Parece que Digitech no se conforma, pese al nombre de la compañía, a ofrecer exclusivamente productos digitales (especialmente destinados a usuarios semiprofesionales). Ya lo hizo en su día con las series analógicas. Ha lanzado un afinador cromático, un delay, un chorus, una reverb... Y se ha tirado de nuevo a la piscina con una arriesgada apuesta: pedales de saturación.¿Por qué arriesgada? Hay que tener en cuenta que, por lo general, existen unos cánones que nos obligan a comprar efectos de renombre, que se han convertido en estándares a la hora de distorsionar de una manera u otra, y que por tanto, nos garantizan una seguridad más que probada tanto en directo como en estudio, en producción de saturaciones concretas (Tube Screamer, Metal Zone, Fuzz Muff…). Dicho en corto: ¿qué novedad se puede esperar, a estas alturas, en materia de efectos de distorsión y overdrive? Aún humeante, abrimos el paquete con la recién llegada serie Hardwire analógica.

DESEMBALANDO
Los pequeños detalles son los primeros que saltan a la vista. Y es que en esta serie no han escatimado: todos vienen perfectamente embalados con su caja que, además de la documentación, incluye accesorios que no están de más: velcro para adherir el pedal a una superficie de cara al directo, protector fluorescente de pedal de elevado rozamiento y, algo que me ha llamado la atención, una plantilla que cubre los potenciómetros, a fin de evitar modificar la configuración al pisar accidentalmente.

Todos los pedales de esta serie presentan una construcción muy rígida, con pesadas carcasas metálicas de calidad, y me hace sentir buenas vibraciones y seguridad, en cuanto a que garantizan una larga vida y resistencia a los directos más salvajes y desmadrados.

CARACTERÍSTICAS Y NOVEDADES COMUNES A LA SERIE
La prueba de resistencia física parece que ha sido pasada sin problema alguno. Ahora bien, ¿qué tipo de novedades tecnológicas ofrecen estos pequeños?

a) ALIMENTACIÓN Y CONTROLES
Cada pedal presenta potenciómetros metálicos de calidad para controlar la ecualización, el volumen, la ganancia, y un switch que conmuta entre dos modos diferentes de saturación. Más adelante veremos las particularidades de cada pedal respecto a lo mencionado.

En cuanto a la alimentación, podemos conectarlos a la red eléctrica mediante la entrada DC (Harman, entre otros, dispone de alimentadores con la razón de transformación adecuada), o bien instalando una pila de 9 V en el interior del pedal. Un LED azul se encargará de advertirnos que el pedal está activado. Ello, junto al protector fluorescente mencionado anteriormente, garantiza la perfecta localización en condiciones de escasa iluminación en directo.

b) TRUE BYPASS
Sí señor. En vez de buffer, conexión de bypass físico por cable independiente, para garantizar la fidelidad de la señal cuando el pedal está conmutado a off. Punto positivo (recordando que suena un “clic” bastante pronunciado al pisar el pedal, pero es lo que tiene este tipo de circuitos de bypass).

Y como guinda, destaca el circuito inteligente, que conmuta a bypass automáticamente en caso de que se agote la batería a mitad de actuación.

c) ALTO VOLTAJE... Y CONSTANTE
Como lo leéis. Estos pedales operan a una tensión eléctrica superior a la estándar asignada a la mayoría de los pedales de efectos. Ello contribuye a una mejor conservación del tono, y me ha gustado especialmente para el caso que nos atañe: la distorsión. ¿Por qué? Porque de ese modo hace que se pueda alcanzar la salida de la mayoría de las pastillas “cañeras” de las guitarras, con lo cual la distorsión es más natural y limpia.

En lo que respecta a la constancia mencionada, ocurre que la serie Hardwire funciona a tensión constante, por lo que no debe preocuparnos el hecho de que la batería se agote; funcionará manteniendo el tono a lo largo de su ciclo de vida (veinte horas máximo en funcionamiento constante).

CONECTANDO
A diferencia de los pedales de modulación (flanger, choros, wah…), repetición (reverb, delay…) y boost (incrementar volumen de determinadas frecuencias), que lo mejor es pasarlos por el bucle (o lazo) de efectos, lo ideal cuando empleamos pedales de distorsión es colocarlos antes de la entrada del amplificador. ¿Por qué? Interesa que los tres primeros tipos de efectos mencionados se apliquen después de tener la señal procesada en el previo, lista para su amplificación en la etapa de potencia. De ese modo, la señal resultante es mucho más limpia, quedando sólo a merced de la saturación de la etapa (algo inevitable, a menos que echemos mano de sistemas Dry/Wet/Dry). En el caso del booster, si lo que pretendemos es aumentar el volumen de un fragmento específico, lo mejor es conectar en el bucle de efectos, pues si lo colocamos en la entrada del amplificador, y empleamos un canal saturado, aumentará la ganancia, pero no el volumen. En el lazo de efectos aumentará la señal de lo que salga del previo, ya procesado.

¿Qué ocurre entonces con los pedales de distorsión? Lo que pretendemos es incrementar la ganancia, algo que se consigue eficientemente al introducir la señal ya modificada y saturada en el previo para ser procesada, y posteriormente amplificada. Por esta razón, no es recomendable emplear tales pedales en canales saturados, sino limpios.

El fabricante sugiere su empleo también en bucle de efectos, debido a la operatividad en alta tensión mencionada anteriormente. Para gustos los colores, pero mi consejo es emplear los pedales de distorsión conectados a la entrada del previo, y no después.

ACTIVANDO LOS PEDALES: SONIDO Y ENFOQUE
Ahora sí, tenemos claro el esquema de conexión para cada pedal, así que toca ponerlos en funcionamiento, ¿no? Vayamos por partes, de menor a mayor saturación.

a) CM-2 Tube Overdrive
Ante todo, tengamos bien claro el sonido que pretendemos sacar al pedal. Estoy bastante harto de ver músicos que se quejan de no obtener un sonido similar al de Metallica con su recién adquirido efecto de overdrive. Overdrive NO es distorsión. Se trata del sonido “sucio” que obtenemos al sobrecargar una señal previamente amplificada. Nació precisamente de esa manera, en la época en la que sólo existían amplificadores valvulares, provocando overdrive al saturar las válvulas. Distorsión, en cambio, es un término más genérico, que nació cuando se sobresaturó la señal en un amplificador de transistores. La ganancia vinculada al efecto overdrive es mucho más baja que el efecto conocido como “distorsión”, y las notas se palpan perfectamente. Se trata de una saturación natural, consecuencia de la sobrecarga de la señal limpia. En cambio, la distorsión se percibe como un sonido diferente.

Las distorsiones suenan más crujientes y con mayor ganancia, mientras que los overdrives son más suaves.

Bien, centrémonos ahora en el CM-2. Su ecualizador consiste en dos potenciómetros que controlan respectivamente graves y agudos. Los otros dos controles corresponden al volumen y a la ganancia. Emplearemos el Mesa Boogie testado el mes pasado en canal limpio, ya que el pedal está diseñado para saturar válvulas y obtener efecto overdrive. Activamos el modo classic, con el potenciómetro de ganancia a las 12 en punto.

En efecto, el sonido es realmente cálido y me recuerda, en cierto modo, al Tube Screamer de Ibanez; especialmente al atacar con fuerza las cuerdas, ya que el sonido se satura más al aumentar la amplitud de la señal de entrada.

Me convence bastante el sonido del pedal. Pruebo a subir los agudos, y tengo un sonido un poco más brillante, pero sin abandonar esa suavidad y calidez del overdrive valvular, tan típico. Me parece perfecto para tocar Rock & Roll.

¿Qué hay del otro modo? Conmutamos a modified, y el resultado es un sonido más lleno, contundente y potente, con algo más de ganancia que el sonido del modo classic. Básicamente, es como si hubiésemos conectado un compresor al sonido del classic, con un poco más de ganancia.

Este modo me ha gustado más. Tal vez porque me vaya más la “caña”, o por estar acostumbrado a un sonido más bien contundente (tengamos en cuenta que estamos probando el pedal con un Mesa Roadster).

Con el volumen a las doce en punto, graves a la una en punto, agudos a las doce y ganancia a la una, en modo classic, ha constituido mi favorito. Puro rock & roll valvulero clásico, aunque modificando la ganancia obtenemos un amplio espectro de sonidos saturados vintage.

Por otra parte, el canal modify, con ganancia a las tres, y jugando con la ecualización, he logrado sonidos rockeros más contundentes, y más o menos crujientes, pero siempre con ese punto cremoso y cálido. Lo relacionaría con una guitarra con humbuckers para este modo, y para el classic, indistintamente con pastillas simples o humbuckers. Todo depende de lo que pretendamos escuchar por el altavoz.

Un asunto que me ha chocado un poco es el hecho de que la variación de los parámetros con los potenciómetros sea discreta, en vez de continua, algo que contradice la forma de operar de los demás pedales analógicos del mercado.

Una llamada al distribuidor Backline (una vez más, han sido amables y de gran ayuda) nos ha sacado de dudas. El pedal es 100% analógico; los potenciómetros operan de forma discreta por precisión pura y dura. Por ejemplo, si queremos fijar la ganancia en el nivel 5, este sistema garantiza que el indicador del potenciómetro apunte a ese nivel, ni más ni menos. No obstante, una de cal y otra de arena, y es que esto impide que situemos los parámetros en niveles intermedios (por ejemplo, en el 4’5).

Por último, cabe destacar un detalle que se agradece: el pedal incluye una batería de 9 V preinstalada de fábrica, con lo que la puesta a punto ha sido inmediata.

b) SC-2 Valve Distortion
Ahora nos metemos de lleno en el concepto distorsión. Aquí topamos con un pedal cuyos controles son idénticos a los del CM-2, solo que el conmutador de modos nos permite elegir entre crunch y saturated. Nada más leer eso ya me he hecho a la idea: desde una distorsión crunch y blusera hasta una moderna, y todo lo que podamos obtener entre esos dos extremos.

Conectamos el pedal de la misma forma que el overdrive, en modo crunch.

El resultado es el sonido típico del crunch marshallero, algo más frío que el overdrive, y con algo más de ganancia. A media ganancia y jugando con la ecualización, he logrado un sonido bastante aceptable para desarrollar blues eléctrico y rock. Al subir la ganancia hasta las cuatro en punto, y colocando los potenciómetros de EQ antes de las doce, se puede lograr un sonido británico “ochentero” decente.

De todas formas, a diferencia del overdrive, pienso que este pedal requiere de más tiempo en cuanto a obtener una configuración acertada, configurando previamente el cuadro de controles del propio amplificador, a fin de obtener una distorsión determinada, ya que la versatilidad es mayor.

Ahora pasamos al modo saturated. Aquí me he preocupado por ver especialmente hasta qué punto el pedal es capaz de abarcar desde una distorsión lead más propia para desarrollar solos, hasta la saturación moderna contundente y rica en graves. Un sonido más comprimido y con los medios muy recortados, a diferencia del crunch, que los tiene bastante acentuados.

Lo cierto es que satura bastante bien para sonidos modernos, cuadrando perfectamente con secuencias de riffs, pero la falta de medios hace que si se pretende tocar solos haya que tirar de un ecualizador aparte, o bien del propio integrado en el amplificador.

He advertido una diferencia bastante notable en el sonido de este pedal. Cuando subimos los agudos más allá de las 12 en punto, de repente, se vuelve un tanto ruidoso, con un sonido a distorsión transistorizada; casi se podría decir que hemos “cambiado de pedal”.

En definitiva, pese al nombre, esta distorsión se encuentra, a mi entender, a medio camino entre lo valvular y lo transistorizado. He visto más logrado el CM-2, en lo que a saturación auténtica de válvulas se refiere. Eso sí, este es más versátil.

c) TL-2 METAL DISTORTION
El nombre y el acabado negro del pedal dicen todo desde el principio. Un monstruito que me recuerda bastante al Metal Zone de Boss, nada más ver los controles: dos potenciómetros de volumen y ganancia, y otros dos, cada uno de los cuáles presenta un potenciómetro concéntrico. Al igual que el MZ, un potenciómetro y su concéntrico regulan respectivamente los graves y los agudos, mientras que los otros dos concéntricos regulan respectivamente el espectro de frecuencias medias y el volumen de las mismas.

Dos modos: tight (estrecho) y loose (amplio). Me voy haciendo a la idea. Lo enchufamos en modo tight, y cuál es mi sorpresa, que suena de forma extremadamente similar al Metal Zone. Sin embargo, pienso que con este se pueden lograr sonidos más agudos si cabe, muy, muy crujientes y estridentes. Para desarrollar metal extremo, lo veo bastante recomendado.

El sonido es puro metal de transistor, y me he sentido en mi salsa interpretando temas de Pantera; sería un pedal obligado para cualquier guitarrista influenciado por Dimebag Darrel, sin duda. Por mucho que modifiquemos parámetros, tanto en el pedal como en el ampli, el sonido siempre será extremadamente metalero, aún con la ganancia a las nueve en punto. Esto hace que en versatilidad se haya ganado un suspenso, pero está enfocado a lo que está. Este modo, particularmente, a Thrash Metal.

Ahora bien, el sonido que proporciona el modo loose, particularmente me ha gustado más. Más comprimido, equilibrado, muy contundente. Este modo, reduciendo drásticamente los medios, es perfecto para Death Metal y derivados. El hecho de poder elegir en el espectro de medios hace que pueda crear configuraciones bastante decentes para desarrollar solos.

Se trata de un pedal que, sin duda, trata de competir con el Metal Zone, con la adición del conmutador tight/loose, a fin de obtener un sonido chirriante y atiborrado de agudos, o bien más contundente, comprimido y moderno. Por supuesto, absténganse blusistas y jazzeros.

CONCLUSIÓN
Esta nueva serie resulta una novedad bastante interesante, con un precio atractivo, albergando variedad de distorsiones para satisfacer las necesidades de todos. No obstante, habría incluido algún pedal de distorsión blusera, o que fuera capaz de alternar entre overdrive/distorsión.

Lo que se me ha hecho quizá algo repetitivo es el hecho de que la filosofía del conmutador es la misma en todos los pedales; es decir, un modo corresponde al modo estándar de operación, y el otro al mismo solo, más comprimido y con ganancia acentuada.

Pienso que es una buena alternativa (y no demasiado cara) a las distorsiones y overdrives que ofrecen los amplificadores valvulares de bajo coste (Bugera, Fame, ValveKing de Peavey...), cuyos canales de saturaciones no son de lo mejor, pero el limpio es más que aceptable, por lo que un pedal de este tipo sería el empujón adecuado.

Completos, rígidos como un tanque y versátiles dentro de los estilos a los que van enfocados (especialmente el Valve Distortion). Una buena oportunidad de tener un pedal analógico a buen precio, con la garantía de Digitech.