Cómo transformar una sala problemática en un estudio de mezcla fiable (I)
- Escrito por Román Vega
- Publicado en Estudio / Grabación

El tratamiento acústico de un estudio es, con frecuencia, el eslabón más descuidado incluso en entornos profesionales. Se invierte en monitores de alta gama, interfaces premium y conversores de primer nivel, pero se pasa por alto que la sala en sí misma es el primer eslabón de la cadena de escucha.
Este artículo documenta un caso real de intervención acústica en un estudio profesional situado en una sala de dimensiones medias, con un objetivo claro: conseguir una respuesta controlada, fiable y lo más neutra posible en todo el espectro de frecuencias, sin depender de correcciones digitales que alteren la señal.
Descripción técnica de la sala
- Dimensiones: 5,60 m (ancho) x 4,08 m (largo) x 2,00 m (alto).
- Estructura: paredes de gotelé en tres laterales, fondo con armarios empotrados de madera, techo plano.
- Suelo: cerámico (alto nivel de reflexión).
- Ventanas tipo Velux en pared lateral abuhardillada (lado derecho), generando asimetría.
- Posición de escucha descentrada (1 m de la pared derecha), generando posibles diferencias de reflexiones laterales.
- Mobiliario: mesa central Sessiondesk, sofá trasero, tres alfombras de pequeño tamaño.
El entorno estaba inicialmente sin tratamiento acústico, salvo por los elementos ya mencionados.
Metodología y equipos de medición
- Software de medición: Room EQ Wizard (REW)
- Micrófono: calibrado XLR (considerado superior a los USB por su fiabilidad, bajo ruido y compatibilidad con interfaces profesionales).
- Interfaz: Universal Audio Apollo x6 (utilizando conversión de alta calidad y ganancia estable).
- Auriculares de referencia: Audeze LCD-X (para comparación directa con escucha sin sala).
Se realizaron las siguientes mediciones acústicas desde el punto de escucha, promediando tres tomas para minimizar errores y garantizar fiabilidad:
¿Qué miden los gráficos incluidos en este análisis?
- - SPL (Sound Pressure Level): Representa la respuesta en frecuencia de la sala. Es decir, cómo varían los niveles de presión sonora en distintas frecuencias cuando el sonido se reproduce en el espacio. Permite visualizar excesos, picos, caídas y coloraciones que alteran la percepción real del audio. Una curva ideal debería ser relativamente plana.
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- - RT60 (Tiempo de Reverberación): Mide el tiempo que tarda el sonido en desaparecer 60 dB desde su pico máximo después de detenerse la fuente. Es clave para evaluar cómo responde una sala en diferentes frecuencias, y si retiene energía (reverberación) más de lo deseado, lo que afecta la claridad, especialmente en graves. Idealmente, el RT60 debe mantenerse entre 200 y 400 ms en un estudio pequeño, siendo más corto en agudos y bajo control en los graves.
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- - Waterfall (Gráfico de persistencia espectral): Representa cómo las frecuencias persisten en el tiempo dentro de la sala. Combina el eje de frecuencia, nivel y tiempo, mostrando colas resonantes o acumulaciones que permanecen tras cesar el sonido. Es especialmente útil para identificar resonancias difíciles en frecuencias bajas (modos propios de la sala).
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- - Clarity (C50 / C80): Evalúa el porcentaje de energía directa frente a reflejada en un rango de tiempo determinado (50 ms para voz / 80 ms para música). Valores superiores al 80% indican un entorno acústicamente claro, donde la información directa predomina y mejora la percepción estéreo y la definición del sonido.
Análisis de resultados: problemas detectados
- - Pico claro a 50-60 Hz: RT60 superior a 700 ms, indicativo de resonancia no controlada.
- - Excéso de RT60 entre 63-100 Hz: valores por encima de 500 ms.
- - Resonancias medias-leves entre 120 y 250 Hz y ligeras colas entre 1 kHz y 2 kHz.
- - Problemas de simetría lateral: esperados por la posición de la mesa, aunque no críticos en la medición.
- - Reflexiones tempranas laterales y de techo sin tratamiento.
Estrategia de corrección: tratamiento acústico aplicado
- Trampas de graves cilíndricas (Vicoustic Vari Bass Ultra): colocadas en las esquinas traseras de la sala, ajustadas a su frecuencia máxima (60 Hz) mediante el sistema de resonancia ajustable. Resultaron eficaces en la zona crítica de 50-60 Hz.
- Trampas frontales Vicoustic Super Bass Extreme: colocadas en esquinas A y D, absorción activa desde 60 Hz.
- Paneles absorbentes Vicoustic Cinema Piano VMT (White/White): colocados tras los monitores para controlar reflexiones tempranas y primera respuesta en medios.
- Paneles difusores/absorbentes Vicoustic Wavewood Ultra Lite: en la pared trasera y techo, aportando control y difusión simultánea en medios-agudos sin matar la sala.
- Alfombras y reposicionamiento del sofá trasero para evitar absorciones indeseadas y que no interfiera en la acción de las trampas de graves.
Resultados posteriores a la intervención
- - RT60 en 50-60 Hz bajó de 700 ms a 420 ms, mejora drástica en esa región.
- - Mejora progresiva de 63 a 100 Hz: caída de 100-150 ms adicionales.
- - Respuesta más uniforme hasta los 250 Hz, con menos coloración.
- - Reducción de reflexiones tempranas y mejora de la claridad (Clarity > 80% en 1-2 kHz).
- - Sensación subjetiva de mayor control y profundidad estéreo.
Conclusiones y recomendaciones
- - La medición es imprescindible: sin datos objetivos es imposible saber dónde actuar.
- - El RT60 en graves es el mayor enemigo y el más difícil de controlar: se requieren trampas físicas efectivas.
- - Evitar soluciones caseras o paneles decorativos de espuma que no actúan por debajo de 250 Hz.
- - Usar combinaciones de absorción y difusión según la zona (techo y trasera vs. frontales).
- - Hacer mediciones antes y después para validar cada decisión.
¿Existe una forma digital de controlar todo esto sin paneles ni trampas?
No realmente. Aunque existen herramientas de corrección digital como Sonarworks, ARC o Dirac Live, estas solo actúan sobre la señal enviada a los monitores y no modifican la respuesta real de la sala. En otras palabras, no eliminan las resonancias, ni las reflexiones tempranas, ni corrigen el RT60 elevado. Lo que hacen es compensar parcialmente algunos problemas de respuesta en frecuencia, introduciendo ecualización inversa y, en algunos casos, corrección temporal leve.
Estas soluciones pueden ayudar en entornos domésticos o de edición no crítica, pero en un estudio profesional son claramente insuficientes y, en ciertos casos, incluso contraproducentes, ya que añaden coloración, latencia o modificación de fase. La única manera real de controlar la acústica de una sala es mediante tratamiento físico: absorción, difusión y control geométrico.
Aunque en el segundo capítulo abordaremos como se remataron las frecuencias excedentes y más alternativas para su tratamiento. Este proyecto ha demostrado que una sala con problemas graves de resonancia y reflexiones puede transformarse en un entorno fiable de mezcla sin recurrir a soluciones digitales ni correcciones artificiales. El conocimiento, la medición y una elección adecuada del tratamiento han sido la clave.





