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Ibanez Prestige SV5470A. Versatilidad al poder.

Hacía tiempo que no me las veía con una Ibanez tope de gama. En esta ocasión, y por un tiempo limitado, ha caído en mi poder una verdadera joya de la serie Prestige, producto del esmero del Team J. Craft. Y, mejor aún, no se trata de una guitarra diseñada únicamente para hacer temblar los cimientos del templo del metal, sino de un concepto más abierto, que pretende ampliar la versatilidad guitarrera hasta límites insospechados. Probemos a cohesionar un hardware bien cargado, múltiples posibilidades con la electrónica, unos materiales de construcción de primera, un mástil de exquisito tacto y un diseño estilizado de lo más cómodo. Pues eso viene a ser lo que Musicmanía ha testimoniado con esta belleza, recién traída de Japón. Veamos si los hechos son fieles a las promesas.

Desembalando
Como siempre, comenzaremos por las primeras impresiones al abrir el paquete. El conjunto estaba bien embalado y, al abrirlo, me encuentro con un excelente estuche Prestige, cuyo interior está diseñado de forma acorde con la silueta de la guitarra, a fin de lograr una inmovilización total durante el transporte. Además, algo que me agrada es el sistema de cierre: permite la colocación de un candado exterior, en vez de llevar cierre propio. ¿Por qué? La experiencia me dice que a menudo se deterioran o rompen los cerrojos con relativa facilidad.

Y, como siempre, la constante de esta serie: herramientas de ajuste, documentación sellada, y en este caso, palanca de trémolo (como veremos, el puente de esta guitarra es flotante).

Pero centrémonos en la guitarra. Adelante con el siguiente apartado.

Examinando el instrumento
Nada más sacarla del estuche, descubro una verdadera belleza: cuerpo de caoba y tapa de fresno –ambas de una pieza-, mástil de cinco piezas de arce y nogal, y diapasón de palorrosa de 24 trastes. El acabado es realmente curioso: Black Blond. Se trata de un acabado mate que permite observar la veta de la madera, en un tono dorado. Una delicia al tacto, que da buenas vibraciones, pues tiene toda la pinta de ser muy duradero. Añadimos un binding color crema y tenemos un acabado tope de gama.

El cuerpo corresponde al diseño de las series S, fino y estilizado, de corte Stratocaster®. El único detalle que quizá no habría estado de más, sería la instalación de un protector metálico para la madera en el jack de salida. La razón es que está situado lateralmente y expuesto a la fricción con la clavija del cable a la hora de conectarlo.
Bien, entremos de lleno en el análisis. Vayamos por partes, según componente:

a) UN HARDWARE ACERTADO
Dada la enorme oferta de Ibanez en guitarras con trémolo de doble bloqueo (Edge), la combinación elegida para esta guitarra me ha parecido, sencillamente, sensacional (y personalmente, el estilo de mi preferencia). Consta de puente SynchroniZR, que viene a ser un puente flotante sin bloqueo, con las ventajas en estabilidad del famoso trémolo ZR de Ibanez (pivote esférico, en vez de hoja), y de un bloqueo para la palanca de trémolo, a fin de situarla donde queramos.

Pero, sin duda, algo que distingue a esta guitarra de otras es la facilidad con que podemos nivelar el grado de flotabilidad de este puente, gracias al sistema ZPS-FX. Consiste en un tornillo que limita el movimiento del bloque del puente, de manera que podemos regularlo con el simple giro de un rodillo, localizado en la parte trasera del cuerpo.

Y, hablando de dicha parte, no he podido evitar desatornillarla. He podido comprobar que la calidad de acabados no se limita a las zonas visibles del cuerpo, sino que ha habido un gran esmero en acabar bien el interior.

¿Más todavía? Pues sí. Ya que no se trata de un puente de doble bloqueo, y bloquear la cejuela no sería muy adecuado en este caso, ¿qué mejor que unos afinadores de bloqueo? Se trata de unas clavijas diseñadas por Ibanez, con un diseño inteligente que corta el exceso de las cuerdas una vez bloqueadas. Un material de calidad, aunque bien es cierto que en un modelo de tal gama me esperaba, tratándose de clavijas de bloqueo, una hilera de Sperzel. Más tarde comprobaremos si este producto de la casa está a la altura de la calidad global del instrumento.

Clavijas de bloqueo, puente estable... ¿puede mejorarse más la octavación? Una cejuela Graphtech garantizará un coeficiente de rozamiento mínimo, que no dañará las cuerdas, y favorecerá un sustain más prolongado, incluso con acción agresiva del trémolo.

En definitiva, un buen sistema que será más que bienvenido por aquellos que no seáis partidarios del Floyd Rose/Edge ni los bloqueos de cejuela. Personalmente, me ha encantado.

b) MÁSTILES IBANEZ PRESTIGE
He dedicado una atención especial al mástil, pues presenta una curvatura que difiere ligeramente de a lo que estaba acostumbrado hasta ahora. Ibanez, en su incansable afán investigador en materia de mástiles, ha desarrollado recientemente tres tipos de mástiles Prestige: Wizard HP, Super Wizard HP y Ultra HP. En nuestro caso, tenemos el Wizard HP, con un radio de curvatura de diapasón de 430 mm, lo que permite una acción muy baja. Éste es el mástil con el perfil más equilibrado de los tres.

El mástil es extremadamente cómodo y sedoso pero, en comparación con mi RG1570, lo cierto es que noto los extremos ligeramente más gruesos. Eso sí, no deja de permitir una ejecución rauda y veloz. Es, sencillamente, una cuestión de gustos, y la subjetividad varía de músico a músico. Es más, incluso he sentido una mayor robustez con este mástil. El acceso a los trastes más agudos está garantizado sin problemas, y la junta con el cuerpo es perfecta, algo que realmente valoro en una guitarra, ya que es en este punto donde un error puede provocar deterioro a largo plazo.

El mástil está atornillado al cuerpo, y la sensación global de solidez es más que palpable, pues la construcción es, insisto, a prueba de bombas.

c) ELECTRÓNICA DUAL
Ésta es otra de mis características favoritas, que pone la guinda en versatilidad a nuestra invitada. La guitarra nos ofrece una configuración de pastillas humbucker (puente) – simple (central) – humbucker (mástil), con un potenciómetro de tono y otro de volumen. A decir verdad, en una guitarra de esta categoría, me esperaba una combinación de DiMarzio’s o Duncan’s (podría mencionar otros reconocidos fabricantes, pero éstos son los más relacionados con Ibanez), que complementaran el tono de la madera.

Sin embargo, Ibanez ha optado por montar material de la casa, concretamente las humbucker True Duo TDB2, TDB3 y la sencilla ST2. La tecnología True Duo es realmente ingeniosa: combinan imanes de ferrita (material constituido por óxidos de hierro y cerámica, con excelentes propiedades magnéticas en altas frecuencias) en la bobina orientada al norte, y de alnico en la bobina sur. ¿Por qué? La primera proporciona un tono agudo y cristalino, mientras que la segunda ofrece un tono cálido. Y está hecho a conciencia, ya que el circuito presenta un conmutador push-pull coil-tap en el potenciómetro de volumen. Al tirar de él, provoca la inhibición de las bobinas sur, de modo que sólo están disponibles las orientadas al norte. Al ser las que contienen el imán de ferrita, se logra, virtualmente, una configuración Stratocaster simple-simple-simple (en adelante, “SSS”), con un tono afilado realmente convincente. Nuevamente, pulsamos el push-pull, y tenemos una configuración humbucker – simple – humbucker (en adelante, “HSH”).

En cada modo tenemos un conmutador de cinco posiciones, por lo que podemos lograr un total de 2 x 5 – 1 = ¡Nueve sonidos distintos! (se resta uno porque, en ambos modos, la tercera posición activa únicamente la pastilla central). Posteriormente, se expondrán los resultados del análisis del sonido.

Por último, cabe destacar que la cubierta de los potenciómetros contiene una abrazadera de aleación, que ofrece una gran resistencia al deslizamiento, por lo que está garantizada su sujeción y protección. Además, tras abrir el compartimento de los potenciómetros, se observa un correcto acabado de la superficie, así como un cableado limpio y ordenado.

Test y amplificación
Como siempre, probaremos el instrumento previamente desenchufado.

Ciertamente, el set-up de fábrica no ha sido de lo mejor y, aunque puede no favorecer el nombre de la compañía, ésta siempre considera, con buen criterio, que será el músico quien decida el mejor set-up, de acuerdo a sus preferencias. Totalmente cierto. Nada grave.

Tras afinar, toco un acorde abierto, y una colosal resonancia de la madera me despeina. Reverbera por todo el cuerpo y el mástil, con un tono equilibrado, gracias a la sabia combinación de las maderas del cuerpo: fondo de caoba y tapa de fresno. Con ello, el énfasis de graves y agudos está garantizado.

Veamos qué tal responde ante una acción baja. Tras rebajar la altura del puente, procedemos a ejecutar escalas cromáticas. El juego de cuerdas instalado parte del calibre 0.010 y no provoca cerdeos reseñables, algo que me esperaba de esta guitarra.

Además, al tacto, este mástil parece pura mantequilla, y el rebaje de la junta cuerpo-mástil hace que alcanzar los trastes más agudos sea pan comido, sin que el mástil sufra por ello. Esta guitarra es sólida como un tanque, y soportará las duras condiciones del directo. Por no mencionar el equilibrio del conjunto cuando nos colgamos el instrumento, pues es extremadamente cómodo, y el perfil es uno de los más finos que he visto en guitarras eléctricas de cuerpo sólido.

Puede parecer hilar demasiado fino. Sin embargo, en ocasiones, este tipo de pruebas da resultados insatisfactorios en guitarras que duplican el valor de ésta.

Ahora sí. Enchufemos. Probemos sonido limpio, directo a la entrada del previo, con ecualización plana. En el modo HSH, el tono es grueso y un tanto opaco, pero sin llegar a perder color. Con tendencia al equilibrio.
Añadimos un poco de overdrive y, al ejecutar bendings, me doy cuenta de que si espero lo que dura el sustain en esta guitarra, probablemente el mar se seque antes de que me dé cuenta. Realmente prolongado.

Probemos ahora el modo SSS, incrementando el nivel de agudos en el previo. Debo decir que esta guitarra, aunque no suene 100% Strato, tiene ese twang característico en las posiciones fuera de fase (2 y 4), que hace que el tono sea muy similar. Mucho más de lo que cabría esperar en un instrumento con tantas posibilidades.

Veamos qué tal se defiende esta pequeña con distorsiones lead y modernas. El elevado sustain y la velocidad a la que el mástil permite movernos hacen que una distorsión vintage cuadre bastante bien a la hora de desarrollar solos. Eso sí, debe quedar claro que estas pastillas tienen una salida moderada, por lo que no son ideales para cultivar estilos extremos. Sin embargo, ante la necesidad, se defienden.

No obstante, aunque estas pastillas no son de mala calidad, sigo pensando en que, a este nivel, hubiese sido más acertado montar una combinación de, por ejemplo, DiMarzio’s (sin ir más lejos, Norton/True Velvet/Paf Pro), manteniendo el circuito con Push-Pull. Claro está que, en general, no es sencillo que las pastillas de serie de una guitarra, por buenas que sean, resulten de nuestra preferencia.

En cualquier caso, me ha complacido sobremanera la idea de crear una tecnología dual, que favorece el sonido afilado cuando nos hallamos en modo SSS, y se equilibra con calidez al pasar al modo HSH. Dos mundos en uno.

Conclusión
Posiblemente, ésta sea una de las guitarras más cargadas que he probado, en lo que a prestaciones y versatilidad se refiere. Con todo lo que lleva de serie, tenemos acceso a infinidad de sonidos, modos de puente, gran calidad de maderas y acabados, sistemas de estabilidad.... Incluso algunos detalles, como el corte de cuerda sobrante automático al instalar cuerdas nuevas, hacen sentir que no son apenas necesarias herramientas para ajustar a esta pequeña.

Por todo ello, pienso que sería la guitarra ideal para directo, dado el acceso inmediato a tantas prestaciones y la velocidad a la que podemos sacar provecho de ellas. Pocas guitarras dan tanto, aunque el precio no es accesible a todos los bolsillos (1725 € IVA incluido).

Una vez más, Ibanez se corona y demuestra que es capaz de producir mucho más que meras guitarras metaleras. ¡Chapeau!

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