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Godin Velocity: Calidad a precio competitivo.

Godin Velocity ispmusicaEsta es una de esas ocasiones en las que me arrepiento de haber realizado este banco de pruebas. Es un suplicio; una tentación. Me dispuse a realizar las oportunas pruebas a esta Godin, café en mano y en modo rutinario. Quedé completamente enganchado al instrumento antes de conocer su precio. Al recibir la fantástica noticia de que costaba algo menos de un 30% de lo que yo había calculado, empezó a pasar por mi cabeza la idea de adquirirla. ¿Por qué me tentáis, pecadores?

Primeras impresiones
Poco hay que decir a estas alturas de Godin. Hay dos o tres marcas que son en principio las que cualquier músico novel tiene en la cabeza como “prestigiosas” o de calidad. Sin embargo, los guitarristas más experimentados saben que existen otras firmas de excelente calidad que superan con frecuencia a muchos de los modelos más “populares”. Luego hablaremos más sobre esto.

Cuando este importador nos envía guitarras, hay una cosa que me llama siempre la atención: las apetecibles fundas acolchadas en las que vienen sus instrumentos. Gran calidad y comodidad, bien de Rock Bag o, como en el caso de nuestra invitada de hoy, de la propia marca Godin.

Al sacar el instrumento de la funda ya intuí buenas vibraciones. Buen rollito. Acabados en arce flameado, tacto del mástil especialmente suave, diseño ergonómico, ligera y un excepcional ajuste de cuerdas. La facilidad de toque y suavidad en sus cuerdas (Godin hight definition) le confieren un acabado realmente cómodo y rápido. La cosa pinta bien.

Acabados, materiales y precisión
Leyendo la ficha ya nos hacemos una idea de la calidad en los materiales de este instrumento. Mástil de arce, diapasón de palo rosa de la india, cuerpo de arce con alas de álamo y acabado en arce flameado. Todo un lujo.

El producto está realmente bien acabado. Los materiales de construcción, su finura en los remates y la robustez de la unión de mástil/cuerpo mediante cuatro sólidos tornillos, hacen que la precisión y confortabilidad del instrumento sean sobresalientes.

Aún no sé cómo suena, pero desde luego su tacto, facilidad de armónicos, perfecta octavación y grata ejecución en pases rápidos, la convierten en una guitarra muy “golosa” para los que quieran correr, o simplemente desean tocar sin esfuerzos innecesarios.

En cuanto a estabilidad, su afinación es tan equilibrada que nos procura una seguridad de ejecución absoluta.

Electrónica y sonido
La guitarra monta dos pastillas sencillas (single coil) de Godin, modelo GS1, y una humbucker de Seymour Duncan SH-5 Custom. A primera vista, estos componentes nos hacen pensar en versatilidad. Las simples para los conceptos afilados y más cristalinos, dejando el papel grueso y peleón a la Seymour de doble bobina.

Encontramos además una pila alojada en la parte trasera del cuerpo. Circuito activo pues. Éste es controlado por el H.D.R. (High Definition Revoicer). Se trata de un pequeño pulsador, situado cerca de los controles de tono y volumen. Con él conseguiremos activar y desactivar el circuito activo. Si consideras que el selector de pastillas tiene cinco posiciones y que podemos combinar varias singles con humbucker, obtendrás el cálculo: cinco posiciones de pastillas por dos modos (activo o no activo). Conseguimos diez timbres bien matizados y diferentes, lo que procura una gran versatilidad al abanico sonoro.

Ya sabemos que la afinación/octavación es exquisita, que el tacto es francamente cómodo y que su electrónica es poderosa y versátil. Sumamos ahora un sustain prácticamente infinito, tanto en armónicos, como en cuerdas al aire y agudos del final del mástil. Increíble.

Y ahora ¿cómo o a qué suena?
Cuando quité el bypass de las válvulas del ampli, comencé a tocar. Primero por las posiciones más agudas del selector. Alucinante. Subo de forma precipitada, ansiosa, la palanca de cambio de pastillas para seguir absorbiendo sonidos de la Godin. Me fascina. Tiene un sonido redondo, equilibrado, poderoso y con un ataque “picado” aplastante. Gracias a las tres, tan diferentes, pastillas y al H.D.R. obtenemos un abanico de posibilidades que cubre prácticamente todo el espectro tonal.

Podemos recorrer agudos estridentes, brillantes pero con cuerpo o medios nutridos, para llegar finalmente a un buen surtido de graves más apagados (especialmente si jugamos con en H.D.R. y oscurecemos el tono con el potenciómetro).

Aunque la guitarra es más poderosa en agudos y medios, sus graves son también sobresalientes. Y más aún, todas las tonalidades tienen algo en común: sonidos bellos con cuerpo y con un enorme punch de ataque. Este último detalle, hace que la riqueza en los matices sea excepcional. El guitarrista que toca con nuestra invitada de hoy tiene muchas herramientas para matizar, para encontrar puntos armónicos con facilidad y sacar sonidos “slapeados”, etc. En definitiva una portentosa dinámica.

Hardware
Ilustremente preciso. Clavijas Godin matemáticas, exactas. Un puente flotante cromado cuya acción está contenida por tres muelles. La palanca es a rosca y podemos colocarla más o menos suelta, con el objetivo de dejarla caer para que no moleste. O por el contrario, ajustarla para que quede más fija y no tengamos que andar “buscándola” en un momento de “urgencia”. Dicha palanca no presenta holgura alguna. Es más bien dura. Cada guitarrista tiene su punto, por hábito, en lo referente a la palanca del puente. En cualquier caso, lo que me ha quedado claro es que este sistema, en concreto, es extremadamente confiable y preciso.

Conclusiones
De modo general (y creo que es una impresión común a muchos guitarristas), hay tres o cuatro marcas que lideran la ocupación en la cabeza del músico. Sus sonidos son bien diferenciados, puesto que unas brindan rollos legendarios más bien agudos, otras el característico tono oscuro para la batalla, y un tercer género que satisface a los que buscan metal, ergonomía y rapidez de acción sobre el mástil.

Siempre he pensado que para manejar todos los tipos de contextos (en eléctricas de cuerpo macizo), hacen falta tres instrumentos: el brillante, clásico, el opaco y el rápido. Del mismo modo que me pasa con MusicMan, la Godin Velocity hace que esta idea varíe, puesto que el concepto brillante y el rápido van unidos en este caso, unificando esas dos familias de guitarras en una sola. El rollo grave también es perfectamente abarcable, aunque dista un poco más del concepto Gibson®. Lo que sí puedo asegurar y de forma empírica (no es una hipótesis), es que esta guitarra es mejor, más precisa, con sonidos más potentes y de mejor tacto que otras que obran en mi colección, de gran renombre y que cuestan más de 2.400 €. Cuando recibí el albarán con el precio de este modelo: 989 €, ya me quedé flipado del todo. Con objetividad y la mano en el corazón, puedo decir que es casi imposible resistirse a comprar esta guitarra. Fantástica.

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