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Ibanez troubadour T35, Máximo control.

Nuestra guitarra acústica suele ser una fiel compañera. Hasta los guitarristas más eléctricos y metaleros sienten debilidad por las guitarras acústicas para determinadas composiciones. El hecho de amplificarla suele ser un problema. El Ibanez Troubadour nos ayuda a solucionarlo. Veamos cómo.

Introducción
La guerra de los acoples y lo poco práctico de los micros sobre pie en un escenario son algunas de las incidencias en la amplificación de acústicas. Este tipo de guitarra pasada por línea a la mesa (si es que está dispone de previo), suele ser una alternativa común, y desde luego menos dramática que pasar una eléctrica (a pelo). No obstante el sonido queda a merced del técnico. Por otra parte, si trabajamos en un local de ensayo, o queremos por la razón que sea ganar volumen sin perder control ni calidad, un amplificador de acústica puede ser nuestra solución ideal.

¿Qué solemos buscar en sonidos acústicos?
Desde luego la estridencia no. El guitarrista acústico necesita, en función de su intención, cubrir diversos aspectos. Generalmente la buena definición, un brillo natural, realzado pero que no moleste, cuerpo y sobre todo “realidad” en el sonido.

Necesitaremos de la flexibilidad adecuada para poder llevar nuestra señal a la necesidad exacta. Más gruesa, tal vez en un solo, menos opaca y más brillante en ritmos de empaste, riqueza de timbre en acordes abiertos y arpegios, etc.

Por otra parte, puede surgir la necesidad de elevar el volumen porque toquemos con una banda, actuemos en pequeños locales, etc. En el caso de grandes directos, es posible que deseemos tener el control de nuestro sonido antes de enviarlo a mesa. Tal vez necesitemos un poco más de precisión que la que puede proporcionarnos un previo, por bueno que sea.

Por todas estas razones y por otras tantas que cada uno de los guitarristas encuentren en su día a día de trabajo, muchos músicos buscamos amplificación eficaz de instrumentos acústicos.

Ibanez Troubadour T35 a prueba
Desembalo, me encuentro un cuidado y estético amplificador. Hay quien asocia Ibanez a lo eléctrico. Tal vez por la asociación a Steve Vai u otros guitarristas especialmente conocidos. Lo cierto es que esta marca trabaja una gran diversidad de productos de calidad. Desde bajos, pasando por amplis, hasta guitarras de todos los tipos en seis, siete, doce cuerdas, archtop, eléctricas, acústicas, etc.

El T35 viene bien presentado, con su manual en castellano (algo que el usuario agradece infinitamente por lo general) y con unos acabados cuidados, estéticos y acordes a lo que se espera de un amplificador de guitarra acústica. Vuestros ojos lo podrán juzgar en las fotos. Obviamente mi valoración es personal.

Antes de describir sus posibilidades de conexionado y modelado de la señal, comentar que el amplificador incorpora un asa superior y una guía en la parte inferior. Esta última puede ser desplegada para elevar el mismo del suelo, proporcionado un efecto “cuña” y la consiguiente direccionalidad del sonido hacia nuestros oídos.

Panel frontal
En la parte superior del amplificador podremos conectar a través de su toma de entrada en formato XLR balanceado) o mediante la entrada de jack convencional (TRS ¼ de toda la vida).

Control del previo
Para el control del sonido disponemos de un potenciómetro llamado “Mic Tone”, con él variamos el tono del preamplificador de micro, variando las frecuencias altas o bajas a nuestra conveniencia. Seguidamente nos topamos con el volumen del previo. Cerca de estos controles, se encuentra el potenciómetro master (salida general) y la sección de efectos.

Efectos y EQ
Reverb
Entre ellos el master que varia el nivel de la reverb de muelles interna.

Chorus
Dentro de la sección de efectos del propio amplificador, encontramos un agradable y versátil chorus. Este se maneja a través de los mandos: interruptor de encendido del efecto, depth (profundidad) y speed (velocidad).

Ecualización
Ecualizador paramétrico con control de agudos, medios y graves.

Entradas y salidas
Dispone de una entrada estéreo en formato RCA. En ella podremos insertar las señales procedentes de nuestro CD, Mp3 o similares. También encontramos una entrada para pedalera (footswitch que se vende por separado); con ella podremos manejar la activación de efectos con el pie.

En cuanto a salidas, dispone de un line/out para conectar directamente a un sistema de grabación y, por supuesto, la conveniente salida de cascos.

Cancelación de ruidos
El Ibanez Troubadour dispone de un interruptor GND LIFT capaz de cancelar los bucles de tierra (si se dieran por conexiones complejas, efectos externos, etc.). En el caso de encontrar un zumbido ruidoso, es posible cancelarlo a través del GND.

Las pruebas
Siempre que pruebo algo que no conozco utilizo un par de guitarras al menos, para hacerme una idea clara de lo que hace el aparato. Preferentemente dos guitarras bien distintas para ver de qué modo afecta el, en este caso amplificador, ante las diferentes cualidades de los instrumentos.

Para esta prueba utilicé dos acústicas bien distintas. Una que peca más bien de gruesa, con mucho cuerpo, y otra de sonido medio, y de acabados sonoros más finos y brillantes. Mi intención era moldearlas con el Ibanez Troubador. A ver qué pasaba.

En ambos casos encontré una misma característica: extrema fidelidad del sonido reproducido por el amplificador. Con una reproducción fina, cristalina (casi tan limpia como un amplificador de alta fidelidad), escuché con claridad meridiana el sonido de las acústicas que había conectado. El sonido no estaba nada desvirtuado y era muy fiel al que las guitarras emanaban al natural (es decir, sin conectar). Me gustó mucho este aspecto del ampli.

Una vez clara la idea de la “neutralidad” al amplificar, busqué la forma de modificar el sonido a mi antojo. Intentando atenuar o mejorar las posibles “pegas” de mis instrumentos ante diferentes situaciones. Por ejemplo, en el caso de la guitarra más oscura (grave), intenté moderar los bajos y realzar las frecuencias más altas. No es fácil conseguir ese brillo de forma natural, sin que el resultado sea chillón o nasal (por problemas con los medios). En el caso de la guitarra de sonido más finito y punzante, intenté justo lo contrario: darle un poco de cuerpo para conseguir un resultado más consistente. En ambos casos pude resolver mis intenciones con precisión. En definitiva, buena nota para este Ibanez en los resultados obtenidos en las pruebas.

Posteriormente estuve probando la sección de efectos obteniendo como respuesta una reverb muy creíble y natural. En lo que al chorus se refiere, quedé algo enganchado mientras probaba. Lo que comenzó siendo una prueba rutinaria con ese efecto (que personalmente no suelo añadir a una acústica), se convirtió en un disfrute personal, puesto que el sonido que estaba consiguiendo era especialmente atractivo.

Conclusiones
Aunque depende del guitarrista, su estilo y necesidades, los amplificadores de acústica no suelen ser comprados con tanta asiduidad como los de eléctrica. Evidentemente para el guitarrista acústico, la cosa puede variar. Aunque pienso que por definición casi todos los guitarristas disfrutamos (antes o después) de varios tipos de guitarras. Este amplificador me ha parecido barato. Considerando su fidelidad al reproducir, su nitidez, la precisión de sus potenciómetros y lo bien equipado que está en cuanto a efectos y posibilidades (y calidad) de conexionado. Me parece una alternativa seria, eficaz y muy apetecible para quienes deseen amplificar una acústica con niveles profesionales de precisión. Buen bicho, sí señor.

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