Pequeño, muy pequeño. Contundente y sólido. Negro, muy funcional y cuesta poco. No es un coche, aunque es alemán y tecnológicamente perfecto... ¿Qué es? Parece una adivinanza, ¿verdad?. Pues no estamos para eso, no. No es una quimera, es una realidad.
Pues sí, así es este pequeño engendro de esta cada vez más prestigiosa marca teutona, que vuelve a reverdecer los laureles de aquellas maravillosa delicias que tuvo a bien disfrutar el que suscribe este artículo. En efecto, el año pasado ya tuvimos en nuestro banco de pruebas al hermano mayor de esta acrecentada familia (ver número de septiembre de 2000). Se me acabaron los epítetos y superlativos para hacer una digna referencia a este magno material. Y hoy volverá a pasar, estad convencidos de ello, y volveré a decir que con este ingenio se acabó el monopolio de las dos grandes marcas por excelencia de amplificación en lo referente a guitarras. Y es que cada día aumenta la nómina de profesionales que deciden confiar en Hugues & Kettner sus composiciones. Gente como Steve Lukather, Nuno Bettencourt y un largo etcétera afianzan a esta marca como una sólida fabricante en la primera fila del intrincado mundo musical. Así es como lo diría un crítico con estudios, pero resulta aburrido.
Preparados, listos...
Dicho esto, comenzaremos el viaje a través de las ondas musicales. Os presento al “Hughes & Kettner edition Silver”, pequeño amplificador creado para combinar los distintos sonidos de guitarra con un manejo fácil, sin renunciar por ello las exigencias prácticas que exigimos en un buen equipamiento. El “pequeñín” es el amplificador ideal para ti, joven guitarrista que exiges en tus primeros pasos un sonido decente, vamos, de profesional... algo parecido a “¿has oído a “fulanito” en su nuevo disco? ¿Y el sonido de su guitarra?”. Seguro que pensamos que este personal sonido del guitarrista de marras le ha costado mucho esfuerzo y algo más de 6 cifras. Quizás sea así, pero ten por cierto que utiliza la misma marca que tú y el fundamento básico del sonido es idéntico, solo que a ti te va a costar mucho, pero mucho menos. Sería un error pensar que este “silver” no está especificado para el semi-profesional nómada que gusta de llevar consigo a cualquier parte su equipo en su modesto maletero de coche; también sirve para este colectivo. Y ¿por qué?.
Pues porque posee una etapa de potencia “current feedback” de alto rendimiento, con una tralla de 50 vatios de potencia indiscriminada, siempre teniendo en cuenta el minúsculo tamaño de su caja negra. Incluso te proporciona una genuina sensación, un temperamento de válvulas conforme a su calidad. Ojo, no las lleva, evidentemente; sólo lo parece.
Pues bien, ese torrente de sonido que llega al oído lo genera un coqueto altavoz Celestion rockdrive junior de 12 pulgadas, que ofrece un rendimiento por encima de la media en los competidores de su segmento. Mucha “chicha”, pero mucha, mucha... Te engañará si lo comparas frente a otros de 60 e incluso 80 vatios.
Y volvemos a entrar en materia...
Si os parece, empezamos a desmenuzar las posibilidades del “silver” para así saber qué sorpresas nos va a deparar. Al ser tan pequeño, resulta evidente que es muy sencillo de usar, no tiene secretos ni combinaciones imposibles. Su botonería es la justa, sin un potenciómetro de más. Tenemos una entrada (mi broma preferida: mejor, así no tenemos que compartirlo con ningún intruso). Y que conste que tiene vatios para poder haber ideado una segunda toma.
Buen volumen, muy limpio y nítido para lo que es lo habitual en este tipo de sonido. Si eres de los afortunados que posee una “Strato” no creerás que un amplificador tan pequeño sea capaz de descubrir hasta los más ocultos matices de las pastillas. Este “Hughes” viene que ni pintado si eres de los que utiliza una pedalera de efectos, puesto que la superposición del efecto en un ajuste tan limpio resulta muy atractivo a nuestros pabellones auditivos. Según el ajuste del preamplificador podemos obtener sonidos limpios modernos o del tipo “vintage”. Regula el potenciómetro adecuadamente y verás qué diversidad de matices nos regala el “silver”.
Pero claro, para un rato, esto está muy bien. Pero, ¿y la caña?. Nos vamos al siguiente control, ya sabes “gain”, para ajustar el grado de distorsión con el que castigar a todo aquel que se nos ponga por delante. Somos tan clásicos como el Rock & Roll más dinámico y directo y más salvajes a medida que nuestro cuerpo pide más ganancia y más volumen. Y qué distorsión más limpia, demasiado para mí.
Y entonces seguimos diciendo: “ ¿de dónde c...... saca este amplificador tanta chicha?. Enhorabuena; los dos botones “lead” son de tu dominio. Pero claro, cada día te apetece un sonido algo diferente al del anterior... para eso se ideó la ecualización (jo, qué listo soy, ¿no?) . Aquí tienes los consabidos bajos, medios y agudos. Estos dos últimos son interactivos, como suele ser habitual en los amplificadores de válvulas. Aunque parezca que estos tres botones tienden a ser los más estáticos una vez hemos encontrado un sonido adecuado, no te asustes y juega un poco con ellos para descubrir una interesante variedad de matices en tu guitarra, sin necesidad de tocar la palanca de posición de las pastillas, o conjuntándola con ella; no hay problemas, todo lo contrario.
Y una vez que tengas ecualizado todo, dale a tu guitarra un sonido con reverb. Ah, qué gusto ¿no?. Por último, ajusta el master para que así puedas equiparar el canal limpio con el distorsionado cada vez que cambies de uno al otro con el selector. Y ya está, ahí tienes sin duda un gran y potente sonido de guitarra. Y no olvides lo más importante: todo eso lo consigues con tan sólo 13 kilos de peso.
Es importante resaltar una propiedad en este “silver” que no había visto antes en un amplificador, independientemente del modelo, versión, precio, etc... Parece un extra creado de cara a la galería sin mucha utilidad, pero para aquellos que no tienen banda para ensayar o para esos otros que gustan de tocar canciones para depurar su técnica o simplemente emular a sus guitarristas preferidos, este “silver edition” nos sorprende en su parte posterior con una entrada que nos permite conectar un lector de CD’s o una platina de cassettes sin mayor complicación que la de ajustar las clavijas en su color correspondiente. ¿Te imaginas acompañar a tus músicos idolatrados, repetir tomas cuantas veces quieras sin tener que desplazarte hasta el otro lado de la habitación para detener la reproducción de tu HI-FI?. Es altamente funcional, como podrás imaginar, y repercute mínimamente en la señal de tu guitarra; es más, se empasta a la perfección con la banda sonora que estés reproduciendo. Toda una novedad que te hará decantar la compra de tu próximo amplificador hacia el lado del “Hughes & Kettner edition silver”.
Y poco más queda por añadir. Tiene sus salida y entrada correspondiente, nada nuevo, para conectarlo a una mesa de mezclas o a bafles de más potencia y, por supuesto, tu unidad de efectos, claro. Y en la parte estética, me agrada ver como todos los potenciómetros están situados en la parte superior de la caja, y no en la frontal como es lo rigurosamente habitual. Más fácil acceso a ellos desde aquí y más donde la luz brilla precisamente por su ausencia: en los humeantes garitos de copas, por ejemplo. Bastante robusta la caja, oye. Si siempre digo que los amplificadores tipo “combo” son ideales para plantar las posaderas, en este es como si se hubiese diseñado para tal fin... Sí, es cómodo el “jodío”.
El resumen puede ser perfectamente este: pequeño, barato, limpio y da mucho de sí.