Llega a mis manos un nuevo y llamativo amplificador de guitarra, compuesto por un cabezal de 50 W, tecnología MOS, cuatro válvulas y un poderoso recinto de 4x12”. Antes de iniciar el banco de pruebas, quiero subrayar las buenas condiciones en las que me llegó el material. Estos detalles tal vez a algunos puedan resultarle insignificantes. A mí, desde luego, no. Todo el producto recibido para banco de pruebas me ha llegado perfectamente embalado y meticulosamente documentado. Y ¿en qué puede afectar esto al usuario final?

Creo que refleja una filosofía de trabajo de quien lo importa y distribuye. Una política precisa, que cuida el detalle y que muestra una clara intención de hacer las cosas bien. Detalles que me hacen pensar que este modo de trabajo no es preciso solamente en el envío, documentación adjunta y buen estado del producto. Lo que concluimos, y de ahí la utilidad para el consumidor final, es que en esta compañía se trabaja bien. Con rigor y cuidado, desde la elección de las marcas que se van a comercializar, hasta la puesta del producto en manos del músico final. Dicho esto, pasamos a analizar en detalle el amplificador.

Desembalando
Una robusta caja de cartón venía arropando el “artefacto”. Elección acertada pues al tratarse de un recinto más bien grande, el paquete es pesado y propenso a recibir golpes indeseados. Como siempre, abrí con gran expectación las cajas. Cualquier guitarrista siente adrenalina antes de abrir e instalar un nuevo amplificador que, una vez montado, te llega a la altura del pecho (o casi).

Su aspecto y acabado
Ya estaba todo desembalado y situé el cabezal encima del recinto, para posteriormente cablearlo. Mis primeras impresiones visuales se centraron en los acabados. Un look que combina lo clásico con lo futurista. Por su acabado negro, rejilla a la antigua usanza, diseño del logotipo y demás, nos encontramos ante un amplificador que rezuma estilo “añejo”. Ahora es cuando me fijé en los potenciómetros del panel frontal. Su aspecto, antes de encender, le da un punto tecnológico al cabezal. Aunque aún no sabía bien en qué se concretaba este detalle. Bien, llegó la hora de enchufar.

Standby on
Enchufado a la red, encendido y listo para funcionar. Mis ojos quedan totalmente impactados por lo futurista de sus leds encendidos. Los potenciómetros se llenan de colores naranjas y azules que dan un nuevo rumbo a la imagen de este ampli. Clásico en su aspecto inicial sí, pero lleno de tecnología por dentro.

Antes de empezar a tocar comprendo que se trata de esta combinación: aspecto legendario, tecnología digital puntera. Bien ¿y yendo a lo práctico y al sonido, en que se traduce esto? Vamos a verlo.

Conectividad
Un último recorrido visual antes de empezar a sonar. El frontal nos provee de controles de graves, medios, agudos, ganancia, volumen y master. Además de unos pulsadores en los que recorreremos las diversas y abundantes configuraciones de canal de esta herramienta.

Su panel trasero es muy completo. Dispone de un switch de conmutación de circuitos para la eliminación de ruidos (si los hubiere. No fue mi caso en las pruebas). Encontramos una salida de alimentación de 9 V, para alimentar aparatos externos que podamos necesitar, por ejemplo pedales. Tras las conexiones MIDI, se encuentran la salida para la conexión del recinto (a 4,8 ó 16 Ohm) y una salida denominada “Slave”, para llevar la línea a otros sistemas de escucha. También encontramos una completa sección para la conexión de nuestros efectos: en serie, en paralelo y en modo pre-amplificación o post-amplificación. Toda esta artillería de conexionado nos permite manejar cualquier tipo de aparato externo que queramos utilizar con el sistema de amplificación (hasta un afinador externo).

¿Seis canales? Su versatilidad
Empecé a darle cañita al volumen, en su primer “modo de amplificación”: CLEAN. Vi que al pasar de un modo a otro (Clean, Crunch, Lead, etc.) los potenciómetros se giraban solos (más bien los leads indicaban, mediante autoajuste, la posición exacta de cada control, según nuestra elección de canal). Dicho de otro modo, pulsando los botones del panel frontal CLEAN 1, CLEAN 2, SEXY, CRUNCH, LEAD 1 Y LEAD 2, el amplificador se autoajusta digitalmente ofreciendo seis variaciones de canales diferentes. Por supuesto, en cada uno de los casos podemos ajustar graves, medios, agudos, ganancia, etc., a nuestra exacta conveniencia.

En resumen, obtenemos seis preconfiguraciones “instantáneas”, lo cual nos confiere una versatilidad pasmosa. Podemos pasar de un modo a otro en menos de un segundo. Todos los controles del amplificador pasan de inmediato a la configuración del preset elegido y que, por cierto, podemos retocar y almacenar a nuestro gusto (tecla store).

50 vatios con tecnología MOS y 4 válvulas x 12AX7WC ¿Cómo suenan?
La respuesta es: suena prácticamente a lo que quieras que suene. Sus canales limpios (CLEAN) prestan definición, cuerpo y viveza de ataque. Las configuraciones CRUNCH y SEXY tienen estas mismas características, pero añaden un desgarro de saturación que reporta esa calidez que tanto nos gusta. Llegando al extremo de las ganancias máximas, alcanzamos los modos LEAD 1 y 2; caña pesada que puede ser configurada a nuestro antojo. Desde sonidos estridentes, finos y “puntiagudos”, hasta pegadas gruesas, graves y aplastantes para los enamorados de los timbres extremos.

Lo más interesante es que, pese a sus prestaciones digitales, las válvulas son físicas y, por tanto, el sonido final es cañero, cálido y real.

En cuanto a la potencia, nos encontramos ante un conjunto que emana 50 W (cabezal) y soporta 240 W (recinto). Confieso abiertamente que tiene sobrado volumen para trabajar prácticamente en cualquier contexto. Se trata más bien de un amplificador cañero; más acertado para lugares en los que podamos trabajar “a buena caña”. Sus 50 W cunden más de lo que parece, personalmente no creo le falte ni 1 W a este “monstruito”. Va sobrado.

Conclusiones
Se trata de un amplificador para tocar en ámbitos que requieran buena presión sonora. Potente, moderno y versátil. La combinación de la tecnología futurista y la arquitectura de válvulas convierte a este producto en una certera elección para quien busca saturaciones reales y cálidas, pero no quiere sacrificar las ventajas de la tecnología. Los cambios de preset y configuración instantánea son realmente prácticos. Para directo y ensayos, vamos sobrados. Si trabajamos en estudio tendremos que alejar el micro del ventilador, pues se le oye trabajar (tocando a buena caña dejamos de sentirlo, claro). Obtendremos en cualquier caso sonidos poderosos, nutridos y que recorren toda la gama de timbres conocidos en la amplificación de guitarra eléctrica.

En cuanto al recinto, poco que añadir. Robusto, bien acabado y con cuatro altavoces de doce pulgadas que otorgan la densidad y definición necesaria para conseguir tonos de primera calidad.

En definitiva, un equipo profesional, moderno pero auténtico, que podrá convertirse en tu inseparable compañero. Si tu presupuesto se lo puede permitir, no dejes de probarlo, pues compite muy seriamente con prácticamente cualquier marca. Y sobre todo, tiene lo que puedes buscar en un buen amplificador, más cosas nuevas y distintas que no ofrecen otros.