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Framus Panthera Studio Pro, niveles profesionales.

* Estos tres vídeos en los que se muestran las posibilidades en sonidos Strato®, Les Paul@ y sonidos del entorno jazz, pueden ser muestra gráfica de su versatilidad.

El Rock & Roll dejó ver su influencia en Alemania antes que en otras zonas de Europa debido al establecimiento de las tropas americanas en su área geográfica. Los instrumentos americanos eran muy difíciles de conseguir o resultaban caros para el nivel adquisitivo medio. Así pues, los fabricantes alemanes se enfrentaron a una creciente demanda por parte de los jóvenes guitarristas que pretendían reproducir sonidos Rock&Roll que escuchaban en los discos de la época.

Esta demanda facilitó la expansión de la fabricación alemana, Hofner, Framus, Klira y Hoyer, entre otras. Tras la inicial fase de éxito, se pasó a una cierta decadencia (década de los 70) en la que la producción se limitaba fundamentalmente a la realización de copias de los dos grandes fabricantes: Gibson y Fender. Durante los 80, el descenso de la demanda forzó la desaparición de muchos de los buenos fabricantes alemanes y, en la actualidad, las guitarras de este origen son instrumentos de buena calidad, fabricados en cantidades reducidas y que compiten ferozmente contra los reducidos precios orientales y norteamericanos.

La Casa Framus, fundada en 1946, fabricó durante los años sesenta muchas guitarras de cuerpo macizo con grandes influencias de Fender. Años después comenzó a lanzar diseños propios, como la Jan Akkerman o la Nashville (1975) dirigida a los aficionados a las guitarras Grestch.

Siendo un niño aún, Hans-Peter Wilfer aprendió de su padre Fred-Andreas Wilfer, los secretos sobre la artesanía, la manufactura y la distribución de instrumentos musicales. En 1982, con sólo 24 años de edad y con sólidos conocimientos en la materia, Hans-Peter fundó junto con dos luthiers la empresa Warwick.
En 1995, después de casi diez años, Framus pudo festejar su exitoso renacimiento, con una línea de productos totalmente novedosa. De esta forma ha logrado Hans-Peter Wilfer, hacer resurgir la empresa de su padre. Más de 50 años de experiencia y consolidación hablan por sí mismas del éxito de Framus, resultado de su diligencia, perseverancia, innovación y perfección.

Transportando la Framus Panthera Studio Pro
En primer lugar agradecer la inclusión de la funda modelo "Premium Line" de Rockbag dentro del precio. Cuando transportábamos la guitarra y antes de abrirla ya pensé en lo cómodo de la misma, ligera resistente y fácil de transportar. Puestos a gastar el dinero que vale esta guitarra, la funda no es que sea mucho, pero es un detalle que se agradece, sobre todo si es buena, como esta.

Abrimos la funda
Llegando al estudio me dispuse a sacar la "Framus" de su embalaje y, nada más abrir la cremallera, el primer impacto fue de "enamoramiento". El tratamiento de sus buenas maderas (que puedes ver en la ficha técnica un poco más arriba) en acabados naturales y dejando la veta vista, hacen de la guitarra un elemento especialmente atractivo. Resulta curiosa, estéticamente hablando, la combinación de este acabado artesanal, de madera vista, junto a las dos humbucker Seymour Duncan y lo moderno de sus variados interruptores. Sin duda, ante mis ojos, la guitarra es estética. El corte recuerda a las directrices de la Les Paul, con ciertas variaciones que le dan un aire más personal.

La electrónica
Esta guitarra está cuidada de principio a fin. Tras comprobar su reluciente aspecto y perfección de acabados, pasamos a investigar las posibilidades de su electrónica. Por una parte , y hablando de pastillas, encontramos SEYMOR DUNCAN, dos humbucker y una single coil (sencilla). De antemano y sin probarla ya prometía versatilidad, gracias a las posibles combinaciones de sus componentes.
Siguiendo con la circuitería y hardware, la guitarra ofrece no uno sino dos interruptores en la parte superior del cuerpo, y para nuestra sorpresa los tres controles inferiores (volumen y tono) pueden ser levantados a modo de interruptor confiriendo aún más ajustes entre las pastillas.
Sus elementos dúctiles nos permiten buscar entre un muy amplio abanico de timbres, colores y sonidos.

Puente y Clavijero
Clavijero sensible, fiable y preciso. Puente fijo sencillo, ajustable y robusto.

Enchufamos el jack
Nada más arrancar, sentí cierta desilusión por el sonido. Según fui descubriendo que los interruptores se levantaban y mi abanico de posibilidades de configuración se hacían extensos, me di cuenta de que el primer sonido que escuchaba de la Framus, era uno solo de las decenas que nos permite ejecutar. Siguiendo la experimentación, encontré más de un sonido excepcional que me dejó enganchado un buen rato al instrumento. Finalmente concluí en que esta guitarra me permitía buscar casi cualquier tipo de emisión que le demandara.
Tras la sesión, reafirmé la idea inicial: esta guitarra es un cañón.

Conclusiones
Hacía tiempo que una guitarra, diferente a las excepcionalmente conocidas, me resultaba tan grata. Grata por su acabado, su estética, el mimo que se detecta en la fabricación, la versatilidad, el sonido, la afinación...
Hablamos de una guitarra de gama media/alta (precio venta público: 1.174 € (I.V.A. incluido) y seguramente no será la primera, ni la segunda que te compres, pero si ya has pasado por los modelos de aprendizaje, o quieres acceder ya a una guitarra potente, no dejes de probar ésta, pues su nivel es completamente profesional y tiene "mucho que decir".

 

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