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Pedro Barceló. Entre plato y plato

  • Publicado en Didáctica baterias

Siempre que me piden hacer un artículo sobre un tema concreto me asalta la idea de que no sé tanto como para escribir de ello. En este caso, hablaros de platos, modelos, marcas y aleaciones, tampoco sería adecuado, ya que no soy un especialista, y en cuanto a los métodos de fabricación y sus técnicas las podéis conseguir en cualquier página web de cada marca. Yo, honestamente, pienso que lo único interesante que os puedo contar de los platos es desde mi experiencia con ellos, por lo tanto, haré un recorrido , y a través de los que he tenido os transmitiré mi modesta sapiencia.

Aparecerán marcas y modelos distintos y detrás de todas ellas se reflejará la búsqueda del sonido de un baterista. Así entenderéis lo importante que son los platos para buscar y encontrar el sonido que os define como músicos.

En líneas generales se puede decir que los primeros fabricantes de platos fueron los turcos y los chinos. Históricamente se sabe de fabricantes turcos que datan del año 1600, por lo tanto, sus influencias en la fabricación de platos ha sido muy importante, teniendo en cuenta que fabricantes turcos, como por ejemplo Zildjian, emigraron a países industrializados, exportando la sabiduría y las técnicas en la fabricación de estos instrumentos. Digamos que todos los platos que los baterías del siglo pasado han tocado, empezaron siendo de origen turco, hechos, bien en Turquía, o bien por fabricantes turcos que emigraron a EEUU. Hasta pasada la mitad del siglo XX, en Europa no se empezaron a fabricar platos con marcas instaladas en este continente. Poco a poco, fábricas como Ufip, Tosco y Paiste, comenzaron su andadura. Al principio siguieron las pautas de fabricación turcas y mas adelante, como por ejemplo Paiste en 1971 , se desmarcaron con series que abrían nuevos caminos en la fabricación de platos, no solamente por los materiales, sino por una manera más industrial de hacerlos. Hasta entonces la cadena de fabricación era prácticamente artesanal, tal como se hacía en Turquía. En nuestros días se tiende a recuperar estas técnicas ancestrales, ya que durante las últimas décadas y desde el boom del plato moderno de los 70, el martilleado y torneado se hizo, en la mayoría de las series, mecánicamente. Ahora no es difícil encontrar series que se llamen " Tradicional" o "Natural" o " Vintage"etc. para ofrecer ese tipo de plato hecho al estilo, digamos, antiguo.

Los platos y su importancia en el set
La primera vez que se compra una batería, se piensa en los tambores, en los colores, en los modelos y, sobre todo, en el presupuesto. Una vez elegido el set, se ajusta al máximo y aparecen unos complementos llamados platos que se deben comprar para que todo este completo. En ese momento se piensa: ¿Qué platos compro?.
Generalmente nos decidimos por los más baratos, dentro del presupuesto de cada uno. No importa demasiado, ya que lo primero es la batería en sí, y los platos están en segundo plano.

Sólo es cuestión de tiempo entender la importancia de los platos en el set. Para mí, junto con la caja, definen el sonido y la personalidad del baterista. Las frecuencias graves y agudas de los tambores, deben estar complementadas por las frecuencias metálicas de los platos y adecuar su respuesta a la manera de tocar del músico. Cuando éste busca su sonido en la batería, puede cambiar la afinación sin necesidad de cambiar de instrumento, pero en el caso de los platos no ocurre así; debemos buscar nuevos modelos para encontrar así nuevos sonidos.

Mi primera batería fue de segunda mano y en el paquete venían incluidos los platos. Había un ride Avedis Zildjian de 22" con una raja reparada, lo cual le daba un aspecto parecido al sombrero de Don Quijote. El crash era un ufip de 20" con agujeros para rivetes y el hit hat era un Avedis Zildjian de 15" . Con este equipo comenzó mi andadura en el mundo de los platos. El ride era demasiado grande y con su arreglo había perdido "sustain". El crash, realmente, era un ride venido a menos y el hihat sonaba muerto. No me importaba, como dije antes, porque toda mi atención la acaparaba mi batería. Pasó un año, más o menos, y ya soñaba con un crash que sonara agudo y con una respuesta rápida. A partir de ese momento empezó mi búsqueda de los platos perfectos.

Buscando mis platos preferidos

El Crash
Deseaba ese crash perfecto que abriera sin necesidad de golpearlo muy duro. El problema era dónde y qué buscar. En los setenta no tenía mucha variedad para elegir. Quizás en Madrid se ofrecían más modelos, pero yo vivía en un pueblo y la tienda más cercana se encontraba en Alicante. No sabía ni de marcas ni de series; pensaba que los platos se diferenciaban por el tamaño y poco más. Fui a una tienda nueva muy pequeña de Benidorm buscando mi crash soñado. Encontré un Paiste" formula 602" de 14", que en realidad era la parte de arriba de un charles, pero yo vi que aquel plato pequeño podía sonar muy agudo y responder muy rápido. Recuerdo estar tocando en la feria de mi pueblo y alucinar cada vez que golpeaba aquel crash. Explotaba y se perdía con la misma rapidez. Poco me duró el gusto ya que esa misma noche lo rompí. ¿Porqué?: era demasiado delgado para usar como único plato de acento, y más tocando en directo, sin amplificar. Intenté cambiarlo por otro, la parte de abajo del charles, pero ya no funcionó; era demasiado duro y no sonaba a crash.
He tenido diferentes y variados crashes desde entonces. Desde siempre me gustaron los crashes rápidos, delgados y de medidas no muy grandes, entre 14" y 18" máximo. Todas las marcas ofrecen modelos similares. Por lo general un crash delgado abrirá antes y también se perderá el sonido con rapidez. En situaciones en donde se requiera sensibilidad, delicadeza y un sonido concreto, un crash delgado puede sernos muy útil. Cuando necesitamos volumen y proyección, los crashes deben ser más pesados. Pero,
¿qué otras cosas influyen en el sonido de un plato?
Lo primero su aleación; los metales que lo componen. Existen dos grandes ramas a la hora de fabricar platos: una que desciende de la tradición turca y otra de la europea. Los platos turcos, o de esa familia, se hacen con aleaciones de metales como el cobre y el estaño (la conocida fórmula B20), y con un martilleado artesano, aunque hoy en día tienen series, por así decirlo, más europeas. Los platos de la familia turca ofrecen tonos más oscuros y complejos que los de la familia europea, que son mas faciles de oir. Cuando digo platos europeos, me refiero a Paiste fundamentalmente. Paiste, al igual que Ufip, tenían y tienen series de tipo turco, como era la llamada Formula 602, que competían con las series de Zildjian. En los setenta, Paiste, sacó su formula 2002 y se hizo mucho más popular. La formula 2002, de aleación de bronze como metal principal, era un plato hecho con el sello Europeo, martilleado a máquina, con color, proyección y respuestas adecuadas a la música electrónica que imperaba en esos años. Realmente rompieron el mercado.
Daban un sonido más agudo y un aspecto brillante. Parecían repeler el polvo. Tuve mis 2002 como mi segundo set de platos, pero no entendía de modelos ni de pesos. Un medium crash de 22" y otro de 20". El de 22" lo usaba como ride y el de 20" como crash. Eran muy bonitos, sonaban como si estuvieran amplificados, como sonaban en los discos, pero el brillo no bastaba. El ride no definía el golpe de la baqueta; necesitaba algo más pesado que proyectará el "ping" al golpear.

El Ride
El ride es un plato base dentro del set. Un buen ride es aquel que permite unir y dar fuerza al acompañamiento de cada parte. En el Jazz, por ejemplo, un buen ride es lo más importante, ya que casi todo el trabajo de groove se realiza con él.
En todos los platos el peso, tamaño, materiales y martilleado influyen de la misma forma. Si se necesita un sonido potente de ping, y que se proyecte sin necesidad de amplificar, el ride deberá de ser pesado y con una campana grande. La oscuridad y complejidad del sonido lo dara el martilleado, la textura su composición. Pero como en el resto de platos, la afinación del instrumento, el estilo, la manera de atacar del músico, etc. son factores que nos haran ir en una u otra dirección para buscar nuestros platos. En los estilos muy acústicos como el Jazz, los rides suelen ser de la familia turca, y en el mercado han proliferado las marcas que siguen esta tradición. Son rides con muchos matices y con tonos oscuros que llenan cuando se tocan. Suelen tener una respuesta de baqueta no muy dura, más pastosa, pero la gama es amplia y no es fácil encontrar el plato adecuado.
Estuve mucho tiempo detrás de un ride que fuera duro y que lograra que el golpe de baqueta, el "ping", se oyera sin esfuerzo. Una vez probé un Paiste formula 602 Heavy ride: me fascinó. Tardé tanto en conseguir uno de ellos, que cuando lo tuve, ya habían cambiado mis gustos. Cuando vine a Madrid usé durante un tiempo Sabian, y me sirvieron algunos rides de la serie "HH" para tocar pop y Rock, pero los trabajos me llevaban a otros estilos. Cuando empecé a tocar con Ketama aparecieron en mi vida los Ufip. Tenian un equilibrio perfecto, entre lo viejo y lo nuevo. Mi serie favorita era la " Natural series". Meinl también me dió la posibilidad de tocar unos platos de alta calidad, con efectos originales e innovadores. En estos momentos mis gustos se acercan al sonido de los platos de tipo turco, muy martilleados, y actualmente uso unos Zildjian que me dan lo que necesito: los Kcustom special dry, Costantinopla, y la serie Oriental (con reminiscencias chinas).
Las ofertas de las marcas han aumentado mucho. Todas tienen platos con sonido tradicional o series con sonidos y acabados novedosos. Pero hablemos de efectos: los platos china y los splashes.

China type
La primera vez que oí un plato china fué en un disco de Billy Cobham. Pensaba que era un plato roto o viejo. Yo le llamaba el plato "perola" y trataba de imitarlo poniendo dos platos juntos, pero el del disco era mucho más poderoso. Un día en una revista ví la forma que tenía; me obsesioné con conseguirlo. El primer china que tuve fué un "china type" Paiste 2002, pero no me terminó de llenar, me resultaba demasiado duro. El segundo fué un "China boy", de Zildjian, pero tampoco ese, era el sonido que buscaba. Yo tenía en la cabeza un sonido de china, explosivo y ligero, como una plancha metálica. Todos los que probaba me resultaban duros de tocar, y el efecto salía tocando muy fuerte. El invento de colocar dos platos juntos me sonaban más parecido a lo que yo me imaginaba. Una vez oí un plato china de fabricación China, y me sono muy explosivo; tal como yo lo oía en mi cabeza. Los chinos, como los turcos, han fabricado platos desde siglos, con técnicas milenarias. Nunca llegué a tener un "China - chino", pero sé que, actualmente, hay marcas, como Wuhan, que han comercializado sus platos en el mercado occidental y son muy interesantes y baratas.He tenido algunos chinas más en mi set, pero siempre les ponía otro plato encima para obtener el sonido "trashy" que me gusta. Actualmente mi china especial lo consigo con un "Crash of doom", de Zildjian, y un splash debajo. De esa manera suenan un crash-ride y un china, ligero y explosivo a la vez.

El Splash
Este platillo no me había llamado la atención hasta que apareció Police en los ochenta. Stewart Copeland le dió un protagonismo, que hasta entonces no había oido. Este plato lo ví mucho tiempo atrás en un concierto de Buddy Rich, pero no sabía como sonaba ya que prácticamente no lo tocaba, excepto en el momento del solo de escobillas. La verdad es que no me impresionó demasiado . Con Police, sin embargo, los splashes eran casi los protagonistas del set. Así que en los 80 tuve mi primer splash; un 2002 de 12". Ese platillín sonaba realmente bien. Abría con una facilidad increible y al ser de 12" casi lo utilizaba como un crash. Era muy ligero y blando. Por esa razón, y por tocar en directo sin amplificar, me lo cargué. Luego he tenido otros de todas las medidas. Experimenté poniendo dos juntos de 8" y 12", consiguiendo así un efecto de china-splash muy interesante, y no sé por qué, poco a poco, han desparecido de mi set. Ahora los utilizo para transformar mis crashes o mis rides, colocándolos debajo o encima de ellos. Los platos de efectos son así, se usan demasiado al principio, y luego cansan, aunque no siempre. Hay baterías que han basado en ellos parte de su estilo, como por ejemplo Manú Katché. Resulta refrescante escucharlo.

Los splashes que más me han gustado han sido a la vez los más frágiles. Cuando un splash abre con facilidad sin dejar de ser crash, corta el aire y su efecto es grandioso. Lógicamente estos platos tan pequeños y delgados son muy delicados y si se abusa y se toca con dureza se rompen como si fueran de papel. Pero, tambien es cierto que es inevitable abusar de ellos cuando descubres este efecto y encuentras uno "crashy" de verdad. Para acabar, he dejado los platos de charles, más que nada, por la importancia que tienen.

El HitHat
Estos dos platillos son para mí, junto con el ride, los más difíciles de encontrar. Mi primer charles, como os dije, no sonaba muy allá; estaba demasiado apagado. Mi primer hallazgo fué en los 70, cuando aparecieron los Paiste 2002 "sound edge". Estos charles tenían el plato de abajo rizado, lo que permitia salir el aire y así obtener un "chick" poderoso y una buena proyección. Usé por primera vez una medida más pequeña, de 14", y para mí eran geniales. Ahora casi todos las series tienen modelos con sistemas para tirar el aire y no es difícil obtener el sonido potente al tocarlo con el pié o con la baqueta. Elegir un charles con el que sentirse cómodo es algo imprescindible. Actualmente casi toda la música se basa en el trabajo de caja, charles y bombo. Todo el groove se realiza básicamente con estos tres elementos; por lo tanto un charles adecuado puede sernos de gran ayuda para conseguir ese equilibrio. Hay muchas posibilidades de encontrarlo, teniendo en cuenta, al igual que con las cajas, que se fabrican en casi todas las medidas; desde 10" a 15", ligeros o pesados y con diferentes texturas y martilleados.

Resumen
Los platos son un complemento fundamental en nuestra batería. Sin ellos el sonido no es completo. Con ellos podremos expresar nuestra personalidad tocando. Tened en cuenta que encontrar los platos soñados es un poco encontrarnos a nosotros mismos. Muchos son los platos que han pasado por mis manos y muchos los cambios que he experimentado desde que empecé. Así es la vida, la música y así es la búsqueda del sonido.

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