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Hammond D44, libertad en el escenario

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Cuántas veces habré visto conciertos de Clapton, Santana, Knopfler o Maceo Parker y he pensado: “Menudo espectáculo podría dar yo si no tuviera que estar aquí sentado”. Es el sino de los teclistas, algo que está ahí: los de las teclas no podemos ir de parte a parte del escenario conectando con el público y poniéndolo a cien como hacen otros músicos. Los fabricantes lo saben y han intentado darnos diferentes opciones a lo largo de la historia.

En los 80, la proliferación de sintetizadores dio cabida a un variado elenco de controladores MIDI que podías colgarte en plan guitarrista, pero su aceptación duró incluso menos que el boom de los sintes. Ahora, una nueva opción (más discreta) nos llega salida de la mano de dos compañías líderes como son Suzuki Musical Instr. y Hammond, fabricantes de armónicas y órganos respectivamente, y de cuya colaboración ha nacido un híbrido magnífico: el Hammond 44. Porque eso es lo que realmente es un Hammond 44, un híbrido entre una armónica y un órgano. Simple y llanamente, una “armónica con teclas” o un “órgano con sonido de armónica”, un invento conocido hasta ahora como Melodion, Melodica, Pianica, etc., dependiendo del nombre comercial del fabricante desde su creación a mediados del siglo XX. Podemos afirmar, por tanto, que el Hammond 44 no es una novedad en su concepto, pero sí en cuanto a la calidad tan profesional que ofrece. Sin intención de ofender a nadie, en mi opinión, los Melodion, Melodicas… son como juguetitos, algo que no es para nada el Hammond 44. Os explico:

Por primera vez, un Melodion (marca registrada de Suzuki) viene equipado con un micrófono interno. Esto nos ofrece un sonido más cálido y profundo que si tuviéramos que usar un micro externo y, por supuesto, nos permite movernos con total libertad sin temor a que el movimiento genere ruidos a través de dicho micro externo. También, por primera vez, el teclado incluye 44 teclas tipo Hammond (waterfall keys), lo que se agradece a la hora de “solear”, tanto por el rango del teclado como por el propio tacto de las teclas.

El sonido es limpio pero fuerte, con personalidad, con una presencia magnífica. Con o sin amplificación, es una gozada emular a Stevie Wonder en “Isn’t she lovely?”, o tocar “Love me do” de The Beatles o “Take the long way home” de Supertramp sin haber aprendido a tocar la armónica. Además, si estás abierto a experimentación, es una pasada probar este trasto con cualquier unidad de efectos o pedalera. Muy, muy divertido

 

Hammond44

 

El acabado, sobrio, robusto, profesional, con toques de clase gracias al mango de cuero y la madera en ambos costados. Salida jack out, control de volumen, válvula de salida para la saliva y botones para adaptar una correa en plan guitarrista. Realmente bonito y muy bien acabado.

El Hammond 44 viene “de casa” con tres tipos de boquilla. Una para usarlo como si fuera una trompeta; otra flexible, por si quieres ponerle la correa, y una tercera semi-rígida para colocarlo en una superficie plana como, por ejemplo, otro teclado o, incluso, un órgano Hammond. Además, incluye una bolsa acolchada con correa, ideal para llevarlo de un lado a otro en el coche o al hombro.

En definitiva, una alternativa muy interesante para teclistas que busquen un sonido diferente en un instrumento absolutamente portátil y ligero (solo pesa 1,2kg) sin necesidad de enchufarlo a la corriente -y, en muchos casos, ni a un ampli- y que, además, les permitirá dar rienda suelta al showman que llevan dentro. Bajo mi punto de vista, muy recomendable.

 

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