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Dragon, de Steven Slate. Sonido Clásico.

Dragon Pro Audio SlateEs posible que ya hayas oído hablar del Dragon. No en vano, es uno de los equipos que más éxito está teniendo en 2010... Y es que este compresor no es uno más “inspirado” o que “emula” el archiconocido UA 1176. Es mucho más. El corazón de este procesador basa su funcionamiento en la compresión estilo FET, pero a partir de ahí, ofrece todo un abanico de opciones y posibilidades adicionales.

En palabras del propio Steven Slate, “me encanta la compresión analógica, y tenía ganas de crear algo versátil, con muchas opciones para manipular la señal, al estilo del Distressor”.

¿Por qué FET y no VCA? Muy sencillo: “en VCA ya está hecho, y creo que la compresión FET es muy musical, pero ha habido muy pocos diseños buenos desde el 1176”.

El Dragon ofrece el sonido clásico de este tipo de compresión –incluyendo el conocido modo “all buttons” del 1176-, pero añade transformadores Jensen a la entrada, sección Clase A en la salida, tres opciones de compensación tonal, etapa de saturación, filtro paso alto... y alguna que otra sorpresa más.

Como se indicaba en el encabezado del artículo, “Sonido clásico con opciones innovadoras”.

Drums, Digital, Audio
Steven Slate es un productor e ingeniero de mezcla de Estados Unidos, ampliamente conocido gracias a sus muestras de batería. Durante muchos años se dedicó a preparar muestras de batería para otros productores, y un buen día decidió crear su propia librería y comercializarla.

El resultado fue Steven Slate Drums, una librería muy popular en Estados Unidos, donde ha sido usada en numerosas producciones de alto nivel.

La librería incluye varias decenas de bombos, cajas y toms, con distintas capas de velocidad, multi-muestra, y con un sonido muy contundente... además, el sistema Z (que ofrece las muestras en cuatro sets: “secas”, “con ambiente”, “con mucho ambiente” y “sólo ambiente”) hace que la librería sea muy versátil.

Las muestras se ofrecen tanto en WAV, como en formato Kontakt y GOG. Éste último es el archivo propietario del plugin Drumagog, que en el momento en que fue lanzada la librería le empezaba a ganar terreno al popular Sound Replacer...

Y puesto que estaba en contacto directo con muchos usuarios de estos y otros plugins de reemplazo de baterías, Steven conocía de primera mano los puntos fuertes y débiles de muchos de ellos, y decidió crear su propio plugin. Esto dio lugar a la firma Slate Digital, y a su primer plugin Trigger.

En la actualidad, Slate Digital cuenta con dos plugins más (FG-X Virtual Mastering Tool y The Virtual Console Collection), y ha visto cómo una tercera rama ha crecido en la familia: Slate Pro Audio, la firma responsable del Dragon.

Faceplate
Sin duda, lo primero que llama la atención del Dragon es el diseño del frontal. No es habitual encontrar equipo de audio con decoración tipo tribal... parece que ya desde el principio la firma quería “romper las reglas”, y encargó el diseño del faceplate a un conocido artista y tatuador de Nueva York (Davey Suicide). (Para los usuarios menos intrépidos existe una versión sólo en negro)

El primer control colocado en el frontal es el Input, encargado de regular el nivel de señal de entrada al equipo. Puesto que el compresor tiene el Threshold fijo, este potenciómetro también permite ajustar la cantidad de compresión aplicada.

Debajo de él se sitúa el interruptor Bypass. Todos los interruptores del Dragon se accionan de izquierda a derecha, estando desactivados a la izquierda y activados a la derecha. En este punto, no hubiera estado de más colocar un rótulo On/Off junto a cada uno, la ausencia despista un poco al principio.

El ratio de compresión se puede seleccionar entre las opciones 0, 2:1, 4:1, 8:1 y 20:1. La posición 0 indica compresión 1:1 –es decir, no compresión- y permite emplear el equipo para dar cierto color a la señal, ya sea por el sonido de los transformadores, por las distintas etapas de variación tonal, saturación, etc.

Bajo el selector de ratio existe un nuevo interruptor denominado “Squash” que, cuando se encuentra seleccionada la relación 20:1, simula el efecto “all-buttons” del 1176.

Para los que no lo conocen, este modo del UA 1176 consistía en pulsar los cuatro botones de selección de ratio, para comprimir sin piedad y sacarle vida a cualquier señal. Si tienes alguna emulación de este compresor (como por ejemplo el BF76 de Pro Tools), prueba a hacer click sobre cualquiera de los ratios, con la tecla shift pulsada.

La opción Squash suena muy bien, y además el Dragon tiene la particularidad de que permite utilizarla con cualquier ratio de compresión. Es decir, este interruptor se puede activar con 2:1, 4:1, etc.

Como en estos otros ratios el efecto es más sutil, el modo Squash puede emplearse en muchas más situaciones que el original. Ya se indicaba al principio, Dragon = Opciones.

A continuación, se encuentran los controles para el tiempo de Ataque y Release, que ofrecen variaciones de entre 20 y 800 microsegundos en el ataque, y entre 50 milisegundos y 1.1 segundos en el release.

Junto a ellos, el control Output regula el nivel de salida de la señal, y el interruptor Link permite emplear dos Dragon en estéreo.

Para ello, un TRS en la parte posterior sirve para comunicar los dos Dragon. Como curiosidad y opción adicional, si se activa el control Link sin tener conectados dos Dragon, el resultado es que los ratios de compresión se reducen a la mitad, es decir, el compresor actúa como máximo en 10:1.

El siguiente potenciómetro del frontal regula un filtro paso alto que actúa sobre la señal de control, y permite filtrarla en 80, 100, 120, 160 y 200 Hz.

Esto sirve para que el compresor no responda tanto a las frecuencias graves, algo útil si se quiere comprimir por ejemplo una mezcla o el bus de batería completo, pero no se desea que el nivel del bombo afecte a la compresión del resto de elementos.

Hasta aquí, la descripción de un compresor que ya de por sí no está nada mal... sin embargo, las opciones del Dragon no han hecho más que empezar.

Más opciones
A la derecha del filtro paso alto se encuentran los controles de corrección tonal o, como se denominan en el manual, de “carácter”: Sheen, Bite y Boom.

Cada uno de ellos afecta el modo en que se comporta el compresor, actuando en efecto como una especie de ecualización:

Sheen ofrece una señal con más “brillo”, el fabricante indica que se actúa sobre los 12kHz. Bite proporciona una señal más “agresiva”, realzando los medios agudos (no se especifica banda en frecuencia) y Boom genera subharmónicos en 50Hz.

Se pueden activar cada uno por separado o en conjunto, y hay que indicar que todos ellos son muy útiles.

Sheen funciona muy bien por ejemplo en voces y overheads, aportando ese brillo mencionado, pero sin sacar sibilancia, ni agudos “duros”. Bite permite devolverle a la señal parte de la pegada que puede perderse al comprimir con ataques rápidos –útil en guitarras, caja, etc.-, y Boom aporta un peso sutil pero claro a bombos y bajos, por ejemplo.

La siguiente etapa que se encuentra la señal es la de saturación, que ofrece tres posiciones para proveer, desde un sutil efecto de saturación en la posición 1, hasta clara distorsión en la posición 3. Por supuesto, también puede desactivarse (posición cero).

Y por último (o casi), el Dragon ofrece un control Dry/Wet, mediante el cual se puede mezclar parte de la señal original con la comprimida, para disponer de compresión en paralelo sin necesidad de enrutamiento adicional.

Este control puede colocarse en cualquier posición entre 100% wet y 100% dry, y cuenta con un interruptor para desactivarlo completamente (y pasar por tanto a 100% wet), muy útil para comparaciones.

Junto a ellos se sitúa el vúmetro, con un switch para seleccionar si se mide el nivel de salida o la cantidad de compresión, y otro más para cambiar el nivel de referencia (+4/+12).

Y decíamos “o casi”, porque, junto con todas las opciones descritas hasta el momento, el Dragon guarda otro As en la manga: el modo Vintage.

Si se activa este modo, el Dragon cambia a una circuitería que emula el comportamiento de algunos compresores vintage, y proporciona más harmónicos y en general un carácter más agresivo.

Por supuesto, el resto de controles continúan activos y permiten ajustar el comportamiento del compresor en este modo, por lo que casi se puede decir que se dispone de dos compresores por el precio de uno.

De hecho, funcionando en modo Vintage, el Dragon es especialmente sensible a pequeñas variaciones en las constantes de tiempo (ataque y release), por lo que merece la pena explorar las distintas posibilidades que se ofrecen.

Presets
Con tantas opciones posibles, Slate Pro Audio ha hecho muy bien en acompañar el Dragon con un buen número de presets (disponibles en el manual de usuario), que ilustran muchos de los sonidos que se pueden lograr con el equipo.

Estos presets proponen varios ajustes para bombo, caja, batería completa, bajo, guitarras, voz, mezcla estéreo, etc. Si quieres escucharlos todos, puedes hacerlo en la dirección http://www.slateproaudio.com/Audio_Demos.html.

Por si acaso hay dudas, aclarar que los presets consisten en indicaciones de cómo colocar manualmente los distintos parámetros del Dragon, no se trata de un sistema digital que los coloca automáticamente.

En acción
Decir que el Dragon ha destacado en prácticamente todo lo que se le ha pedido puede parecer una exageración, pero la realidad es que ha sido así.

Como cabía esperar, teniendo el padre que tiene, este compresor es espectacular en los elementos de la batería. Tanto en bombo como en caja, el Dragon permite trabajar la señal de muchas formas... todas las imaginables con un compresor, y muchas más gracias a la etapa de saturación, control de carácter, modo vintage, balance Dry/Wet, etc.

En cuanto a éste último, resulta extremadamente útil. No hay más que pasar la señal por el Dragon, ajustar los parámetros para obtener una buena dosis de compresión, y activar el control para incluir parte de la señal original y regular a la perfección el efecto.

La compresión en paralelo no es nada nuevo –y este no es el primer compresor hardware que lo permite- pero disponer de ella es todo un acierto.

El equipo también ha destacado en otros instrumentos, desde guitarras acústicas hasta voz, pasando por bajos y guitarras eléctricas.

Mención especial merecen los controles tonales, que suenan todos muy bien y pueden activarse de forma independiente o simultánea... el Boom en bajos es un “must hear”.

Es una lástima que no se dispusiera de dos unidades, para comprobar de primera mano las bondades estéreo del Dragon, pero podemos indicar que, por lo que hemos podido averiguar, este equipo tiene muchas cosas que decir en estéreo, incluso actuando sobre mezclas completas...

En general y para resumir, un compresor realmente potente.

 

 

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