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Gibson Les Paul Faded double cut away

Dado que a principios de los 50, Fender estaba disfrutando de un gran éxito con sus guitarras eléctricas de cuerpo macizo, Gibson decidió emprender la aventura de nuevos conceptos en colaboración con Lester William Polfus (Les Paul), guitarrista e inventor, cuyas creaciones han influido de forma definitiva en los desarrollos de la guitarra eléctrica moderna. El resultado fue una Gibson con el nombre de su creador: Gibson Les Paul, típicamente Gibson por su tapa tallada y el clavijero simétrico. La Les Paul era una primera tentativa de creación de una guitarra moderna de cuerpo macizo y como todos sabéis, su diseño ha permanecido inalterado durante sus cuarenta y muchos años de existencia.

En 1958 aparece la Les Paul Standard que sustituía a la Gold Top, y cuya diferencia básica era el acabado en sunburst, en un intento de procurar un aspecto más "tradicional". Posteriormente, en el 61 aparecía la línea SG y otra serie de desarrollos (en diferentes años) y variantes sobre los modelos iniciales, en un esfuerzo de la compañía por innovar desde el momento de aparición del primer prototipo. Podría escribir un libro, por la extensión y variedad de modelos, aunque por hoy, lo dejaremos aquí como introducción.

Nuestro banco de pruebas
Teníamos ganas de meternos a fondo en una Les Paul de nuevo. En esta ocasión, un modelo de doble cut away. Fabricación USA, de la serie FADED, caracterizada por precios razonables y un acabado como desgastado que le da un punto de Gibson legendaria.

En cuanto a la estética y cuerpo, lo cierto es que me he sentido "como en casa", una guitarra clásica, de aspecto algo más afilado por su doble cut away, aunque conserva ese toque de los tradicionales, que personalmente me agrada.

Se trata de un instrumento ligero, bien acabado y con el sello indiscutible de Gibson. Los materiales empleados son de buena calidad y el retoque final perfecto, incluso en ese aire "desgastado". Por el look, parece que has pillado una Les Paul por ahí de colección, con tralla a sus espaldas, es una sensación agradable.


Las pastillas, electrónica y sonido
P-90 Vintage Single Coils
Las P-90 son unas pastillas que dejan y han dejado siempre buen sabor de boca entre los músicos. Caracterizadas por un sonido Vintage, grueso y de gran salida.

La guitarra de hoy se enfrentaba a un duro examen, pues el examinador siempre ha mostrado su simpatía por el sonido Strat. Pues bien, hoy termino de concluir, aunque ya lo pensaba en esbozo antes, que no se puede hacer una balanza para elegir, y que la opción sin duda es disponer de una guitarra de ambas compañías, pues el instrumento que obra en mi poder, tiene un "punto" absoluto, que le confiere personalidad propia y un sabor Gibson del que sin duda cualquier guitarrista debe disponer como herramienta a lo largo de su carrera.

Es una de estas guitarras que te transmite, que te invita a tocar, y de la que disfrutas 100% por regalarte contundencia en la interpretación. Sinceramente he disfrutado en este banco de pruebas.

Dispones de un selector de tres posiciones con el que puedes recorrer: pastilla puente, mástil o ambas, que graduarás gracias a dos controles independientes de volumen y dos de tono.

Lo que más me ha gustado es la contundencia, el sonido grueso y redondo que emite, pero a la vez, con una brillante capa que le otorga definición y buen ataque (tal vez tengan que ver las single coil). En primer lugar, encendí el equipo al enchufar la guitarra, y estaba seleccionada una combinación Vintage de rollo blues total. Pasé un buen rato tocando, y dejé de sentir la sensación de "probar" para pasar a la de "disfrutar". Me sorprendió gratamente el sonido del instrumento y antes de incorporar las distorsiones, la guitarra y yo ya nos habíamos hecho "buenos amigos".

Posteriormente enchufé adrenalina (vía distorsión) y aún me gustó más. Te sientes poderoso con un instrumento tan rotundo, de sonido "gordo" pero al tiempo punzante. Así que he de admitir que éste ha sido uno de los momentos en el que mi labor de pruebas en guitarras me ha regalado la satisfacción de pasármelo como un "enano".

Afinación, puente
La segunda parte en la que un instrumento ha de portarse como un "campeón", es la estabilidad de la afinación y buena octavación. Obviamente sin esto, los sonidos sirven de poco. El hecho de disponer de un puente fijo nos predispone a una afinación menos alterable que en un flotante, sobre todo porque haremos menos el "bestia" con las tensiones de las cuerdas.

Aún así, hay instrumentos imposibles de mantener afinados por más de 4 minutos, lo cual, me desespera. En el caso de hoy, la guitarra muestra un satisfactorio equilibrio, muy buena octavación y nos proyecta esa tranquilidad que invita a la relajación ante la afinación en directo.

Sometí esta Les Paul a un tratamiento brusco de tensiones, en forzamientos de cuerdas especialmente delicados para la prueba de afinación. Resultado: ningún problema, el instrumento seguía intacto y preparado para empezar nuevamente sin tener que retocar ni un ápice la afinación.

Conclusiones
Comenzaba el banco, hablando de la dificultad de poner en una balanza las dos guitarras que llevan compitiendo desde su nacimiento Stratocaster vs Les Paul, concluyendo en que lo suyo (estoy seguro de que muchos coincidiréis conmigo) es tener una de cada (u opciones similares). Para muchos de nosotros esto es difícil, y nos surge la pregunta: ¿qué es mejor tener dos guitarras legendarias de grado medio o una de las dos en su versión más potente?. Creo que la respuesta está en el poder adquisitivo de cada cual, como es lógico, hilado al hecho de lo claro que tengas tu sonido y lo identificado que te sientas con cada uno de ellos. Es decir, si trabajas en campos musicales abiertos y tocas varios palos, probablemente cuando vayas "afinando"y siendo meticuloso con tus sonidos, el cuerpo te pedirá varias guitarras. Si bien es posible que tengas la suficiente versatilidad solamente con una, en un radio de acción algo más pequeño.

Todas estas reflexiones, preceden a la conclusión sobre la versatilidad de este instrumento. Le he encontrado la densidad y "grosor" característico de una Gibson Les Paul, pero a su vez destellos cortantes suficientes como para afrontar cosas que en otras ocasiones habría elegido una strato - u otra - (aunque son guitarras muy diferentes). Considerando pues, el caso de no disponer de recursos para tener las dos (u otras, insisto), creo que este instrumento tiene la caña de las distorsiones gruesas perfecta y el brío blusero suficiente como para jugar con ataques y colores tímbricos punzantes.

Termino barajando dos temas más sobre la Gibson Les Paul Faded Doble Cut Away. Por una parte el precio, me parece bastante razonable para toda una Gibson, USA, de materiales selectos. Desde mi punto de vista el dinero estará bien invertido y la guitarra ofrece lo que vale.

El otro aspecto, y buscando siempre el punto más débil en cada banco, es el tacto de las cuerdas, correcto, de sensibilidad agradable, pero lo habría preferido un poco más "rápido": cuerdas algo más bajas. Como todos sabéis los puentes permiten el ajuste a la medida del guitarrista y calibre de las cuerdas seleccionadas, buscando el equilibrio entre el cuerpo (por calibre), dureza o comodidad de ejecución. El estado óptimo es un punto intermedio entre una guitarra "blanda" sin cerdeos y con empaque/solidez suficiente. En este caso, y dado que la guitarra (para mi pesar) solo venía de visita, he preferido dejarla como estaba, aunque la habría ajustado un poco, bajo las preferencias que os describía.

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