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Electrovoice N/D767a. Una robusta apuesta.

Volvemos a la carga con dos propuestas de ElectroVoice. Por un lado, un micrófono inalámbrico asociado a su receptor diversity; por otro, un micrófono de mano. Ambos representan la nueva apuesta en microfonía de la empresa, aunando lo mejor de su desarrollo tecnológico con el siempre ajustado precio de venta. Micrófono vocal N/D767a. Empezamos por el micrófono vocal N/D767a. Según el fabricante, representa el rendimiento óptimo para aplicaciones de directo. Su diseño es fruto de la exclusiva tecnología VOB (Vocally Optimized Bass, que podemos traducir como optimizado en graves para aplicaciones vocales). El objetivo es reducir la distorsión en bajas frecuencias y eliminar las imperfecciones en esa banda que otros micrófonos presentan. Dicho de otro modo, conseguir una respuesta más profunda y grave para el espectro vocal. La frecuencia en esta parte es variable en función de la distancia entre la fuente y el micrófono (totalmente lógico). A esto le llamamos "efecto de proximidad" (acérquense el micro a pocos milímetros de la cápsula y obtendrán esa voz profunda). Los técnicos de monitores agradecen esta práctica, en cuanto reducen los problemas de "feedback", los monitores no pitan. Otra ventaja técnica es que la señal que ofrece el micrófono es más robusta, lo que también agradece el ingeniero de sonido en la mesa de control al poder trabajar con menores valores de ganancia, evitando la distorsión y la aparición de ruido y pudiendo trabajar más comodamente.

Teniendo en mente las ventajas (e inconvenientes) del efecto de proximidad, ElectroVoice ha diseñado este N/D767a, explotando a bien este particular efecto.

Debo mencionar el uso de una estructura magnética de neodimio, que ayuda a la mejora de la sensibilidad del micrófono y paralelamente la relación señal/ruido.

Entrando en aspectos más prácticos, encontré el N/D767a muy fácil de agarrar. Viene con una funda de goma que facilita el agarre incluso con manos sudorosas. Buen equilibrio para un micrófono a la vez ligero pero lo suficientemente pesado. Como mínimo su construcción resulta robusta y, lo que importa, segura.

La cápsula está bien aislada mecánicamente del cuerpo, mediante una goma. Ésta es la misma que aisla parte del chasis de la cápsula ante golpes involuntarios. Según el fabricante, también se han estudiado los efectos que producen las manos en el sonido final e intentado evitar.

El diseño polar es del tipo supercardioide, facilitando la eliminación de feedbacks y el aislamiento acústico.

Puesta en escena
Sometí este ElectroVoice a dos pruebas. Por un lado, aproveché un evento donde varias personas realizaban sus discursos. Silencio absoluto en una sala de considerables dimensiones, con cajas acústicas JBL MPro, mesa de control Allen&Heath y etapas Crown de la serie CE. Utilicé la misma pinza que se suministra con el micrófono.

La ecualización aplicada (independientemente de la necesaria para adaptar el sonido a la acústica de la sala) fue muy sutil, básicamente para mejorar algo los agudos. La mayoría de quienes hablaron dejaron una distancia de entre 15 y 20 centímetros. Aun así, el resultado era bastante convincente, sin que las voces perdieran cuerpo ni presencia.

La segunda prueba, más comprometedora, tuvo como invitados a un grupo de a capel·la. Los resultados fueron bastante buenos, sobre todo por la facilidad que suponía poder controlar los graves mediante el uso del micrófono por parte del cantante. El resultado me convenció en cuanto el manejo de la señal desde mesa resultaba fácil. Comparado con uno de los micrófonos de voz más populares de la historia, las semejanzas son muchas, aunque quizá el SM58 gana algo en la zona alta del espectro sonoro (léase agudos).

Al cantante le gustó (y en serio) su cálido y cómodo agarre. En control, la señal llegaba bastante alta (aunque menos que con el Shure) y libre de ruidos. Buena dinámica, sobre todo en graves, y fácil y agradable de manipular. Buena nota para un micrófono que aspira a lo más alto. Su precio no se dispara, pues su PVP recomendado es de 184,20 euros.

Sin cables
Electrovoice ha ampliado su catálogo con la serie RE-2, una solución inalámbrica que integra un receptor diversity y micrófono de mano o petaca emisora. En nuestro caso hemos probado la unidad receptora RE-2 y el micrófono de mano con emisor integrado HTU2C-410.

El fabricante describe el receptor como una unidad ágil y fácil. De hecho, en una primera toma de contacto, el receptor se presenta con bastantes atractivos. Una función llamada ClearScan selecciona los canales de emisión disponibles con menos tasa de intermodulación, lo que facilita la tarea al técnico de sonido durante la búsqueda de una o varias frecuencias que no le ofrezcan problemas.

En la parte posterior del aparato encontramos dos tomas de RF para sus respectivas antenas, toma de corriente de 12 volts, un conmutador de micro/línea, y salidas de audio mediante jack de 1/4" y XLR (la primera de alta impedancia, la segunda para audio balanceado). En la parte frontal destaca un visualizador LCD retroiluminado, y cuatro pulsadores que nos permitirán controlar y ajustar la unidad.

ElectroVoice utiliza una única unidad receptora para toda la serie de micrófonos y petacas inalámbricos. Esto también facilita al técnico la tarea de gestionar un "rack" repleto de receptores, ya que podrá elegir frecuencia y grupo sin tener que asociarlos de manera imperante. Puede programarse a intervalos de 25 kHz en más de 950 frecuencias posibles.

También podemos ir más rápidos en la búsqueda de frecuencias utilizando los grupos, que no son más que un conjunto de frecuencias establecidas en fábrica.

El micrófono analizado resulta visualmente bastante convencional. Tamaño algo grande, pero resultados muy decentes que mostraremos tras las pruebas. Recupera ese atractivo agarre de goma del ya analizado N/D767a, pero es mucho menos pesado (incluso tras colocar la pila de 9 volts). Ésta se aloja en la parte inferior del micro, después de desenroscar una tapa que además da acceso a las teclas de control. Mediante estas teclas, y con la ayuda de una pequeña pantalla LCD exterior, procedí a ajustar canal y grupo (aunque también es posible, y al igual que con el receptor, ajustar directamente la frecuencia).

Punto negativo al sistema utilizado para asegurar la pila a los contactos. Aunque una vez colocada se asegura una alimentación perfecta (incluso manejando bruscamente el micrófono), no es nada fácil reemplazar la pila sin temor a que se rompa alguna pieza de plástico. Aquí deberían encontrar un método igual de fiable pero más práctico. Tampoco hay iconos que sugieran qué polarización debe tener la pila, pero esto no es preocupante pues funciona igual en ambas posiciones.

Hay un conmutador en la parte lateral del micrófono que lo activa o desactiva. Ya avanzo que no se elimina por completo la posibilidad de que durante este proceso se oiga un ruido transitorio, por lo que sugiero mutear antes el canal. Probé el micrófono inalámbrico durante dos largas horas, y tuve suficiente y de sobra con una pila nueva de 9 volts alcalina Duracell ProCell.

Una ventaja de este sistema es que en la pantalla LCD del receptor hay un icono que nos informa del estado de la pila en el micrófono (supongo que también pasará lo mismo con la petaca emisora). Esto es útil en largas sesiones, cuando un técnico debe estar atento a cualquier problema en este capítulo. El parpadeo del correspondiente dibujo nos alertará de la pronta batería baja, dándonos suficiente margen de tiempo como para poderla reemplazar cómodamente.

A prueba
Otras dos pruebas para este inalámbrico de ElectroVoice. En la primera necesitaba de un micrófono inalámbrico capaz de funcionar a 50 metros de distancia del receptor. No dudaba de la efectividad de esta propuesta, pero claro, debo probarla. Durante más de una hora el comportamiento del sistema fue correcto. Conecté el receptor a una mesa de sonido Soundcraft en balanceado, aunque antes probé la salida de línea sin apreciar diferencias (la distancia del cable apenas era de 2 metros). No me gustó la cápsula utilizada en el micrófono, a la que le aprecié cierta falta de dinámica, sobre todo en los graves (para nada es la misma que usa el anterior micrófono de mano utilizado), pero suficiente en muchas aplicaciones. Se supone que podremos elegir cualquier otra cápsula y mantener el sistema de enlace.

Tras una larga hora de arduo trabajo, empecé a oir caídas en el audio, signo inequívoco de que la batería del emisor empezaba a agotarse. Debo comentar que en todo ese rato el micrófono estaba muy alejado del receptor. Pero agradecí que más que ruidos se oyera el silencio: más vale nada que el tedioso ruido aleatorio (muy similar al ruido rosa). Apenas recortaba la distancia entre micrófono y receptor en 5 ó 7 metros, volvía la normalidad. Por lo tanto, a menor distancia, mayor vida "útil" de la batería. Así fue en la segunda prueba, esta vez un concierto de rock convencional. Dos grupos utilizaron el micrófono en la parte vocal principal, sin problemas en ningún caso con la recepción de la señal. Apenas ligeras distorsiones causadas por un mal ajuste del nivel de salida de línea en el receptor (ya se sabe, que no todos cantan igual durante pruebas que en directo). Utilicé la misma pila de 9 volts en los dos grupos, acumulando casi 2 horas y media de funcionamiento continuado. El PVP recomendado de la combinación probada asciende a 761,20 euros.

Conclusión
En temas de microfonía convencional vocal no todo debe pasar por una única marca y modelo. Hay otras soluciones, que siendo simplemente diferentes, pueden ofrecer buenos resultados. El N/D767a se presenta como un micrófono de voz muy competente, que recomiendo para voces que necesiten de graves, o justamente para voces graves. Cuidado con la parte más aguda, que deberá ser muy ligeramente reforzada.

La serie RE-2 inalámbrica, que en este caso cuenta con la participación del micrófono de mano HTU2C-410, convence también por la robustez, facilidad y, sobre todo, versatilidad en el apartado de comunicación. Fácil de manejar, ofrece interesantes prestaciones para todos los implicados: los técnicos de escenario agradecerán el aviso de batería y su fácil configuración (especialmente en lo que a frecuencias se refiere), el ingeniero de sonido en mesa obtendrá una señal limpia y nítida, y el artista podrá disfrutar de la libertad que supone no estar "cableado". Quizá sería buena idea mejorar la cápsula.

 

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