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YAMAHA n12. Superficie de control analógica y digital para Cubase

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Mediante la informática ya tenemos acceso a programas de edición musical tan potentísimos como CUBASE, pero a muchos les cansa depender tanto del ratón para manejarlo, cuando parece más sencillo hacerlo mediante “controles físicos”, como “los de toda la vida...” Yamaha ofrece una excelente solución a quienes así piensan, incluso “dándoles la razón”, mediante sus productos n8 y n12.

¿Qué puede ser tan novedoso a estas alturas?
Estos nuevos desarrollos de Yamaha tratan de facilitarnos, ahora con un modo más lógico y eficaz, nuestra labor como músicos y, al tiempo, de “auto-técnicos”, potenciando además nuestro equipo de grabación, ya a niveles MUY PROFESIONALES en su calidad y posibilidades técnicas.

Estos nuevos productos son muchísimo más que una mesa de mezclas, pues trabajan conjuntamente con sus propios circuitos, más los que provienen de algún programa informático, a los que están unidos mediante un cable insertado a una computadora, formando así un tándem de trabajo fabuloso, con multitud de pistas, tanto de audio como de MIDI, todo tipo de efectos, y no sólo de compresores, limitadores, reverberaciones, etc., pues estas máquinas aportan sus propias y eficaces soluciones, por ejemplo en cuanto a ecualizaciones, envíos y, sobre todo, a las entradas de señales provenientes de varios micrófonos o varios instrumentos musicales, que se podrán grabar simultáneamente a través de este sistema y en el modo más profesional existente. Incluso las entradas de señales por donde le introduciremos las de los instrumentos o micrófonos deseados, contienen, si lo precisáramos, individualizados equipamientos “Phantom” (una corriente extra continua de 48 Voltios que requieren sólo los aparatos más profesionales, que así alimentan a sus propios circuitos, que a su vez contienen su especial amplificación interna).

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Este tipo tan prolífico y profesional de conexiones simultáneas, que en la práctica, generalmente, acaban resultando requeridas (al grabar a un mismo tiempo a varios músicos o uno sólo, pero colocando a la vez muchos micrófonos, por ejemplo al usar una percusión), generalmente ningún ordenador las tiene previstas y, como mucho, suelen contar con sólo dos inserciones, salvo que en tal computadora venga ya instalada una tarjeta de sonido interna muy especial y sofisticada. Y aún teniendo ese tipo de tarjeta, con ella no se podrán manejar tantos controles físicos, como ocurren con estas propuestas de Yamaha, las cuales permiten trabajar con cualquier tipo de tarjeta de sonido que tengamos instalada en nuestro computador, con tal de que se adapte, por ejemplo, al sistema ASIO (muy común entre los ordenadores) y que contenga una latencia lo más baja posible.

Como siempre, esto de una mejor latencia, un procesador más rápido, una RAM cómoda (mejor a partir de 2 Gigas), etc., es una cuestión “de pelas”...

La latencia es ese periodo de tiempo que transcurre desde que nosotros ejecutamos una orden, por ejemplo, al enviar a nuestra computadora la información sobre alguna nota musical deseada para que sea registrada por el programa instalado, y hasta el momento en que el computador responde a esa orden, después de haberla procesado. Ese periodo de tiempo, que será inevitable, puede rebajarse a muy pocas milésimas de segundo, dependiendo de los elementos instalados en el computador. En cualquier caso, estos aparatos aquí propuestos de YAMAHA aceptarán cualquier tarjeta que hayamos decidido tener, aunque, naturalmente, siempre irá mejor todo al final del proceso, cuando contemos con la mejor “materia prima” posible.

¿Analógica y digital al tiempo?
Por supuesto que estas mesas de control no están forzadas a tener que vincularse necesariamente a través de una computadora, sino que pueden actuar independientemente con o sin ella, o concurriendo ambos sistemas al mismo tiempo. Son, pues, extremadamente versátiles y de gran utilidad, ya que las podremos utilizar en cualquier ocasión, tanto sobre un escenario como en un estudio de grabación, y sin que ocupe demasiado espacio, pero con muchísimas más herramientas de lo que aparentan, especialmente añadidas en opciones casi infinitas, cuando estén unidas a programas informáticos concretos.

Yamaha dirige sus esfuerzos, en especial con estos nuevos productos, a un mejor uso de estas mesas, cuando tal programa informático-musical se trate del conocido y extraordinario CUBASE. Muchos ya venimos usando este programa desde la década de los 70, cuando le llamaban Qbase, y ha ido mejorando en sucesivas y periódicas versiones, a medida que también ha avanzado la informática y sus nuevas y grandiosas posibilidades, que todos sabemos valorar. CUBASE ha resistido también muy bien a la feroz competencia y, mientras otros programas informáticos similares “tiraron la toalla” y abandonaron esa loca carrera de mejoras, CUBASE ya se ha potenciado a unos límites mucho más que profesionales pues, sin duda, éste es el programa preferido para los que usamos un PC (quizá no así para los que lo hacen a través de un MAC) y, al menos en España, la cantidad de PC en uso es muy dominante, también entre los músicos. No obstante, estas mesas de Yamaha están preparadas para ser usadas indistintamente, tanto en computadores PC como en los del tipo MAC.

N12 Yamaha

Cubase, ahora en su versión 4, está repleta de plugin’s y sofisticadas herramientas para mejorar los sonidos, enorme cantidad de pistas de audio, de MIDI y hasta de vídeo, y para que todas ellas puedan trabajar simultáneamente. El software entregado por Yamaha para controlar digitalmente estas mesas contiene una versión AI4 de CUBASE, totalmente compatible para ambos sistemas, Windows o Macintosh. Al expandirlo en nuestra computadora requerirá, al menos, un espacio de 400 Megas de nuestro disco duro. Esta versión dispone de hasta 48 pistas de Audio y 64 de MIDI trabajando simultáneamente, una enorme cantidad de efectos virtuales, e incluso con sus propios sonidos también virtuales, muestreos de los famosos “Halion One”, así como otros del novedoso “MOTIF”, que sorprenden por su calidad realista en muchos de sus típicos instrumentos “naturales” o “analógicos”, como el saxo, la flauta, el violín, etc.

Pero es ya tanta toda la herramienta que contiene el mismo CUBASE, que llega a desbordarse su uso y control, sobre todo si pretendemos realizarlo con tan sólo un pequeño “ratón” (mouse) y con una sola mano, teniendo que saltar continuamente de pantalla a pantalla de nuestra computadora y agotando así nuestra concentrada vista. A veces esto es necesario, por ejemplo, tan sólo para mover en un grado el efecto de una reverberación, una situación panorámica de un sonido, una corrección de cada volumen y en cada pista, o tantísimas más opciones que continuamente querremos retocar. Acaba siendo tedioso y pesado precisar con tanta exactitud el puntero sobre nuestra pantalla.

N12 y N8 las dos propuestas de YAMAHA
Ambas son muy similares, difiriendo especialmente por su tamaño y número de canales que manejan simultáneamente; pero internamente sus maquinarias son semejantes en prestaciones, e incluso utilizan el mismo software y aplicaciones.

YAMAHA N12

Doce es el número de entradas de señales simultáneas posibles, de las cuales ocho pueden admitir indistintamente conexiones XLR (cada una con su opción Phantom) o bien mediante los típicos jacks de ¼” (habituales en las guitarras eléctricas). Igualmente dispone de salidas finales en estéreo y para ambos tipos de conexiones, lo que abarca a cualquier situación profesional.

Cada canal incorpora controles independientes, a fin de ajustar con precisión la impedancia del instrumento o micrófono allí insertado, mediante un potenciómetro específico, así como la aplicación individualizada y, si se deseara, de la mencionada corriente Phantom.

A continuación, cada canal contiene un efectivo compresor “Morphing” con “Sweet Spots” (traducido como “puntos dulces” o de cuidada precisión) que, mediante un testigo individual y luminoso en cada canal, dará cuenta de su efectividad (además de por su sonido entregado cuando actúe). Tal compresión, y para cada señal de micrófono o de instrumento enganchado a cada canal, le proporcionará un “color” sonoro especial y con mejor “cuerpo” y “brillo”, tan destacadamente como se nos antoje.

En el proceso de cada canal continúa pasando ese sonido a través de su correspondiente ecualizador de cuatro vías, altamente profesional y efectivo con un ajuste muy exacto a nuestro requerimiento. Seguidamente, ajustaremos la cantidad de reverberación que queramos asignar a cada canal, y de manera independiente, teniendo en cuenta que aquí el tipo de reverberación aplicable podrá ser de casi infinitos estilos, especialmente cuando trabajemos en situación digital, e incluso en lugar de reverberación podremos aplicarle otros tipos de efectos muy particulares y muy diferentes de entre muchísimos a elegir. También disponemos de un control individual de salida desde cada canal, para redirigirlo hacia la salida general de la mesa, a algún tipo de monitores externos (que soportarán diferentes cantidades de volúmenes mezclados con respecto a los que dispongamos también en la salida general), o para enviarlas a un sistema de grabación con idénticas particularidades, pero que sin duda desearemos sean diferentes a las que concurran en la sala de audición.

También cada canal dispone de un control “panorámico”, que enviará la señal específica de ese canal hacia la izquierda o la derecha del estéreo en la mezcla final, y al punto en esa panorámica que nos apetezca.

De igual modo, podremos mutear cada canal o controlarlo de forma rápida y en modo individual, enmudeciendo al resto de los canales, pero tan sólo apretando un único botón.

Los “fader” (controladores de volumen o potenciómetros de deslizamiento vertical situados al final de cada canal) son extremadamente suaves al tacto, y agregan un diodo luminoso independiente que nos advierte de posibles saturaciones o distorsiones (diodo distinto al de la entrada de cada canal, cuando ajustábamos la sensibilidad o impedancia de la señal entrante). Este diodo, junto a los “fader”, no suele aparecer en mesas del mismo estilo y, por supuesto, se agradece tal control, por ejemplo a la hora de evitar rápidamente algún inoportuno acoplamiento desagradable. Igualmente, junto a cada “fader” existen otros tres botones que nos serán muy útiles cuando trabajemos en conjunción con CUBASE, por ejemplo al asignar específicamente qué canales deseamos que se graben, y cuáles sólo a escuchar en modo de playback.

El modelo N8 contiene ocho entradas en lugar de 12 (que sí tiene la N12) y cuatro entradas XLR en lugar de ocho, así como seis entradas para jack de ¼” en lugar de ocho.

Ambos tienen herramientas similares, incluso a la salida ya mezclada desde la mesa, por ejemplo con conexiones RCA, así como del tipo XLR (CANON profesional).

Ambos modelos también tienen dos salidas independientes para dos pares de auriculares; así dos personas pueden actuar al tiempo sobre sus mismos controles, pero con distintos o mismos fines.

Mediante unos conmutadores situados en la parte derecha, cada mesa podrá transformarse de inmediato en una MESA DE MEZCLAS (y no de entrada de señales), recogiendo la información desmenuzadamente que le llega desde el computador, y así configurar la salida estéreo del conjunto a nuestra conveniencia, de una manera muchísima más cómoda que si lo realizáramos sólo con las herramientas de que dispone el programa informático, como son los periféricos del ratón o con el teclado del computador.

Algunas especificaciones y precios
Tienen un impresionante acabado en negro semimate muy profesional. Su serigrafiado en letras blancas es impecable y de muy legible lectura. La N12 salió a un precio de 1.499 € y la mesa N8, 1.089 €

Adquirir una u otra dependerá más de nuestra forma de querer trabajar respecto al número de entradas posibles en cada caso, pues el resto de sus prestaciones son bastante similares.

La N12 permite monitorizarse con el sistema 5.1, y ambas tienen un control de transporte sobre DAW.
Trabajan con una alta dinámica de frecuencias, que se pueden elegir entre varias modalidades, especialmente cuando realicemos las grabaciones finales en digital. En analógico para señales con rango dinámico de 114 dB entre 20 Hz hasta 20 kHz. Su relación señal ruido está cuantificada en –128 dB, que en analógico vendría a suponer como a –95 dB a la salida de su estéreo final (alta calidad).

N12 consume sólo 51 W (33 W la N8). Sus respectivos pesos totales son 14 y 11 Kg; sus dimensiones en cada modelo: 146x561x515mm. y 146x518x360mm.

Van acompañadas de un transformador de corriente (alterna a continua), cables, software e instrucciones.
Con estas máquinas es como si extendiéramos a CUBASE las manos, logrando de una forma muy intuitiva, cómoda y efectiva unos trabajos más rápidos y profesionales en cualquier situación, cara al público o como un inconmensurable y ponderado estudio de grabación.

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