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Identidad musical con Fer Girón

Fer Girón identidad musical HI

Hace unos días mi atención recaía sobre el documental titulado All I can say, un documento gráfico grabado cámara en mano donde Shannon Hoon (cantante de Blind Melon), ilustra desde los años previos a formar la banda hasta horas antes de su muerte con 28 años recién cumplidos.

En estas imágenes se pueden ver los primeros éxitos, su relación con Guns N ́Roses o el nacimiento de su hija.Qué tragedia es una muerte y aún más de esa manera tan intempestiva, qué poco tiempo tuvo para componer, pero al mismo tiempo cuánto de él hay en la música del grupo, me atrevería a decir que no podía ser otra cosa que él mismo, de la misma manera que lo fueron Charlie Parker, Coltrane, Miles, Camarón, Jaco o Prince. Me pregunto qué es lo que hace que vidas tan cortas produzcanuna impronta tan acusada de su identidad en la música. ¿Qué les hace únicos? ¿cuáles son sus cualidades frente a la gran masa?

Los tiempos que vivimos no son especialmente fecundos para la inspiración de la autoafirmación, la aserción del artista frente a sí mismo, el yo=yo. Me gustaría aportar una serie de conclusiones a las que he llegado a lo largo de años, de aquí para allá, de norte a sur, pero sobretodo de dentro para dentro.

 

Toda mi vida profesional se ha mostrado hacia los demás ya bien sea girando, grabando, arreglando y/o produciendo la música de otros. Hace unos años decidí grabar mi primer disco, reuní la voluntad necesaria para tal empresa y con el paso de los meses desembarqué en lo que fue mi disco “The Übermessenger”, hice unas pocas copias y siempre diciéndome a mí mismo “¿A quién le va a interesar esto?”, volví a mi carril de tocar para los demás

 

A las 2 semanas de salir el CD, me llamaron anunciándome el fin de las existencias del disco y por consguiente me preguntaron si había pensado hacer otra tirada, accedí con más sorpresa que explicación, me encogí de hombros, pensé “ils sont fous ces romains” y continue por mi camino. A raíz del disco recibí muchas opiniones positivas de personas co- nocidas y desconocidas para mi, en todas ellas siempre podía encontrar un punto en común: la sensación de que su comentario se sustentaba en una sinceridad generalmente ausente en este mundillo.

De ahí vino el “¿cuándo lo llevas al directo?”, luego se pasó al “¿para cuándo el siguiente disco?”, “Mi favorita es la 3” y “¿Qué querías decir con tal canción?”, yo respondía con frases hechas porque no tenía una explicación más allá de la obviedad, hasta el día que lo comprendí todo: una mañana volviendo de unos conciertos en el norte, viajábamos un amigo y compañero de profesión el cual me miró y me dijo: “¿Sabes Fer?, tu disco está realmente bien, ¿me puedes ayudar a componer y grabar el mío?”, cualquier otra persona hubiese sentido alegría y alago, yo en mi caso sentí desasosiego, destemplanza y angustia. ¿Cómo podía ayudar a un gran músico a grabar su disco? Estas cosas están muy determinadas desde la concepción.

Bajé de Plutón que es donde estaba habitando mientras mi amigo me seguía hablando, me percaté que su discurso transcurría por el hecho de que había compuesto tal canción del estilo de tal cantante o tal otra del estilo de tal otro, en ese momento dije “Para, para... no puedo pensar en canciones ahora mismo, mi primera pregunta es ¿cuál es tu mensaje?, ¿qué necesitas decir?, ¿qué hace que sientas la necesidad imperiosa de llevar a notas lo que está en tu sentir? ¿Dónde se encuentra tu mundo interior?”, su respuesta fue, “mummm ... no sé, yo tengo una canción Funk, otra Rock, otra Pop ... ”, le interrumpí diciéndole que no podía ayudarle, que la necesidad de llevar al pentagrama lo que ocurre dentro de la piel está en un plano prácticamente instintivo, inconsciente y que en realidad no necesitaba tener un disco, simplemente lo quería, como quien quiere un coche nuevo, pero no hay una necesidad de proyectar la esencia del autor en la obra, y ahí me di cuenta de la distinción entre quien necesita y quien desea caminar por las notas y los ritmos.

 

¡Qué fácil es escribirlo y qué difícil es llevarlo a cabo! No es tan sencillo como aparenta, vivimos un momento donde todo se difumina, los lenguajes se sobrecargan para retorcerlos, para colmo mi espíritu es el contrario, el de ser lo más preciso posible

 

La realidad nos la muestran de tal manera que todo se mezcla confundiendo al receptor, un ejemplo muy claro es hacernos creer que necesitamos tener o hacer cosas cuando solo las deseamos, y ¿cómo consiguen eso? Despojando la esencia de la música la cual solo proviene de un sitio, del foro interno del autor, ejecutante o cualquier persona que esté involucrada en el proceso de creación. Aunque la necesidad es una esclavitud, el deseo es solo un capricho, sin embargo el capricho puede ser común con el de otros individuos, no así la necesidad la cual define al sujeto ya que es intrasferible, su aplicación es única ya que depende de quién lo haga.

¿Cómo se consigue que la mayoría de músicos o personas susceptibles del desarrollo artístico musical dejen de necesitar y pasen a desear?, haciendo que dejen de escuchar y pasen a oír. En la escucha está el aprendizaje, la definición de quien ejecuta o compone y tú como escuchante eres capaz de identificar ese sello de identidad en la música del otro. En el oír no hay sujetos, solo es un atrezo mientras las personas van al gimnasio, caminan o van en metro, consiste en un simple fondo donde lo que se desea es que nada destaque, todo esté cubierto de una niebla de impersonalidad y mediocridad.

Otra dimensión por donde se escapa la autoafirmación es en el no uso de la negación. Cuando alguien compone, produce o ejecuta desde él mismo está infiriendo un acto de afirmación ya que está diciendo “esta canción la veo así”, pero sobretodo es un acto de negación “la veo así y no la veo como el resto de posibilidades”, es una negación intrínseca y adyacente a mostrarse uno mismo. Lamentablemente vivimos un momento donde la negación se le considera sinónimo de contradicción, cuando negar no es estar en contra de,esto nos lleva al momento donde se mira con recelo cuando alguien se define negando al de enfrente, por una cuestión de falsa comunidad en la cual está encubierta la búsqueda de la igualdad gris de todos los artistas.

 

Esto es algo muy visual: hace unos años Extreme no tenía nada que ver con Aerosmith, ni con Michael Jackson, ni con Nirvana y al mismo tiempo Nirvana con Pearl Jam, ni Wayne Shorter con Miles

 

Fer Girón identidad musical 1

Todos ellos se estaban negando continuamente unos a otros dentro de la aceptación, se definían a sí mismos frente al otro por la diferencia. Como resultado de lo anterior, llegamos a nuestros días donde las covers inundan las redes y aunque hay espacio para ser uno mismo dentro de una versión, no es el mejor escenario cuando todo está saturado de personas haciendo canciones conocidas, y no tan conocidas, por la gran masa.

Todo esto expresado desde un punto de vista compositivo tiene sentido, pero ¿qué ocurre en la parte interpretativa?, ¿cómo se puede ser uno mismo dentro de una partitura establecida?, esto que parece un callejón sin salida la respuesta la encontramos en los tiempos pretéritos, donde hallaremos los métodos para resolver las cuestiones del futuro.

La dimensión en la cual se puede vivir de un modo expansivo, donde más es más, es en la articulación, el cómo se dicen las cosas: ligar, vibrar, atacar, reposar, acentuar cada una de las notas o solo las que considere el ejecutante. Al mismo tiempo esa identidad interpretativa tiene que ver con el color del sonido que produce el instrumento, con el timbre. Todos los instrumentos son únicos: maderas distintas incluso de árboles distintos de la misma especie, metales con sonidos dispares, aunque la aleación sea la misma, parches, cuerdas vocales, pastillas con diferentes secciones de cable, válvulas, etc.

Todo esto deja de tener sentido cuando aparece lo digital, al convertirse en ceros y unos se pierde el infinito, ya que en lo digital jugamos con una paleta de opciones inmensa pero finita, a diferencia de lo orgánico, donde cada vez que se emite un sonido es distinta aunque sea el mismo instrumento y el mismo músico. Si hiciésemos una cadena de guitarristas que diese la vuelta al mundo y que fuesen pasándose la nota Mi producida por la sexta cuerda de su guitarra, el Mi que llegase al primer guitarrista después de dar la vuelta al mundo sería distinto del primero que produjo la cadena, además cada una de los Mi que formaron la sucesión serían distintos unos de otros.

 

Si eso mismo lo repitiésemos con un Mi emitido por cualquier instrumento digital, el primer Mi y el último serían el mismo, y todos los intermedios también, en otras palabras, por muchos cantantes distintos que se deseen en un canción el autotune los hará sonar a todos iguales. De modo que, se pierde la esencia de cada cual en post de la versatilidad, facilidad, posibilidad, inmediatez, en pos de la modernidad donde todas las canciones serán cantadas por SIRI

 

Luchar contra la innovación es tarea inútil, es sucumbir antes de empezar la batalla y ser enterrado en la antigüedad, pero no olvidemos que en nombre de la premura, simpleza y comodidad estamos entregando nuestra identidad, la cual está relacionada con el sudor, el sacrificio y la eterna búsqueda, pero es la que nos define en toda su plenitud y no en una síntesis.

FerGIron

Estoy completamente seguro que quien me lee ha experimentado el fenómeno de ir a alguna cadena de restaurantes conocida, donde da igual el plato que elijas, todo sabe igual, la hamburguesa que el sándwich, la ensalada que el batido. Esta sensación la podemos encontrar muy a menudo en las producciones, las cuales se dejan llevar por las tendencias: ahora se lleva esto, ahora se lleva aquello. No nos olvidemos que es Coltrane quien aportó a la música no el jazz, Kurt Cobain fue quien aportó no el Grunge, James Brown no el funk, Stevie Ray no el Blues.

George Martin fue quien consiguió ordenar todos esos sonidos que tenían los de Liverpool y darles una forma de discos únicos, tanto entre los demás grupos coetáneos, así como entre ellos mismos. Rick Rubin es quien ve los “American Recording” de J.Cash o el “Blood sugar sex magik” de los Red Hot Chili Peppers, haciendo que no suenen a nadie por igual en ese momento, es decir es el sujeto afirmándose y no la entidad quien se abre camino en el mismo arte. Si no somos capaces de afirmar la diferencia de lo que tenemos delante, todo lo que produzcamos no serán nada más que hojas movidas por el viento, movidas por las tendencias.

 

Podría seguir escribiendo y desarrollando muchas más, pero creo que es en la conclusión donde seamos compositores, artistas, instrumentistas, productores o todo a la vez por decisión propia o por exigencia de los tiempos que corren, encontraremos un lugar de encuentro, una invocación, una reunión que nos une por nuestras diferencias: A mi manera de entender, la música está constituida por cuerpo, esencia y espíritu. El cuerpo lo forman los instrumentos, es lo apolíneo, lo tangible, lo material

 

El espíritu tiene que ver con la comunidad, con todo aquello que hace que la música sea asamblearia, un lugar de encuentro donde podamos compartir la belleza de las melodías y ritmos haciéndonos partícipes a todos del momento de la celebración vital. Por último nos encontramos con la esencia, donde el compositor, el intérprete, el músico, el productor, todos los responsables del fenómeno musical imponen su impronta, su vestigio. Si estos tres contenedores se consiguen llenar asistiremos al milagro de la música en todo su esplendor, en toda su plenitud, pero si alguno de estos vasos, no comunicantes, está vacío o realmente se muestra con una deficiencia palpable tendremos sonidos ordenados, pero nunca obtendremos música.

De Jung es la frase “todos nacemos originales y morimos copias”, si consigues escapar del calco, de no ser réplica, de no ser una imitación, nunca morirás y lo que vale más, serás tú mismo.

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