
Fernandes Atlas 4. Diseñado para entusiasmar. Este es sin duda un instrumento para llamar la atención y entusiasmar al músico. Al menos esa fue mi impresión cuando tomé un primer contacto con él.Para empezar, viene estuchado en una llamativa bolsa térmica de color plata, algo que no solemos encontrar en otros productos de esta calidad y precio. Al sacar este instrumento de dicha bolsa, nos encontramos con una guitarra muy llamativa por varios de sus detalles tan logrados, destacando entre ellos el impactante color “rojo fuego”, muy brillante, con que ha sido pintado su cuerpo (construido con madera de aliso), cosa que absolutamente a nadie le pasará desapercibido... Y ese cuerpo contrasta bellamente con su mástil en color madera clara (y construido con madera de arce) que está muy bien barnizado y pulido en un satinado muy agradable, tanto a la vista como al tacto, ya bajo nuestras manos.
Analizando sus partes
Fijándonos por ejemplo en ese mástil, advertimos unos señaladores de un color muy contrastado con respecto al citado color madera clara del resto, por lo que así quedan, afortunadamente, muy visibles esos señalizadores.
La forma de su pala afinadora, recuerda algo a los diseños de Leo Fender en sus primeras guitarras-contrabajos, pero la forma de su cuerpo es algo más original que aquellas, de una manera que parece más estilizada y, quizá, mejor adaptable al cuerpo del músico-bajista.
Se observa que, a diferencia de muchos de los diseños de este tipo, en este Atlas 4 y sobre la tapa de su cuerpo, aparecen tan sólo dos potenciómetros y, en medio de ellos, un conmutador.
Uno de los potenciómetros alterará la ganancia de señal de salida generada desde sus dos pastillas, hacia la salida electrónica de esta guitarra y que luego se amplificará debidamente.
El otro potenciómetro controla el tono más grave o más agudo de esa señal eléctrica. Y el conmutador que tiene tres posiciones, a cada lado, sólo permite que salga la señal desde cada una de esas pastillas, mientras que si lo situamos en su enclavamiento central, permitirá que lo haga conjuntamente y desde ambas pastillas a la vez.
Y ya que comento aquí sobre sus pastillas, se aprecia en ellas un diseño igualmente original, pues ambas las han colocado juntas en una sola pieza y no separadas, como suele ser lo habitual en casi todos los bajos del mercado. En todo caso, se aprecia que realizan bien su función, consiguiendo minimizar los niveles de ruidos indeseables que también aparecen desgraciadamente en otras. Al tiempo, noto una excelente riqueza de armónicos que engrandecen y colorean en positivo su sonido. Seguro que a este fin también contribuye el juego de cuerdas instalado con el que me lo he encontrado: del tipo D’Addario XL Nickel Wound. Igualmente, puede contribuir a ofrecer esa calidad de armónicos la cejuela blanca colocada al final del mástil, que parece ser de hueso pero que, en todo caso, está muy bien encajada.
El puente es sencillo, en color blanco, brillante del niquelado y con unos efectivos puntos de anclaje para sus cuatro cuerdas. Y todo ello queda muy a la vista, incluidos sus tornillos de ajustes, muy fiables y efectivos, con los que podremos modificar en cualquier momento la altura de las cuerdas respecto a los trastes del mástil, así como regular la octavación, aunque en principio ya viene bien ajustado desde su fábrica para este tipo de cuerdas que ahora tiene instaladas.
Por detrás es muy sencillo. Sólo destacan dos placas, una bajo la cual se esconde la fuerte unión del mástil con el cuerpo. La otra placa, más grande, seguramente tras varios años de uso, la acabaremos viendo por dentro, pues esconde la instalación de su circuitería eléctrica entre las pastillas, potenciómetros y el conmutador antes mencionados, quedando así todo ello muy accesible.
Este modelo está fabricado en China, pero le dan una garantía ilimitada de por vida. Y como es lógico, te podrás aprovechar de esa garantía si la has obtenido debidamente desde alguno de sus distribuidores oficiales.
El jack de salida, por donde conectaremos el cable que llevará su señal hasta su amplificación deseada, tiene un original diseño, poco común entre guitarras/bajo de la competencia, pues está situado justo al final del puente, por supuesto, en el borde del cuerpo, pero inclinado de modo que el cuerpo de esta guitarra quede a casi 90º con respecto a su mástil y, naturalmente, con dirección hacia el suelo.
Como detalle de cortesía desde su distribuidor, viene acompañado de un cable con sendos jack a cada extremo, típicos de 1/4”, así como un juego de llaves allen con que poder manipular, si se desea, los tornillos de ajustes existentes sobre el puente.
Sometido en prueba mediante un analizador de frecuencias
Como suelo hacer habitualmente con este tipo de instrumentos, poniendo sus potenciómetros en su nivel más lineal posible, he sacado su señal eléctrica emitida a través de un analizador de frecuencias en el laboratorio. He pulsado una a una sus cuatro cuerdas “al aire” (sin ejercer presiones sobre los trastes del mástil) y, en consecuencia, he tomado nota de los niveles acústicos producidos por esta señal a lo largo de diferentes grupos de frecuencias entre el espectro audible por los humanos (entre 20 a 20.000 Hz).
Como consecuencia de ello, he obtenido esa gráfica que se adjunta a este escrito, donde se aprecia un gran equilibrio muy similar entre los efectos logrados para las cuatro cuerdas, siendo más reforzado ello en el entorno de los 500 Hz, zona muy adecuada, pues alrededor de ella estarán situadas las notas de un pentagrama en clave de fa que son las que ejecutaremos con este instrumento musical.
Además de en color “rojo fuego”, también lo podrás encontrar en colores negro, en manzana o en azul metalizado, sin duda tan atractivos como este.
Bajo STIX SB01 Negro. Un auténtico “Chiquito pero matón...”
He quedado MUY GRATAMENTE SORPRENDIDO por este modelo chino.
Está claro que, a este paso, con acabados de esta categoría y en este precio, esta gente va a dejar a otros muchos fabricantes... “tiritando”... Te explicaré aquí el porqué de mi sorpresa...
Es un producto también importado por Ferrer Musical con quienes me he puesto en contacto directo. Me comunican que también están gratamente sorprendidos por el éxito creciente de este modelo.
Y ni siquiera parece que, de momento, tenga página por Internet. Si lo buscas a través de Google, tan sólo hallarás algunos foros que comentan unánimemente en positivo sobre este modelo (al menos en lo que yo ahí pude leer hasta el momento).
A este modelo que ha llegado a mis manos en color negro semi-brillante y bien barnizado (al parecer lo tienen también en color rojo) le han instalado un juego de cuerdas “Gato Negro” de entorchado medio. Para mi gusto, ha sido una buena elección, pues le proporciona unos elegantes armónicos.
¿Qué lo hace diferente?
El tamaño de su cuerpo es más reducido de lo habitual, pero al colgarla, se adapta perfectamente sobre el cuerpo del músico y, al tiempo, se aprecia un peso más reducido del instrumento, lo que se agradece al soportarlo encima varias horas.
Me ha sorprendido la calidad de su sonido y cantidad de volumen entregado, obtenido desde lo que parecen unas excelentes pastillas que generan adecuados sonidos para hacer sobre él, por ejemplo, “slaps” o “funk”, pero también para otros estilos musicales.
Para mí, tiene una excelente relación calidad/precio. No sé cómo pueda comportarse a su envejecimiento, pues no tengo el tiempo suficiente para comprobarlo; sí la he sometido a un analizador de frecuencias. Puedes ojear su resultado en el gráfico adjunto a este texto. Las conclusiones tras el analizador: una muy amplia resolución de frecuencias, sobre todo en el entorno de los 120 Hz, lo que se traduce en unos poderosos graves, limpios y dinámicos, a partir de cuya señal clara, brillante y contundente; antes de darle más volumen, podremos añadir otras ecualizaciones o efectos a nuestro gusto. Es un auténtico “Chiquito pero matón...”. De ahí mi sorpresa.
Aunque el tamaño de su cuerpo es, como he comentado, más reducido que lo usual, el largo de su mástil es el ya convencional de 34”, con su diapasón de madera oscura que lleva incrustados sus señalizadores en madreperla blanca. El dorso de este mástil tiene un acabado de “madera desnuda”; se aprecia un buen barnizado y un tacto agradable al deslizar nuestra mano.
Posee tres potenciómetros: dos de volumen y uno tono, que regulan lo que emana de sus dos pastillas, una junto al puente y la otra más cerca del mástil.
Su puente es de metal niquelado y brillante, que deja al descubierto, si es que ello fuera necesario, realizar pequeños ajustes en sus tornillos, aunque viene perfectamente ajustado desde fábrica.
Las llaves en su pala afinadora son más bien pequeñas, como empezaron a diseñarse (y se pusieron de moda) a partir de los años 80. Tienen una forma y ancho efectivo y oportuno, muy adaptable a los dedos, como para conseguir afinaciones suaves y cómodas.
Por detrás, cuatro tornillos visibles sujetan fuertemente el mástil al cuerpo de la guitarra. También, bajo otra placa por detrás, se accederá a sus circuitos, si es necesario inspeccionarlos. Quizá en muchos años no curioseemos necesariamente ese contenido bajo la tapa.
El conector del cable está en un lateral (y en la parte baja del cuerpo), como suele ser típico.
Su cejuela, que parece de algún tipo de plástico en color negro, sin duda es muy eficaz, dados sus resultados en los sonidos que proporciona.
Curiosamente, este modelo no trae golpeador (del que en mi forma de tocar no necesito) pero que, si se desea, se podrá instalar al gusto.
Al ser más ligero, se facilita su transporte. Pero para rematar la disminución, también sorprende lo que piden por él: 155,66 €; algo que tiene muy poca competencia y, encima, con estos resultados acústicos...
La verdad es que yo no sé “dónde está el truco”..., pero si además corren estos tiempos económicos..., ya ves que te estoy invitando a que no dejes de probarlo. Y que conste que “no me dan comisión” por contarte esto...