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JBL LSR6325P y LSR6328P. Excepcionales y con nombre propio.

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JBL Professional goza de un prestigio reconocido a nivel mundial por sus cajas acústicas, incluyendo las diseñadas para aplicaciones de estudio. La serie LSR6300 ofrece un amplio abanico de opciones para la grabación musical, teledifusión y postproducción. Un sofisticado diseño y el alto rendimiento junto con una elección de materiales excepcional (como el titanio, neodimio, kevlar o las fibras de carbón) facilitan ese sonido tan preciso que les caracteriza.

De hecho, muchos de nuestros lectores han aplaudido el buen hacer de esta serie, y no estaría de más saber y explicar el porqué.

Esta nueva serie LSR6300 (que no desplaza a la ya conocida 4400) da respuesta a las demandas más profesionales en ambientes musicales, de audio profesional y televisión. Cada modelo, desde el más compacto al más complejo, ofrece una excelente linealidad en su respuesta en frecuencia junto a un buen nivel de presión sonora (SPL). Los diferentes modelos de la serie no vienen como diferentes soluciones económicas, sino en función del espacio y necesidad del cliente. Por ello, hemos tenido acceso a dos modelos: el compacto y pequeño monitor LSR6325P (499,20 euros) y el majestuoso LSR6328P (1.599,20 euros).

LSR: una idea, un concepto
LSR es el acrónimo de Linear Spatial Reference technology. Bajo este nombre, JBL ofrece una solución que asegura (según ellos, claro) una respuesta en frecuencia totalmente lineal en el punto de escucha (no que la caja ofrezca respuesta lineal por sí sola). Entienden que además de conseguir un buen trabajo en la elección de los componentes, la fabricación del recinto, electrónica y amplificación, el uso principal será utilizando como referencia dos unidades en modo estéreo para un único oyente, situado estratégicamente en la mejor posición.

JBLLSR6325Lástima que el distribuidor en nuestro país de JBL decidió entregarnos una unidad por modelo en vez de una pareja, lo que nos hizo imposible verificar esta supuesta mejor respuesta u otros aspectos tan decisorios como la “imagen estereofónica”. Tendremos que fiarnos de lo que nos dice el fabricante.

Otra de las prestaciones de esta nueva serie es una perfecta coordinación cuando se utiliza un subwoofer. Al hacerlo, se ofrece un sistema de corrección acústica que permite buscar esas frecuencias tediosas en la reproducción que no deben afectar a la finalización del producto. Mediante un sonómetro dedicado, un software y unos sencillos pasos, es posible ecualizar paramétricamente la caja monitor para reducir la presencia de la molesta frecuencia.

Incluso en esos espacios donde el monitor deberá estar colocado muy cerca de la pared (lo que hace que la presencia del sonido grave sea superior) o cuando utilicemos una configuración superior a la estéreo (léase multicanal), mediante el concurso de unos “jampers” podremos reducir la mejora de graves y conseguir una respuesta más acorde. Para que luego digan que no son cajas versátiles.

La pequeña de la familia
Bajo el nombre “científico” LSR6325P encontramos una caja de pequeño formato, con un altavoz de medios de 5,35" de gran excursión, tweeter de titanio de 1" y amplificación integrada de 150 W. El robusto cuerpo metálico le confiere ese aspecto “duro y agresivo” incluso olvidando que mide poco menos que una caja de zapatos. Conectada a nuestro sistema de pruebas, en los estudios de grabación de la Bucbonera en Caldes de Montbui, apreciamos rápidamente las limitaciones propias de una caja de compacto tamaño. Aunque JBL aspire a otorgarle a esta caja un sentido “profesional” como monitor de estudio, tenemos que ser conscientes y darle otro significado. No es una caja pensada para una producción seria y profesional. Primero por la falta de medios y graves que supone un volumen tan pequeño como el de esta caja (sería necesario un subwoofer, lo que complica aún más la posible solución), segundo por la baja potencia que presenta (150 W parecen muchos, pero la fidelidad se rompe antes) y complica la mezcla “precisa” y tercero por la limitada dinámica que ofrece. Falta espacio superior e inferior: necesita un mejor rendimiento en los agudos para un control preciso, por ejemplo, de reverberaciones o delays; y lo mismo en el espectro inferior para conseguir dominar el buen hacer de un bajo junto al bombo de una batería y los graves de un coro.

Pero es su más que perfecta construcción, que incluye el conmutador de encendido y apagado en la parte frontal, al lado del control de volumen, lo que permite utilizarlas, y de manera perfecta, en otro tipo de aplicaciones. Por ejemplo, como “monitores de escucha” en salas de control (en un teatro, por ejemplo), como segunda referencia “definitiva” (¿qué pasaría si escucho mi producción con un equipo inferior al que utilizo), etc. Otro de los aspectos que poco modifica el sonido es que los encuentro quizá algo caros.

La magnífica LSR6328P
Tres veces más cara, pero no por ello “sólo” tres veces mejor. No. Según la misma JBL, “es LA elección para música estéreo y multicanal”. Pues bien, esa arrogancia se cumple.

JBLLSR6328Estamos ante una caja con respuesta en frecuencia plana (+1 dB, -1,5 dB) entre 50 y 20.000 Hz (aunque supera los 20 kHz fácilmente), con extensión hasta los 36 Hz mediante técnicas exclusivas de la compañía (utilizando el sistema de calibración paramétrica RMC). Biamplificación para cada una de sus vías de 120 y 250 W. 120 para un tweeter de cúpula de titanio de 1 pulgada; y los otros 250 para un woofer de 8" de diseño exclusivo. Muy buena construcción, que incluye agarraderas para su transporte. Quizá incluso algo armatoste, aunque eso le permite conseguir un volumen que otras cajas ya quisieran para ellas.
Lo primero a destacar es un agudo tremendamente bien definido y muy nítido. No brilla lo suficiente como para resultar incisivo. Los bombos resultan compactos y agudos, lo que significa un buen rendimiento del grave. Quizá sí que hay una cierta tendencia al sonido nasal, aunque más bien lo relaciono con la falta de rodaje del transductor de graves. Todos los altavoces son "duros" cuando se adquieren. Al utilizarlos unas cuantas horas, el material de los conos y sobre todo los materiales responsables del retroceso, adquieren sus características "nominales". Necesitan tiempo y vale la pena tenerlo en cuenta cuando probamos cajas nuevas que no hace ni cinco minutos que hemos desembalado.

La zona crítica de todo monitor (y caja acústica) de dos o más vías es justo en la frecuencia de cruce de las mismas. Esta JBL tiene una zona "peligrosa" alrededor de los 3.000 a 4.000 Hz, justo donde tweeter y woofer se dan de la mano. A diferencia de otras cajas donde el corte es más evidente, en este caso incluyo un comentario muy crítico. De hecho, si no fuera por ese afán de querer buscarle algún que otro defecto, no hubiéramos encontrado este pequeño talón de Aquiles, que hace que un coro femenino muy sutil pueda confundirse con unas trompetas que deberían llegar por detrás. Insisto: muy quirúrgico.

El resultado de estas LSR6328P otorga significado al "sonido americano". Los agudos son presentes pero no destellan, y los graves son compactos y precisos.

La potencia de este monitor resulta más que suficiente como para llenar una sala de medio o gran espacio. No hay hasta volúmenes tremendamente altos ningún ápice de distorsión, pero juro y perjuro que a esos volúmenes nadie puede mezclar a gusto.

Subjetivamente resultan bastante adecuadas casi para cualquier tipo de música, aunque su atractivo está en ese compacto grave que las hace idóneas sobre todo para música acústica. Pero de seguro que para el rock más contundente (y para quien demande de una buena dinámica) sabrán apreciar en estas JBL un buen aliado.

A falta de un estéreo
Aunque en los párrafos anteriores haya mostrado una buena predisposición a estas cajas, la ausencia de la contraria en una configuración estéreo me ha dejado a medias la prueba. Queda pendiente ver hasta qué punto es posible configurar una imagen estéreo fidedigna con estas JBL. Sobre todo con el modelo superior, que en lo que a dinámica y contundencia pasa nota sobradamente. Intentando buscar un ángulo de precisión, las JBL LSR6328 ofrecen uno algo cerrado en vertical (aunque con 15-20º tenemos más que suficiente) y más que correcto en horizontal. En este último caso, se observa una tendencia a mejorar la imagen en estéreo, ya que no es ni muy corto (lo que dificultaría la creación del punto de escucha ideal para dos o más espectadores) ni muy largo (que generaría un campo difuso o demasiado abierto).

Es por ello que no puedo evaluarlas tal y como quisiera. Aunque no dudo que el buen hacer de sus tweeters permitan una coherencia bidimensional más que correcta. No se modificarán los aspectos de potencia, pues aunque las tasas suban el doble no será más que una adición de +3 dB. Si ya en mono la contundencia era más que suficiente, imagínense con 3 dB más.

Conclusión
Ambos modelos de JBL, estandartes de la reciente serie LSR6300, ofrecen soluciones distintas para aplicaciones distintas. Mientras el modelo compacto LSR6325P resulta adecuado para soluciones poco exigentes (las aconsejo para "audición"), sus hermanas mayores LSR6328P superan con creces casi cualquier demanda profesional. Buena elección para quienes quieran tener un sonido fidedigno en su etapa de edición, producción e incluso mezcla.

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