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Grabación en estudio. Secretos e inquietudes para grabar

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Cómo hablar de una grabación en estudio cuando ya se ha hablado tanto que casi estamos saturados de leer cosas. Voy a tratar de exponer algunos puntos de vista personales, y digo bien, personales, porque en esto de la ciencia del sonido es mejor que cada uno saque sus propias conclusiones después de haberlas probado para hacerlas suyas o bien rechazarlas. Y en esto creo que todo está permitido; al fin y al cabo lo que cuenta son: los resultados.

Si los personajes que hace bastantes años atrás (y no vamos a poner cifras, que en esto de las fechas...) no se hubieran atrevido a probar, romper, arreglar, investigar y, en definitiva, no se hubieran atrevido a hacer todo lo que se les pasara por la cabeza, desde luego, no estaríamos donde estamos (y seguimos avanzando).

Porque si bien lo más importante es tener buenos conocimientos, creo que la postura más beneficiosa es la INQUIETUD. Tenemos y debemos atrevernos a meter las narices en uno y mil sitios y sólo así llegaremos a tener los conocimientos que otros no tendrán por miedo o pereza.

Es importante ser extrovertido, y lo digo con conocimiento de causa, porque si uno es tímido nunca llegará más allá de saber una buena base teórica, pero en la práctica… Y ahora sí que hemos topado con la madre del cordero “LA PRÁCTICA”.

¿Qué es lo que hace que un técnico sea diferente de otro?
Varias cosas, desde luego: carácter, actitud, detalle, inquietud, etc. Pero lo más importante y lo que le va a hacer diferente va a ser “EL CONCEPTO”.Y en esto sí que hay tanta variedad como ideas, es como la música ¡qué variedad! y sobre todo ¡qué riqueza! ¡De cuantas maneras se ha ejecutado el DO y las que faltan por descubrir...! Dalama6Y eso por el atrevimiento de nuevas generaciones, que son cada vez más desinhibidos y tienen cada vez más desparpajo; eso es lo que va a hacer que aparezcan nuevos conceptos, otra cosa es que nos gusten o que estemos de acuerdo con ellos, pero estarán ahí y hay que respetarlos.

Esto es válido tanto para el estudio como para el directo, con ciertos matices, ya que, por ejemplo, cuando trabajamos en un concierto tenemos que tener muy claro toda la tímbrica de cada elemento, respetando por supuesto, la original y los efectos con los que vamos a tratarlos, porque una vez empecemos el concierto, el tiempo de reacción a cualquier cambio es mucho más breve que en el Estudio, ya que disponemos, por regla general, de mucho más tiempo y, sobretodo, que podemos corregir cualquiera de los timbres en cualquier momento y también cambiar la mezcla y todo lo que se nos ocurra a medida que transcurre el tiempo. En cada uno de los lugares de trabajo (estudio o directo) tenemos distintos elementos que nos condicionarán con las elecciones, por supuesto la ventaja del Estudio es que siempre contamos con un espacio que va a ser el mismo cada día, así como las escuchas. Eso ayuda mucho porque, a medida que van pasando las horas y los días, nos iremos haciendo con la acústica de la sala, así como la respuesta de las escuchas.

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Siempre tendremos algunas pequeñas variantes que podrán molestar o no al resultado (sobretodo a los ambientes), como pueden ser todos y cada uno de los elementos que acompañan a los distintos instrumentos, como las fundas de la batería (rígidas o blandas) los flight-cases de los amplis, alfombras, moquetas, etc. Aunque en el caso de los flight-cases es mejor dejarlos en algún otro lugar que no sea la sala de grabación, porque seguramente en algún momento tendremos algunos ruidos extraños y no deseados que vendrán a enturbiar la paz del sonido del elemento que se registra, como pueden ser las asas que emiten vibraciones; aunque si queremos aprovecharlas como elemento de percusión… también es válido.

Como digo todo sirve si lo tenemos bajo control (ya sé que los más puristas me estarán clavando puñales al leer esto, pero a mí personalmente hay ciertas cosas que no me molestan en absoluto y, es más, diría que me gustan). Este es el caso de las baterías, por regla general se tiende a recoger únicamente el elemento de forma que interfiera lo menos posible en el canal del otro elemento (por ejemplo los timbales) y a mí me gusta que interfieran, inclusive los chirridos de otros, como el pedal del bombo y diversa tornillería que se integra en las distintas partes; me resulta curioso y me divierte, incluso hay ciertos momentos que me encanta (ahora sí que me asesinan) pero, como digo, sólo es cuestión de que probemos y de que decidamos qué recoger en la grabación y qué no. Todo va a depender de qué tipo de música vamos a grabar.

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Yo, concretamente, en una grabación de rock dejo toda la porquería que entra por cualquier lado, me refiero a baterías y guitarras y, sin embargo, no en grabaciones más tipo baladas, pues hay que dejarlas como los chorros del oro. Pero, como digo, sólo son apreciaciones personales y desde luego no pretendo que nadie se ofenda, por ello todo esto es bajo mi propio criterio y cada uno tendrá que indagar y, lo más importante, encontrar su concepto y su sonido.

Por lo tanto, tenemos que tener en cuenta a la hora de trabajar en qué medio nos desenvolvemos para hacernos una composición de lugar y dejar el menor espacio posible al error (que los hay), ya que a veces nos pueden costar muy caros.

Grabación en estudio

Preparativos
Hay muchos parámetros que debemos tener en cuenta a la hora de ponernos en marcha con una grabación. Uno de ellos es la elección de la microfonía, aquí tenemos para dar y tomar, porque es como una historia interminable, si bien hay unos “clásicos” que todos conocemos muy bien y sólo voy a citar dos ejemplos: Neumann U67 o AKG C12, también hay otras marcas que son válidas y que tenemos que tener en cuenta, porque muchas veces no vamos a poder disponer de ellos. Insisto y no me cansaré de repetirlo ¡hay que probar todo lo que caiga en nuestras manos! Porque sólo así seremos capaces de encontrar el micro adecuado para el sonido que estamos buscando.

Paso importante en la cadena desde la fuente sonora hasta nuestro oído son, y aquí hago una pequeña lista: los conectores, los cables, el patch, los previos y el soporte donde se grabe.

Muchas y muchas veces no le damos importancia a cada uno de los elementos y, sin embargo, cada uno y la interacción entre ellos hace que nuestra fuente original de sonido quede plasmada fiel a la fuente original (que es como debe de ser). Luego, si queremos, ya le añadiremos colorantes para conseguir tal o cual sonido pero, de momento, nuestra obligación es partir de esa base.

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Si uno de los elementos de la cadena no cumple con su función es mejor desecharlo y pasar a otro para no volvernos locos buscando el porqué, si tenemos un buen micro y unas buenas escuchas, el sonido que estamos grabando no es bueno. Si ponemos especial atención a este proceso el resultado será tal y como nos lo planteamos al inicio de la sesión.

En el estudio y en el directo utilizamos más o menos las mismas técnicas pero los resultados varían y, en muchos casos, de forma sorprendente. Muchos intentamos hacer las funciones de técnico de directo y de estudio pero yo, concretamente, cuando estoy de gira y voy al estudio me cuesta acostumbrarme a las escuchas, porque vengo con los oídos castigados por la presión acústica y eso me hace estar incómodo, ya que no siento las cosas de la misma manera. Es bueno tomarse unos días para bajar la adrenalina que te da la presión del directo, no solamente del volumen, que es muy elevado, sino también de la atención constante que requiere, porque una décima de segundo perdida se esfuma y no hay forma de volver atrás, sin embargo, en el Estudio siempre, o casi siempre, podemos volver para corregir el error.

La elección de los micros, así como su posicionamiento, son muy similares. Muchos de los micrófonos que se utilizan en el estudio también se utilizan en directo como, por ejemplo, los Shure SM 57, los Sennheiser MD 421 o los Akg 451, por citar sólo algunos.

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El posicionamiento es un poco diferente en cuanto a que tenemos muchas variantes que entran en juego, como proximidad de amplificadores de guitarra, de teclados, percusiones, rebotes, etc., que harán que tengamos en muchas ocasiones que variar ángulos que, en la teoría, son los correctos pero que, en la práctica, difieren.

Los micros de directo sufren mucho más que los de estudio debido a que están expuestos a las distintas inclemencias del tiempo como sol, lluvia, frío, humedad, polvo, etc. Por este motivo, los micros después de una gira deberían ser retirados de uso (aunque en la realidad no sea así). Sin embargo, los de estudio siempre se mantienen fuera de estas inclemencias y su vida es mucho más longeva.

Tenemos otros elementos que también hay que tener en cuenta a la hora de grabar (y que desde los principios de las grabaciones han existido), son los paneles acústicos ¡maravillosos inventos! Que nos ayudarán también a definir el sonido y a hacer grabaciones con varios músicos en la misma sala, si es lo que en ese momento nos toca. Por supuesto que también nos ayudan a transformar el sonido captado por el micro o por los ambientes.

Es importante que tengamos todo dispuesto y en perfecto estado de funcionamiento para cuando lleguen los músicos o el artista, ya que no es agradable disponerse a empezar una grabación, darse cuenta de que algo está fallando y tener que hacer esperar a todo el mundo, creando un estado de nerviosismo que lo único que hace es fastidiarlo todo.

Otro tema importante es la “ACTITUD” del técnico para hacer sentirse bien a las personas que van a grabar. En muchas ocasiones las grabaciones han fracasado porque no se ha tenido ese pequeño punto de psicología necesario para “conectar” con la gente y ayudarles a relajarse. A muchos que son “perros viejos” ya no les impone el meterse en una pecera y ejecutar las notas, pero hay mucha gente para la que estar detrás de una vitrina es traumático, porque se siente como un animalito del zoo y lo pasan realmente mal, hasta tal punto que algunos no son capaces de seguir y hay que cancelar la grabación y llamar a otro. Muchas veces, con ese pequeño toque “milagroso” de confianza que se le inyecta podemos conseguir lo mejor y, al final, obtenemos el resultado adecuado y conseguimos nuestro objetivo.

Muchas veces va a depender de nosotros el conseguir que la ejecución sea brillante o que no pase de ser una más. Hay que conseguir sacarle todo el sentimiento que nos pueda dar, ya que de nuestra mezcla final va a depender, y muy mucho, que todo lo que tenemos en ceros y unos en nuestro disco duro sea creíble o no.

Fender amps

Sobre esto podríamos extendernos mucho más, pero cada uno tiene que hacer su propia reflexión y reconocer si está preparado para afrontar este y muchos aspectos que, con el tiempo, le permitirán seguir en el medio, o no; porque no hay que olvidar que, además de ser buen técnico, hay que ser buena persona, porque nuestros servicios serán demandados tanto por una faceta como por la otra y, desde luego, las dos van de la mano. Nadie quiere un súper técnico que sea un impresentable, así como nadie quiere un simpático sin conocimientos; por lo tanto, hay que trabajar en los dos sentidos. Además, uno se siente tan bien cuando tiene el conocimiento y no es un “tocapelotas”... De todos modos, cada uno es como es y eso no se arregla con ningún plug in.

En fin, esto es todo lo que, por el momento, trataremos. E insisto que todo lo aquí expuesto no es más que un comentario simpático y personal. Gracias.

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