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Pro MIC2200 y B-2 PRO. Un micrófono con un par de previos.

Behringer, compañía que está celebrando su 15º aniversario, destaca por tener uno de los más extensos catálogos de equipos de audio del mercado. Casi cualquier necesidad de un estudio, una instalación o una empresa de sonorización podría ser cubierta por alguno de los productos de esta firma. Y eso sin tener en cuenta que también "toca" el sector DJs y la iluminación. De todas maneras, si por algo destaca por encima de todo, es por tener unos precios realmente competitivos (asequibles), que permiten a muchos noveles introducirse en el terreno del audio con desembolsos más que razonables. Eso no significa en absoluto que los productos estén orientados exclusivamente al mercado doméstico o semiprofesional. De hecho, es extraño no ver, dentro de los riders de una empresa de sonorización o de un estudio, algún equipo Behringer (yo mismo distribuyo la monitorización de auriculares en el estudio a través de un equipo suyo, y muy satisfactoriamente). Entonces, el quid de la cuestión sería… ¿qué tal anda la relación calidad/precio? La empresa considera que es excelente, arguyendo que se trata de ingeniería alemana con manufactura oriental bajo norma ISO9000. Intentaremos nosotros dar respuesta a esta pregunta a partir de las pruebas que realizaremos a tres productos que, en este caso, tienen su locus natural en el estudio (aunque pueden ser utilizados, perfectamente, para directo). Se trata de dos previos duales de Mic/Line con etapa de válvulas (TUBE ULTRAGAIN T1953 y ULTRAGAIN PRO MIC2200) y de un micrófono de condensador de diafragma dual (B-2 PRO).

TUBE ULTRAGAIN T1953 vs ULTRAGAIN PRO MIC2200: dos previos duales en liza
El TUBE ULTRAGAIN T1953 es un previo de dual de micrófono/línea en rack estándar de 19" y de 2U de altura. Destacan en su diseño y construcción el uso de circuitería discreta SMD (Surface Mounted Device) y el circuito de válvulas UTC (Ultra Tube Circuitry), con el que se pretende controlar la cantidad de calidez que se añade con el uso de las válvulas, sin añadir ruido indeseado. Para cada canal, el frontal dispone, de izquierda a derecha, de un selector de Mic/Line, uno para la alimentación fantasma (+48V), un regulador de la ganancia del micro con un LED indicador de pico, que se ilumina cuando estamos en +18 dBu después de la etapa de amplificación. La variación en ganancia va de +10 dB a +60 dB en modo micro. Le sigue un interruptor de inversión de fase (180º) por si tenemos algún cable con la polaridad invertida o simplemente para evitar cancelaciones de fase en grabaciones de fuentes con múltiples micrófonos. A su lado, tenemos un filtro paso-alto en forma de potenciómetro, que nos permite seleccionar la frecuencia entre 12 Hz y 350 Hz, aunque desconocemos de qué orden es. En todo caso, es muy útil cuando queremos evitar la entrada de ruido estructural de muy baja frecuencia o minimizar el efecto proximidad de los micrófonos cardioides. Este paso-alto se activa/desactiva con un selector que hay al lado. Finalmente, aparecen dos VU-metros de aspecto retro justo encima de dos potenciómetros de similar aspecto, que controlan el nivel de salida (marcado como LEVEL) después de la etapa de preamplificación y la cantidad de "efecto de válvula" o calidez que queremos añadir a la ruta de señal. El potenciómetro LEVEL, que antecede a la etapa a válvulas, puede atenuar o incrementar la señal en 20 dB, tanto para micro como línea, y está especialmente indicado para adaptar las señales de home studio (-10 dBV) a profesional (+4 dBu) y viceversa. Es importante, en este punto, remarcar la idoneidad de trabajar siempre con unos niveles lo más altos posibles sin llegar a la distorsión, dado que cuanto menor es el nivel al que se excitan las válvulas, menor es la percepción del efecto que éstas producen y más se deteriora la relación señal/ruido. El panel posterior está ocupado por una toma de corriente IEC, con fusible y selector de voltaje, y por un par de entradas y salidas balanceadas en XLR y en jack TRS. Ambas aceptan señales no balanceadas, con la particularidad de tener un sistema de auto detección que ajusta automáticamente el nivel de la señal con una corrección de 6 dB. Por seguridad, las entradas XLR son las únicas activas en modo Mic, mientras que en modo Line (en el que también están activas las entradas TRS) la alimentación fantasma no tiene uso. El nivel nominal de salida es de +4 dBu. En resumen, y teniendo en cuenta las características de la unidad revisada, los usos para los que está concebida serían los de preamplificador de micro/línea, convertidor de nivel de señal, D.I. (usando la entrada en jack con señal no balanceada y ajustando el nivel de salida de la señal balanceada) y interfase a válvulas (para añadir carácter y transparencia a una fuente previamente grabada).

El ULTRAGAIN PRO MIC2200 es, también, un previo dual de micrófono y línea, con una etapa de válvula, en rack estándar y de 1U de altura. Su aspecto, mucho más espartano, se corresponde más con los que solemos encontrar en los racks de control de los equipos de directo que con un equipo de estudio. Sustituye los VU-metros por indicadores LED de doce segmentos, y los potenciómetros no intentan imitar los antiguos de baquelita. Sin embargo, no nos dejemos engañar visualmente. Esta unidad posee los mismos controles (y funciones) que la anteriormente descrita, con las diferencias básicas de que no posee el circuito UTC, es decir, no hay control sobre la cantidad de efecto válvula del que queremos disponer y, por contra, además de un paso-alto que podemos seleccionar de 12 Hz a 320 Hz, dispone de un corte de EQ paramétrico con el que acabar de ajustar la señal a grabar (o sonorizar). Este corte dispone de un control de corte/realce en ±15 dB, un control del valor Q (el ancho de banda de frecuencias afectadas por el corte/realce) de entre 0,3 y 2 octavas, que se corresponde con valores Q de 43 a 0,67 y de un selector de frecuencia de 100 a 2.000 Hz, acompañado de unos factores de multiplicación de x 0,1 y x 10 (en pulsador) con los que se cubre el espectro desde los 10 Hz hasta los 20.000 Hz. No queda muy claro en el manual si la etapa de válvulas está activa siempre o sólo es accesible para una señal balanceada desde la entrada de línea y con los conmutadores de inversión de fase, de low cut y de EQ in/out apagados.

Aprovecho este punto para verter una crítica al fabricante. Los manuales de ambos previos vienen en muchos idiomas, entre ellos el español. Sin embargo, mientras que inglés y alemán disponen de un único volumen para ellos, los demás tienen que compartir uno y, lo que es peor, con una información parcial respecto a los otros dos idiomas. Concretamente, en el MIC2200, la versión en español ni siquiera menciona la existencia de una etapa de válvulas (ni en las características técnicas) ni, por supuesto, el modo en que ésta funciona. Si sólo hubiera dispuesto del manual en español ahora estaría escribiendo que el MIC2200 tiene una bonita válvula para embellecer el equipo…

Volviendo a la unidad, el panel trasero incorpora exactamente lo mismo que el modelo anterior, con entradas y salidas balanceadas en XLR y en jack TRS, con el mismo sistema que reconoce si está transportando una señal u otra de forma automática y corrigiendo las diferencias de nivel.

Las válvulas molan
Ya que ambos equipos montan y alardean de incorporar una etapa de circuitería a válvulas, no está de más que nos preguntemos por qué y si realmente es un acierto.

De manera muy somera, las válvulas son unos dispositivos eléctricos que se inventaron a principios del siglo pasado a raíz de la aparición de la lámpara incandescente. Descubrieron que se podía hacer circular la corriente a través de ellas en un solo sentido y que, añadiendo una parrilla, se podía incluso controlar la cantidad de esta corriente que circulaba. En función del número de electrodos que utilizan, reciben diferentes nombres y tienen diferentes funciones (diodos, triodos, pentodos). Las más comúnmente utilizadas en preamplificadores son los triodos y, con mucha frecuencia, encontramos un par de circuitos incluidos en el mismo tubo. Es el caso de las válvulas utilizadas en los dos previos sujetos a prueba, del modelo 12AX7 twin. Las válvulas, al igual que los transistores, cuando están sujetas a saturación generan distorsión de varios tipos, entre ellas, una que tiene añadidos armónicos que no se encuentran en la señal original. Estos armónicos pueden ser pares o impares, resultando los pares ser percibidos por el oído humano como más placenteros que los impares. Al contrario que los transistores, las válvulas producen fundamentalmente armónicos pares. Esto es lo que ha hecho que, a pesar de la indudable evolución y mejora de los equipos basados en componentes de estado sólido, siga siendo apetecible compaginar éstos con el color que pueden añadir unas válvulas en un circuito mixto bien diseñado.

B-2 PRO DUAL DIAPHRAGM STUDIO CONDENSER MICROPHONE
Como su nombre indica, el B-2 PRO es un micrófono de condensador para estudio de diafragma dual de 1", que necesita de alimentación fantasma de +48 V y que presenta la particularidad de poder seleccionar entre tres tipos de patrones polares. Con un interruptor en el panel frontal se puede seleccionar entre cardioide, figura de ocho y omnidireccional. En función de la aplicación que se le vaya a dar, puede seleccionarse el patrón más adecuado, teniendo en cuenta siempre la directividad de la fuente de sonido y la importancia del sonido ambiental en la toma. Además, cuenta con dos interruptores en la parte trasera. Uno que activa/desactiva un filtro low cut, que es un paso-alto a 150 Hz con una atenuación de 6 dB/octava. El otro, es un atenuador de nivel de -10 dB para cuando el micrófono se usa con una fuente de alta presión sonora (como bombos, trompetas…). El B-2 PRO presenta un pico de señal alrededor de los 12 kHz para "airear la señal" y así evitar, en palabras de su constructor, tener que añadir EQ en esa zona con el riesgo que conlleva al poder aumentar el nivel de ruido. Externamente tiene un aspecto robusto, en acabado metalizado y que encaja con la idea estándar que se tiene de un micrófono de diafragma grande de estudio. La presentación es impecable, con una funda-caja tipo flightcase en la que, además del micrófono, encontramos el suspensor anti-vibración y una espuma anti-pop de gran tamaño.

La prueba: todos juntos pero no revueltos
Para realizar la prueba instalamos en la pecera dos pies para sostener a nuestro micrófono protagonista, el B-2 PRO, y a un viejo conocido, el Neumann U87ai. El objetivo no era establecer comparaciones entre ambos modelos, ya que no pertenecen en absoluto al mismo segmento. Sin embargo, una referencia era necesaria, y el B-2 PRO es "estructuralmente" muy similar (diafragma dual, tres patrones polares, roll off de graves, atenuador de -10 dB). Conectamos al patch los dos previos a testar junto con un Avalon Vt737sp para poder hacer todo tipo de combinaciones. El argumento anterior es válido para esta decisión. El de Avalon es un equipo de un segmento muy diferente, pero que incluye en su ruta una etapa de válvulas, y necesitábamos una referencia conocida. De este canal de grabación sólo utilizamos el previo, desconectando el compresor y la EQ. La fuente de sonido fue una guitarra española tocada por Luis Robisco (quien siempre que puede se ofrece a colaborar), interpretando unos pasajes flamencos con mucha variación dinámica, con el objetivo de ver qué tal se las apañaban todos, tanto con los rasgueos fuertes (y los transitorios que provocan) como con delicados arpegios.

De las pruebas obtuvimos lo siguiente: el micrófono presentó una respuesta notable, con poca coloración y rapidez en la captación de transitorios. Agradece el realce que presenta sobre los 12 kHz aunque no suena con tanta naturalidad como en el Neumann. Los medios graves se le atragantan un poco y tiende a sonar levemente nasal. No obstante, con algo de EQ el comportamiento es corregible y no se mostró como un micrófono doce veces inferior a su contrincante (ésa viene a ser la proporción que hay entre el precio de ambos micros). Con respecto a los previos, la sorpresa nos vino con el sonido del MIC2200, de los dos, el más asequible y el que no posee la circuitería UTC. Su sonido era más grande, con más cuerpo, soportando mejor niveles altos y manteniéndose más fiel a las variaciones de dinámica que iba suministrándole el instrumento. Sorprendente a la vez lo bien que se defendía en la zona más peligrosa, la que los americanos llaman "mud" (fango, entre 200 Hz y 400 Hz), en la que el T1953 definía peor el sonido. El T1953 se mostró algo opaco, con un sonido más delgado, algo más pobre en la zona grave del espectro. La sensación es como si escuchásemos el sonido pasado en exceso por un compresor. El regulador de la cantidad de "efecto válvulas" no solucionó nada, de hecho, se mostró inoperante. Ninguno de nosotros fue capaz de acertar, en una prueba ciega, cuándo estaba a cero y cuándo al máximo… porque sonaba, aparentemente igual. En todo caso, tanto un equipo como otro hacen mirar dos veces el precio que tienen para darte cuenta de que no es un error.

Conclusiones
Poner a prueba equipos sin tener en cuenta su coste y, por ende, su orientación, es un error que no quiero cometer. Desde un punto de vista absoluto, estos tres productos Behringer no son lo mejor del mercado ni pretenden serlo. Incluso así, me atrevo a decir que están bien, francamente bien (excepto quizás el previo T1953, algo más flojo). Pero lo que está claro es que relativamente, es decir, teniendo en cuenta la relación calidad/precio que, en definitiva, era la pregunta a la que queríamos dar respuesta, son unos productos casi impecables. Es más, tienen el valor añadido de no sólo estar en racks o estanterías de profesionales; permiten a la vez que muchos aficionados al audio puedan adentrarse en este mundo. Y con herramientas que les van a permitir llegar lejos, mucho más lejos de lo que se imaginan. Y hablo por experiencia.

 

 

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