Yamaha 01X. Un lobo con piel de cordero
- Escrito por Tomás Robisco
- Categoría: Interfaces

La compañía Yamaha ha estado siempre entre los pioneros en productos dirigidos a entornos domésticos y de estudios de proyectos. Sus ya legendarias tarjetas DSP FACTORY y SW1000XG permitieron que modestos ordenadores se convirtieran en potentes estudios en los que, junto a programas secuenciadores, poder realizar el proceso musical completo (producción, grabación, mezcla y masterización).
En un mundo de constantes innovaciones tecnológicas y bombardeados por todo tipo de artefactos que, supuestamente, deben hacer nuestras labor como músicos más fácil, o al menos más ágil, cuesta mantener el equilibrio entre una puesta al día en novedades y no sucumbir a la inevitable pérdida de tiempo que supone seguir la evolución de tantos y variados equipos.

Cada vez son más los usuarios que coinciden en que el uso de una DAW (Digital Audio Workstation) en la grabación y mezcla de música reporta un gran número de ventajas. De forma parecida, los usuarios también suelen estar de acuerdo en cuanto a las desventajas de trabajar “in the box”, siendo una de las más comentadas el hecho de estar encadenados a un ratón para girar potenciómetros, mover faders, armar pistas...

La Control 24 original ha sido durante años el centro neurálgico de muchos estudios profesionales de grabación, que requerían de una superficie de control profesional, pero no podían asumir los costes de las superficies de muy alta gama. Por ello, no es de extrañar que la presentación del nuevo modelo despertase gran interés, teniendo en cuenta que, además, en el diseño de la nueva controladora, uno de los objetivos del fabricante era conservar todos los aspectos positivos de la superficie original, mientras se implementaban las mejoras que los usuarios habían ido haciendo llegar a Digidesign a lo largo de los años.

