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JamLab, sistema de Guitarra Personal. Más práctico, imposible

jamlab

A menudo los guitarristas y bajistas somos partidarios de emplear sistemas informáticos para “ver cómo suena” lo que acabamos de componer y, por consiguiente, qué es lo más adecuado para acompañar nuestra composición. Y, por supuesto, también grabarlo. Pero, ¿qué ocurre cuando el dinamismo de un músico le obliga a moverse de local en local para grabar con varios grupos o dedicarse a varios proyectos simultáneos?

Para dar respuesta al dilema de si existe un dispositivo práctico, portátil y versátil para grabar guitarras y bajos, ponemos hoy a prueba a nuestra invitada de M-Audio: JamLab, Sistema de Guitarra Personal.

Desembalando, características básicas
El paquete llegó rápida y perfectamente embalado. Dentro encontramos el interfaz JamLab, un CD con los drivers, el programa GT Player para simular amplificadores, efectos y grabar, y 160 Mb con loops de baterías con distintos ritmos.

Se trata de una interfaz guitarra-ordenador, que se conecta mediante bus USB. Las especificaciones son las siguientes:

- entrada jack de guitarra o bajo (1/4”)
- salida auriculares/línea (1/8”)
- cable USB incorporado
- calidad de audio 24 bits, a 44’1/48 KHz
- controladores Core Audio, WDM, ASIO 2.
- compatibilidad: Core Audio, WDM, ASIO 2, ReWire (Mac), VST.
- soporte nativo para Mac OS 10.3.8
- incluye el software GT Player: efectos profesionales, simulación de amplificadores de guitarra, modelado tipo pedalera que incluye noise gate, EQ, chorus y reverb, velocidad variable de reproducción para ficheros estándar WAV, funciona como aplicación autónoma, ReWire o plug-in VST

Visto esto, JamLab soporta los protocolos más empleados por excelencia (en especial ASIO 2), y se pueden aplicar tanto en Windows como en MAC OS. Además, es compatible con el software de producción Pro Tools M-Powered 7.1.

Las principales ventajas residen en su reducidísimo tamaño y peso, su versatilidad de cara a la compatibilidad de sistemas operativos, y que lo único necesario es un ordenador con un puerto USB (los requisitos mínimos de máquina son Pentium II a 500 MHz, 256 Mb de RAM y DirectX 9.0c, bajo Windows XP (SP1), si empleamos PC; y MAC OS 10.3.9, 384 Mb de RAM y G3/G4 500 MHz, si somos usuarios de Macintosh).

Puesta a punto y configuración
Lo primero de todo ha sido instalar los drivers del CD. Cuando vamos a conectar un interfaz de este tipo, siempre hay que hacer esto primero, pues es muy probable que nuestro sistema operativo se bloquee al intentar identificar sin éxito dicho dispositivo. Es una forma de “preparar” el ordenador para que reconozca el nuevo hardware.
La prueba se ha realizado en un Pentium IV a 2.0 MHz y 256 Mb de memoria RAM, bajo Windows XP como sistema operativo.

Una vez hecho esto, hay que configurar la latencia del dispositivo. Es obvio que, cuanto más próximo a cero, mejor, pues significaría aproximar la señal de entrada de la guitarra con la de salida. Para ello, nada mejor que emplear un programa de mezcla y grabación, como es el Cubase o el Pro Tools. Accedemos al menú de configuración de ASIO y variamos los parámetros de ganancia y latencia a nuestro gusto, a través del panel de control del dispositivo. Como se trata de un PC bastante corriente, es perfecto para corroborar que cualquier usuario medio puede hacer uso de JamLab.

No obstante, esta simplicidad tiene sus inconvenientes, pues tanta orientación a usuarios medios y que tengan menor poder adquisitivo también implica la reducción de determinadas prestaciones y posibilidades de configuración, como es la imposibilidad de controlar la tasa del buffer (muestras por unidad de tiempo), y que el control de la latencia se limita a la frecuencia, la profundidad de muestreo (16 ó 24 bits) y una escala que JamLab tiene en su panel de control de 12 niveles. Esto hace de JamLab, por tanto, un sistema menos sofisticado, pero compensado por su versatilidad y lo práctico que resulta. He aquí una tabla que muestra la variación de la latencia en función de dichos parámetros, a 44,1 kHz:

Nivel de latencia - Latencia obtenida (ms):
1 - 5,578
2 - 8,481
3 - 11,383
4 - 14,286
5 - 20,091
6 - 25,896
7 - 31,701
8 - 37,506
9 - 43,311
10 - 49,116
11 - 72,336
12 - 95,556

Y a 48 kHz:
1 - 5,125
2 - 7,792
3 - 10,458
4 - 13,125
5 - 18,458
6 - 23,792
7 - 29,125
8 - 34,458
9 - 39,792
10 - 45,125
11 - 66,458
12 - 87,792

Aquí conviene recordar que si la latencia es igual o superior a 35 ms, percibiremos claramente el sonido de entrada (cuando tocamos) y el de salida, lo cuál no es nada deseable, aunque los recursos de memoria que consuma sean bajos.

Dicho esto, nuestro oído no percibirá las dos señales por separado, y las interpretará como la misma (casi por superposición) si configuramos la latencia de forma que quede inferior o igual a 16 ms; siendo recomendada una que oscile entre 10 y 15 ms. Será aún más preciso si bajamos más la latencia, pero esto requiere de computadoras cuyas especificaciones sobrepasan el límite usuario medio. Si reducimos excesivamente la latencia, se sobresaturará el RAM del ordenador, y esto provocará un overflow de memoria, lo cuál se traduce en el bloqueo del sistema y la congelación de la imagen que vemos en pantalla.

Si no queréis hacer muchos cálculos, lo mejor es que vayáis probando latencias, y en el momento en que el ordenador se bloquee, significa que no podéis ir más allá, en cuyo caso deberéis reiniciar el sistema. En nuestro ordenador hemos conseguido bajarlo hasta un 5’125 ms sin variar ni perder ninguna otra funcionalidad vinculada al sistema, lo cuál no está nada mal.

Enchufando el instrumento
Ahora sí, todo está listo para sacar el jugo a este pequeño. Conectamos la guitarra o el bajo al jack 1/4”.

Una advertencia: No os sorprendáis si nada más enchufarlo no os suena. JamLab requiere de la activación de un programa de simulación de guitarras y bajos, como son Guitar Rig, GarageBand o el GT Player (es por ello que este último viene incluido). Es algo importante de mencionar, ya que a muchos les interesa poder tocar nada más conectar el instrumento, sin programas de simulación. Tenedlo presente.

Algo más que se debe tener en cuenta es la impedancia de la salida de línea. Se puede conectar a cualquier sistema de monitorización o auriculares; en caso de desconocer la compatibilidad con según qué dispositivos de audio, comprueba sus impedancias, de tal forma que no haya diferencias y podamos conectar ambos dispositivos sin consecuencias.

a) Pruebas con GT Player
Para empezar, probaremos el software que incluye: el GT Player. Presenta una interfaz muy fácil de emplear, con posibilidad de cargar una base rítmica en formato WAV, MP3, MP4 y AAC; variar manualmente su velocidad y, finalmente, grabarla con lo que interpretemos.

Asimismo, podemos elegir y combinar a nuestro antojo efectos de chorus, reverb, ecualización activa y puerta de ruido.

Además, incluye varios tipos de amplificador que simulan, con bastante fidelidad, algunos muy conocidos. Naturalmente, con todo, se pueden salvar presets para guardar nuestras combinaciones de amplificación y efectos en memoria.

Todo ello con los paneles de la grabadora, el selector de amplificador, el menú de variación de los parámetros de la grabación y los cuatro efectos en la misma interfaz.
Si andamos cortos de bases se pueden obtener del propio CD, pues incluye 160 Mb con loops de batería aplicables a casi cualquier estilo musical.

El sonido obtenido me parece bastante realista, y es suficiente para englobar cualquier estilo musical, desde sonidos muy limpios funk a sonidos de distorsión moderna cargados de bajos (propio del nu-metal), pasando por distorsiones de rock de los 80.

No obstante, lo que más me ha llamado la atención es lo práctico y sencillo que es de utilizar. Estamos acostumbrados a manejar material de software con muchísimas prestaciones de carácter profesional, lo que desemboca en una evidente dificultad de uso. Sin embargo, este programa parece estar orientado a usuarios que buscan más bien un interfaz legible y no tener que estudiar previamente para controlar un simulador y grabador de guitarra.

b) Pruebas con Guitar Rig*
El archiconocido programa de Native Instruments no ha podido faltar en la batería de pruebas. Accedemos al menú de configuración de midi y audio, seleccionamos como dispositivo “M-audio USB”, y ASIO como interfaz. Acto seguido, comprobaremos al tocar que nos da señal de entrada y salida sin problema.

La respuesta es perfecta y considero que el sonido obtenido es una simulación muy buena del que proporcionarían los amplificadores emulados. El interfaz, por otra parte, genera un sonido fiel a las especificaciones físicas de la guitarra (madera y electrónica) con la que estamos haciendo las pruebas.

Instrumentos a prueba
Hemos puesto a prueba dos guitarras diferentes: Una guitarra Fender Stratocaster American Standard, con pastillas simples pasivas de 11’7, 8’5 y 8’5 kΩ de impedancia resistiva para las posiciones de puente, mástil y medio, respectivamente, y una Epiphone Les Paul Standard con dos pastillas activas de 10 kΩ para puente y mástil, respectivamente.

Debo admitir que las guitarras con electrónica activa funcionan como esperaríamos y suenan como deberían: la Strato suena a Strato y la Les Paul a Les Paul, sin problemas con las impedancias de la electrónica de cada guitarra, tanto la configuración pasiva de la Strato como la activa de la Les Paul.

Conclusión
Considero que este dispositivo está pensado para el usuario medio que busca un sistema ligero, pequeño, portátil y que desempeñe el máximo número de funciones posible, así como para soportar una cantidad considerable de interfaces y ofrecer compatibilidad con distintos sistemas operativos. Las guitarras conectadas suenan de forma increíblemente similar al caso del sonido real producido por los amplificadores y efectos emulados.

Sencillo, completo, versátil, económico, ligero y portátil. Simplemente, más práctico imposible.

*NOTA: El programa de Native Instruments empleado es el Guitar Rig original (en formato CD), y no Guitar Rig II, puesto que este último corresponde a un soporte de tarjeta que ya incluye su propio interfaz. Esto implica que no hubiera sido posible emplearlo en este banco de pruebas.

Para ver la ficha técnica y tabla de valoración descarga la Revista en PDF

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