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Finger, de Violet Design

En los últimos años, la marca Violet Design ha ido ganándose una muy buena reputación en nuestro territorio. No en vano, estos micros destacan tanto por su peculiar diseño como por su calidad y precio, y cada vez son más los estudios que cuentan con alguno de los miembros de esta familia. En el número 79 de ISP, el compañero Tomás Robisco sometió a prueba a tres de los integrantes del catálogo de Violet (Flamingo Standard, Dolly DLX y Black Knight), y ya entonces los tres micros recibieron muy buenas críticas, destacando la estrella del catálogo, el Flamingo. En esta ocasión, a las páginas de ISP llega el Finger, un micro que, pese a ser el modelo más modesto de la marca, tiene mucho que ofrecer. Características
Se trata de un micrófono de condensador de diafragma de media pulgada, que opera por gradiente de presión. Lo primero que llama la atención (algo común a todos los modelos de Violet) es el diseño.

Tras la cápsula del diafragma, el cuerpo del Finger se reduce para formar un estrecho reflector cuyo objetivo es reducir las resonancias internas, eliminar reflexiones indeseadas, y optimizar el patrón cardioide del micro.

Aunque el fabricante no lo especifique, sin duda un objetivo adicional es darle un aspecto destacable al micro, algo que a todas luces se ha conseguido. No ha habido una sola persona que, al ver el Finger, no haya preguntado “¡Vaya! ¿Y ese micrófono?”

El preamplificador interno -de estado sólido- se basa en un diseño discreto clase A sin transformador que, unido al diseño de la cápsula, proporciona al micro una sensibilidad de 11mV/Pa, un ruido propio de 12 dBA y un SPL máximo de 140 dB (detalles en la sección de especificaciones técnicas).

Tanto la circuitería como la propia cápsula del diafragma cuentan con soportes antivibración independientes dentro del cuerpo del micro. Pese a que estos soportes cumplen bien su papel, para algunas aplicaciones el soporte antivibración externo (se vende de forma opcional) puede ser deseable.

El acabado del micrófono está disponible en dos opciones: el Black Finger cuenta con los remates de la cápsula en plateado, mientras que el acabado del Gold Finger es en oro.

FFR Reflection Ring
Hasta el momento se ha descrito un micrófono que, al margen de lo mencionado en cuanto al diseño, puede considerarse normal. Sin embargo, el Finger todavía tiene oculta una característica más.

Uno de los accesorios opcionales del micro es el FFR Reflection Ring. Este es un anillo diseñado para ser adosado al cuerpo del micro, y permite variar el patrón polar, timbre y sensibilidad del Finger.

En función de la distancia entre el anillo y la cápsula, el Reflection Ring interactúa de forma distinta con la propia cápsula y el reflector del micrófono, variando de forma notable el comportamiento del micro. De hecho, la primera vez que se coloca el anillo en el Finger, cuesta creer lo mucho que se puede modificar su sonido con el Reflection Ring.

Teóricamente, cuando el anillo se coloca en la punta del micrófono (sobre la cápsula), el patrón polar se aproxima a una semiesfera, en la que la sensibilidad aumenta para las bajas y medias frecuencias, y la coloración varía en menor medida con el ángulo de posición del micrófono.

Colocado en el punto intermedio del reflector, el anillo permite alterar la cantidad y tipo de reflexiones que llegan a la cápsula desde el reflector, modificando por tanto el timbre.

Por último, cuando el Reflection Ring es posicionado en la parte final del reflector, la respuesta en graves se ve acentuada, y el efecto de proximidad también aumenta.

Por supuesto, esto son sólo tres posiciones aproximadas, y entre ellas existe todo un abanico de posibilidades para experimentar.

En acción
Las primeras pruebas se hicieron con una guitarra acústica de doce cuerdas. El micro se colocó a unos 20 cm del mástil, a la altura del punto en que se une con el cuerpo de la guitarra, ligeramente orientado hacia el orificio de resonancia.

Lo primero que llamó la atención fue la forma en que el micro mostraba la guitarra. Micrófonos de gamas similares tienden a ofrecer una visión algo “difusa”, pero el Finger destacó por la naturalidad de su sonido. El comportamiento recordaba al de micros más caros.

La respuesta en agudos de la guitarra aparecía ligeramente acentuada, algo que en muchas ocasiones es justo lo que hace falta, pero que quizá en otras puede no ser tan adecuado. Fue el momento en que se decidió comenzar a usar el anillo de reflexiones.

Tras aflojar la arandela metálica que libera el agarre del anillo, la primera posición que se probó fue con el Reflection Ring sobre la cápsula. Ya se ha mencionado anteriormente, pero merece la pena destacar lo mucho que este pequeño anillo puede cambiar el comportamiento del micro.

Con al anillo sobre la cápsula, la respuesta del micro mejoró considerablemente. La guitarra pasó a tener un carácter distinto, en el que la presencia se había reducido ligeramente para dar paso a un sonido más natural, con más relieve, y con unas frecuencias medio-graves bien definidas. El resultado fue muy bueno.

A continuación, se colocó el anillo en el punto medio del reflector, y aquí la guitarra recuperó parte de la presencia original, pero con un timbre ligeramente distinto a cuando no había anillo. Parte de la respuesta en el extremo inferior se vio atenuada, algo que, de nuevo, puede resultar beneficioso en algunos contextos.

Por último, al colocar el anillo en la parte final del reflector, la guitarra recuperó parte del cuerpo perdido en la posición anterior, pero con unos agudos distintos a los obtenidos en las otras posiciones.

También se probaron varias posiciones intermedias pero, para esta aplicación, lo cierto es que las preferidas fueron la primera (sobre la cápsula) y la última (al final del reflector).

Las siguientes pruebas se hicieron con voces, tanto femeninas como masculinas, y hay que indicar que el comportamiento del micro sorprendió en este campo.

No suele ser habitual grabar voces con un micro de este tipo, pero lo cierto es que el sonido impartido por el Finger destacó de nuevo por su naturalidad. Se probaron un buen número de combinaciones con el anillo, y en este caso, la respuesta preferida fue la proporcionada con el Reflection Ring situado al final del reflector.

En esta posición, el juego que proporcionaba el efecto proximidad del micro resultaba muy “usable”, en ningún momento exagerado ni falto de definición.

Para terminar, el Finger se empleó en otras fuentes más adecuadas al tipo de micro: overhead mono en una batería, charles, pandereta, cajón flamenco, etc. Lo cierto es que en todas ellas el Finger salió con la cabeza bien alta, proporcionando una imagen natural de cada instrumento.

Conclusiones
Como viene siendo habitual con este fabricante, el micro de Violet destaca por sus prestaciones. La respuesta proporcionada por el Finger está por encima de su precio. En este rango, no es fácil encontrar un micro de los que, al ponerlo delante de cualquier fuente, el resultado es positivo, tiene carácter y es tan “utilizable”.

Para un Home Studio, este puede convertirse en un micro versátil. En estudios profesionales, teniendo en cuenta el precio, la paleta que ofrece el Finger es significativa.

El anillo proporciona una gran versatilidad al micro y, de hecho, gran parte del potencial del Finger reside en las opciones que proporciona el Reflection Ring. Si se piensa adquirir uno, sin duda el anillo debería formar parte del presupuesto.

 

 

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