el caso de un músico en directo (a fin de cuentas esta pedalera es una adaptación del POD X3 para directo), probablemente no resulte un problema, ya que se suele tener preferencia por los micros dinámicos. Pero todos sabemos que el POD, desde siempre, se ha caracterizado por dar buen resultado especialmente en el estudio, que es donde casi siempre se emplean micros de condensador para grabar voz o instrumentos acústicos. No resulta extremadamente caro un adaptador de tensión fantasma, pero este POD podría haber sido la pedalera definitiva de haber existido esta opción integrada (no se ha llevado el 10 en “versatilidad” en la tabla de valoración por esta circunstancia).
Visto lo visto, procedemos a probar con un estándar: el Shure SM58.
Elijo el micro “American Classic”. La proyección vocal es realmente buena, a diferentes distancias, bajo diferentes registros. Me ha gustado la elección de estas seis simulaciones de micrófono; una interesante mezcla de micros antiguos y modernos, para sonar como queramos.
Respecto a los efectos, no se queda la cosa atrás: podemos provocar efecto de megáfono, reverb, distorsión, delay… He probado a combinar reverb con delay y se pueden lograr fácilmente ese sonido rocanrolero de los 50, tan típico y vintage. Desde ahí, a sonar más grave y potente. A gusto del consumidor. Me ha gustado el sonido especialmente en directo, al subir el volumen. A la hora de grabar el resultado es bastante decente, pero prefiero emplear un micro de condensador para ello.
No obstante, el fabricante sugiere también el empleo del micrófono para grabar instrumentos acústicos. Pese a que no estoy muy de acuerdo, debido a la imposibilidad de conectar un micro de condensador, procederé a grabar con el dinámico que hemos empleado para la voz.
Dicho esto, cojo una Takamine, toco unos arpegios, y el resultado no me decepciona, pero pienso que podría mejorarse mucho. Insisto, lo mejor es adquirir un adaptador de alimentación fantasma y conectar un micrófono de condensador si se va a grabar.
UN CASO PARTICULAR: GUITARRAS Y BAJOS VARIAX
Al igual que en el POD Xt, el X3 hace gala de una atractiva posibilidad: la conexión de un instrumento Line 6 Variax. Tras probar con una guitarra Variax 700, he comprendido a la perfección el objetivo de Line 6: mucho con poco. Multitud de instrumentos en uno y una pedalera de estas características hacen que el músico de estudio no sienta en ningún momento la necesidad de material a la hora de grabar. Cualquier estilo y en cualquier lugar: una Variax, un POD X3 y un ordenador. Sublime, aunque yo personalmente, al igual que muchos, soy partidario de emplear diferentes guitarras, en vez de tanto componente digital en un instrumento.
CONCLUSIÓN
Desde su invención, el POD ha sido siempre uno de los favoritos de los músicos de estudio y la elección de destacados artistas cuando se disponen a grabar sus temas. Sin embargo, y aunque esta compañía ha pensado también en la ejecución en directo (prueba de ello es el Floor Pod, el POD xt Live, y el rack POD Xt Pro), éste es el culmen de su investigación, que reúne lo mejor del mundo en el estudio y del mundo en directo. A mí, personalmente, me ha gustado este POD por minimizar, con más eficiencia que otras marcas que fabrican dispositivos modeling, esa sensación de tocar con un instrumento “de plástico” causada por el modelado digital, al carecer de la naturalidad del analógico.
En definitiva, vocalista, guitarrista y bajista. Todo lo que un músico de rock desea se encuentra dentro de esta rígida carcasa de aluminio. Todo en uno. Pasará mucho tiempo hasta que se desarrolle algo mejor.