Un curioso sistema de PADS, el DD-65 de YAMAHA, que incluso a los “no músicos” podrá parecerles “imprescindible”. ¿Juguete o profesional?. Podría satisfacer también al músico de tal modo que pueda disparar secuencias o samples, además de inspirar nuevas ideas para ampliar la creatividad.
¡A cuánta gente, instintiva y rítmicamente, se le van las manos a alguna parte cuando escucha música que esté acompasada! Creo que a todos nos pasa eso de vez en cuando; y lo que solemos tener como más próximo es nuestra barriga, una pierna o una mesa cercana. Esta viciada y grata sensación de sentirnos así percusionistas, YAMAHA, como no, nos la amplía electrónicamente con un impresionante aparato, que no sólo servirá para mejorar las pistas de percusión en las grabaciones musicales que realicemos, sino que hasta, quizá, para otros puede ser una genial, y ahora muy ampliada, alternativa. Por ejemplo, al emplear un “cajón de ritmo” tradicional, este electrónico ayudará a mejorar una actuación musical en directo, e incluso servirá como “terapia” o esparcimiento para algunos ejecutivos o trabajadores que no son músicos profesionales, pero que muchas veces sienten la aspiración de tener “un gran juguete electrónico profesional” como este, y que pueda así relajarles de una forma nueva, incluso disfrutando, al conseguir así realizar “creativos ritmos musicales”.
Características del DD-65
Hay precedentes que se parecen a esta máquina, también de otras marcas, pero YAMAHA lleva ya muchos años lanzando modelos electrónicos de las llamadas “cajas de ritmos”, con potentes sonidos de percusión muy “naturales”, con herramientas para lograr un perfecto acompasado al usarlo junto con otros instrumentos musicales, a los que puede complementar.
Diría que con este DD-65, le han dieron una “vuelta de tuerca”, rediseñando un aparato más atractivo y sugerente, al que le han precedido otros similares, también de YAMAHA.
Antiguamente podían crearse los ritmos desde patrones generados o almacenados internamente (también en este modelo), así como pudiendo superponer, al tiempo, “break” o adornos, al presionar determinados botones sobre la carcasa del aparato, cada uno de los cuales estaban preprogramados con diferentes sonidos, que se podían elegir entre los más o menos “típicos” en una “batería o percusión musical”. Ahora, y en lugar de hacerlo con esos botones, Yamaha lo propone montando sobre la cubierta de este aparato 8 “pads,” o parches, de diferentes tamaños, que podremos hacer sonar, bien directamente golpeándolos con nuestros dedos (por supuesto respondiendo a nuestras diferentes intensidades y según el lugar golpeado en cada parche) o bien, si ya estuviéramos acostumbrados a ello, mediante el uso de baquetas directamente sobre esos parches (trae de serie dos baquetas de madera por si deseamos probarlo así). También facilita a los músicos de batería el situar el DD-65 junto al resto de los componentes de percusión que, generalmente, coloca en un escenario; de modo que, programando convenientemente el DD-65, ampliaría bastante todos sus recursos, sin ocuparle mucho más espacio; consiguiendo con ello, como baterista, una mayor espectacularidad en su trabajo.
Según las maneras en que finalmente queramos usar el DD-65, podremos ajustar las diferentes sensibilidades en sus pads, para encajar nuestra acción de percutir contra ellos como mejor nos apetezca.
Asimismo, el DD-65 incorpora dentro dos altavoces, de 8 cm cada uno, que lo convierte en una pieza bastante autónoma; aunque podremos mejorar su audición al usar sus previstos auriculares o amplificando sus sonidos desde su conexión de salida de audio (“out”) y hacia otros medios más potentes, u otros amplificadores que nos convengan. Las dimensiones de esta máquina son: ancho 590 mm, fondo 420 mm y alto 190 mm. Todos sus sonidos, por supuesto, son estéreo y bien escogidos. También se puede sincronizar mediante enlaces de MIDI con otras máquinas. Es compatible con las especificaciones MIDI de GM.
Tiene ya incorporadas internamente 100 canciones, con las que podremos practicar, e incluso podremos registrar aquí nuestros propios temas musicales y hacerlo así más a nuestro gusto. A cada pad (8) podremos asignarle uno de los 279 sonidos diferentes que ya lleva programados, hasta conformar sus muy distintos 50 kits de batería, y de variados estilos que, por supuesto, podremos reprogramar continuamente a nuestro gusto, mediante sus muy accesibles controles. E, igualmente, observaremos los sucesivos cambios mediante una pantalla LED situada al centro y que, en todo momento, nos indicará la organización de todo el sistema.
Otros tres kits adicionales, definidos por el usuario, serán aquí posibles de usar y almacenar.
Tiene una polifonía de 32 notas (sonidos que podrán sonar juntos y en un mismo instante), así como diferentes efectos, tales como de Reverberación, Chorus o de DSP, que podremos añadir en cada momento a nuestro gusto y en la cantidad que deseemos.
Al diseñar los sonidos en el DD-65, han tenido muy en cuenta la necesaria importancia de sus frecuencias altas y las más graves, para dar un equilibrado “cuerpo” a las respuestas acústicas de cada sonido. Han desarrollado a tal fin una tecnología propia, a la que hacen llamar AWN, y que, aseguran, le proporciona un mayor “realismo” a los sonidos que salen desde este aparato.
La corriente eléctrica se le suministra mediante un transformador de 12 voltios, que viene de serie junto al aparato. También, bajo la carcasa hay un compartimiento, en principio vacío, el cual podremos cargar con seis pilas alcalinas de 1,5 V, del tipo “C”, momento en que funcionará con un total de 9 Voltios y alternativamente al uso del comentado transformador.
Diseño espacial
Al abrir su envase de cartón, sorprende agradablemente por su aspecto y poco peso. Sus ocho pads están distribuidos simétricamente y a diferentes alturas sobre una carcasa de un agradable color gris, semibrillante y anodizado, bajo el cual todo se soporta sobre una gran base en color negro, el mismo color que la tapa de goma que cubre a cada pad.
Parece como todo un equipo de “batería musical”, pero a tamaño reducido y compacto. Trae unas baquetas de madera para practicar (también sabemos que podremos golpear los pads con las propias manos) y es muy fácil de programar el sonido deseado para cada pad. En la parte de atrás están las conexiones DIN independientes de MIDI IN / MIDI OUT, para enlazarlo en sincronía con otras máquinas musicales o secuenciadores informatizados.
Trae de serie dos pedales separados, provistos de conmutadores que también, de forma independiente, se insertan en esta parte trasera, posibilitando realizar cambios o break en la percusión, sin abandonar por ello el uso de las baquetas sobre los parches o pads. También aquí detrás se encuentra la conexión para auriculares, así como las inserciones de entrada o de salida de línea, para enlazar los sonidos de audio hacia o desde el DD-65 con otros aparatos previstos.
Programando sus sonidos
Todos los controles para su manejo están muy delante y accesibles al músico. Pulsando un botoncito designado como “ASSIGN”, al golpear cualquiera de los parches o pads, va cambiando su sonido sucesivamente, y a cada nuevo golpe sobre él, hasta que decidamos para ese pad cuál de los 279 nos interesa fijar. En ese momento, “apagamos” la luz de “ASSING” (pulsándolo de nuevo) y ya estará este pad programado. Y así con el resto de los parches, si es que no nos agradara lo previsto anteriormente en cada uno de sus 50 kits preprogramados. Cada kit quedará así listo para un determinado estilo musical, que deseemos tener preparado para ser usado en un momento concreto de cualquier tema. Podríamos, pues, usarlo de forma totalmente diferente, hasta para 50 canciones distintas, cada una de ellas así programadas de modo diverso.
Hay sonidos muy espectaculares, por ejemplo varios con voces humanas (también femeninas), como animando a una expresión rítmica. Hay otros originales, como de diferentes animales (un gallo, una vaca, etc.), que podrán poner notas de humor y gracia a algunos pasajes musicales, o al mezclar estos con otros sonidos de percusión. También hay combinaciones de diferentes tipos de redobles, así como de timbales, cajas y platos de todos los estilos, incluso étnicos, y todos en estéreo, que se pueden amplificar con sorprendente resultado final.
Jugando con sus 100 estilos de percusión
Que ya vienen preprogramados y cada uno dividido en cuatro bloques. Pueden sonar los cuatro a la vez, o con partes de ellos. Un bloque lleva “el ritmo base”, por ejemplo la caja con el bombo, otro puede ser el del “charles” o de algunos platos, otro con timbales o cualquier combinación y, finalmente, unos acordes musicales, incluso con un contrabajo de base, con lo que se practicará más agradablemente; también servirá para combinarlo entre algún tema especial. Así, en cada ocasión programaremos a nuestro gusto un estilo propio y diferente.
También tiene un botón designado como “Break” o “TAP”, de modo que el ritmo programado se silencia en cuanto tocamos algún pad, regresando al ritmo programado de manera sincronizada, tras haber realizado nosotros sobre esos pads “unos geniales redobles”.
Otro botón, destacado con un color amarillo y junto a él la palabra “DEMO”, pondrá en marcha unos espectaculares temas musicales con todos los instrumentos de la orquesta, sobre los que podremos practicar, con los parches, las combinaciones que nos apetezcan.
Conclusiones
Todos los modelos anteriores, que también son designados como DD, pero adosado algún número inferior a 65, tienen igualmente menos prestaciones, así como menos cantidad de pads que este modelo DD-65. Su uso podría destinarse en diferentes ocasiones, por ejemplo como herramienta de estudio a la batería, ocupando un espacio mínimo en nuestro lugar habitual de trabajo. También, como complemento a una batería y, junto a ella, en actuaciones en directo, accediendo hasta con 279 sonidos diferentes, muchos de ellos realmente espectaculares, y todos programados de ocho en ocho en un instante, o muchos más si vamos cambiando con un solo gesto el tipo de kit. Este modelo fué presentado en el 2007, al precio de 269 € (IVA incluido).