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Durango B-18. Increíble sonido para un precio discreto.

Txt: Román Vega

Comprar una guitarra acústica es una tarea laboriosa. Más aún cuando nuestro presupuesto es considerablemente reducido. Los instrumentos acústicos suelen ser menos dúctiles que los eléctricos. Si tenemos en cuenta que no existe electrónica incorporada que nos ayude a modificar el sonido, debemos sentir el “amor a primera vista”; es decir, que el sonido nos enganche. Una vez experimentado ese feeling por el sonido, necesitamos que la guitarra tenga un tacto confortable y, para bien ser, que las maderas sean de la mejor calidad posible. Pocos instrumentos acústicos de precios moderados pasan con buena nota los diversos apartados. Éste es uno de ellos.

Introducción
Llega a ISP esta nueva marca de guitarras que no habíamos pasado por test anteriormente. Cuando comprobaba albaranes de entrega y demás, vi esta referencia como una acústica de 199 € y de forma errónea me hice una idea preconcebida de cómo estaría fabricada y sonaría. Mis dudas y expectativas quedaron abiertas a variaciones de opinión hasta el momento de la prueba.

Ya he detectado cierta curiosidad de diversos guitarristas por la marca en cuestión. Los cuales se preguntaban por dónde iban los tiros con Durango. Pues bien, hoy saldremos de dudas. Como información general, comentar que existen tres series en Durango: Standard, DeLuxe y Profesional. Lógicamente la gama de guitarra (y el precio) varía en función de la serie a la que dirijamos la mirada. Al tiempo, existe otra división organizada por el tamaño del instrumento: Grand Concert, Dreadnaught y Jumbo. Ahora puedes imaginar las posibles combinaciones entre la serie elegida y el tamaño de la caja, con sus consecuentes variaciones en sonido, calidades, tamaños y precios.

Desembalando la Durango B-18. Standard Jumbo
Este es el modelo que hoy obra en nuestro poder. Cuando abrí la caja que contenía la B-18 me llevé una grata sorpresa. Un acabado oscuro en veta vista de caoba que le proporciona un look añejo y muy cálido. Estamos acostumbrados a ver acústicas con acabados claros, como por ejemplo el que procuran las tapas de abeto o acabados similares. En este caso, la caoba brinda un aspecto que, además de visual y agradable, es perfectamente concordante con su orientación Vintage. Su acabado de construcción, y por consiguiente el tacto que procura, me sorprendió favorablemente, pues esperaba una guitarra de peor calidad (por su precio), francamente.

Construcción
Cuando encontramos un precio tan razonable, lo primero en lo que pensamos es en dónde estará la reducción de calidades. Tal vez en la materia prima, en el acabado, en los procesos de secado, en un tacto incómodo (de mástil y cuerdas), etc. Aquí empezaron las sorpresas puesto que la guitarra sonaba bien. Un potente sonido, redondo y voluminoso (considerando el tamaño de la caja), un buen empaste y un sustain natural que concordaba mejor con guitarras de gama superior.

Al pasar los primeros acordes, revisé de nuevo los precios y el modelo, pues me parecía una guitarra de precio superior. No había error y por tanto mi primera impresión fue la de tener entre manos una guitarra con una excelente relación calidad / precio.

Tras esta primera y grata sorpresa me detuve en la revisión de los detalles. Acabado de los barnices, calidad de los clavijeros, búsqueda de restos de cola o síntomas de acabados mediocres, etc. Este segundo repaso me confirmó que la guitarra estaba bien hecha, mostraba precisión en sus remates y no dejaba ver ningún síntoma de descuidos de fabricación.

El tacto de una acústica suele ser algo que nos preocupa en general a los guitarristas. Incluso en instrumentos de precios elevados, nos encontramos en ocasiones con cuerdas duras y difíciles de manejar especialmente en forzamientos o acordes de cejilla incómodos. En este caso, la Durango volvió a sorprenderme por presentar un tacto bastante cómodo. Cuerdas con una altura muy razonable y, en definitiva, unas posibilidades de ejecución bastante agradables.

Su sonido
Una guitarra inspirada en los sonidos acústicos de los años 20 y 30. Conseguir un original de esas épocas, en buen estado, resulta una tarea prácticamente imposible. Especialmente si tenemos en cuenta lo que nos puede costar, si es que la encontramos. La Durango en banco de pruebas muestra este rollo vintage, tanto en su aspecto como en su sonido. Ya sabéis que no me gusta encasillar los instrumentos en tipos o estilos musicales, pues la imaginación es siempre la que debe regir en este sentido. No obstante, los sonidos que emana la guitarra en análisis se hacen especialmente ricos en aires bluseros, rock acústico, country, rollos poperos con saborcito, etc.

Los colores tímbricos de esta acústica son, en resumen, bastante versátiles. En definitiva tu cabeza debe ser la que busque el hueco a cada uno de ellos para determinar tu propio estilo.

Conclusiones
Si has hecho lectura de los apartados anteriores de estas páginas, ya tendrás unas conclusiones claras. Sin perder de vista el precio, que es seguramente lo más llamativo, obtenemos una relación de calidades más que correcta, incluso que sorprende. Acabados cuidados, buen volumen, buen empaste y generoso sustain natural. Un look diferente que puede además añadir un punto estético o visual a tu puesta en escena.
¿Por 199 €? ¿Qué más podemos pedirle?

 

04/01/2007

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