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Framus Renegade Custom II. Sonido legendario.

Framus renegadeHace escasos días tuve entre mis manos esta clásica pero renovada guitarra. Mis anteriores experiencias con Framus siempre han sido positivas. Buenas guitarras, gran sonido y cuidados acabados. Por esta razón, abrí con “apetito” el embalaje. Me encontré un concepto claramente Telecaster®, con los avances y personales retoques del fabricante alemán. ¿Y qué pasó al abrir?

Desembalando
Al abrir el cuidado embalaje, me encuentro con una buena funda (algo habitual ya para mí en el producto que recibo de este importador: Backline). Con curiosidad saco el instrumento para toparme con una peculiar versión de un concepto Telecaster®. Es indudable que la inspiración máxima proviene de esta fuente. No obstante encontramos claras diferencias, por ejemplo en el diseño de la pala, la posición de las clavijas, el acabado sunburst personal e incluso pequeñas variaciones en el corte del cuerpo. Por citar algunas de las diferencias más obvias.

Materiales de construcción
La selección de materiales en la construcción de este instrumento ha sido generosa. Su cuerpo ha sido construido en fresno americano al que se ensambla un mástil de arce (bolt-in). Como era de esperar, el mástil viene cubierto por un diapasón de palisandro. ¿Pinta bien, verdad?

Electrónica
En lo referente a circuitería, la guitarra monta dos pastillas. En concreto una Seymour Duncan SM1 (con tapa) y una STK-T3B. En cuanto a la SM 1, parece una pastilla vintage, replica de la Firebird®. Ideada originalmente para cortes de jazz, blues, rockabilly, rock clásico e incluso rock pesado. Podríamos decir que el sonido es un cruce entre una pastilla de bobina simple y una de doble (single y humbucker). Un sonido acampanado. Con respecto a la segunda invitada, encontramos una STK-T3B, de tono también vintage y perfecta para country, determinados estilos de pop, blues y rock clásico. Evidentemente, las aplicaciones no se limitan en absoluto a las aquí descritas. Puesto que muchas bandas de rock, rock experimental, garaje, indie, etc. han sabido dar personalidad propia a este tipo de pastillas e instrumentos, con conceptos diferentes a los previstos originalmente. Lo que conocemos por imaginación y creatividad, ya sabéis.

El sonido
Para realizar las pruebas, conecté la Renegade Custom II a un cabezal de válvulas enganchado, a su vez, a un recinto de cuatro altavoces. Recorrí sus sonidos en limpio en todo el recorrido de su selector de pastillas. En efecto hallamos un color brillante, definido, agudo (pero moldeable)...

Por mis preferencias personales, tenía mucha curiosidad por oír el instrumento con una pequeña saturación. Dado que la del ampli me gustaba regular, decidí meter un pedal entre medias (que me encanta). Concretamente el Fat Boost de Fulltone. Creo que le va que ni pintado al rollo de esta Framus. Es en este abanico tonal donde encontré la mayor “chicha” de la guitarra (siempre bajo mi punto de vista). El efecto procuraba una saturación suave, clásica, de calidad y dúctil, al tiempo, en ecualización. Conseguí así un empaste perfecto con el ambiente vintage de estas pastillas. Los resultados me encantaron. Realmente auténticos y con gran calidad.

Insisto en que la versatilidad de esta seis cuerdas va más allá del estilo preconcebido. La imaginación no tiene límites. Lo importante es la calidad que encontramos en su sonido. Posee ese brillo definido (que no gritón) tan codiciado en las Telecaster® (por citar alguna), acompañado del cuerpo tonal que solamente nos proporciona una buena guitarra.

Si tenemos en cuenta las tendencias actuales, y lo que se “estila” –que diría mi tío abuelo II- este rollo fashion vintage, podemos afirmar que la guitarra está bajo los parámetros de la moda más puntera.

Tacto
Tanto las maderas elegidas, como los acabados, las pastillas y el sonido, me han resultado notables. El apartado tacto es quizás el que menos me ha cautivado. Aunque como ya sabemos todos, los guitarristas somos maniáticos y cada cual tiene su punto “de cocción”. Salta a la vista, la guitarra no está concebida para correr a lo Malmsteeng. Tiene un concepto mucho más “añejo”, rítmico o incluso para rifts, pero más en aires bluseros. Es decir no extremadamente veloces, sino matizados y cargados de feeling. También podríamos ajustar un poco el puente (un fijo de una pieza, por cierto), variar el calibre de las cuerdas etc. para acomodar el tacto a algo más “suave”. Aunque sinceramente pienso que la Renegade Custom II viene de fábrica perfectamente adecuada al estilo y onda que su concepto por definición emana. Si quieres correr y sonidos humbucker cañero/modernos, mejor busca otra Framus (también las tiene).

Conclusión
Si tenemos en cuenta el fresno americano, el arce del diapasón, las Seymour Duncan y su calidad sonora; y si la comparamos con desarrollos parecidos en precios USA, podríamos decir que el precio es competitivo. Como a cualquier usuario, me habría gustado que fuera una “chispina” más barata, pero pienso que su construcción y resultado dan sobradamente la talla.

Poco más que añadir a lo expuesto en el artículo. Una vintage bien hecha, que pudo partir en su día del concepto Telecaster®. A fecha de hoy, es posible que haya a quien le guste incluso más y, en calidades similares, le resulte más atractiva en relación calidad/precio.

 

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