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Instrumentos musicales

Ovation VXT. ¿Eléctrica, acústica o tapa arqueada?.

  • Escrito por David Martín
  • Categoría: Guitarras acústicas
Txt: David Martín

La nueva generación de guitarras VXT presenta instrumentos híbridos especialmente concebidos para quienes buscan el sonido de una guitarra eléctrica convencional, de calidad; y los que desean encontrar sonidos acústicos realistas, limpios y claros. Materiales y acabados de primera para una marca que requiere poca presentación: OVATION.

Un poco de historia
Esta organización se creó en 1966 por Charles Kaman, un poderoso ingeniero aeronáutico apasionado con el mundo de la guitarra. En 1970 lanzaron su primer modelo electro-acústico: la Balladeer. En su momento, la compañía esperaba un posible fracaso. Hoy en día escuchar la palabra Ovation es prácticamente como percibir el término “electro-acústica”.

Para los guitarristas de los años setenta, las giras con las acústicas se convertían generalmente en un problema. Colocando un micro en la parte frontal, el artista quedaba inmovilizado. Utilizando una pastilla (de la época) el sonido se veía gravemente alterado. A finales de los sesenta, Ovation presentó en Estados Unidos un nuevo concepto de guitarra: la electro-acústica. Añadía un puente que llevaba incorporada una novedad. Una pastilla muy especial de seis vías. El resultado era mucho más real (natural) y parecido al del sonido convencional.

Unidades Piezo-eléctricas
Como ya sabéis un transductor es un aparato que convierte una forma de energía en otra. Es decir, cualquier pastilla de guitarra. En el caso de las electro-acústicas, hablamos de unidades piezo-eléctricas con cristales ( de características especiales) que generan electricidad al ser sometidos a fuerzas mecánicas. Ovation desarrolló el concepto de la instalación de seis elementos individuales. Uno para cada cuerda. Los mismos son situados en los puntos donde las cuerdas cruzan la cejuela del puente. Cada uno de estos seis piezos recogen la vibración de cada una de las cuerdas. Las captaciones individuales se combinaban a su vez para conseguir el resultado acústico de la suma y los matices añadidos por la tapa armónica.

En el interior del instrumento, la señal recibida por los piezos es amplificada y enviada a la salida de la guitarra. El sonido que conseguimos con este tipo de pastilla piezo-eléctrica, de seis unidades, es totalmente diferente al que captaremos a través de pastillas magnéticas convencionales. Estas últimas responden únicamente al movimiento de las cuerdas metálicas dentro de su campo magnético. En definitiva el sonido del piezo es bastante diferente, al responder sus elementos también al movimiento mecánico. Los resultados son más naturales “acústicamente “ hablando.

Esta es parte de la esencia de la VXT que conoceremos a continuación.

Desembalando
Esperaba con intriga la llegada de la VXT. Ya había trabajado de forma anterior con guitarras Ovation, en sus versiones acústicas tan características por su diseño, concepción y materiales. También peculiares por su aspecto único en las traseras. Construidas con capas de fibra de carbono y combinadas con materiales como el abedul. Este es el caso de uno de los modelos más emblemáticos de la firma: Ovation Adamas, nacida en 1975.

La VXT
Cuando saqué de la funda (incluida en el precio por cierto) la guitarra, me quedé algo sorprendido. Un cuerpo muy delgado para ser una media-caja, pero demasiado ancho para ser una cuerpo macizo convencional. También me llamó la atención la combinación de los piezos del puente en suma a sus flamantes pastillas Seymour Duncan. La vista me sugería la cañita cremosa de las humbucker al viejo estilo. También la pureza de la captación individual de sus piezoeléctricos del puente.

Siguiendo este análisis visual, seguí curioseando “raros” aspectos del instrumento. Su trasera alojaba una pila de 9v y presenta un pequeño interruptor para pasar de Mono a estéreo.

¿Una guitarra cañera o una guitarra limpia y jazzera?
Eso me preguntaba. Parece las dos cosas, pero ¿ qué pasa aquí ?. Bien, era hora de enchufar. La cosa se iba aclarando.

Tras todos estos sólidos pilares para la consecución de un instrumento firme, nos encontramos un híbrido entre lo eléctrico y lo electro-acústico.

Anteriormente había probado cosas parecidas (pastillas magnéticas y piezoeléctricas ) de Peavey aunque, salvando las distancias a favor de Ovation, todo sea dicho.

Con la octavación y afinación que puede esperarse de una guitarra Ovation de 1.995 €, es decir potente, conseguimos una variedad importante de sonidos. Con ayuda de los potenciómetros, (tres en total) que combinan los niveles de señal de las diferentes fuentes de captación (pastillas magnéticas y piezos) podemos obtener:

1. Sonido potente, cremoso, cañero y grueso de las Seymour Duncan 59’. Como supones, tenemos un abanico apetecible según la selección pastilla puente o pastilla mástil. De lo claro y agudo a los opaco y grave.
2. Sonido electro acústico. Si utilizamos los sonidos captados por los piezo del puente, el resultado es mucho más “natural”, limpio, “sincero” y cristalino. Las frecuencias de medios cambian por completo. El resultado es totalmente diferente al de las Seymour.

Combina sonidos
Podemos combinar (en mono o estéreo) ambas fuentes de captación. Por ejemplo: buscamos el sonido agresivo de las humbucker al estilo PAF, bien distorsionadito y cañero. Pero ahora, y gracias al piezo, deseamos darle un punto de definición más estricto y enriquecer los medios. Subimos los niveles de señal de los piezos y vamos integrándolos en el sonido inicial de las pastillas magnéticas. Supongo que te puedes hacer una buena idea de lo que intento describir. Puedes escuchar las demos mp3 de www.ispmusica.com para reconocer las diferencias de sonidos que menciono.

Conclusiones
Un instrumento de buena calidad. Es indudable. Bien acabado y cuidado en detalles. Sin duda es peculiar por su complicación electrónica. Esta condición dota a la guitarra de una versatilidad superior en relación a otros instrumentos basados en pastillas magnéticas exclusivamente. Personalmente creo que es un instrumento para músicos “avanzados”. No creo que la VXT se encasille en un estilo, por el contrario recorre rollos funk, blues, rock&roll y cañeros. Si sabes manejar esta gran variedad de herramientas acústicas, es posible que el instrumento te resulte especialmente cómodo para desenvolverte en cualquier estilo. Abarca entornos “acústicos”, semi-acusticos y eléctricos de humbucker. Para gustos, los colores.

 

25/07/2007

Ashdown Superfly 500. Potencia en espacio reducido.

  • Escrito por Administrador
  • Categoría: Amplificación de bajo
Txt: Martín Sequeros

ASHDOWN LABS ha lanzado a nuestras tiendas un potentísimo amplificador, especialmente adecuado para sonorizar nuestro bajo sobre un escenario o en un estudio, pero sin ocupar un tradicional gran espacio, a pesar de la eficacia y la fuerza de su majestuoso y brillante sonido.

Un instrumento “con-trabajo”
Muchas veces sentimos un cierto “castigo” al no tocar, dentro de la orquesta, instrumentos como la flauta o la trompeta, que parecen no necesitar tanta puesta en escena como requiere nuestro bajo/contrabajo. Además de ser “una guitarra con cuerdas más largas” con respecto a una de las “normales”, también a la hora de amplificarla, sus frecuencias más graves requieren más potencia y volumen físico en los correspondientes altavoces.

Generalmente, hemos usado junto a nuestro bajo/contrabajo amplificadores con una potencia no menor de 120 o de 200 vatios; pero, sobre todo, con altavoces casi siempre encerrados en cabinas demasiado grandes y pesadas para poder ser cómodamente transportadas, por lo que casi siempre hemos tenido que solicitar la ayuda de, al menos, otra persona más para moverlas.

Hoy sobre los escenarios resulta bastante absurdo montar “nuestro monitor de contrabajo” usando unos potentísimos altavoces y que estén “zumbando a nuestros oídos” por detrás hasta dejarnos sordos, con tal de que se nos oigan en la sala más allá de la 2ª fila.

Es a mi juicio mucho más práctico, eso sí, tener lo que nos parezca la suficiente potencia sobre el escenario como para que siempre podamos escuchar claramente lo que en cada momento ejecutamos sobre nuestro instrumento musical, pero sin dañar irreparablemente nuestro sentido auditivo. A la hora de amplificarlo hacia el resto del público y fuera del escenario, sin duda, lo mejor será enviar una señal lo más limpia posible desde nuestro particular pre-amplificador, dirigido hacia la mesa general de mezclas de esa sala, donde un técnico inteligente, y en otra situación estratégica entre los espectadores, encajará nuestro sonido, debidamente ajustado entre los demás ejecutantes musicales. Nuestro amplificador sobre el escenario debería ser pues sólo un “excelente MONITOR”, para que lo usemos con “exclusividad”, y donde sólo suene nuestro contrabajo.

En dos partes separadas
Una de las mejores e inteligentes soluciones que ha desarrollado ASHDOWN, y que aquí nos propone, es separar por una parte el amplificador con su buen diseñado previo, que contiene sus entradas, salidas, opciones de control y envíos correspondientes, es decir, un “cabezal”; el cual, mediante uno o dos cables, se unirá a la o las dos cabinas, pantallas o bafles, los cuales contienen los correspondientes altavoces.

Pruebo hoy aquí, por una parte, un cabezal amplificador que ASHDOWN denomina “SUPERFLY500” (vendido por 795 €) y el complementario bafle o pantalla “ABM210T COMPACT 300 W” (por 450 €). Ambas piezas trabajando juntas, unidas por un simple cable, y ya están en el mercado como una excelente opción.

Prestaciones del cabezal SUPERFLY500
Con apenas 5 Kg, reúne sin duda unas muy buenas especificaciones e, incluso, de una manera holgada, a pesar de su pequeña apariencia.

Casi nunca los necesitaremos usar “a tope” sus 250+250 = 500 vatios entregados, ni aunque tuviéramos que ejecutar la música más escandalosa. El sonido que proporciona, hasta en unas condiciones extremas, es claro pero “con cuerpo”, como a muchos bajistas nos gusta. Aún así, igualmente podremos matizarlo a voluntad mediante su ecualizador y programas instalados, dependiendo por supuesto de los temas musicales que pretendamos ofrecer en cada momento.

Contiene un muy eficaz ecualizador a siete bandas que proporciona ampliamente una buena definición de agudos, lo que también es importante al sonorizar el contrabajo, cosa muy comprensible puesto que, en cada nota, además de su tono fundamental, lleva agregados muchos armónicos que identifican su sonido general y particular en cada instrumento.

Precisamente son los sonidos más agudos los que permiten una mayor identificación. También están muy presentes cuando intercalamos desde nuestra guitarra-bajo hacia el amplificador un efecto de sonido extra. Y por supuesto, nunca habrá que descuidar la calidad en el resto de frecuencias entregadas, asimismo las más graves, donde generalmente está la tesitura de nuestro instrumento que trabaja en clave de FA.

También este cabezal contiene el almacenamiento de hasta 100 “preset” o programas diferentes, que podremos usar con ajustes ya convenidos, o diferenciados para cada tema musical que interpretemos con nuestro instrumento. Diez de estos “preset” ya vienen ajustados desde fábrica y los 90 restantes podremos reajustarlos a nuestro gusto y conveniencia.

También estos ajustes pueden realizarse vía MIDI, ya que lleva una conexión prevista para ello y, en cuyo caso, se pueden alcanzar hasta los 30 “presets” predefinidos desde su fabricación.

Posee una conexión USB que facilita su control a través de sistemas informáticos. Cuenta con conexiones de envío y retorno para la perfecta sincronía con unidades de efecto externas. Gracias a todo esto, el control sobre nuestro sonido es poderoso, manejando cada detalle antes de hacer llegar el sonido a los altavoces.

Este ecualizador responde a frecuencias que van de los 20 Hz a los 20 kHz y en +0/-0,5 dB y con una relación de señal/ruido mayor de 95 dB para un rango de 22 Hz a 22 kHz, es decir, algo de una calidad extrema que nuestros oídos puedan ser capaces de percibir.

Está encerrado en una caja llamativamente transportable, pues trae hasta un asa fuerte al frente, así como una bolsa de tela oscura para trasladarlo de manera cómoda.
Sus controles e “Input” (entrada por la que conectaremos el cable que llega desde la guitarra), están situados al frente. Es muy sencillo e intuitivo de manejar, con un ajuste de impedancias a la entrada, mediante un potenciómetro y un medidor volumétrico visual muy eficaces.

El ecualizador aparece con sus siete vías contiguas, pero separadas, luminosamente controladas de forma individual, clara y bajo cada una de sus siete “barras”. Para cada una, un par de pulsadores, permiten alterar en más o en menos dicha ecualización individual y en todas sus frecuencias, que trabajan en los entornos a: 50, 100, 230, 500, 1.000, 2.000 o 5.000 Hz.

Más a la derecha contiene un eficaz compresor ajustable, así como los controles para poder editar sus 100 programas previstos, visualizando también de forma luminosa la señal final de salida de audio y que aún podemos reajustar con otro potenciómetro, para evitar saturaciones.

El resto de las conexiones están en la parte trasera, con una salida XLR balanceada (del tipo profesional CANON) para, por ejemplo, una mesa de mezclas. También presenta un conmutador POST/PRE para enviar la señal, procesada o no, a través del previo a esa salida. Pero, además, tiene aparte otra salida de audio convencional, así como hembras de jack de ¼” para los posibles envíos y retornos al usar otros efectos externos.

Igualmente, aparecen ahí los tradicionales conectores de MIDI (en DIN de cinco pines) y el de USB, con un conmutador para el uso alternativo de estas dos conexiones (ya que también puede controlarse su vía MIDI a través del USB).

Posee salidas especiales para conectar hasta dos cabinas de altavoces, aunque una (que es lo que yo hoy aquí pruebo) ya es más que suficiente.

Junto a la conexión de la clavija por donde entra la corriente eléctrica al aparato, lleva un dispositivo de fusible, muy fácil de ser sustituido si ello fuera necesario.

Caja de altavoces “ABM210T COMPACT 300 W”
Vienen en un gran “cajón” de impecable aspecto en negro, fabricado en láminas de madera de abedul y reforzadas con metal; con cantoneras en sus esquinas también en metal negro. Su altura total llega, más o menos, hasta las rodillas del músico. A cada lado posee unas asas o agarraderos de aspecto muy sobrio y eficazmente cómodos.

El peso de este cajón hace complicado sostenerlo fácilmente con ambos brazos (el músico generalmente tampoco será un atleta...), por lo que resultará necesaria la ayuda de otra persona, como explicaba antes. Yo le colocaría un pequeño “carrito con ruedas” que lo recogiera por debajo del mueble, para así tener un transporte lineal más razonable. Aún más, proporcionaría este suplemento como parte de los elementos de serie junto con el bafle.

Dentro hay dos magníficos altavoces de diez pulgadas, y también contiene un notable tweeter o altavoz de frecuencias agudas. Estos altavoces están en exclusiva diseñados por ASHDOWN (de la serie “Blue Line”), que asegura su proyección de sonido hasta mucho más lejos que desde la posición en que esté situado el músico que los use.

Por detrás tiene un par de salidas de aire tipo “Reflex” y un conmutador especial con el que sacarles un mayor partido, según la potencia en vatios que le suministremos.

ASHDOWN LABS fabrica otros muchos modelos de amplificadores
Y de varias series, muchas de ellas precursoras a la que aquí presento.
Por ejemplo, la serie AL, con ecualizadores gráficos de hasta 12 bandas y variadas potencias.

También otros tipos de COMBOS donde su cabezal y sus altavoces quedan integrados en el mismo mueble y no separadamente, como en el caso que hemos visto.

En otra de sus series denominada AMB también podremos elegir diferentes tipos de cabezales y de cajas acústicas, así como entre otras series designadas como MAG, EB o ELECTRIC BLUE, con variados precios y prestaciones. Existe, finalmente, la serie ALL ACCESS BASS que, en general, ofrece menos prestaciones, potencia y precio.

También fabrica excelentes pedales de efectos electrónicos para contrabajo (de “octavación”, “compresión dual”, “Envelope”, “Chorus”, etc.)

Conclusiones
Magnífica esta cabeza amplificadora por su reducido tamaño, sobrada potencia, cómodos controles, muy precisos y abundantes, y una excelente solución para su transporte.

El bafle, con excelente aspecto, altavoces y sobriedad, difícilmente podrá ser movido por una sola persona, a pesar de sus magníficas asas situadas a cada lado, razón que me hace bajarle un poco “mi nota de Acabado”. De todos modos es un EXCELENTE PRODUCTO.

 

08/05/2007

Para ver la ficha técnica y tabla de valoración descarga la Revista en PDF

Schecter 007 élite, otras opciones 7 cuerdas

  • Escrito por Fernando Girón
  • Categoría: Guitarras eléctricas

Shecter-elite-7-cuerdasSchecter es una empresa norteamericana que se caracteriza por fabricar guitarras y bajos a todos los niveles y estilos. En los últimos tiempos hemos visto cómo compite con otras compañías del sector, aportando instrumentos de calidad a precios muy competitivos. Este mes, siguiendo la estela del artículo anterior, hablaremos de la guitarra Schecter 007 Elite de siete cuerdas, una de los varios modelos que posee la empresa en el catálogo de guitarras con una cuerda extra, entre las que se encuentran: c-7 Blackjack, c-7Hellraiser, Damien-7, Omen-7 (extreme).

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Fernandes también en acústico: D-18C EQ

  • Escrito por Román Vega
  • Categoría: Guitarras acústicas
Txt: Román Vega

A través de diversos bancos de pruebas, hemos ido conociendo (desde hace ya tiempo) esta innovadora y cañera marca de guitarras. Sin embargo, la familia acústica de Fernandes aún no había pasado por nuestro laboratorio. Analizamos hoy con gran expectación la D-18C EQ, la primera acústica de Fernandes en nuestras manos.

Desembalando
Tal y como anticipaba en las primeras líneas, abrí con gran interés este paquete. Venía junto a otros productos del distribuidor. Entre otras joyitas, varios amplis de válvulas de Hiwatt y una Fernandes eléctrica que despeina (una pinta realmente potente). Ya la veremos despacio en próximos números.

A primera vista, llamó mi atención el lacado en negro en contraste con el puente de acabado en natural. Tanto por el corte como por el color, el aspecto de esta acústica es moderno, cañerito, fresco y está muy en línea con los desarrollos de la compañía en cuanto a su estética. Mientras la miraba, pensaba en lo importante que habría sido para mi (hace ya tiempo) el aspecto y la imagen de mi banda. Parece algo poco definitorio, pero pudiendo elegir entre varios instrumentos, ¿por qué no considerar uno que estéticamente lleve nuestro rollo?

Construcción y sonido acústico
El diseño y corte del cuerpo es, como diseña generalmente Fernandes, peculiar y propio. Especialmente si miras la guitarra de perfil. El instrumento está bien rematado y su cuerpo se caracteriza básicamente por la picea sólida de su tapa y la caoba en aros y fondo. Una versión cutaway que facilita el acceso a las notas más agudas de su diapasón de palisandro, situado sobre el mástil de caoba.

El rollo general, en cuanto a sonidos de esta guitarra, es más bien afilado. Emana sabores más bien finos e, incluso, estridentes en agudos. Esta característica no desprovee al instrumento de cierto cuerpo y consistencia. Dado su look y marca, no esperaba otra cosa. Una guitarra que encajaría mejor en estilos pop-rock y pases acústicos de estilos potentes. Cuando la D-18C EQ es captada a través de un micro, nos proporciona los típicos sonidos de guitarra acústica de rasgueos brillantes y no demasiado “espesos”.

El previo y el sonido por línea
Se agradece la incorporación del previo tan útil, en ocasiones, para estudio y directo. Gracias a su ecualizador de cuatro bandas y cambio de fase, tenemos un rico abanico tonal. Podemos modificar o corregir el sonido llevándolo a cada una de nuestras intenciones. Se encuentra mayor versatilidad teniendo la guitarra conectada por línea. Aunque, como es de suponer, el sonido captado por micro también puede modificarse a posteriori, es decir, una vez grabado. Para interpretar de una forma cómoda, el previo nos aporta flexibilidad.

Personalmente estoy acostumbrado a guitarras acústicas de sonido algo más “grueso”. Lo cual me gusta más en solos y determinados tipos de músicas fusión. Sin embargo, el carácter de esta Fernandes me resultó agradable en rasgueos cristalinos como base rítmica. Utilizando el previo podemos engordar este sonido (subiendo graves o graves/medios y cambiando de fase). En definitiva, el instrumento presenta una versatilidad bastante razonable.

Conclusiones
Lo que más me ha gustado ha sido su “look” y sus resultados en rasgueos finos como base de diversas canciones en las que la utilicé de fondo rítmico. Es una acústica que te permitirá recorrer una gran variedad de estilos, y su precio la convierte en una opción considerable frente a otras marcas de calidades similares. Las guitarras acústicas, para mi gusto, son muy “delicadas”. Es difícil dar con la que te enamore. De esta Fernandes mejoraría el empaste entre sus cuerdas, pues a veces alguna “protesta”, e intentaría buscar un tacto un poco más suave (de todos modos no está mal). En cualquier caso, por este precio, considerando su sonido y materiales de construcción, te invito a que la pruebes en tu tienda habitual si tienes en mente gastarte entre 350 y 700 € para adquirir una acústica.

 

03/05/2007

Camps flamenco. Comodidad y buen sonido.

  • Escrito por Chema Vílchez
  • Categoría: Guitarras españolas

campsflamenco1Ya hace algún tiempo que no pasaban por mis manos guitarras flamencas distintas a las que toco habitualmente. La verdad es que la “Raimundo Midi” la uso para muy distintas situaciones musicales, así como algunas de “Sanchís Carpio”. Por eso la idea de probar algo diferente me parecía interesante, sobre todo porque David Martín, director de la revista, me comentaba que podía merecer la pena.

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Durango B-18. Increíble sonido para un precio discreto.

  • Escrito por Román Vega
  • Categoría: Guitarras acústicas
Txt: Román Vega

Comprar una guitarra acústica es una tarea laboriosa. Más aún cuando nuestro presupuesto es considerablemente reducido. Los instrumentos acústicos suelen ser menos dúctiles que los eléctricos. Si tenemos en cuenta que no existe electrónica incorporada que nos ayude a modificar el sonido, debemos sentir el “amor a primera vista”; es decir, que el sonido nos enganche. Una vez experimentado ese feeling por el sonido, necesitamos que la guitarra tenga un tacto confortable y, para bien ser, que las maderas sean de la mejor calidad posible. Pocos instrumentos acústicos de precios moderados pasan con buena nota los diversos apartados. Éste es uno de ellos.

Introducción
Llega a ISP esta nueva marca de guitarras que no habíamos pasado por test anteriormente. Cuando comprobaba albaranes de entrega y demás, vi esta referencia como una acústica de 199 € y de forma errónea me hice una idea preconcebida de cómo estaría fabricada y sonaría. Mis dudas y expectativas quedaron abiertas a variaciones de opinión hasta el momento de la prueba.

Ya he detectado cierta curiosidad de diversos guitarristas por la marca en cuestión. Los cuales se preguntaban por dónde iban los tiros con Durango. Pues bien, hoy saldremos de dudas. Como información general, comentar que existen tres series en Durango: Standard, DeLuxe y Profesional. Lógicamente la gama de guitarra (y el precio) varía en función de la serie a la que dirijamos la mirada. Al tiempo, existe otra división organizada por el tamaño del instrumento: Grand Concert, Dreadnaught y Jumbo. Ahora puedes imaginar las posibles combinaciones entre la serie elegida y el tamaño de la caja, con sus consecuentes variaciones en sonido, calidades, tamaños y precios.

Desembalando la Durango B-18. Standard Jumbo
Este es el modelo que hoy obra en nuestro poder. Cuando abrí la caja que contenía la B-18 me llevé una grata sorpresa. Un acabado oscuro en veta vista de caoba que le proporciona un look añejo y muy cálido. Estamos acostumbrados a ver acústicas con acabados claros, como por ejemplo el que procuran las tapas de abeto o acabados similares. En este caso, la caoba brinda un aspecto que, además de visual y agradable, es perfectamente concordante con su orientación Vintage. Su acabado de construcción, y por consiguiente el tacto que procura, me sorprendió favorablemente, pues esperaba una guitarra de peor calidad (por su precio), francamente.

Construcción
Cuando encontramos un precio tan razonable, lo primero en lo que pensamos es en dónde estará la reducción de calidades. Tal vez en la materia prima, en el acabado, en los procesos de secado, en un tacto incómodo (de mástil y cuerdas), etc. Aquí empezaron las sorpresas puesto que la guitarra sonaba bien. Un potente sonido, redondo y voluminoso (considerando el tamaño de la caja), un buen empaste y un sustain natural que concordaba mejor con guitarras de gama superior.

Al pasar los primeros acordes, revisé de nuevo los precios y el modelo, pues me parecía una guitarra de precio superior. No había error y por tanto mi primera impresión fue la de tener entre manos una guitarra con una excelente relación calidad / precio.

Tras esta primera y grata sorpresa me detuve en la revisión de los detalles. Acabado de los barnices, calidad de los clavijeros, búsqueda de restos de cola o síntomas de acabados mediocres, etc. Este segundo repaso me confirmó que la guitarra estaba bien hecha, mostraba precisión en sus remates y no dejaba ver ningún síntoma de descuidos de fabricación.

El tacto de una acústica suele ser algo que nos preocupa en general a los guitarristas. Incluso en instrumentos de precios elevados, nos encontramos en ocasiones con cuerdas duras y difíciles de manejar especialmente en forzamientos o acordes de cejilla incómodos. En este caso, la Durango volvió a sorprenderme por presentar un tacto bastante cómodo. Cuerdas con una altura muy razonable y, en definitiva, unas posibilidades de ejecución bastante agradables.

Su sonido
Una guitarra inspirada en los sonidos acústicos de los años 20 y 30. Conseguir un original de esas épocas, en buen estado, resulta una tarea prácticamente imposible. Especialmente si tenemos en cuenta lo que nos puede costar, si es que la encontramos. La Durango en banco de pruebas muestra este rollo vintage, tanto en su aspecto como en su sonido. Ya sabéis que no me gusta encasillar los instrumentos en tipos o estilos musicales, pues la imaginación es siempre la que debe regir en este sentido. No obstante, los sonidos que emana la guitarra en análisis se hacen especialmente ricos en aires bluseros, rock acústico, country, rollos poperos con saborcito, etc.

Los colores tímbricos de esta acústica son, en resumen, bastante versátiles. En definitiva tu cabeza debe ser la que busque el hueco a cada uno de ellos para determinar tu propio estilo.

Conclusiones
Si has hecho lectura de los apartados anteriores de estas páginas, ya tendrás unas conclusiones claras. Sin perder de vista el precio, que es seguramente lo más llamativo, obtenemos una relación de calidades más que correcta, incluso que sorprende. Acabados cuidados, buen volumen, buen empaste y generoso sustain natural. Un look diferente que puede además añadir un punto estético o visual a tu puesta en escena.
¿Por 199 €? ¿Qué más podemos pedirle?

 

04/01/2007

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