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Mastering. Capítulo II. Viste tu trabajo y sácale brillo

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En el primer artículo de esta serie citamos como imprescindible tener en cuenta las diferentes fases de la producción musical y sus variables para poder llegar a la fase de mastering con las mayores garantías de poder abordarla con éxito. De esta forma, el mastering se convierte en el abrillantado final de un gran trabajo previo.

Objetivos globales de una masterización

- Adecuar la audibilidad del contenido. Independientemente de cuál sea el equipo de reproducción, el máster debe reflejar una intensidad, inteligibilidad y transparencia sonora adecuadas.

- Obtener intensidades sonoras adecuadas. Aunque muchas veces se busca que sean máximas, aspecto muy utilizado a día de hoy desde el punto de vista comercial aunque totalmente antimusical, sí necesitaremos una adecuada densidad de programa, todo ello sin llegar a la saturación y deterioro de la mezcla, teniendo como techo máximo –0,3 dB.

- Identificar y crear los datos que acompañan al audio: puntos PQ, códigos ISRC, UPC/EAN y Pre-énfasis

Masterización en estéreo o en stems
Normalmente, la masterización sobre pistas de un programa estéreo es la más usual. Sin embargo, en los últimos años, y dado el carácter casero que muchas mezclas y mastering han tomado gracias al abaratamiento de la tecnología, la mezcla por stems o partes que componen el total (por ejemplo, baterías, guitarras, voces, teclados, loops) se deja en manos del responsable del mastering. Gracias a su mayor experiencia, éste puede dar un pequeño paso atrás (hacia la mezcla) para poder corregir aspectos que en una masterización estéreo es casi imposible. Sin embargo, esto a su vez hace que el papel del técnico de mezcla y el técnico de mastering se solapen y que incluso, en trabajos de pequeño presupuesto, puedan ser representados por una misma persona.

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Masterización en el ordenador o con equipo externo
Con el fabuloso avance de la informática actual, es cada vez más cercano lo que se puede hacer exclusivamente con el ordenador en comparación con un máster basado en la suma de equipamiento analógico y digital.

Los equipos analógicos permiten un mayor rango dinámico pero a costa, en muchos casos, de la introducción de ruidos de fondo. En cualquier caso, el procesamiento con costosos equipamientos analógicos es muy difícil que sea superado o reemplazado por el ámbito digital. Sistemas como el TC Electronic 6000 o Sadie son buena muestra de ello. Los equipos digitales soportados exclusivamente en plug-ins internos, compartiendo por tanto sus cálculos con el procesador principal del ordenador, hacen que el mastering quede sin profundidad ni cuerpo.

Es por ello que grandes marcas como UAD, SSL Duende, Powercore deTC Electronic o Focusrite Liquid Mix, nos ofrecen equipamientos basados en DSP (Digital Signal Proccesing) especializados y a veces externos (PCI’e o externos basados en Firewire o Ethernet) de forma que los potentes cálculos necesarios para obtener su asombrosa calidad se realizan fuera del ordenador.

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La importancia del espacio de escucha
En el ámbito doméstico o pseudoprofesional suele ser un error común el no prestar la suficiente atención a la acústica del espacio, al espacio donde realizamos la escucha. El mismo equipamiento de calidad, en salas diferentes, suena diferente. Sólo un espacio de escucha neutro nos puede ayudar a emitir un juicio adecuado acerca del mastering que estemos realizando. Paredes paralelas, monitores cercanos a las paredes o esquinas, plano superior de una gran mesa de mezclas, posición inadecuada del oyente, volumen inadecuado, pueden ser elementos que coloreen e interpreten por sí mismos la escucha que debemos realizar de la masterización. Un recinto determina los modos de resonancia - las frecuencias que resaltarán sobre otras - a partir de las dimensiones del mismo. Si las dimensiones son grandes, los primeros modos de resonancia serán de bajas frecuencias y se irán densificando a medida que aumentan los números de modo estudiados. Por lo cual, esto resultará de particular importancia en los recintos de dimensiones pequeñas, ya que los primeros modos se ubican en frecuencias audibles y separadas entre sí.


Sólo las frecuencias hasta 300Hz son las responsables de los modos de resonancia de una sala, dada su longitud de onda.

- Axial: tiene que ver con las reflexiones que se producen entre dos paredes paralelas o techo y suelo. Suelen ser las más importantes.

- Tangencial: las segundas en importancia. Tienen que ver con dos parejas de superficies paralelas. Las cuatro paredes o dos paredes y techo y suelo de una sala.

- Oblicua: entran en juego seis superficies de reflexión, cuatro paredes, suelo y techo.

Un EQ de sala no puede ser en ningún modo un sustituto de una buena acústica del espacio de escucha. Dado que los problemas con la escucha de las frecuencias tienen que ver con nuestro posicionamiento en dicho espacio, un pequeño desplazamiento hará que no sirva para mucho haber utilizado un EQ, incluso puede influir de forma negativa. Las primeras reflexiones, eco flutter, resonancias modales o tiempo de reverberación inapropiados no pueden ser dominados en ningún caso con un EQ. Nuestra búsqueda en este aspecto debe ir dirigida a obtener una acústica equilibrada, mezcla de “sequedad” del espacio y ambiente reverberante.

Monitores KRK

Escuchas. Altavoces
Los altavoces son, por funcionamiento y prestaciones, el elemento más primitivo de la cadena de audio. Aun teniendo unos costosos altavoces, éstos tenderán a colorear la señal dado su funcionamiento. Por lo tanto, poco podremos hacer al respecto, pero sí conocerlos a fondo.

¿Activos o pasivos? Por defecto, un sistema de altavoces pasivos será más caro que uno activo, dado que debemos contar con la etapa de potencia y el correspondiente cableado de calidad. Los altavoces pasivos reciben la señal de la etapa y, por medio de un filtro pasivo, dividen la señal a sus vías. En un altavoz activo la señal se divide primero y alimenta dos pequeños amplificadores, más tarde cada uno de ellos alimenta vía de graves y agudos. En altavoces de calidad, esto puede resultar en una mayor fidelidad de escucha.

Disposición de los altavoces
La correcta colocación de los altavoces es imprescindible en un estudio de mezcla o mastering. Si se dispone de una escucha estéreo, los altavoces L-R deberán formar un ángulo de 60º entre ellos y la posición de escucha. La altura corresponderá a la medida de nuestro oído con el tweeter del altavoz, alrededor de entre 1,20 y 1,50m. A su vez, los soportes donde se apoyen deberán ser lo más sólidos posible y tener el mínimo contacto con otros elementos. Normalmente vienen provistos de soportes en punta, minimizando de esta forma su contacto con el suelo. No se recomienda posicionarlos encima del puente de vúmetros de la mesa de mezclas. Tampoco deberán estar cercanos a la pared trasera ni a las esquinas, dado que influirá en las frecuencias graves con un aumento de hasta 18dB.

Auriculares
La utilización de auriculares no debe representar la sustitución de los altavoces sino un elemento adicional para la búsqueda de determinados errores o aspectos que en la escucha con altavoces puedan pasar desapercibidos. Con altavoces, la señal L llega a nuestro oído L y, con un mínimo retardo a nuestro oído R y la señal R llega a nuestro oído R y, con un mínimo retardo a nuestro oído L. Esto no ocurre con los auriculares dado que emiten directamente a nuestros oídos sin tener en cuenta el espacio circundante.

Medición

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Phase Scope
En el artículo anterior se citaron las mediciones Peak y RMS y su utilidad. Otro elemento muy interesante de medida es el que nos permita medir la fase en un programa estéreo (Phase Scope en Wavelab de Steinberg). Con este elemento podemos ver la fase y amplitud entre los dos canales estéreo, además de la difusión entre L y R de la señal. Así, una visualización redondeada de la señal nos indica un buen balance. Si la figura representada se “escora” hacia uno de los lados es que el balance entre frecuencias, su nivel y su lado indicado deben corregirse. Asimismo, la visualización del efecto de, por ejemplo, una reverb sobre una voz es particularmente útil.

Correlación de fase
La visualización de correlación de fase también es un elemento interesante. Nos indica la relación de fase en tiempo real de los dos lados del programa estéreo. Será correcto si se sitúa en zona positiva, mientras que si lo hace en zona negativa deberemos corregir la fase de dicho lado. Mesas de mezclas de rango alto disponen de este elemento también. Personalmente, he visto a veces cómo una tarjeta de audio en su salida nos da la señal desfasada con respecto a sus dos canales.

Medidor de espectro
Un clásico. Nos representa, también en tiempo real, la presencia de frecuencias en todo el rango audible por medio de hasta 60 bandas. La visualización del espectro de músicas similares a las que necesitemos masterizar nos dará una idea muy cercana de lo que debemos ir buscando en cada momento en las diferentes bandas y la relación entre ellas.

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Analizador de espectro FFT
No debemos confundirlo con el anterior. Este medidor es especialmente útil en el supuesto de que queramos copiar su espectro a otra canción por medio de la ecualización. Para ello, sólo tendríamos que actuar sobre ella en la canción a retocar y acercarnos al resultado del tema original dado por una línea continua en su parte superior como representación de sus niveles máximos.

Medición de bits
Conocer la profundidad de bits o resolución del audio a la que estamos trabajando en cada momento o cómo un plug-in responde es la función de este medidor. De entrada podemos pensar que eso es un valor fijo unido a la resolución inicial de nuestro archivo, pero no es así. Nada más aplicar cualquier proceso en tiempo real, los datos de audio se tratarán a una más alta resolución (32 bits coma flotante) para obtener la máxima calidad. Un ejemplo de utilización sería la posible necesidad de aplicación de Dithering. Si pretendemos reproducir o guardar el archivo a 16 bits y el Bit Meter nos indica que se están utilizando valores mayores, sería necesario dicho proceso. También puede ocurrir que, aunque un archivo esté a 24 bits, tan sólo se estén utilizando 16 bits (o uno de 32 donde sólo se utilicen 24 bits).

EQUIPO IMPRESCINDIBLE
Oídos: La principal herramienta en el estudio son nuestros oídos. Cuida el nivel de escucha siempre, descansa frecuentemente, escucha selectivamente, cambia de escucha (altavoces 1 a altavoces 2), ten en cuenta el estilo y la época de grabación. Utiliza un medidor de presión sonora para conocer en todo momento cuál es tu nivel de escucha, que no debe sobrepasar los 85 dB, dado que es ésta potencia la más adecuada para que percibamos equilibradamente los graves, medios y agudos.

 

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