¡Este monstruito ruge de verdad cuando le damos chicha! ¿Os imagináis que mezcláramos, por un lado, a uno de los mejores fabricantes de amplificadores valvulares y, por otro, al líder en modeling, removiésemos bien, horneásemos pacientemente y sirviésemos en una mesa a toda prueba? Pues eso viene a ser lo que nos atañe hoy.

Como leéis. Line 6 se ha tirado a la piscina, y ya nos ofrece productos híbridos, que combinan la mejor tecnología digital de modeling, con la pureza acústica de las válvulas. Y ello, de la mano de una legendaria firma de amplificación valvular: Bogner.

¿Quién no ha tocado con un amplificador de modeling Spider? Lo que tenemos ante nosotros se trata del resultado de la colaboración y el trabajo, codo con codo, de estas dos compañías, que representan el antagonismo de las dos tecnologías más valoradas y tan distantes cronológicamente. Pero, ¿quién ha dicho que los polos opuestos no se atraen?

Desembalaje y primeras impresiones
La caja vino del distribuidor Music Mania bien embalada, y al abrirla tenemos el ampli, el cable de corriente y la documentación.

Nuestro invitado viene en formato combo 2x12, con previo dotado de dos válvulas 12AX7, 36 canales programables (divididos en cuatro supercanales, seleccionables por pedal o directamente del previo), etapa con dos válvulas 6L6, potencia de 40 W, altavoces Celestion Vintage 30, modelado de 12 amplificadores diferentes, control de ganancia, reverb, siete efectos, más de 300 presets, afinador... La cosa pinta bien. Por otra parte, en la sección I/O tenemos salidas para conectar recintos auxiliares y una entrada para conectar un previo o amplificador Pod. Algo que me ha gustado: una salida XLR, muy útil por sus prestaciones balanceadas.

Me ha sorprendido el hecho de que no venga con pedal de control incluido. Entiendo que, por una parte, el componente digital esté ligado al estudio y el pedal no se haga tan necesario, pero por otra parte, las válvulas son especialmente atractivas en directo, donde se les da cera y satura como es debido. Además, estamos hablando de 40 W a válvulas en clase A/B; está claro que pide a gritos su empleo en directo.

Lo que propone Line 6 es adquirir, de forma opcional, sus pedales FBV.

Por último, cabe destacar que el ampli está bien construido y acabado, y me sugiere seguridad y fiabilidad en lo que a su uso prolongado se refiere, especialmente si advertimos la calidad de los componentes, como las válvulas Sovtek y Ruby o los condensadores Sprague Orange Drop.

Poniéndonos en marcha: prestaciones y sonido
En amplificadores de este tipo, resulta complicado ver por dónde empezar. En nuestro caso, optamos por partir de cero e ir seleccionando cada modelo de amplificación, combinándolo con los diferentes efectos y ecualizaciones. Me gotea el colmillo, pues habiendo probado el modelado equivalente a transistores de la misma marca, ardo en deseos de palpar la diferencia. ¿DSP + válvulas? Activemos el Standby.

Configurando presets
Teniendo un display con pulsador multidireccional, potenciómetros de EQ, ganancia, volumen y selector de modelo de amplificador, lo cierto es que el control de configuración de presets es bastante intuitivo y de control muy sencillo, especialmente si se conocen los Spiders de la generación anterior. Esto me ha agradado bastante, pues he empleado amplificación modeling que ha llegado a provocarme más de un dolor de cabeza para configurarla. Nuestra invitada, sin embargo, es dócil y se deja influenciar.

Se agradece la presencia de un afinador gráfico. Tras afinar y ajustar nuestras guitarras, seleccionamos un canal y empezamos a diseñar un preset, con el primer modelo de amplificación: Clean.

Sonido: sección DSP
Aquí resulta imperativo mencionar que las pruebas han sido llevadas a cabo con dos guitarras diferentes, una con enfoque Explorer® y otra de corte Strato®. Esto nos guiará a la hora de determinar el nivel de versatilidad del ampli.

Al igual que los Spiders a transistores, cada modelo de amplificador tiene dos vertientes, identificadas con dos colores en los leds colindantes al potenciómetro: amarillo y azul.

El Clean amarillo. El sonido obtenido es muy cálido, fuerte en graves y escaso brillo. Un tono denso, que cuadra muy bien con el grosor de las humbuckers. Añadimos un poco de chorus y delay y queda todo dicho.

En lo que respecta al Clean azul, me ha recordado más al sonido británico de mediados/finales de los 60, con mayor brillo y más propio de la Strato®. De todos modos, en comparación con otros amplificadores de válvulas, pienso que el tono para sonidos punzantes no está tan logrado en este modelo, siendo más favorable al característico de las guitarras más opacas y gruesas. Los efectos de reverb y chorus ponen la guinda a este modo.

Acto seguido, tenemos un tono más cristalino, basado en amplificadores Fender® de los 60: el correspondiente al tweed en amarillo. Aquí la Strato® encuentra, a mi entender, su componente modeling óptimo en este amplificador, especialmente al combinar con reverb y trémolo.

Eso sí, cuando conmutamos al tweed azul e incrementamos levemente la ganancia, obtenemos ese tono rockero y dinámico de los 50, tan típico de la saturación clásica. Ello combina perfectamente, tanto con el filo de las pastillas simples, como con las humbuckers.

Acto seguido, probamos el modelo blues amarillo, que nos da un tono muy suave y meloso, perfecto para blues eléctrico. Al incrementar la ganancia, el sonido saturado y opaco me ha resultado especialmente atractivo con las humbuckers.

En cuanto al blues azul, nos desviamos a un sonido más británico y “sesentero”. Lo asociaría a un Vox®, más crujiente, y una saturación vintage bastante lograda.

El siguiente modelo de amplificador da mucho juego: crunch, en modo amarillo. Creo que con dos palabras podría resumirse lo que pretende ofrecer este modelo: Plexi británico. Al combinar la EQ y la ganancia, podemos obtener la mayoría de sonidos rockeros de los 70 y comienzos de los ochenta. Para que os hagáis una idea, recuerda sonido de los primitivos Judas Priest y Iron Maiden.

El modo crunch azul brinda lo que conocemos como brown sound, con un sonido Plexi más potente. Aquí, el efecto phaser y el delay combinados producen un cocktail exquisito, para obtener esos sonidos rockeros y crujientes que marcan los mediados de los 70.

Metal amarillo. Nos presenta la definición del metal de los 80. Elevada ganancia, sonido punzante y comprimido. Resulta atractivo para desarrollar solos y riffs potentes, que se complementan con los efectos de delay/reverb y flanger, respectivamente.

Metal azul. Nos adentramos en un sonido muy agresivo y que, según he percibido, permite obtener una gran variedad de tonos saturados, según variemos las frecuencias medias, lo que hace accesible a este modulado casi cualquier vertiente de estilos derivados de Metal. Al situar esa EQ plana se capta la idea del tipo de amplificador moderno (¿he dicho Dual Rectifier?), especialmente al incrementar la ganancia y la presencia, lo que brinda esos sonidos densos, pesados y de fuertes graves y agudos. Sin embargo, al reducir la ganancia e incrementar los medios, obtenemos un sonido más suave, que se presta a la ejecución de riffs y solos agresivos, pero con color. La versatilidad está servida.

El modo Insane nos teletransporta al mundo del metal más potente y salvaje, de ahí el nombre. El modo amarillo presenta un nivel de medios y agudos más elevado que el metal, pero con más “punch” y saturación, sobre todo al incrementar el nivel de presencia. En cuanto al azul, podríamos definirlo como el resultado del intento de saturar al máximo sin que explote el amplificador. Excelente para estilos fuertes y modernos, próximos al New Metal, que exigen esa densidad, ganancia y potencia.

Estoy bastante satisfecho con los resultados, especialmente con el abanico de distorsiones logrado, y es que es aquí donde este amplificador tiene su máxima en prestaciones. Las válvulas se encargan de mantener esa calidez tan preciada en este tipo de amplificadores, y es que la sensación analógica en mis dedos se cruza con la versatilidad del modelado digital. Nada mal.

Efectos
El control de los efectos Smart Control FX es un tanto extraño. Se divide en tres potenciómetros: variación de chorus/flanger, phaser y trémolo (me recuerda a las series MG de Marshall®); variación de eco de cinta, eco de barrido y delay; y reverb. Este tipo de diseño cíclico impide simultanear los efectos vinculados al mismo potenciómetro. Lo que sí puede hacerse es combinar uno de los efectos de cada potenciómetro, de tal suerte que logramos un máximo de tres.

Digamos que la variación de un control en un extremo da lugar a otro. Pongamos como ejemplo el flanger. A medida que giramos el potenciómetro en sentido de las agujas del reloj, el efecto se vuelve progresivamente menos pronunciado, con menor frecuencia y con una percepción menos “arremolinada” del sonido, hasta que se convierte en efecto chorus. Desde ahí, si seguimos girando, el efecto se torna más rápido y enfatizado.

Los delays con tap tempo y reverbs que podemos obtener son los efectos que he encontrado, bajo mi criterio, más destacables en este amplificador.

Potencia
Cabe destacar el buen diseño de la etapa de potencia, algo que se podía esperar de Bogner. Esas dos 6L6 en amplificación clase A/B ofrecen 40 W que, desde luego, dan de sí (no quiero ni imaginarme lo que podría provocar la versión en cabezal de 100 W). Añadimos los dos Celestion Vintage 30, y está todo dicho. Me ha parecido una elección acertada de altavoces, dada su calidez de sonido, definición y, sobre todo, el color que saca a los sonidos saturados (no olvidemos que este amplificador es óptimo en lo que a distorsión se refiere).

Podría emplearse en directo en salas pequeñas o medianas sin ningún problema, pues este monstruito ruge de verdad cuando le damos chicha.

Sección Entrada/Salida
Este apartado es bastante sencillo y soporta funciones básicas. Por un lado tenemos entrada jack para etapa. Esto significa que podemos sacar provecho de un sistema de modelado independiente (por ejemplo el X3 Live), que sustituirá al integrado, conservando la preamplificación y la etapa valvular. Ello permite una mayor customización del equipo, sobre todo en materia de pedaleo.

Además tenemos salida de previo, a fin de poder conectarlo a una etapa independiente.

Como estaréis pensando, estas dos conexiones permiten, respectivamente, el envío y retorno de efectos, es decir, que sirve como bucle, en caso de que necesitemos conectar pedales de efectos adicionales.

Por otra parte, como se ha mencionado, Line 6 no ha abandonado su gran eficiencia en el terreno de la grabación y ha dotado al Spider Valve de una salida XLR para conectar a interfaz, monitores, etc.

La entrada para pedales FBV de Line 6. Esta entrada permite la conexión de pedales FBV para controlar la conmutación de canales, el tap tempo, la activación de efectos, el acceso a 32 canales más, wah-wah, etc. Según modelo, las posibilidades varían. Eso sí, con nuestro pequeño se ofrece de manera opcional.

Por último, el amplificador nos brinda múltiples salidas para altavoces, según juguemos con la impedancia: podemos conectar recinto de 16 Ohmios (salida A), un recinto de 16 Ohmios o bien dos de 8 Ohmios (salida B), y otro de 8 Ohmios o bien dos de 4 Ohmios (salida C). Me ha agradado tal versatilidad, pues si disponemos del material, podemos llegar a conectar hasta ¡cinco recintos adicionales! De todos modos, el caso de 16 Ohmios está en desuso, y resulta cada vez más difícil encontrar bafles diseñados con esa impedancia de salida.

Conclusión
El amplificador, a este precio, me parece una opción realmente interesante. Estamos hablando de 40 W, válvulas con etapa diseñada por Bogner, altavoces Celestion®, la flexibilidad que ofrece la variedad de amplificadores y efectos y, sobre todo, la capacidad de almacenamiento (36 unidades de memoria, con cuatro directamente accesibles). Ello sin haber mencionado lo útil que puede llegar a ser tener un banco de 300 presets, con las configuraciones típicas de muchos grupos célebres, lo cual ahorra tiempo si tenemos la intención de sonar a alguien en concreto, en especial si tocamos en un grupo de versiones.

Entonces, en resumen, ¿qué tenemos? Un amplificador potente y versátil, especialmente orientado al público rockero. No obstante, los limpios, pese a ello, suenan más redondos y con más color que en los Spiders transistorizados. Se ha minimizado notablemente esa sensación de tocar y sonar “plastificada”, que es el mayor inconveniente, por lo general, en la amplificación modeling.

En definitiva: potencia, versatilidad, fiabilidad total al grabar en estudio con la salida balanceada XLR, precio, y la garantía de dos fabricantes líderes. ¿Qué más se puede pedir en un producto revolucionario?

Combina tecnología valvular más DSP. Es la respuesta a la demanda de un producto de modelado digital, con el feel y calidez de las válvulas. Este es el primer peldaño que la compañía ha escalado, y la verdad es que no nos ha salido rana, de ningún modo. Eso sí, se me hace la boca agua al pensar qué más tiene Line 6 en mente para favorecer más esta tecnología híbrida que, según parece, está calando hondo.

Podemos decir sin pestañear que Line 6, una vez más, se ha lucido con su araña; esta vez, teñida de color revolucionario. ¿Qué será lo próximo?