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Maranello Speedster 2. Rollo vintage en sonidos pesados.

Ya han pasado por nuestras manos guitarras de la firma Italia. Nuestras percepciones hasta hoy han sido positivas. Guitarras con un look entre el vintage y lo peculiar. Formas originales que se alejan de los diseños convencionales y acabados atrevidos con los que no estamos muy acostumbrados a lidiar (los guitarristas). Hemos probado varias versiones de Italia Guitars, y todas ellas nos han mostrado calidad de acabados y potentes sonidos. Analicemos a fondo la propuesta de hoy: Maranello Speedster 2.

 

Desembalando
Dada la experiencia anterior con Italia Guitars, desembalé con cierta curiosidad. Me esperaba diseños “raros” y en definitiva una buena guitarra con toques originales. No me confundí puesto que como veis en la fotografía la guitarra no tiene corte Strato, ni Les Paul, ni ninguna de raíz puramente conocida. Este detalle otorga personalidad a los instrumentos. El atrevimiento de pelear tus propias líneas de diseño es arriesgado pero valiente, algo que personalmente me agrada.

Al tomar la guitarra entre mis manos detecté dos factores que me empezaron a orientar. El primero, su considerable peso; una guitarra más bien pesada que prometía buen sustain y buena cañita en distorsiones. El segundo el look vintage de sus humbuckers, de aspecto peleón. Según catálogo la versión Speedster viene con una wilkinson wvc en puente y como opción se puede incorporar una segunda pastilla, como es el caso de nuestra invitada.

Construcción y acabado
En este corte personal diseñado sobre aliso, presenta doble cutaway con “cuernos” de reducido tamaño. Elementos de carácter estético. Su aspecto es austero y le proporciona esa sensación “legendaria”, arropada por acabados cromados en las pastillas, puente y clavijero. Como toque final para rematar su look, encontramos un efecto plateado púrpura sobre su fondo de color rojo vino.

Otra particularidad estética es la incrustación en relieve del logotipo en la pala al finalizar su mástil de arce y diapasón de palorosa. Siguiendo con novedades estéticas, pasamos por la banda blanca que atraviesa el cuerpo que, de nuevo, le añade puntos estéticos diferenciales.

Electrónica, tacto y sonido
Todas las consideraciones estéticas son relevantes, tanto en cuanto el instrumento puede ser más o menos afín a nuestro gusto personal. No obstante, y sin duda, lo que termina de redondear la importancia del instrumento es el sonido. De electrónica austera, pues la versión de una sola pastilla sólo presenta un potenciómetro de volumen (dos potenciómetros en esta versión de doble humbucker), ofrece unos resultados muy satisfactorios.

La guitarra en limpio no ha llamado poderosamente mi atención. Me parece un instrumento de buena afinación / octavación y de correcto sonido en limpio. Sin encontrar por tanto grandes majestuosidades “clean”. Estas apreciaciones no son alarmantes, pues a la vista de su artillería humbucker ya se intuye que la guitarra va a ser más interesante en saturaciones. Lo mismo me pasa con otras marcas pesadas (y muy conocidas) así que, de momento, vamos bien.

Tras comprobar la perfecta afinación y sin detectar desoctavaciones (que alteran mis oídos de forma impepinable) me dispuse a pasar el sonido por diversas rectificaciones cañeras. En primer lugar añadí configuraciones especialmente poderosas y gritonas. En este ambiente la guitarra se defiende a la perfección. Sonidos con mucho sustain natural, pesados, redondos, contundentes y especialmente aplastantes en graves. Es de esas guitarras con las que, en distorsiones, te sientes poderoso y rotundo.

Posteriormente pasé a enchufarla a otro invitado que andaba por el laboratorio: el pedal Digitech Brian May Red Hot. El abanico tímbrico era bien diferente, pues los efectos estaban mucho más “recortados”. Distorsiones mucho más secas, cercanas y claras; al más puro estilo B.May. Ya hablaremos, en su correspondiente banco de pruebas, sobre el pedal Digitech del que sólo os avanzo que es potente. En un recorrido de distorsiones secas con matices de ondulación (al estilo Queen), la Speedster va realmente de lujo. El sonido estaba más definido que en las anteriores pruebas (de distorsión salvaje) y nos entregaba mucha contundencia y poderío pero controlado, definido. Tanto es así que por curiosidad comparativa hice diversas pruebas en saturaciones con la Italia y una Les Paul USA. Los resultados de Italia fueron extremadamente competitivos y poderosos, concluyendo finalmente en que en estos entornos saturados, la guitarra es peleona y se defiende perfectamente bien. Mostrando atractivos suficientes como para tenerla en cuenta como una alternativa muy válida y seria.

Conclusiones
De nuevo Italia Guitars me ha demostrado personalidad, poderío y buen hacer. Veo un instrumento muy encaminado a la caña, rollo humbucker total, de mucho grave y no extremadamente versátil para ondas de ataque limpio. No obstante esta última apreciación responde a mis preferencias personales. Retomando conclusiones, termino diciendo que la guitarra es muy eficaz, tiene un precio extremadamente sensato y es una opción rotundamente válida, tanto, que resulta más potente que algunas guitarras más caras y conocidas.

 

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