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Bibiografía ¿qué leer?

En ocasiones, nos podemos encontrar dentro de una conversación en la que el nivel técnico nos supera y nos quedamos arrinconados deseando con todas nuestras fuerzas que nadie nos pregunte nuestra opinión para no quedar en ridículo; o leyendo un catálogo de publicidad de producto del que sólo somos capaces de entender el texto de presentación del producto, porque la parte más jugosa, o sea, la ficha técnica no la entendemos ni al 20%. Eso se llama ignorancia y hay gente a la que no le agrada esa situación, especialmente cuando se la encuentra en su trabajo. Para evitar esos momentos apurados y que en el futuro no vayan a más, hay una solución infalible y es la formación. Un poco de esfuerzo y este invierno puede ser más productivo de lo que esperábamos. ¡Ánimo! La alquimia fue la protociencia de la química actual, al igual que la hechicería o brujería lo serían de la medicina moderna. Aquellos antepasados nuestros se esforzaban por conseguir entender el porqué de las cosas, a pesar su gran precariedad de medios. Estas, y el resto de protociencias estaban en un estado más cercano a la filosofía que a la ciencia, a pesar de lo cual no les faltaba voluntad ni mérito, hay que recordar que algunos acaban en la hoguera. Quizá, su mayor dificultad consistía en no disponer de unos conocimientos básicos, sobre los cuales cimentar su trabajo para que este fuera todo lo productivo que debería ser, especialmente en relación al esfuerzo y riesgo que en ello invertían.

Si se pudiera hacer un salto atrás en el tiempo y dejar encima de la mesa de Paracelso, Hipócrates, u otros muchos protocientíficos un libro de ciencias de los que se estudian en la educación primaria, sería el mejor regalo que podrían recibir, en esos libros que estudian los niños en el colegio hay una cantidad de información útil y necesaria grandísima para ellos y precisamente, su utilidad, está en proporcionarles una base sólida sobre la que construir sus experimentos, en la mayoría de los casos imprecisos y de resultados poco aprovechables. En muchas ocasiones, y por esta misma causa, un experimento lejos de aclarar un concepto, aportaba una mayor cantidad de dudas que antes del proceso. Vamos, que se le quitaban a uno las ganas de todo.

De parecida manera muchos técnicos de sonido, se esfuerzan por averiguar las reglas del sonido y se hacen preguntas como: ¿Qué ocurre cuando el sonido entra en un micrófono? O, ¿cómo un multiefecto modifica un sonido? O, ¿cómo se convierte la electricidad de nuevo en sonido acústico por medio de un altavoz? Muchos como digo, invierten un gran esfuerzo por entenderlo a pesar de no disponer de una base teórica adecuada, lo que les lleva a desarrollar razonamientos erróneos, o peregrinos en ocasiones. Esto es, sin duda, un gran despropósito porque ese esfuerzo, titánico en ocasiones, sería mucho más productivo si estuviera acompañado por un conocimiento de los principios acústicos y electroacústicos implicados en tales fenómenos.
Hay una realidad a la que no se puede sustraer cualquiera que quiera estudiar sonido y es que el sonido es una ingeniería y, por ello, se apoya en conceptos físicos y matemáticos, como conocer la ley de Ohm (V=RxI), saber que es un decibelio u otros conceptos básicos del sonido, de los cuales se huye como de la peste.

Pero que no cunda el pánico por favor, el nivel de conocimiento necesario para poder manejar casi la totalidad de los problemas con los que se puede encontrar un técnico de sonido en su trabajo diario es moderado; y el nivel de conocimiento científico necesario no hay que buscarlos en las aulas de las universidades, se pueden encontrar en los libros correspondientes a los primeros años de la educación secundaria, o sea, a chavales de alrededor de catorce años. Aprender esos conceptos constituye un esfuerzo moderado para aquellos que lo tienen un poco oxidado, o incluso, olvidado por completo.

Un sector especialmente afectado por esta dificultad, es el de aquellas personas con edades cercanas a la cincuentena, los cuales arrastran las consecuencias de los desastrosos planes de estudios que en tiempos de la dictadura nos aplicaron.

La formación constante es una necesidad para cualquier trabajador en los tiempos que corren y los técnicos de sonido no son una excepción.

Hay diferentes planteamientos a la hora de afrontar la empresa de formarse dentro del sistema homologado de estudios en España. Éstos se enfrentan a la difícil disyuntiva de elegir una formación media con titulación de nivel de formación profesional audiovisual de nivel 1 ó 2; o lanzarse a estudios superiores como telecomunicaciones, donde le van a dar una formación basada casi exclusivamente en el universo matemático. Mucha fórmula y mucha pizarra, pero con muy poca experiencia en la parte práctica.

Fuera de este orbe de titulación oficial de verdad existe la opción de las escuelas privadas, con titulaciones más o menos oficiales, en las que el centro de gravedad de la enseñanza se desplaza hacia una formación práctica, quedando la teoría en un segundo plano. Esta filosofía viene obligada por los propios alumnos, que llegan con una base de conocimiento en ciencias muy flojo y no quieren hacer el esfuerzo de estudiar esas materias. Esperan sentarse delante de una consola de mezclas desde el primer día y tocar poco a nada los libros de teoría. Si los profesores intentan otra estrategia, se encuentran con que sus cifras de matriculación descienden alarmantemente. Un auténtico número circense para el profesorado explicar el comportamiento del sonido sin recurrir a sus principios físicos y matemáticos.

Hablando de héroes queda otro sector de profesionales, que por iniciativa propia o por necesidades laborales o personales, no tienen el tiempo o los medios necesario para afrontar una carrera, estudios intermedios, o escuelas privadas. Para ellos la literatura específica es el recurso más fácil. Aquí de nuevo habría que empezar por repasar los conocimientos básicos de matemáticas y física, pero no hay que asustarse, estos conocimientos requieren un esfuerzo es cierto, pero un esfuerzo asumible y giran alrededor de saber despejar fórmulas con soltura, ecuaciones de primer grado, o trabajar con potencias o quebrados. No hay que asustarse, incluso aquellos que no lo han estudiado nunca se pueden poner al día en pocos meses de estudios moderados.

Volviendo a la oferta bibliográfica, no es tan amplia como sería de esperar, especialmente en los libros de nivel más básico y de orientación divulgativa.
Existen muchos libros escritos por docentes universitarios, en los cuales se utiliza de manera casi exclusiva el universo matemático para explicar los conceptos, además de ceñirse a un plan de estudios muy definido, con lo que se convierten en libros de apuntes, muy convenientes para los alumnos y para el profesor, especialmente en lo económico. En resumen poco adecuados para la autoformación.

Ciertamente no es un panorama halagüeño el descrito hasta ahora, pero que no cunda el pánico, por favor, no hay que deprimirse ni hacerse maquinista o utilero. Hay libros que reúnen las características de calidad y facilidad de manejo, y traducidos al español. Aquel que creo, con toda seguridad, más recomendable en la línea de mostrar de manera sencilla, pero efectiva, la base de los tres temas básicos para el trabajo de técnico de sonido: acústica, electroacústica y psicoacústica, es el que a continuación se presenta. Es un libro muy utilizado por escuelas de sonido como libro guía durante el curso y, pasado éste, como libro de consulta.

Diez años después de salir a la calle la primera edición del libro “Introducción al sonido y la grabación“se ha vuelto ha poner en la calle una nueva edición revisada y actualizada por sus autores, Francis Rumsey y Tim McCormick, con el nuevo, o casi nuevo, título de “Sonido y grabación, introducción a las técnicas sonoras”.

Sus autores, se confiesan ambos sorprendidos de la buena aceptación de su libro, hasta el extremo de convertirse en libro de consulta y material didáctico habitual en escuelas de sonido, tanto privadas como publicas. Cuatro reediciones avalan estas palabras, y como muestra de ello está el que el I.O.R.T. Instituto Oficial de Radio Televisión, que cuenta con un importante catálogo de títulos, tanto para imagen como para sonido, con una mayor preferencia, quizás, hacia la primera materia, lo haya incluido de nuevo en su catálogo. A esta loable labor divulgativa sólo se le echa en falta un precio más popular.

Se ha aprovechado en esta edición, para hacer una revisión y actualización de contenidos. Tras estos diez años, los principios básicos del sonido siguen siendo los mismos, felizmente para todos, pero la rápida entrada de los sistemas digitales, han modificado el panorama de equipamiento en estudios y directo, además de las formas de trabajo. Por tanto, el centro de gravedad del libro se ha desplazado en esta nueva edición más hacia el dominio de los entornos digitales. Ciertos capítulos han sufrido recortes, o simplemente se han suprimido por lo obsoleto de su contenido, en contrapartida otros contenidos y materias han cobrado mayor protagonismo. Con ello el contenido de este libro, queda actualizado y reequilibrado. El resultado final es un libro bien equilibrado y en cuestión de número de páginas, ha pasado de las trescientas cuarenta páginas a las quinientas de esta edición actual.

Una de las materias que mayor atención ha captado en esta edición revisada ha sido la monitorización en estudio. Se ha añadido un nuevo capítulo sobre el concepto de "formato estéreo de dos canales" y también se ha ampliado la información sobre los formatos de sonido envolventes o sorround, un concepto que ha promocionado un mayor protagonismo y reconocimiento del sonido, especialmente en el mundo del cine, devolviendo al técnico de sonido en muchos casos su justa consideración laboral.

Entre los recursos didácticos de este libro destaca el de las fichas temáticas, pequeñas islas, en las que se trata de forma concreta conceptos importantes de la acústica y la electroacústica. Todas ellas están recogidas en un índice al principio del libro, para ser fácilmente localizables tanto durante la lectura, como para una consulta rápida sobre un tema concreto.

Esta segunda edición de este clásico entre los libros didácticos, vuelve a considerarse una de las lecturas más recomendables para aquellos que saben que aún no lo saben todo sobre el sonido y quieren salir de sus dudas.

 

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