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Shure SM86. Un condensador hecho a medida.

Dentro de la versátil serie SM de Shure, apareció hace unos meses el micrófono de condensador SM86, que en primera instancia parece, visto su PVP de 199,20 euros (sin I.V.A.), la versión económica del SM87 (otro micrófono de condensador con varias versiones, incluida la conocida Beta, cuyo PVP supera en 100 euros a nuestro invitado). Las especificaciones de este modelo lo presentan como "micrófono de condesador para voz", con un diseño polar cardioide y respuesta en frecuencia de 50 a 18.000 Hz. Este último dato, ofrecido por el fabricante, se acompaña de una gráfica, donde apreciamos que los 50 y 18.000 Hz se consiguen a -10 dB, acortando a la práctica ese rango entre 300 Hz y 12-15.000 Hz a -5 dB. Observando la misma curva, apreciamos un pico alrededor de los 8.000 Hz, y una curva ascendente en la parte grave del espectro que acerca la respuesta a 0 dB a partir de los 800 Hz. La cápsula, de pequeña pulgada (seguramente de 1/4), se encuentra aislada contra vibraciones mediante tres soportes no rígidos, envuelta con tres capas de espuma con el objetivo de amortiguar los "pops" del cantante. Comparado inevitablemente con su hermano mayor, y amén del precio, también difiere en un nuevo cuerpo más ergonómico (se ha conseguido un mayor balance de pesos en mano). Visualmente casi idéntico al 87.

Una dura prueba
Llevé este micrófono a los estudios de la Bucbonera Records, donde auspiciado por Tomás Robisco sometimos el SM86 en comparación directa a un SM58 y, aprovechando la ocasión, a un Neumann TLM103. Conscientes de que Shure apuesta con la serie SM por una gama de productos para aplicaciones de directo, nos faltó verificar el comportamiento del SM86 ante monitores y "feedbacks", aunque auguramos leves dificultades en comparación al SM87, primero por su diseño cardioide (en vez del supercardioide del 87) y segundo tras evaluarlo en estudio, como ahora veremos.

Con los tres mismos micrófonos realizamos varias pruebas. La primera, subjetiva, buscándole la calidez o versatilidad en la respuesta en frecuencia. El SM86 se muestra dúctil en las medias y altas frecuencias, sobre todo en voces femeninas (el pico provocado a 8.000 Hz sin duda ayuda a ello). Un SM58 (dinámico) consigue una respuesta en ese mismo espectro subjetivamente mejor para voces masculinas (donde el pico se produce hacia los 6.000, más acusado en sus series Beta). En cuestión de niveles, el SM58 sale perdiendo (aunque no necesita de alimentación fantasma o "phantom"), consiguiendo el SM86 un nivel bastante bueno. Recuerden que no probamos su uso mediante monitores, donde seguramente se buscará un nivel de ganancia menor para evitar los tediosos acoples.
Quizá a causa del fuerte descenso aplicado en las bajas frecuencias (en aras de evitar el efecto de proximidad), el SM86 necesita que la fuente esté lo más cerca de la cápsula, apenas unos dos o tres centímetros. Esto nos quedó muy patente al alejarnos progresivamente del micrófono. Cada paso hacia atrás no únicamente suponía una pérdida del nivel de la señal (como igual ocurre con el TLM103), sino además una fuerte caída de la dinámica: los graves casi desaparecen y los agudos pierden brillo y presencia. Con el TLM103 la presencia de la voz queda asegurada incluso a más distancia.
Esto nos lleva a recuperar la anterior sentencia donde comentamos sus posibles dificultades en monitoraje: si el cantante utiliza el micrófono unos 10 ó 15 cm alejado de él, deberemos aplicar un alto valor de ganancia para conseguir una señal correcta, a no ser que queramos perder dinámica.

Micrófono en mano no aparecen molestos ruidos, amén que lo golpeemos accidentalmente, pero en ningún caso con un "boom" notorio. Sí se oyó perfectamente el "clic" de un anillo que chocó contra el chasis metálico del micrófono. Mover el cable tampoco molesta.

Conclusión
Ante la avalancha continua de nuevos modelos de micrófonos por parte de numerosos fabricantes, los que ya tienen su prestigio en el mercado saben que no pueden hacer la vista gorda. Seguramente como respuesta a opciones más económicas, presentaron el SM86, con la intención de proponer un micrófono de condensador de calidad para aplicaciones de directo.

El SM86 de Shure resulta muy creíble cuando la fuente está muy cerca de él: buen nivel, buena dinámica y perfecta respuesta en frecuencia (sin presencia del molesto efecto de proximidad). Aunque quizá subjetivamente su pico a 8 kHz lo presente como más adecuado para voces femeninas (levemente más agudas que la mayoría de masculinas).

 

 

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