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Mesa Boggie Nomad 45. La caja de los truenos

Según reza su slogan, esta firma californiana asegura que en sus productos, en este caso un amplificador de guitarra, está representado el espíritu del arte en su tecnología. ¿Será cierto o sólo se trata de una frase bien construida dentro del exigente mundo del marketing?.

Pues bien, como dice el dicho popular, hay un poco de todo en ello. Lo primero es identificar a esta marca. Lejos de competir aún en fama, que no en calidad, con los míticos Marshall y Peavey, la empresa americana Mesa-boogie se ha hecho un hueco entre la cada vez más numerosa competencia en su ramo. Hoy en día está en vanguardia junto con marcas como Galien-Krueger o Carvin, haciendo dura batalla para recortar la distancia que todavía existe entre las dos marcas por excelencia y el resto.

Pero ahora no es importante hacer un ranking de marcas ni tampoco desesperarse, porque el amplificador que tenemos enfrente nos dará otro tipo de preocupaciones, como siempre. Saber si nos apañaremos con él casi no se plantea: Siempre será un rotundo “sí”. Su planta cumple a la perfección con el típico combo de unos 20 kilos de peso y tamaño bastante reducido.... acordaos de lo de hacer con este tipo de amplis: unos prácticos “puffs” cuando no lo estéis utilizando.

Enfrente de nuestras narices, la susodicha “caja de los truenos” nos informa que volvemos de un plumazo a la clásica atmósfera de las válvulas; eso es lo que veremos iluminado si nos damos la vuelta y vemos a este Nomad45 por detrás. A estas alturas, resulta innecesario hablar acerca del sonido a válvulas, porque todo el mundo lo conoce. De lo que sí hablaremos hasta que el espacio en este artículo nos lo permita es de las particularidades que diferencia a este Nomad45 del resto de sus colegas.

Controles
Nada más inclinarnos un poco (recordad el tamaño de este taburete) nos encontramos con 25 controles entre potenciómetros e interruptores, y esto sólo por nuestro frontal, porque hay más “tela” en su parte posterior. Sin más preámbulos: ¿qué os parecería tener al menos seis amplificadores en uno con tan sólo pulsar un botón?. Mágico, ¿verdad?. Pues es posible gracias a todos estos controles. Tanto potenciómetro viene a decirnos que sus funciones se repiten por tres, o que disponemos de tres canales independientes: tendremos tres ganancias, tres master, tres reguladores de presencia y tres formas de ecualizar los graves, medios y agudos. ¿Seguimos perdidos con tanta retórica “tres”?. Vale; diremos entonces que puedes personalizar el sonido de tu ampli por tres veces. Es evidente que harás tres tipos distintos de ecualizaciones, por lo que ya no tendrás que tocar ningún potenciómetro; sólo tendrás que pulsar un botón de la pedalera para que te lleve en un segundo de un “amplificador a otro”, para que nos entendamos. Visto ya que podemos tener tres amplis en uno, nos fijamos en tres diminutas palanquitas. Y esto, ¿qué es?. Pues otro modo de que nuestra sonrisa no se nos borre de la faz por mucho tiempo y de que tengamos otras tres formas de experimentar otra ecualización dentro de las ya diseñadas por nosotros. ¡Vaya forma de rizar el rizo!. Por este galimatías parece complejo manejarse con el Nomad45, pero no; la práctica es mucho más gratificante.

Bueno, que cada cual se entretenga buscando su personal estilo. Es obligado identificar un poco más a esta maravilla y decir que este modelo tiene un cono (o bafle) de 12 pulgadas con una chicha de 45 watios. Mesa-boogie presenta este “Nomad” en tres “cilindradas”: en 45 (que es éste), en 55 y en 100.

Tiene su potenciómetro de volumen general y otro denominado “solo” para ahondar y perfeccionar esa parte tan primordial en la construcción de un tema guitarrístico. Por su parte trasera, posee un potenciómetro que seleccionará el tipo de canal que deseamos utilizar (lo que dijimos de los tres amplis en uno) y una última posición denominada control del pedal. En esta posición lo dejaremos, porque lo más sensato es conectar el pedal que nos suministra el Nomad y dejar de trastear por detrás, que hace mucho calor como para estar metiendo mano constantemente. Otro botón nos indica el nivel de FXMix, o mezcla de efecto. Más allá tenemos un conmutador para que la potencia del ampli pase de normal a extremo, o lo que es lo mismo, de un sonido más depurado, más limpio y balanceado en cada uno de los tres canales, pasamos a otro más agresivo, más rápido y crudo. Es otra opción más dentro del catálogo de posibilidades que nos ofrece el Nomad; eso sí, también es justo recomendar el uso moderado de este ampli en su versión más salvaje; primero, porque nuestra preciada electrónica puede fundirse abusando de las prestaciones de la potencia extrema en este conmutador y, segundo, porque nuestros vecinos, si no disponemos de local de ensayos, pueden mutarse y convertirse en peligrosas máquinas de matar. Además, posee tres potenciómetros para repartir la reverb en cada uno de estos tres canales para darle más calidad, y es un gran detalle, porque en lugar de un potenciómetro general, esta gente nos ha dado la posibilidad de independizar a cada canal con su propia reverb para usarla a nuestro antojo.

Puedes conectar altavoces al Nomad para multiplicar su potencia en watios a través de tres salidas, una de 8 ohmios y dos de 4, y otra salida para emplear en ella a un ampli “esclavo”, es decir, para dar más tralla aún con un simple enano que no levanta más de tres palmos del suelo. Por último, dos entradas/salidas de jack; una, envío; otra, retorno para usarlas sin discreción de ningún tipo por todo aquél que le gusta experimentar y que tenga suficiente equipo para hacerlo; y una entrada para cascos o línea, en el caso de que queramos meter a nuestro Nomad en una mesa.

¿Y a qué suena todo esto?

Es una inteligente pregunta. Pues el sonido de este Nomad será cálido, limpio, explosivo, rockero, heavymetalero, blusero, popero, rumbero, y todo lo que se te ocurra siempre que termine en “ero”. Cuidado, que termine, y no que empiece. Aunque, bien pensado, el sonido de este ampli también puede resultar ero...tico a nuestros sentidos. Es la particularidad del Nomad; poder jugar con sus potenciómetros hasta localizar nuestro personal sonido y repartirlo en tres canales. Imaginaos: voy a empezar con un arpegio suave para luego pasar a unos riffs poderosos y culminarlo con un solo de esos impactantes donde los haya. Todo esto podré hacerlo sólo con pisar tres botones.

Sí, ya sé que alguno de vosotros dirá: “¡vaya novedad!, si para cambiar de modo hay que pisar un pedal, no veo donde está la novedad... Así se ha hecho siempre”. En efecto, eso es así. Pero no me refiero al hecho físico de oprimir un botón con el pie y ... ¡magia potagia!. El Nomad permite construir tres modos de interpretación independientes, pudiéndose duplicar con un leve toque de palanca. Se hace énfasis al buen aprovechamiento del aparato y a su gran variedad y riqueza de sonidos gracias a su botonería. Porque, tened especial atención a utilizar el botón “solo”. Si ya de por sí los guitarristas son conocidos por su excesivo “tesón” a la hora de interpretar en el local un solo, con esta modalidad, más vale que es resto de los músicos se vayan acoplando unos buenos tapones para sus sufridos oídos. Son detalles que te dejarán cavilando mientras observas su línea. Es atrayente ver esa cantidad de potenciómetros delante de ti y no atreverse a investigar sonidos. De todos modos, en el manual, que está en un perfecto inglés, se han dignado en hacernos una “chuleta” para que en nuestro inicio podamos disfrutar de la potencia y limpieza de este ampli con unas cuantas muestras de ecualización, desde las más suaves hasta las más agresivas y rockeras.

Conclusiones
Bien, creo que hemos dado un breve pero espero que significativo viaje a través de las posibilidades reales que nos brinda el Mesa-Boogie Nomad 45. Si me permitís, me gustaría bautizarlo con otro nombre más adecuado a tenor de su versatilidad: “el tres”. Pues bien, con el “3”, guitarristas con una onda hard rock, se sentirán por unos momentos músicos de bandas tan legendarias como Whitesnake o Iron Maiden. Pongo un ejemplo tan significativo porque creo que a este personal le viene que ni pintado este Nomad. Una vez más, se supone que quien se aventura a adquirir uno de estos amplis es porque no tiene mucho espacio y porque su economía no le permite llenar la furgoneta de pantallas y cabezas de amplis. Aunque, no nos cansaremos de repetir que el tamaño aquí no importa y, concretamente, en el caso de este Nomad 45, menos aún por lo que se ha dicho ya de poder “puentear” pantallas esclavas a nuestro pequeño amplificador. Y si no, siempre existirá la mágica entrada por línea en una mesa para subsanar ese problema.

Lo dicho: si eres más duro que un ocho, este es tu ampli. Si eres un purista de aquellos riffs gordos y rotundos, también el Nomad es tu ampli. Si eres un adorador del sonido a válvulas, tú si que eres carne de cañón de esta coqueta caja de los truenos. Si no eres nada de esto, ¿para qué puñetas te compraste una guitarra?. Sólo voy a poner un pero al Nomad 45, aunque me pese. La accesibilidad al frontal, es decir, a sus potenciómetros, se hace un poco molesta debido al poco espacio existente entre los controles. Vas a tener que ajustar los parámetros con las yemas de los dedos. Dicho esto, nunca podrá suponer un borrón en la descripción de tan fenomenal amplificador. 

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