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Yamaha BBT 500-110. Manejable y llevadero.

Yamaha-BBT-500-110-ISPmusicaHoy a nadie se le escapa el nombre de la gran marca japonesa YAMAHA, que tras fabricar tan diversos productos revolucionarios y apreciados en el mercado mundial por su magnífico desarrollo y precio (motores y aplicaciones industriales para el hogar y el ocio) decidió en la década de los 60 no sólo producir instrumentos musicales profesionales sino también, y desde 1966, crear sus propias escuelas y métodos de aprendizaje musical que luego extendió con gran éxito por todo el planeta.

Y es especialmente a partir de la década de los 80 cuando YAMAHA ha lanzado impresionantes amplificadores para guitarras y contrabajos eléctricos, igualmente diseñados por ellos.

¿Por qué preferir usar un combo?
Las exigencias de los músicos llegan finalmente a los diseñadores que, con nuevos equipos, tratan de satisfacer la demanda de quienes siguen siendo fieles y adictos a una marca como YAMAHA que, además de su amplia experiencia en la fabricación de instrumentos musicales, cuenta con sobrada información, gracias a sus propias escuelas, para gestionar y perfeccionar todos los aspectos prácticos y útiles que en cada momento requieren los músicos profesionales. Así, parece darse cuenta de que ya no solemos demandar un amplificador de grandes dimensiones para escuchar el sonido de nuestra guitarra-contrabajo, ni siquiera para el escenario, porque además de que su enorme tamaño dificultaría su desplazamiento de un lugar a otro, podría resultar insuficiente para sonorizar por sí mismo una gran sala de audición.

Generalmente es "más llevadero" y eficiente concentrar la herramienta amplificadora en un combo. Los técnicos que manejan el sonido central de la sala (a través de otros equipos de altavoces) pueden obtener con suficiencia el sonido emanado de nuestro combo, el cual será al mismo tiempo nuestro mejor monitor ya que lo podremos controlar nosotros mismos sobre el escenario y regular el volumen según nuestras necesidades sin tener que "rogar" a otros técnicos alejados que nos lo proporcionen a través de monitores que sólo ellos pueden controlar.
Este tipo de combos es también muy eficiente fuera de los escenarios, por ejemplo en un estudio de grabación e incluso en nuestro centro habitual de trabajo, donde necesitamos una calidad fiable y exenta de ruidos indeseados. La eficacia de YAMAHA en este campo es notable.

La serie de amplificadores para bajo BBT
YAMAHA ofrece en sus modelos BTT 500 nuevas soluciones para las herramientas instrumentales que requerimos tantos músicos. Han desarrollado la cabeza amplificadora BBT 500H, totalmente digital, que obtiene aquellos sonidos "a válvulas" que tanto emocionaban a los músicos de los años 60, pero con una potencia de hasta 500 vatios, potencia que por aquel entonces no podían ni imaginarse (cuando en 1965 The Beatles actuaron en la Plaza de Toros Monumental de Madrid, usaron los extraordinarios amplificadores AC-100 de VOX que tenían nada menos que 100 vatios). Sin embargo, no sólo hablaremos de la potencia, porque seguro que hay ya amplificadores que mejoran esta cifra. Es quizá más importante el gran desarrollo de su tecnología DSP y la garantía de la marca YAMAHA.

Estos amplificadores están específicamente concebidos para el bajista y por ello se centran en sobresalir especialmente en sus frecuencias más requeridas, en torno a la banda de los 400 Hz., lográndolo con brillantez y al tiempo con una rotundidad de graves que se puede sentir satisfactoriamente en cada una de las notas que vamos pulsando desde nuestra guitarra-bajo.

En cuanto a combos, YAMAHA ofrece dos modelos principales, el "110" y el "115", cuya mayor diferencia está en el tipo de altavoces, de 10 pulgadas en el primer modelo, de 15 pulgadas en el segundo. Ambos llevan además un altavoz de agudos (tweeter), así como una nueva tecnología digital denominada "groundbreaking" que parece muy eficiente. Incorporan un ecualizador paramétrico de cinco bandas. Se pueden añadir efectos programables incluso por vía MIDI (en la parte posterior tiene sus correspondientes conexiones MIDI in/out), lo que no suele ser tan habitual en este tipo de combos, e incluyen además entradas y salidas para jack de ¼" así como conexiones XLR balanceadas o sin balancear, muy útiles especialmente cuando trabajan en combinación con las señales de línea que finalmente se controlan desde la mesa general de mezclas en una sala de audición. Por supuesto, pensando también en las necesidades del músico, dispone de una salida de auriculares con su correspondiente potenciómetro exclusivo de volumen, útil en muchísimos casos, incluso sobre un escenario (por ejemplo para afinar la guitarra).

Además de esta serie de amplificadores BBT, la oferta de YAMAHA incluye la "serie F", en la que destaca actualmente su modelo "F-20", igualmente destinado para el contrabajo, pero quizá diseñado más para momentos de ensayos e incluso de grabación, aunque sin duda menos atractivo (no por eso menos eficiente) que los modelos combo anteriormente referidos.

Particularidades del BBT 500-110
Con un amplificador del tipo Clase-D y con salida de hasta 500 vatios digitales, puede procesar su señal hasta con once tipos diferentes de espectaculares resultados acústicos, pudiendo elegir así un sonido de contrabajo para cada ocasión y circunstancia en que creamos que lo necesitemos. Si usamos este amplificador con diferentes tipos de guitarras-bajo, podremos procesar a cada una de ellas con resultados acústicos totalmente personalizados.

Su eficiente ecualizador paramétrico de cinco bandas determinará un ajuste exacto en el tipo de sonido que pueda llegar a satisfacernos en cada momento. Podremos guardar estos ajustes permanentemente o rectificarlos más adelante, utilizando sus cinco estados de memoria, siempre disponibles y fáciles de almacenar individualmente.


Añade incluso un compresor especial con el que da una mejor redondez y atacada a las notas que vayan saliendo desde nuestra guitarra-bajo conectada a este combo, consiguiendo así un mejor realce a nuestra interpretación musical.

En la parte trasera hay otra salida prevista por si deseáramos añadirle como extra otro altavoz de bajos externo con que complementar a los dos que ya incorpora por dentro este combo, para así repartir mejor el sonido por la sala, o si en una determinada circunstancia creyéramos que tal cosa fuera necesaria.

Además del compresor, cuenta con un limitador de salida, circuito puerta, diversos filtros y simuladores de sonidos especiales, frecuencia de muestreo de 48 kHz, crossover, entradas y salidas para añadirle otros efectos externos, conexión para auriculares, etc. Por ello, me parece mucho más que completo y extraordinariamente dotado de elementos muy apetecibles, los cuales no suelen aparecer en muchísimos otros modelos de amplificadores o combos de la competencia. Trabaja a 230 voltios, a 50 o 60 Hz. (en España solo utilizamos 50 Hz.) y tiene un consumo de corriente de tan sólo 130 vatios.

Mi impresión en general
Francamente me ha sorprendido la capacidad de sonido que consigue mi contrabajo conectado a este combo teniendo en cuenta el tamaño total de la caja. Su gama de tipos de "ataque" y de "profundidad" puede ser tan variablemente ajustada que es como si tuviéramos en una sola pieza muchos combos muy diferenciados. Asimismo, gracias a los cinco preajustes fácilmente localizables y almacenables, su versatilidad es muy amplia. Con este combo incluso podríamos amplificar satisfactoriamente cualquier otro tipo de instrumento musical electrónico.

"Aguanta" los graves bastante más de lo que aparenta por su tamaño (siempre hay un límite), superando una "supuesta media comparativa". Al usarlo con el bajo de cerca y por delante de sus altavoces, puedo notar que hasta el aire que desplaza la carcasa del altavoz más grande "me mueve", pero sin llegar a distorsionar, incluso con un volumen bastante considerable. Tampoco se acopla, salvo que lo deseemos realmente, en cuyo caso podemos seleccionar electrónicamente el efecto y de una forma absolutamente controlada.

En cuanto a ecualizaciones, la gama es impresionante. Con sus agudos "a tope" el ruido de fondo es más que soportable. Además, tenemos muchas formas de matizarlo, incluso con un potenciómetro en la parte trasera que controla la salida del sonido por el altavoz pequeño de frecuencias altas. Su ecualizador paramétrico de cinco bandas es realmente de una eficacia poco común y con una muy diferenciada separación de frecuencias, incluso en sus bandas intermedias.

Es manejable tanto por su peso (5,2 kg.) como por su volumen (460 mm. de ancho, 340 mm. de fondo y 555 mm. de alto), pequeños ambos en relación con la potencia con que empuja nuestro sonido. El asa sobre su carcasa permite que sea movido por una sola persona, aunque debería transportarse enfundado dentro de una caja con ruedas y más preparada al efecto.

Como monitor de escenario me parece excelente y suficiente porque además tiene las salidas que puedan necesitarse para enviar la señal a otro equipo más grande. Dispone de conectores balanceados y sin balacear, de manera que no será necesario amplificarlo con el típico micro por delante de su altavoz, ya que a pesar de la direccionalidad y de la alta calidad del micro, siempre se verá afectado por otras señales indeseables, por ejemplo los sonidos de "soplo" con que se desplaza el altavoz al atacarlo con nuestra señal de contrabajo. Puesto que la señal sale directamente por detrás, llegará fácilmente a la mesa y podremos procesarla a nuestro gusto desde el combo con los efectos y tipo de timbre que dimanen desde nuestro instrumento y con el sonido que realmente deseemos que se escuche en toda la sala.

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