Menu

Laney LC Series. Mucho ampli, poco precio

Para hablar de la amplificación Laney y su creador, tendríamos que remontarnos 40 años atrás. Conozcamos un poco a su protagonista. En 1960 el fundador de la compañía tocaba el bajo en bandas de Inglaterra. Aún era joven y compatibilizaba el bajo con la escuela. Algo que él mismo califica como incompatible: El Rock&Roll y las clases no eran la mejor combinación. Por entonces, en ocasiones, se quedaba dormido en el aula por haber estado tocando hasta las tantas de la madrugada en la noche anterior. ¿Esto nos suena a muchos, verdad?

Pronto comenzó su fascinación por la electrónica, y en concreto por las válvulas. Tanto es así que tras sus experimentos, decidió rectificar y personalizar su propio amplificador. Las bandas de aquella época tenían escasas fuertes de ingresos (o sea, como las de ahora), así que meter mano a su ampli personalmente era de una de las opciones más económicas a su alcance.

Su interés se fue acrecentando, hasta tal punto que estas investigaciones para mejorar la amplificación comenzaron a ser una pequeña fuente de ingresos para él. Haciendo algunos apaños para sus músicos colegas y conocidos. Utilizando el garaje de su padre como centro de operaciones.

Con su ingreso en la universidad, tomó contacto con nuevas fuentes de información: la lectura sobre la ingeniería electrónica. Fue entonces cuando perfeccionó sus avances, conocimientos y empezó a pensar seriamente en la importancia del “tono” dentro del concepto amplificación. Consolidaba la idea de que construir un amplificador, debía tener como objetivo: ofrecer el tono adecuado al músico que demandaba el mismo. Paso a paso y año tras año, Laney se fue consolidando como lo que hoy es: una reconocida e importante organización al servicio de músico.

Su creador piensa que ahora, en 2007, su cartera de productos ha alcanzado su mejor época y celebra su 40 aniversario con gran satisfacción por lo conseguido.

Mi contacto con la marca
Hace no demasiado tiempo, un chavalote (de coña y de buen rollo) me llamó “pureta”. Supongo que hacía referencia al grado de crianza, ya casi añejo, de mi blues, una vez pasados los 37 añitos. ¿Nadie le habrá dicho que el Rock&Roll nunca muere? Gracias a estos años, además de dolor de espalda al pillar mi ampli, tengo más experiencia: Pasar por muchos locales de ensayo, viendo a la peña, sus equipos, lo que se compra cada cual, lo que se usa en los bolos, etc. Al hilo de esto, recuerdo perfectamente cómo Laney ya estaba presente en los primeros locales de ensayo que compartía con otras bandas.

Mi primer contacto con la marca fue un mezclador portátil autoamplificado. Lo compramos, en Bosco, para las voces. Seis canales con tres bandas de EQ, reverb y 150 w sólo para voces en el local de ensayo. ¡Guau! La caña. ¡¡¡Si el individuo de cara enrojecida y con las venas a punto de explotar en el cuello (nuestro cantante), además de hacer gestos emitía sonidos vocales!!! Era la primera vez que le oíamos mientras tocábamos.

También por entonces y a lo largo de todo este tiempo he ido viendo multitud de amplificadores de esta firma. Si bien, mi contacto más fiel y certero con ellos ha sido en estas pruebas que hoy os cuento. Nunca me había enchufado antes a un Laney de válvulas por fidelidad a otras marcas, a las que ya no guardo estricta exclusividad.

Las pruebas
Para realizar las pruebas elegimos una guitarra de doble humbucker tipo PAF. Caracterizada por tener sonidos potentes, redondos, más bien gruesos y con una buena densidad/cuerpo.

El sonido
Al enchufarlo a este pequeñín (con carácter), ese cuerpo y densidad, que ya enviaba la guitarra, se reforzó con la calidez de las válvulas. Sonaba bien, muy bien. Realicé varias pruebas de sonido recorriendo diversas ganancias, pastillas de la guitarra (de grave a agudo) y retocando la señal con los potenciómetros del LC series. Creo que el reto más complejo, para cualquier amplificador de estas características, es conseguir un sonido “grande” o contundente con su altavoz de 10”. Aún siendo ésta la parte crítica, el Laney se defendía con uñas y dientes.

La saturación baja, moderada y media respondió excepcionalmente bien. Sus sonidos desgarrados, de válvula, en formato blusero; y los limpios, graves apenas sin saturar, fueron los que más llamaron mi atención. Tanto, que me parecieron del todo profesionales.

Características
Puedes verlas en las especificaciones técnicas. No obstante, y por hacer una pequeña radiografía, destacar:

1. Sus dos entradas: “Hi”, especialmente indicada para guitarras de pastilla simple (single coil) o humbucker con baja señal de salida. Esta primera ofrece toda la ganancia de entrada posible y revitaliza la señal. “Low”, adecuada para guitarras de pastillas humbucker con señales de salida muy cañeras. Enchufando a esta entrada controlaremos el ataque y tendremos buenas respuestas en sonidos comprimidos y redondos.
2. Su set de válvulas, a los oídos más que destacable, está compuesto por ECC83 en saturación, ECC83 en división de fase y EL84 en potencia.
3. El switch, interruptor de brillo: Especialmente útil para realzar las frecuencias agudas y medias/altas. Nos ayuda a conseguir tonos más estridentes y también a realzar estas frecuencias cuando tocamos a volúmenes bajos, pues suelen quedar más difuminadas.
4. Controles de ganancia, graves, medios, agudos, efectivos precisos y que proporcionan una versatilidad adecuada.
5. Reberv: Bastante natural y agradable.

Lo que menos me ha gustado
Como anticipaba un poco más arriba, lo más complejo es conseguir un sonido grande/abierto con un altavoz de 10”. Es algo que no responde a este Laney en particular. Por el contrario, es un estándar generalizado en cualquier combo de estas características. En cuanto a la ganancia, las franjas sonoras comprendidas en saturaciones superiores al 75% nos han parecido más artificiales que el resto. Para solucionar este problema (de gusto personal), lo óptimo es utilizar las saturaciones de las válvulas para dar grosor, ataque y calidez “valvulera”. Posteriormente se añade un buen overdrive o distorsionador y se aumenta la caña a gusto del consumidor. Lo he probado con el Laney y el resultado es excelente.

Lo que más me ha gustado
Su precio. Considerando que he probado amplis (ingleses) de características similares (y varias marcas) con precios superiores a los 2.200 €; los 450 €, aproximadamente, de este LC series me parecen un auténtico chollo. Su tamaño y peso. Todos aquellos que hayáis cargado un combo, tirando de un asa que soporta un bicho de peso infernal, sabréis perfectamente a lo que me refiero. Este Laney es manejable, pesa y ocupa poco. Una gozada. Sus sonidos cálidos de válvulas en saturaciones bajas y medias, su calidez de medios, su rollo blusero. También la fortaleza de sus resultados en limpio (o casi limpio) en rollos graves jazzeros.

Conclusiones
Debes calcular tus necesidades en cuanto a volumen; es decir, si tienes idea de tocar con otro guitarrista que use un 200w, un “batera” que toca a toda pastilla, etc. Nuestro invitado de hoy se puede quedar corto, pues tiene 15 w.

Veo este amplificador perfecto para situaciones de estudio (grabación), ensayos a volúmenes moderados (que es como deberíamos ensayar siempre) e incluso bolos en garitos pequeños. El volumen, considerando sus vatios, es abrumador, excelente, pero no deja de ser un pequeño combo. Su principal ventaja es su gran calidez, ofreciendo un sonido de válvulas muy auténtico y rico. Un formato manejable y de precio realmente apetecible. Incluso podríamos utilizar el ampli en un gran bolo, configurando un perfecto sonido valvulero y tomándolo después con el micro, mesa y etapa correspondiente.

Si mi opción fuera la de elegir ampli, bueno, de válvulas y en escalas de precios asequibles, me compraría este sin dudarlo. Es una muy buena opción.

email  facebook rec  Twitter rec  Google rec  Printrest rec  Linkedin rec  RRSnews rec