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Celviano AP-500, del piano "clásico" al electrónico

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Celviano Ap500

Amadeus Mozart fue ese genial músico que, entre otras cosas, nos dejó un magistral legajo de originales partituras. Sabemos de él que también era un extraordinario y admirado intérprete sobre el piano. También que él fue realmente el gran propulsor que dio las pautas a los constructores para transformar aquellos clavicordios, que hasta entonces se diseñaban, en su "piano forte" que, entre otras innovaciones, añadía hasta tres cuerdas por nota en casi todo su clavijero. 200 años después...

Han pasado poco más de 200 años desde entonces, sin que los "pianos clásicos" hayan alterado su forma en la mecánica o en el diseño de su apariencia. Pero a lo largo del siglo XX hubo muchos intentos, y casi tantos fracasos, cuando las compañías fabricantes de instrumentos musicales y electrónicos trataban de encontrar su "gran renovación". O al menos intentaban sustituir sus cada vez más costosas piezas de madera, tan precisas y difíciles de elaborar, ahora con una mano de obra más encarecida.

Con la llegada del plástico, lo primero que con éxito se sustituyó fue el marfil que ponían sobre las teclas (gracias a eso, al menos se habrán salvado de morir muchos elefantes...). Ya prácticamente en todos los pianos éstas son con una cobertura plástica. También, varias veces se intentó sustituir, con otros tipos de plásticos, por ejemplo, los macillos de madera que golpeaban las respectivas cuerdas, lo que en general acabó fracasando. Si acaso, sí sustituyeron con éxito aplicaciones antes de hueso o de metal en los ejes de las articulaciones de tales martillos, así como de sus complementos que, poco a poco, tenían mejor duración siendo de este material.

Mucha gente en sus casas aún tiene la idea de que "viste" mejor su estancia principal con un piano clásico de madera, con sonido tradicional, pero igualmente con todos los inconvenientes que la transmisión de su sonido entre tabiques suele acarrear, especialmente a su vecindad...
Ya en los años 70 se crearon pianos electrónicos fiables, que se pensó que irían sustituyendo a los convencionales. En un primer intento, hasta acortaron el tamaño de sus cuerdas, para luego amplificar internamente su sonido. Hasta que llegaron los "muestreos", desapareciendo así la necesidad de que se instalaran tales cuerdas, ni tampoco "macillos" para "golpearlas".

Lograban así teclados con sensación "blanda" y más parecidos a sintetizadores. En todo caso, los de mejor calidad resultaban más caros que comprar un piano convencional. Pero seguía la evolución... y ya en la década de los 90, las críticas de sus usuarios y la mejora en los componentes electrónicos permitieron a muchos de sus fabricantes, por ejemplo, asemejar el teclado por su "dureza y respuesta" y que se pareciera, ya mejor diseñado, al de un piano convencional. También los muestreos, al usar memorias y procesadores electrónicos muchísimo más avanzados, permitieron acercase más hacia una esperada demanda, en especial si su precio era más accesible.

Surcando respeto en el mercado

Su precio de salida fué 1.750 €. Muy por debajo con respecto a pianos más convencionales conocidos, como de madera o "de pared", incluso de los de su gama más baja. 
Con aspecto externo algo similar a los convencionales, este tan sólo pesa 53 Kg.
 Nunca requerirá ser afinado por un profesional de ese tema. Electrónicamente podremos variar, si se nos antoja, esa afinación general en su conjunto, e incluso a otro tono diferente
 Su teclado contiene 88 notas o teclas diferentes, las cuales tienen un efecto de pulsación y de contrapesado MUY SIMILAR al de muchos pianos acústicos convencionales.
 Cuando ejercemos una mayor presión a esas teclas, es decir con un sonido "más fuerte", llega a vibrar algo el mueble, sutil sensación que llegaremos a captar entre nuestros dedos como ocurriría en aquellos otros pianos "de siempre", pero no "en sintetizadores".
 Contiene su propio amplificador y cuatro altavoces (dos de 16 cm de diámetro y dos de cinco centímetros) bajo el teclado, muy bien distribuidos. Parece que el sonido saliese desde la "tabla armónica", como sucede normalmente en los pianos de martillos y cuerdas.
 Con su control de volumen, podremos situarlo tanto o más bajo como nos apetezca, e incluso con silencio y escuchándolo por auriculares. Podremos así trabajar con él a cualquier hora del día o de la noche sin molestar a nadie de nuestro alrededor.
 Lo he puesto a su volumen más alto y no aprecio NINGUNA DISTORSIÓN; y te puedo asegurar que en ese caso suena "algo más fuerte" que si estuviéramos tocando sobre otro piano convencional, especialmente cuando "machacamos" los dedos sobre sus teclas.
Dispone de 164 sonidos diferentes y no sólo de piano, que es su primera gran opción. Y digo "gran" porque es realmente IMPRESIONANTE. Suena más a piano de cola que de pared, sobre todo si le añadimos la brillantez y efectos previstos para hacerlo resonar con mayor viveza. Hay entre sus sonidos más tipos de pianos, tanto convencionales como eléctricos, en general bastante bien escogidos y que suenan muy agradablemente.
Entre el resto de esos otros 164 tipos de sonidos, destacan a mi gusto dos pianos eléctricos, dos de órganos, dos de voces humanas, algunos grandiosos sonidos sintetizados, de clavecín, de vibráfono... hasta tiene un KIT completo y otros sonidos de percusión. Sus monofónicos son aceptables, para mi gusto sólo razonables (oboe, saxo, flautas, etc.) si los comparamos con los que podríamos encontrar ya en otros tipos de sintetizadores.
Sus sonidos "de cuerdas" parecen "llenas" y muy propios para acompañar al tiempo a otros de los sonidos de entre los del resto de su gama.
Contiene un sistema SPLIT que permite dividir el teclado en dos zonas, cada una con sonido diferente, para interpretarlos con cada mano, pudiendo alterar ese punto de división.
Tiene bastante logrados los tipos de sonidos que como módulo se usa en General MIDI.
Alcanza una polifonía de 128 (cantidad de notas que pueden sonar simultáneamente).
Tiene algunos tipos de acompañamiento de percusión, los más típicos, incluso con "entradas de ritmo", "break" y "finales de tema", que añadiremos voluntariamente.
También tiene varias formas de ser acompañados con acordes y bajos de manera automática, y según las notas que estemos pulsando con ambas manos sobre el teclado. Requiere un poquito de aprendizaje en su uso más eficaz, pero su efecto final puede impresionar a quien nos esté viendo tocar sobre este instrumento.
Incluye, si queremos usarlo y en lugar de la "batería de percusión", un Metrónomo con sus ajustes correspondientes. También podremos prescindir voluntariamente de ambas cosas.
Tiene un grabador directo e interno en el que podremos registrar hasta cinco canciones en dos pistas separadas (con capacidad de hasta 10.000 notas por canción).
Contiene una biblioteca con hasta 74 canciones DEMO, casi todas de temas clásicos bastantes conocidos (generalmente usados en muchos métodos de aprendizajes de piano). Están grabados con cada "mano" por separado, para que así podamos practicarlo con una u otra mano alternativamente, también pudiendo variar su velocidad.
Sus tres pedales (como los de un buen piano convencional) son de atenuador, sordina, y sostenido.
Dimensiones: alto = 87,4 cm, ancho = 138,1 cm y fondo = 47,3 cm. Consume sólo 78 W.

 

El CELVIANO AP500 nos llegó dentro de una caja de 66 Kg

Es decir que su envase, que pesa 13 Kg, es una auténtica obra de ingeniería, ya que la parte inferior llega desarmada. En un principio me asustaba esa idea, pero entendía que así subía sin problemas por cualquier ascensor.

Al abrir esa gran caja, a primera vista me encontré con toda la documentación prevista en un perfecto español, incluso con abundantes dibujos muy explicativos. Busqué las páginas que indicaban su montaje y volví a dudar cuando leí que era mejor montarlo entre dos personas, pero me atreví a hacerlo solo. Primero monté (leyéndolo) su parte inferior y luego, con no poco esfuerzo, yo mismo y solo, pude colocar y atornillar su parte superior. Con los pedales no había problema, porque se enlazan electrónicamente por un solo cable, que luego por detrás no se ve. Todas las conexiones (MIDI, USB, etc.) se realizan por debajo del teclado, de modo que el aparato se asemeja muchísimo a un piano convencional y en nada se parece a uno electrónico, como realmente es. Su color de "madera" y estilo en líneas clásicas es muy fácil de encajar con cualquier tipo de decoración. Tardé en su montaje unos 30 minutos y no me sobró ni faltó nada (no son tantas las piezas que vienen sueltas).

¿Qué me motivaría a comprar un CELVIANO?
Su razón calidad / precio / prestaciones. Que además de no ser escandaloso con los vecinos, cuenta con un sistema MIDI (con conexiones típicas de entrada y salida); conexión USB para enlazarlo y trabajar con un sistema informático; discriminador interno MIDI con 16 canales separados; grabador y ranura sobre su carcasa, para almacenar nuestros temas en tarjetas de memoria SD (similares a las usadas en las cámaras fotográficas electrónicas) de hasta 1 Giga. El propio aparato puede formatear dicha tarjeta y, fácilmente, recuperar sus datos.

Ya que incluye MIDI con un generoso módulo GM, agradecería que le hubiesen instalado también, como en otros sintetizadores, una "rueda de modulación" y otra de "Pitch Bend". Aunque es verdad que está más volcado a ofrecer muy buenos sonidos polifónicos, más que en sus monofónicos, donde eso se usaría más. Como piano y por sus prestaciones, es una alternativa que se come y fulmina a la mayoría de pianos convencionales "analógicos" que no superen un precio de unos 3.000 €...

 

 

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