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DFH Superior - Toontrack. Sobresaliente software bateria y percusión.

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DFH

Cada vez que he utilizado software destinado a la secuenciación de baterías como instrumento virtual basado en sampler, me he preguntado el porqué no se fabricaban herramientas como ésta. Existen dos directrices a la hora de generar una multi-librería. La primera, aglutinar cientos de sonidos variados que distan de los instrumentos reales buscando nuevas fuentes rítmicas y herramientas de apoyo para músicas "futuristas". La segunda, como el caso que nos ocupa hoy, generar una herramienta que permita trabajar de la mejor manera posible el tratamiento virtual de baterías acústicas "reales".

Encontramos en el mercado una gran diversidad de productos destinados a la secuenciación o, mejor dicho, a surtir de sonidos sampleados nuestras secuencias. La mayoría de ellos pecan de "juguete", aun cuando presentan una buena calidad en las muestras y "disparan" realmente sonidos grabados en estudio.

Hay muchos factores a tener en cuenta a la hora de determinar la eficiencia de un software como éste y, en muchos casos, no había encontrado que ninguno de los anteriormente utilizados cumpliera con todos los requisitos de forma sobresaliente.

Cuestiones a considerar:

a) La calidad de las muestras. Obviamente es imprescindible que los sonidos estén bien grabados, en el estudio y con la toma adecuada, así como que los instrumentos utilizados como fuente sean potentes.

b) La variedad. En ocasiones nos encontramos una librería o instrumento virtual que cumple con casi todo, pero sólo dispone de un par de muestras por cada pieza. Es importante que dispongamos de una buena variedad de sonidos con objeto de utilizar cada uno en su momento, o bien, poder elegir realmente los que más nos gustan o se adaptan a nuestra pieza.

DFH superiorc) Multi-sample / variedad de tomas de cada pieza. Algo que parece que ya empiezan a entender bien los diseñadores como imprescindible. Si disponemos de una toma, por ejemplo de una caja que suena de muerte, pero es única, perdemos cualquier posibilidad de expresión. Eso de disparar una única muestra sample a diferente volumen en función de la velocidad (fuerza con la que pulsamos la "tecla") ha pasado a la historia. Siguiendo con el ejemplo de una caja (pasa en todos los instrumentos y piezas de un set), es evidente que podemos sacarle mil sonidos. No suena igual cuando es percutida con poca fuerza, en escala media, muy fuerte. Tampoco es igual si se percute en el centro del parche, en un lateral, golpeando el aro y el parche al tiempo, etc. Por tanto, el hecho de disponer de una buena colección de muestras de una misma caja, en sus diferentes sonidos, así como de una buena disposición de los mismos sobre nuestro teclado y de los niveles de velocidad bien editados (es decir la programación de los sonidos que han de saltar en función de la fuerza con la presionemos la tecla) son los que determinan una parte muy importante del realismo y la expresividad de la librería.

d) Separación por canales. En algunos casos, obtenemos los tres apartados anteriores pero nos encontramos con que todo el set (bombo, caja, toms, charles, etc.) sale disparado por un único canal de la mesa virtual. Es evidente que para hacer una mezcla medianamente digna, debemos poder manipular cada pieza del set individualmente, añadir efectos por separado (pues eso de poner la misma reverb para todo el set es bastante cutre), modificar los volúmenes de cada pieza a nuestro gusto, etc. Esto puede arreglarse generando pistas independientes, una para la caja, otra para platos, otra para bombo, etc., pero resulta bastante latoso ir secuenciando cada pieza en un canal, o copiar y pegar borrando todos los elementos de la programación menos la que nos interesa en cada pista. Otra forma (liosa y limitada) consiste en editar el volumen de cada nota en el propio editor del secuenciador, pero no me parece la solución definitiva. Por tanto, concluimos en la necesidad de que cada pieza del set suene por un canal, como debe ser.

e) Flexibilidad y facilidad de localización y carga de sonidos. Este apartado suele estar bien resuelto en la mayoría de los programas de última generación. Aunque en muchos casos los sonidos vienen ordenados por "sets" o denominaciones de conjuntos completos de sonidos de batería como "rock", "jazz", "pop", etc., obviamente lo más probable, si estamos haciendo algo serio, es que no encajen todos los sonidos del set "pop" (por ejemplo) en nuestro tema y lo más seguro es que nos apetezca elegir nuestro bombo, platos, cajas, etc. Así que lo suyo es poder tener esa facilidad de acceso, ordenado y fácil, a cada pieza del set por separado.

Aunque existen más factores, como el precio, facilidad de instalación, el aspecto y diseño gráfico, manuales en castellano etc., pasamos a centrarnos en nuestro banco de pruebas, analizando cada aspecto mencionado, por resultar obvios los que faltan por destripar.

Instalando el DFH en la máquina
Cuando abrimos el paquete sentimos dos sensaciones al tiempo: horror ante una instalación pesada, por contener "tropecientos" DVDs a doble cara, y gran expectación, por ser conscientes de una librería poderosa o al menos muy extensa.

El primer DVD es el que instala el soft, algo que se hace de forma muy rápida y sin problemas. Posteriormente nos encontramos con una pila de DVDs a doble cara que contienen todas las muestras y librerías. Deberemos ir copiando cada uno de ellos en el directorio seleccionado. La operación es lenta pero no da guerra. Eso sí, prepara tu disco duro para un invitado que necesita bastante espacio y que sólo habla inglés.

En marcha
Nos encontramos ante un diseño medianamente tosco, pero intuitivo y fácil de manejar. Nuestra prueba consistió en el test del producto como instrumento virtual dependiente de CUBASE SX3.

Una vez instalado podemos abrir el DFH de tres formas: Drummer, Percusionist o Cóctel. El funcionamiento es igual en los tres casos, sólo que las opciones de carga de sonidos son diferentes. Drummer para baterías, Percusionist para instrumentos de percusión (incluyendo cajones y Vu doo, además de los que imaginas: congas, triangulos, platos, etc.) y Cóctel, que presenta una fusión de elementos.

 

Para conocer el funcionamiento del soft, recorremos el Drummer.

La primera ventana nos pregunta datos del set up como ubicación de librerías, configuración del banco para según qué tipo de instrumento MIDI, etc. Pulsamos "siguiente" y nos encontramos con la primera grata sorpresa. Nos pregunta con qué tipo de baquetas vamos a tocar así como el acabado de la maza del bombo (madera, plástico, fieltro). Impresiona, ¿eh?

Configurando el set y cargando librerías
Una vez determinados estos elementos, se abre una ventana en la que disponemos de alucinantes y potentes herramientas de configuración del sonido de nuestro kit. Por una parte, podemos seleccionar pieza a pieza. Así pues, encontramos un listado (como podréis ver en la captura): bombo, caja, toms aéreos, base, charles y abundantes espacios para platos y efectos. Ahora, vamos cargando pieza por pieza. Cuando pinchamos en cada una de ellas (bombo, caja....) nos aparece un desplegable con diversas opciones pudiendo elegir entre Sonor, Tama, Premier, Luwding, DW, cajas de madera, de bronce, en diferentes pulgadas, etc.
La carga de librerías se va efectuando según vamos seleccionando cada pieza, indicando qué cantidad de memoria está consumiendo cada carga, así como la suma total de memoria requerida por el conjunto del set que vamos configurando en total.

Excelencia en la prueba de sonidos
Dentro de una buena variedad de recursos, nos encontramos con sonidos impresionantes. Es frecuente encontrar sonidos sampleados que tienen un timbre medianamente real, pero están totalmente faltos de empaque o pegada. De hecho, es muy habitual que tras pasar horas programando nos encontremos en mezcla con una falta de presión en la batería, que no se puede arreglar con volumen y que con ecualización o retoque de dinámica queda sólo regular. Pues bien, estos sonidos son la caña. Probé mucho (casi todos) los sonidos de bombo, cambiando además el tipo de maza. Impresionante ¡qué realismo y qué pegada! Se me despeinaban hasta las cejas al pulsar la tecla con brío. Lo mismo me pasó con las cajas, expresivas, de realismo tímbrico total, con pegada... Llegué a recordar a alguno de mis buenos amigos de local que me atronaban con el estruendo de un golpe a todo meter de su caja más preciada.

Multi muestras
En un primer lugar, me despistó un poco la ubicación de las notas dentro del teclado maestro (aunque puedes configurarlo, cosa que descubrí después). Si utilizas la configuración estándar de DFH superior, necesitarás un teclado bien completito (de octavas) o bien ajustar mediante transposición las octavas del mismo, puesto que las cajas, por ejemplo, aparecen a la izquierda del bombo (do, en modo estándar, del teclado). Una vez localizadas las piezas, "flipé" un buen rato mientras descubría las grandes posibilidades del producto. La colocación es buena, puesto que dispones de dos teclas juntas que albergan los sonidos de cada pieza (muy útil para secuenciar cajas y toms, por ejemplo). Además, cuando cargas una caja (por poner un caso), no te aparece una miserable teclilla, dispones de abundantes notas que disparan diferentes sonidos de la caja seleccionada. Lo mismo pasa con el resto de las piezas. Por poner otro ejemplo, ahondamos en el charles. Es frecuente encontrarte tres (insuficientes) teclas que disparan charles accionado por el pie, charles cerrado con baqueta y charles abierto con baqueta. Como bien sabrás, el charles es un elemento (junto con la caja) que es responsable de una expresividad total en los pases rítmicos. Disponer por tanto de tres míseros sonidos no procura en absoluto realidad. En el caso del DFH Superior, nos encontramos (además de con la opción de poder elegir diferentes charles: Sabian, Zildjian, etc.) con un montón de notas (teclas) que disparan una potente variedad de muestras, pasando así de "pie, cerrado, abierto" a opciones mucho más amplias: desde sonidos de charles muy cerrado y tocado en la campana, hasta charles completamente abiertos y "locos", pasando por una buena parte de las diferentes presiones que se pueden realizar con el pie para mantener los platos cerrados, semi-cerrados, abiertos, etc.

La cosa no termina aquí. Como era de esperar en una buena librería, cada tecla dispara diferentes sonidos en función de la velocidad (intensidad) con la que pulsamos. Es increíblemente real, especialmente en la caja que se va abriendo de forma totalmente fiel según pulsas con más fuerza. Notas hasta la tensión del parche, golpeado con fuerza, es impresionante. Con estos detalles, consigues una secuencia rítmica mucho más realista y rica en expresión, pues tienes más elementos para transmitir "mensajes".

Seleccionando micros
Por si fuera poco, aún nos queda el apartado de la microfonía de nuestro set. Como sabes, para tomar la batería en el estudio debemos montar sobre la misma los micrófonos oportunos. Micros en la caja, charles, toms, bombo, ambiente, etc.

La mayoría de los programas nos ofrecen una toma "seca" del micro correspondiente a la pieza, es decir, la muestra sample que escuchamos es la que pertenece a la grabación de la pieza (caja por ejemplo), tomada por su correspondiente micro. Pues bien, el DHF superior te permite abrir más micros según tu necesidad. Al lado de nuestra selección (por ejemplo caja Tama especifica) disponemos de una serie de pulsadores que abren o cierran el resto de los micros del set. Así, si vas probando, te das cuenta de la riqueza de detalles que estas opciones te confieren. Por poner un caso, para que te hagas una idea, si escuchas el "disparo" del bombo sólo con su micro, obtienes un sonido seco "muy de estudio". Por el contrario, si añades ahora a esa toma la que recogen, por ejemplo, los micros de los aéreos y base, podrás oír la suma del sonido "seco" antes mencionado, más el efecto realista y cierto de las vibraciones que el golpe del bombo ha causado en los parches de los toms. Más aún, si abres el micro de ambiente. Realmente es una pasada y la riqueza de detalles es sobresaliente.

Ajustando los disparos sampling
Una vez realizada la selección de piezas del kit y organizada nuestra microfonía, pulsamos la tecla siguiente y podremos ajustar las características de ejecución. Entre otras, la sensibilidad de las teclas y organización de sonidos en función de la intensidad con la que pulsamos cada tecla. Encontrarás aquí además otros parámetros ajustables como volumen general, etc.

En la mezcla
No esperaba menos, abres tu mesa y cada pieza del set está como es debido, es decir, en su canal correspondiente. De este modo, te permites la majestuosidad de retocar los efectos, volumen y ecualización paso a paso, pieza a pieza y según tu producción demanda.

Conclusiones
Se trata de una herramienta en la que claramente se ha puesto un enorme interés por el realismo. Muestra un tratamiento profesional para la realización de baterías y percusión acústica a través de secuenciación. En un home studio, resulta bastante complicado meter una batería y, lo que es peor, tomarla microfónicamente bien. Me atrevería a decir que con este software se pueden conseguir mejores resultados que con una batería real (hablo lógicamente de medios reducidos de grabación), pues será casi imposible que recojas con tanta pureza y fidelidad los sonidos, además de que te harían falta muchos, pero muchos euros para disponer de todas las piezas (instrumentos) que el DFH recoge. Con un precio no excesivamente caro, Toontrack nos brinda una herramienta realmente poderosa para conseguir una calidad impoluta en nuestras baterías y percusión. La parte menos divertida es la cantidad de horas que tendrás que invertir en programar bien las baterías, puesto que con tantos medios, sería un gran desperdicio no tomarse la molestia de "currárselo" bien. Los apartados de loops y manejo del software vía otros secuenciadores los dejo a la investigación de cada uno de vosotros, según las necesidades que tengáis. Desde luego mi impresión es sobresaliente.

 

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