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Guitar Pro 5, un clásico

Jorge Asensio

Por accidente, por interés, por necesidad... ¿Qué guitarrista no conoce Guitar Pro? El programa por excelencia para editar partituras y tablaturas parece no conocer fin, en lo que a actualización y mejora de versiones se refiere.

Este mes no hemos podido resistir la tentación de pasarlo por el banco de pruebas y exprimir las posibilidades de este pequeño multifunción, repleto de prestaciones. Bajo, guitarra de cualquier tipo, banjo, teclado, edición de piezas de batería y voz… Y, cómo no, la función de reproducción, a fin de comprobar que la composición suena de acuerdo a lo esperado.

Así pues, sin más dilación, procedamos a analizar lo que la última versión de este gran clásico ofrece.

DESEMBALANDO
Una caja sencilla, pero con una buena descripción del producto en la parte anterior. Incluye: CD con el programa, tarjeta de agradecimiento por la adquisición del producto y certificado de garantía. Una novedad, que llevaba tiempo esperándose, es la compatibilidad de este software con sistemas operativos MACOS X (hasta entonces estaba concebido únicamente para Windows), ya que las máquinas Mac son las que más prestaciones y rendimiento ofrecen al operar tanto con interfaces como con programas de edición y grabación musical y, en general, de desarrollo multimedia.

EJECUCIÓN DEL PROGRAMA
Este programa tiene alcance mundial; aunque durante la instalación sólo podemos escoger como lengua el inglés, francés o alemán, una vez instalado podemos elegir como lengua de interfaz entre veinticuatro idiomas.

No he podido evitar instalar Guitar Pro 5 en las dos máquinas que soportan: PC bajo Windows (compatible con 98 -Segunda Edición-, 2000, XP y Vista), y Mac bajo MACOS X (versión 10.3 o superior). En el primer caso, la prueba se ha realizado con un PC con procesador Intel Pentium IV a 2,0 Ghz, con 1 Gb de RAM; en el segundo, un MAC MacBook con procesador Intel Core 2 Duo, a 2,0 Ghz, con 1 Gb de RAM.

La diferencia ha sido mínima; básicamente, en la versión de Mac lo que he percibido es una adaptación al interfaz de su sistema operativo, además de soportar tanto procesador Intel como el discontinuado PowerPC. Por si esto fuera poco, los usuarios de Guitar Pro para Windows pueden obtener gratuitamente una licencia para trabajar bajo MACOS X.

Cabe mencionar que esta versión del programa ha recibido un fuerte lavado de cara en cuanto a la aparición de “bugs” se refiere.

PRESTACIONES Y RECURSOS
Aquí tenemos el grueso de la descripción. Disponemos de herramientas para estudiar y componer, con un especial enfoque a los instrumentos cordófonos, derivados de la guitarra. Podemos añadir al interfaz un diapasón virtual (de veinticuatro trastes) del instrumento que toquemos (guitarra, bajo o banjo), y en él se marcarán las notas al reproducir las secuencias.

Además, para facilitar las cosas, todo el display es totalmente configurable a gusto del usuario y desplazable tanto vertical como horizontalmente.

a) ESTUDIO
A la hora de componer o grabar, fundamental: metrónomo y afinador. Por otra parte, para los estudiantes, Guitar Pro 5 ofrece noventa escalas distintas (incluyendo modos griegos, disminuidos, aumentados, etc.), en sus correspondientes tonalidades. Pueden visualizarse sobre el diapasón virtual correspondiente y reproducir el sonido en MIDI de la escala al recorrerla.
Por si fuera poco, si tenemos una composición diseñada en Guitar Pro (reproduce ficheros GP de todas las versiones, hasta la cinco), podemos obtener la tonalidad en que está compuesta introduciendo el intervalo de compases correspondientes.

Aparte, tenemos un potente constructor de acordes: mayores, menores, disminuidos, aumentados, invertidos, dominantes, segundos dominantes, en tercera, quinta, séptima, novena, undécima o decimotercera, y un largo etc. de combinaciones. Lo que nos plazca y, por supuesto, con posibilidad de reproducir el sonido del acorde.

Para no caer en la exclusividad y monotonía, se ha añadido un teclado virtual, que opera de la misma forma que el diapasón y encuentro realmente útil, sobre todo para aprender solfeo, ya que un teclado es, a efectos prácticos, como un pentagrama hecho instrumento.

Y por último, más puntos a favor para los aprendices de guitarra: indicador de posicionamiento de los dedos en el diapasón.

b) COMPOSICIÓN
Pasamos a una parte fundamental: Cómo componer. Tenemos disponibles tanto el pentagrama como la tablatura, y podemos elegir entre diferentes instrumentos dentro de la categoría de los mencionados, además, distintos teclados, viento (metales y madera), percusión (baterías, xilófonos, carillones, etc.), cuerdas de todo tipo (violín, cello, contrabajo...), e incluso voces e instrumentos étnicos. Total: 127 instrumentos. Por si fuera poco, podemos añadir efectos: chorus, trémolo, distorsiones, flangers…; lo que nos apetezca. A ello se añaden los respectivos controles dinámicos de volumen y mute. Eso sí, todo en formato MIDI (con esto, es posible emplear Guitar Pro 5 como un secuenciador MIDI).

Podemos crear diferentes pestañas con las composiciones en paralelo de cada instrumento, a fin de sincronizarlas cuando queden completadas.
Respecto a las partituras, se puede plasmar el compás que nos plazca (por raro que sea) identificado por un número en orden ascendente en cualquier parte de la composición.

Con todo esto, podemos crear composiciones independientes, cada una con su compás y sus características, y posteriormente mezclarlas y secuenciarlas. Permite incluir hasta 256 pistas (tanto percusiones como demás instrumentos).

Respecto a los recursos, no falta de nada: claves, medida del tempo, todas las figuras con sus duraciones, construcción de todas las notas posibles, posibilidad de transponer las partituras en medida de semitonos, ligados, y un largo etcétera ya conocido por todo músico.

Por otro lado, y algo que suele ser útil, disponemos de una opción que parsea toda la composición y nos advierte si los compases no han sido completos, o bien si exceden en duración lo establecido.

Más aún, cuando componemos y no completamos la duración para todos los compases: un solo click y quedan completados con silencios.

Además, se incluyen, como era de esperar, herramientas específicas para guitarra y bajo: indicación en partitura del sentido del rasgueo (ascendente o descendente), notas muertas en acordes, slap y pop (bajo), tapping, palm mute, trémolo, hammer on, pull off, slide, bending, armónicos naturales y artificiales, etc.

Una novedad que juega a favor de los músicos clásicos:
En las anteriores versiones de Guitar Pro no era posible eliminar las tablaturas en las piezas, de modo que, a la hora de imprimir, la tablatura aparecía bajo la partitura; pues bien, en esta versión es posible. Además, la notación estándar ha sido realmente mejorada, y lo que obtenemos al imprimir es perfectamente legible. A ello se le añade, por último, la excelente notación para percusión.

Esto ha sido un punto fuerte en las mejoras de esta versión, en especial si consideramos la cantidad de perspectivas que podemos adoptar mostrando unos elementos y ocultando otros, lo cual es especialmente ventajoso cuando vamos a imprimir y tocar con la partitura o tablatura sobre un atril.

A la hora de reproducir, tenemos opciones tales como entrenador de velocidad, posibilidad de tocar en bucle, activar captura de MIDI...

c) ¿MÁS DE SEIS? ¿MÁS DE CUATRO?
Hasta ahora hemos comentado que todas estas posibilidades están enfocadas especialmente a guitarras y bajos. No obstante, ¿y si nuestra guitarra es de siete cuerdas, o nuestro bajo es de cinco o seis? Guitar Pro 5 se ha adelantado a nuestra duda y ofrece las mismas características descritas para dichos números de cuerdas. Además, incluye un simulador de guitarra de doce cuerdas.

Para rematar: podemos colocar el diapasón con la afinación que deseemos, pues contamos con la mayoría de afinaciones alternativas a la estándar para estos instrumentos.
¿Alguien da más?

d) IMPORTAR Y EXPORTAR
Una novedad importante es que se nos brinda la posibilidad de escuchar, imprimir e importar ficheros MIDI, ASCII, MusicXML, PowerTab y Tabledit, y exportar archivos MIDI, ASCII, MusicXML, Pdf, Wave y Bmp.

Con ello, las posibilidades se incrementan exponencialmente, ya que los usuarios potenciales (que son muchos) hacen circular por internet una gran cantidad de ficheros con los formatos mencionados.

Además, la práctica totalidad de los temas compuestos por los guitarristas más notables es localizable por Internet en formato Guitar Pro (GPX, donde X corresponde a la versión de Guitar Pro en la que se han desarrollado).

EL PAQUETE RSE
Una novedad en esta quinta edición, si bien es complementaria y no de diseño, es la inclusión del paquete RSE (Realistic Sound Engine). Éste consiste en una compilación de sonidos producidos por instrumentos reales pregrabados, cuya función es sustituir a los MIDI’s, de modo que la composición, al reproducirla, suena de forma más aproximada a la que nos esperaríamos de los instrumentos auténticos.

Es realmente voluminoso (700 Mb PC-Windows / 750 Mb Mac. MACOS X), y los sonidos reproducidos resultan bastante más convincentes que los MIDI’s, pero topamos con un problema: consume una enorme cantidad de recursos del sistema. Esto desemboca en largos tiempos de espera cuando vamos a reproducir la secuencia que hemos compuesto, ya que hay que cargar todas las librerías previamente. No lo recomiendo a los impacientes ni a los que puedan prescindir de que el sonido sea real (estudio y composición; no grabación).

HABLANDO SE ENTIENDE LA GENTE
Dado que dispone de todo tipo de instrumentos, podría decirse que con Guitar Pro Tenemos un “grupo” virtual en el que indicamos a cada componente lo que tiene que tocar.

Por ello, lo he considerado siempre muy interesante para transmitir a los “hermanos de armas” nuestras ideas a la hora de componer en grupo, sustituyendo al tarareo al que estamos malacostumbrados. Basta con plasmar la composición en Guitar Pro, enviarla a los interesados, y enseguida comprenderán el cauce por el que circulamos; y además, podemos registrar la tonalidad de la composición, los acordes, los tipos de compases y, en definitiva, todos los atributos musicales.

CONCLUSIÓN
No es de extrañarse que Guitar Pro sea uno de los programas preferidos por los guitarristas a escala mundial, tanto para usuarios medios como para profesionales.

Todo está perfectamente organizado en la interfaz; es realmente sencillo de controlar. Basta una tarde para aprender a configurar y dominar el programa debida y fluidamente; además, nunca he estimado necesario un manual de instrucciones.

Podemos aprender, estudiar y componer, así como aprovechar y disfrutar de la infinidad de opciones y prestaciones (con tantos recursos musicales que, a veces, descubrimos algunos que seguramente ni emplearemos en toda nuestra carrera). Pero más vale que sobre a que falte, ¿no?

Para ver la ficha técnica y tabla de valoración descarga la Revista en PDF

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