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Monitores JBL 2300

Monitores LSR 2325P y subwoofer LSR 2310SP. La compañía de James Bullough Lansing (JBL) no necesita presentación. Lleva más de 60 años proveyendo al mercado de excelentes productos, y en el ámbito que compete a ISP –el audio profesional-, es una marca con amplia experiencia que cuenta con destacadas propuestas, tanto para el sonido en directo, como para el trabajo en estudio. En este último campo, las series LSR 6300 y LSR 4300 pueden encontrarse en innumerables estudios de grabación y broadcast, y han sido analizadas en ISP con excelentes resultados (los compañeros Ramón Sendra y Tomás Robisco realizaron pormenorizados bancos de pruebas de estas series). Al margen, lógicamente, del desempeño en la reproducción de la señal de audio, ambas líneas de monitores destacan por incorporar los sistemas RMC y LSR.

El primero se trata del Room Mode Control, un sistema que ajusta automáticamente la respuesta de los monitores a la sala en la que se encuentran, para reducir el efecto de los posibles modos propios del recinto. Esta ecualización de los monitores se lleva a cabo de manera automática, mediante el uso de software propietario y un micrófono que se incluye con el sistema.

El segundo, LSR o Linear Spatial Reference, provee un punto de escucha óptimo más amplio en múltiples salas, gracias a la toma de medidas de la respuesta en frecuencia (durante el diseño) no sólo “on-axis”, sino también “off-axis”, 360º alrededor de los monitores.

La nueva familia 2300 trae “de fábrica” la tecnología LSR para mejorar su respuesta y, para hacer más competitivo el coste de los monitores, ofrece el sistema RMC de manera opcional, integrado dentro de un control de monitores denominado MSC1, que también ofrece volumen Master, selección de altavoces A/B, fuentes A/B/C, salida de cascos. Pero no nos adelantemos, y veamos primero qué ofrece la serie LSR 2300.

Cinco, ocho y diez pulgadas
Estas son las medidas de los distintos drivers de graves con que cuenta la familia 2300, que ofrece los monitores LSR 2325P (driver de 5’’) y LSR 2328P (driver de 8’’), y el subwoofer LSR 2310SP (driver de 10’’).

En este banco se probó una pareja de 2325P, acompañados de un subwoofer 2310SP, los cuales pudo comprobarse que forman un equipo realmente potente.

LSR 2325P
Como se indicaba anteriormente, este monitor autoamplificado de dos vías cuenta con un altavoz de graves de 5’’, montado sobre una estructura reforzada que mejora la respuesta en las frecuencias más bajas del espectro.

El tweeter es tipo “soft dome” de seda, con un diámetro de 1’’ que, al igual que su compañero de graves, cuenta con una imán aislado magnéticamente para evitar interferencias con otros equipos cercanos.

El amplificador de dos vías es clase A-B monolítico, el cual provee de 55 W de potencia al altavoz de graves y 35 W al de agudos (en ambos casos, THD <0.01%), lo que permite un SPL máximo de pico de 112 dB a un metro (cada monitor, 118 dB SPL la pareja).

En la parte trasera de los monitores se ubica el puerto bass reflex, donde también se encuentran el resto de controles: volumen, conectores de entrada, interruptor de potencia y ajustes para HF y LF. El control de volumen cuenta con distintos “pasos”, lo cual permite ajustar rápidamente los monitores al subwoofer 2310 (detalles más adelante).

En cuanto a los conectores de entrada, se dispone de conexiones balanceadas (XLR y TRS) y no balanceadas (RCA), lo cual es otro indicador de que los monitores están dirigidos a un amplio público, tanto Home Studios, como estudios de Broadcast y pequeños estudios de grabación.

Los ajustes en frecuencia son filtros tipo “shelving”, los cuales permiten -3/0/+2 dB en graves (120 Hz) y -2.5/0/+2.5 dB en agudos (7 kHz).

LSR 2310SP
El subwoofer de la familia 2300 cuenta con un driver de 10’’ aislado magnéticamente, el cual se alimenta de un amplificador monolítico clase A-B (bridged). El amplificador de 180 W permite un SPL máximo de pico de 113 dB (a un metro), y la extensión en frecuencia por abajo alcanza los 27 Hz.

El bass management se realiza dentro del propio subwoofer, de forma que para integrar el 2310SP con una pareja de monitores lo único que hay que hacer es emplear alguna de las entradas disponibles –XLR y TRS balanceadas, RCA no balanceadas-, y conectar los monitores a las salidas del 2310 (XLR balanceadas).

Al igual que el de los 2325, el control de ganancia (Volume) del 2310 gira en posiciones predeterminadas, lo cual permite una rapidísima calibración del sistema: para ajustar la ganancia del subwoofer a la de los monitores sólo hay que colocar el control de ganancia en el mismo “paso” en el que estén colocados los monitores. Sistema calibrado.

Para optimizar la integración del subwoofer con los monitores principales, un pulsador denominado Polarity permite cambiar la polaridad del 2310.

La frecuencia de cruce entre monitores y altavoz de subgraves se selecciona mediante un switch, que ofrece las posiciones de 80 Hz, 120 Hz y External. La posición por defecto es la de 80 Hz, pero se ofrece la de 120 Hz para simular la escucha que algunos usuarios realizan en equipos “Home Cinema”, en los que los altavoces principales suelen ser pequeños pero se dispone de canal LFE.

La opción External permite llevar a cabo el bass management en un equipo externo. En este caso, las salidas XLR del 2310 no se utilizan, y la entrada de la señal proveniente del equipo externo al subwoofer se realiza a través del conector XLR izquierdo.

MSC1
Esa sería por ejemplo la situación en que se emplease el control de monitores MSC1, el cual se encarga de realizar el bass management empleando el sistema Room Mode Correction de JBL.

Es decir, el MSC1 no sólo se encarga de realizar el cruce entre subwoofer y monitores principales en la frecuencia más adecuada para la sala en concreto, también ajusta la respuesta de los tres altavoces para que la lectura del micrófono situado en el punto de escucha sea lo más plana posible.

Por tanto, al adquirir el MSC1 se obtiene el reconocido sistema RMC que viene integrado en las series más altas (6300 y 4300), y además se obtienen las prestaciones habituales encontradas en un control de monitores: selector de altavoces A/B, selector de fuente de entrada A/B/C, control de volumen master, salida de auriculares con volumen independiente, mute, etc.

En acción
Las primeras pruebas del sistema se realizaron empleando únicamente los monitores principales, sin conectar el subwoofer.

La respuesta de los 2325 fue de gran agrado, proveyendo una imagen estable y una respuesta en frecuencia equilibrada. Lógicamente, el tamaño de los altavoces de graves (5’’) no permitía una reproducción de las frecuencias más bajas, pero aún así la respuesta en graves de los monitores estaba bien proporcionada, en comparación con otros monitores de similar tamaño. Se pudo apreciar un ligero realce en agudos y una pequeña atenuación en medios-agudos, lo que confería a los altavoces un cierto sonido “americano”.

A continuación, se introdujo el subwoofer en el sistema y, como se habrá podido intuir por lo comentado anteriormente en el texto, el proceso fue muy rápido. Esto es un gran punto a favor, especialmente en situaciones móviles en que hay que montar y desmontar el equipo frecuentemente.

Obviamente, con el 2300 la respuesta del sistema en graves mejoró mucho, dotando a los monitores principales de buen peso y profundidad. Hay que indicar que la ganancia del subwoofer se redujo ligeramente respecto a la de los 2325 (se colocó un “punto” por debajo), ya que situada en la misma posición proporcionaba una respuesta que nos pareció levemente realzada en medios graves.

En cualquier caso, esta pequeña variación no puede atribuirse en exclusiva a la familia 2300, también influye la sala en concreto, la ubicación de los monitores y del subwoofer en la propia sala, etc.

Con el conjunto así calibrado, se pasó a realizar distintas escuchas, y se pudo comprobar que el sistema tenía una muy buena excursión por abajo, mostrando pequeños detalles que de otra forma pasarían desapercibidos, como ligeros ruidos plosivos en voces, ruido de “rumble” de fondo, etc.

Impresiones
Como ya ocurriera con las series superiores, la nueva familia 2300 ha causado muy buena impresión.

Por separado, los monitores 2325 se presentan como una buena alternativa, con una respuesta equilibrada y una imagen estéreo clara, especialmente teniendo en cuenta el rango en que se encuentran.

Carecen del exceso de graves y agudos que otros fabricantes imprimen a sus productos de pequeño tamaño para impresionar al consumidor. Los 2325 se mostraron como una opción confiable a la hora de mezclar y tomar otras decisiones “sónicas”.

Cuando se introduce el subwoofer se gana un sistema full-range, a un precio realmente atractivo (algo más de mil euros el sistema completo). Además, el montaje y calibración del conjunto es muy sencillo, lo que alejará los miedos de algunos usuarios.

Las opciones de conexionado son muy amplias, y permiten el uso de la familia 2300 en distintos entornos y aplicaciones. La escalabilidad del sistema se completa con el control de monitores MSC1, que no sólo ofrece el conocido sistema RMC, también proporciona las prestaciones habituales en un equipo de este tipo.

El hecho de que las distintas funcionalidades estén en dispositivos distintos es una gran idea, ya que de esta forma se puede construir un sistema completo poco a poco, sin necesidad de hacer un desembolso elevado al principio. En resumen, una vez más JBL ofrece un sistema que no sólo destaca por su calidad, sino también por la evidencia de que ha sido diseñado teniendo en cuenta en todo momento las necesidades del usuario final.

 

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