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Peavey HP Signature Special CT: La Joya de Peavey

Hacía una temporada que no apuntábamos tan alto con Peavey. ¿Cómo arreglarlo? Sencillo: “Deme lo mejor que tenga usted”. Y es que no era para menos. Considerando los excelentes resultados obtenidos con productos de esta compañía, incluso en los rangos de precios más austeros, ¿qué menos que comprobar de lo que son capaces sus hermanos mayores? Ni una gota de escepticismo puede humedecer nuestra conciencia, tras los resultados obtenidos hace tiempo, con la misma serie signature made in Korea: la HP Signature XP, con el acabado Tiger Eye. Cremita pura que, desde antes de desprecintar de su embalaje, rezuma verdadero encanto Custom Shop. ¡Adelante!

Introducción
Antes de introducirnos en materia, debo dejar claro que soy un músico extremadamente exigente cuando me enfrento a querubines de precios desorbitantes, como el que ponemos a prueba hoy. ¿La razón? Para gustos los colores, y cada guitarrista elige el instrumento que más le conviene, pero no muestra (o no debería mostrar) la más mínima seña de magnanimidad cuando desembolsa casi tres mil euros en un instrumento. Debe ser, sencillamente, una guitarra perfecta a todos los niveles, siempre dentro de los márgenes que limitan a un instrumento en cuanto al estilo al que va enfocado, tanto en sonido como en materiales, diseño y ergonomía.

Desembalando
Tal y como esperaba, lo primero que veo es un resistente embalaje de cartón que incorpora sistemas “anti-shock”, a fin de proteger el estuche que aloja la guitarra. Lo cierto es que el estuche es del tipo que agrada: tólex negro, con bordes de aluminio y cierres cromados de buena calidad. Lo cual es de agradecer, pues me consta que hay estuches cuyos cerrojos se rompen o dejan de funcionar como deberían a los cuatro bolos.

Tras abrir la funda, veo la guitarra descansando sobre un acolchado azul bastante atractivo. Junto a ella, toda la documentación, herramientas de ajuste, y la palanca del trémolo. Lo cierto es que, nada más verla, la impresión que me da es la de una PRS con “unos kilos de más”, a juzgar por su apariencia. La verdad es que este diseño me lleva a pensar que se trata de una actualización de la clásica EVH Wolfgang de Peavey.

Sin más dilación, comencemos con el análisis. Vayamos por partes.

Mástil, cuerpo y acabados
Sin duda, el punto fuerte de esta guitarra. Construcción con mástil atornillado (modo bolt-on), con rebajes en la junta con el cuerpo, a fin de facilitar el acceso a los trastes más agudos. Cinco gruesos tornillos aseguran la perfecta unión y garantizan un buen sustain. Una construcción a prueba de bombas. Un verdadero tanque.

Lo único que he echado en falta ha sido la presencia de binding en el diapasón, pues no habría estado de más ese extra de protección para la sección de los trastes.

Y qué decir con respecto a los materiales. Maderas selectas, que sellan el tope de gama de esta guitarra: cuerpo de tilo americano con una gruesa tapa de arce perfectamente tallada y curvada, mástil y diapasón de arce figurado asimétrico en ojo de perdiz (más conocido como birdseye), con refuerzos de grafito.

Los acabados también merecen sus elogios. El mástil presenta un fino acabado al aceite, que proporciona una suavidad exquisita; una premonición de la sensación que voy a experimentar al desplazarme por él, cuando llegue el momento de probar el instrumento.

Por otra parte, el cuerpo. Está acabado a la cera, en un color Transparent Cherry Burst, que como el término indica, se trata de un color rojo transparente que se amarillea a medida que nos desplazamos hacia el centro del cuerpo. Eso sí, se trata de un acabado satén y no existe golpeador, por lo que es seguro que en la guitarra van a quedar marcadas nuestras huellas dactilares, pero es el único inconveniente del satén. Brillo, y acabado atractivo; todo puesto a punto, para nuestro deleite visual.

Hardware
De entrada, destaca el acabado cromado de los herrajes. Cada guitarrista tiene sus preferencias, pero pienso que el cromado es, junto al níquel negro, un acabado acertado, pues el dorado, pese a que es una preciosidad que añade elegancia al conjunto, acaba deteriorándose con el tiempo. Ley de vida.

a) CLAVIJERO
Comencemos por el clavijero. Se trata de un 3+3 de Schaller, resistente, preciso y con buen aguante de afinación. No obstante, y como veremos a continuación, la cejuela presenta un sistema de bloqueo de cuerdas, debido a la presencia de puente flotante; esto significa que la afinación queda a merced de los microafinadores de dicho puente, quedando anulado el efecto de las clavijas.

b) PUENTE
En cuanto al puente, una de cal y otra de arena. ¿La razón? Se trata de un flotante con Licencia Floyd Rose. Es bastante sólido, y presenta peculiaridades que merecen la pena, pero pienso que en una guitarra de este precio y gama, si incorporan un Floyd Rose, debería ser, como mínimo, un Original. Como se sabe, la principal diferencia entre un Licencia y un Original (y derivados del Original) es el tipo y densidad del metal con que están construidos, y que las compañías suelen incluirlos en la construcción de instrumentos de gama media, ya que el objeto del Floyd de Licencia es, por lo general, de abaratamiento de costes, con respecto al Original. Bajo mi punto de vista, y considerando la excelente construcción y materia prima de las maderas para el cuerpo y el mástil, la elección del puente merma perfección en la excelente armonía de calidad que brinda la guitarra.

Sobre el asunto de las peculiaridades que he mencionado, lo cierto es que hay un detalle que me ha encantado: la tecnología Lok Block, que permite tanto la acción del trémolo en ambos sentidos, como únicamente descendente (distensión); quedando bloqueado el desplazamiento ascendente (tensión).

c) ALMA
Este apartado merece una mención especial. Lo cierto es que he probado guitarras con cantidad de posibilidades y configuraciones. Sin embargo, algo tan sencillo como facilitar la tarea al músico a la hora de ajustar el alma, no se tiene en cuenta muchas veces. En el caso de nuestra invitada, el ajuste del alma se realiza simplemente introduciendo perpendicularmente una llave Allen en un engranaje, cuya cavidad se halla en la base del mástil, junto a la pastilla homónima. Un buen detalle que se tuvo en cuenta en su día con la Wolfgang.

D) TRASTES
La guitarra presenta veintidós trastes de tamaño medium jumbo, siguiendo una escala de 25,5”. Están bien montados, y construidos con material de calidad. Como veremos, son agradables al tacto y no producen el más mínimo cerdeo. Un trabajo de trastes, sencillamente, impecable.

Electrónica
Lo cierto es que la electrónica viene también bastante completa, pese a su simplicidad visual. Veamos qué nos brinda.

a) PASTILLAS
Tenemos dos humbuckers pasivas Peavey HP Signature en mástil y puente, con bobinado Custom y cubierto, específicamente diseñadas para esta serie. Presenta bobinas abiertas, sin marco, y cuatro conductores. Ello es presagio de la inevitable configuración electrónica de las bobinas, de la cuál podremos sacar provecho.

b) POTENCIÓMETROS
La guitarra viene de serie configurada con dos potenciómetros de 500 Kw: volumen y tono generales, con interruptor push-pull, que permiten configuración independiente de la pastilla de puente y mástil respectivamente, en serie o paralelo. Teniendo en cuenta que el selector de pastillas es de tres posiciones (puente / puente-mástil / mástil), en total podemos lograr... ¡Doce sonidos diferentes!

Me esperaba que la carcasa de los potenciómetros fuera, por ejemplo, metálica, pues los instalados de serie en esta guitarra son de plástico (he tenido guitarras de gama media con potenciómetros de acero). Y lo que es peor, el diseño de los mismos dificulta la activación del coil-tap, pues los dedos resbalan con facilidad al tirar de ellos. Creo que habría sido más acertado instalar uno o dos conmutadores a estos efectos, o bien cambiar los potenciómetros por otros de mayor fricción al tacto.

CON LAS MANOS EN LA MASA: ACCIÓN, TACTO Y SONIDO
Llegó el momento. Procedamos, en primer lugar, a tocar sentados y sin enchufar. Tras aplicar unos acordes abiertos, palpo una excelente resonancia, y la suavidad del mástil hace que el tacto sea realmente exquisito, al presentar éste un acabado fino y bien pulido. No es excesivamente grueso, y se presta a la velocidad bastante bien. Destaca la calidad del arce en ojo de perdiz con que se han fabricado tanto el mástil como el diapasón.

Procedo a ejecutar solos, y lo cierto es que he quedado satisfecho: un mástil fino, muy cómodo y de ejecución extremadamente fácil.

A menudo, la construcción bolt-on conlleva a una dificultad para alcanzar los trastes más agudos, a menos que se haga un rebaje adecuado de la junta del mástil. Pues bien, en nuestra invitada no han descuidado ese detalle, lo cual definitivamente libera de dudas cualquier cuestión relacionada con el tacto.

Ahora enchufemos la guitarra, y confirmemos la capacidad de estabilidad y la acción.

De entrada, debo admitir que el ajuste de fábrica es excelente, y el instrumento venía prácticamente afinado, lo cual dice bastante de su resistencia a la desoctavación y la calidad de construcción. Y con más razón en este caso, pues hay que tener en cuenta que el instrumento ha viajado de EEUU a Londres, y de ahí a diferentes puntos de España, por lo que ha estado sometido a cambios de estado constantemente (movimiento por carretera y cambios de presión por el transporte aéreo, así como otros factores climáticos igualmente influyentes). Un gran punto a favor.

Ahora es el momento de realizar unos arpegios a través del canal limpio del amplificador (para esta prueba ha sido empleado un Mesa Boogie Roadster, conectando la guitarra directamente a la entrada).

Percibo un sonido cálido, pero con un potente punto crujiente que hacen que el tono sea realmente equilibrado, redondo y con cuerpo. Me he sonreído al recordar el texto sobre la HP Signature, pues se hizo mención de que esta guitarra, pese a que se aproxima a sonidos propios de Les Paul / PRS, resulta que, a medida que tocamos, el sonido se percibe diferente, no llega a darnos ningún tono conocido concreto. No mejor ni peor, simplemente se desvía hacia otro cauce. Pues bien, con la hermana mayor de aquella guitarra en mis manos, debo decir que la sensación que he percibido es análoga al caso de la Peavey coreana, lo que me ha llevado a descubrir la intención de Peavey por innovar en calidad y variedad tímbrica.

Pongamos a prueba la calibración de los trastes. Recorro el mástil con acción baja, sin problemas de cerdeo, algo que se confirma tras aplicar escalas cromáticas. Ni un solo zumbido. Y desde luego, la guitarra es de lo más dócil que se puede imaginar, pues “se deja tocar”, sin necesidad de realizar el más mínimo sobreesfuerzo. Otro punto a favor, pues me disgustan las guitarras que se “resisten” a ser tocadas o afinadas.

Ahora vamos a centrarnos en las pastillas y las diferentes configuraciones electrónicas a que se prestan. De entrada, debo decir que las configuraciones que más me han gustado han sido las tres básicas en modo humbucker, ya que el sustain y la calidez del tono proporcionados por la madera cuadran perfectamente con el sonido grueso, aterciopelado y opaco de las dobles bobinas. Y es que no es para menos, especialmente cuando activamos el canal de distorsión. Lo cierto es que estas pastillas Custom tienen una gran salida, y no defraudará a los rockeros modernos. Me atrevería a decir que las características de EQ de la pastilla del puente es bastante próxima a la de la archiconocida Seymour Duncan SH-4 JB, con buenos medios y agudos pronunciados; y la del mástil me recuerda mucho a la ’59 de la misma compañía, marcado carácter PAF, pero con mayor salida.

Tras realizar unos riffs y unos solos con distorsión, descubro lo bien que esta guitarra se presta a la ejecución de armónicos. Muestra elevada agresividad, mucha más de la que me esperaba, teniendo en cuenta el diseño “formal” de sus líneas (insisto, las pastillas presentan una ganancia elevada). El sonido es redondo, cálido y crujiente. Tras realizar un bending, casi me duermo esperando a que se desvaneciera la nota. Dicho en corto: sustain eterno. Me ha gustado el hecho de que esta guitarra sea en este caso, una vez más, equilibrada, por el hecho de no destacar en limpios o en distorsión, sino ofrecer igual nivel de excelencia en ambos.

¿Y qué hay sobre la estabilidad? Excepcional. He podido emplear el trémolo en ambos sentidos durante todo un tema, dejar descansar la guitarra durante varios días sobre el soporte, y encontrarla exactamente tal y como estaba ajustada cuando la dejé.

Aparte de todas las maravillas mencionadas, ¿podemos realizar algún tipo de conclusión peyorativa? A mi entender, la caoba habría sido un material más acorde con el precio, y más enfocado al sonido que cabría esperar de esta guitarra. No obstante, es posible que ello hubiese desembocado en un tono más aproximado a PRS/Gibson, algo que, según parece, no se persigue con este instrumento. Además, hay quien prefiere sin dudar escapar de la caoba, así que la cosa queda en manos del gusto personal de cada cual.

El tilo con que se ha fabricado esta Special CT es de gran calidad, y su ligereza hace que el conjunto resulte más liviano y equilibrado sobre los hombros, y en directos de larga duración es una característica que se percibe y agradece.

Conclusión
A decir verdad, esta guitarra tiene, como he comentado anteriormente, su máxima en construcción y sonido, y su talón de Aquiles en detalles que habría obviado en cualquier otra guitarra de precios inferiores: material de los potenciómetros y su dureza al girar, así como la construcción del puente.

Para que os hagáis una idea, a mi entender, esta guitarra sería la adquisición definitiva para alguien que se haya enamorado previamente de la Wolfgang, y que no haya quedado del todo satisfecho con una PRS Custom.

El instrumento suena excelentemente, es extremadamente fiable, y se ha puesto especial atención en la selección de materiales para construir el cuerpo y el mástil.

Una guitarra de 3.000 € debe ser mirada con lupa. Ante una decisión de compra de este importe, los gustos personales de cada músico hilan ya muy fino. Es arriesgado o atrevido pronunciarse de manera contundente en este sentido. Sin duda, debemos ser extremadamente exigentes antes de invertir tal cantidad de euros. Tenemos que estar seguros de que el instrumento nos da exactamente lo que buscamos; hasta en los pequeños detalles. Yo, personalmente, tengo clara mi opinión al respecto. Para moldear la tuya, prueba personalmente el instrumento. Probar instrumentos de gama tan alta es siempre un placer. Te quedarás, cuando menos, sorprendido.

 

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