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Jackson DKMG Dinky vs Dean ML Knight: Mucha tralla.

Hacía mucho tiempo que no nos enfrentábamos con modelos producidos por estos dos grandes clásicos del panorama metalero. Y lo más importante: muy raras veces nos han defraudado. Por ello, este mes, en ISP hacemos homenaje a los “headbangers” musicales más despiadados, con lo mejorcito que estas marcas ofrecen en relación calidad/precio, desde Japón y Corea, respectivamente. Una, cuyo diseño rezuma aires superstrat® que cuadrará con los solistas más conservadores del género, y otra que hará las delicias de los seguidores del gran Dimebag Darrell.
Diseños salvajes, pastillas activas de alta ganancia, puentes flotantes... Si armarla no va contigo, por favor, no sigas leyendo.

Desembalando
El embalaje de nuestras dos invitadas es bastante aceptable. Eso sí, me he llevado una pequeña decepción al abrirlos: ninguna de las dos está albergada en una funda de transporte. Teniendo en cuenta que el cauce por el que nos movemos es el de la gama media/alta, una simple bolsa de transporte no habría estado de más, por el cuidado que merecen estas guitarras.

Eso sí, ambos incluyen un pequeño juego de llaves Allen para realizar los ajustes pertinentes (alma, puente y bloqueadores de cejuela), que nunca vienen mal (y con más razón, tratándose de guitarras con puentes flotantes, que requieren de ajustes complicados y constantes).

Por lo demás, sin ningún problema. Ambas guitarras están intactas.

Toma de contacto: construcción, acabado, hardware y electrónica
A simple vista, las guitarras son bastante llamativas; en especial la Dean. Centrándonos en la Jackson DKMG Dinky, presenta, como se ha anticipado anteriormente, un diseño Superstrat® con pala invertida, mientras que la Dean ML presenta un diseño propio de la firma, que viene a ser un híbrido entre el concepto Flying V® y el Explorer® de Gibson®. La pala también está patentada, en forma de gran “V”.

Procedamos a entrar en detalles con cada instrumento:

Construcción: cuerpo y mástil
En el caso de la Jackson, el ensamblaje del mástil con el cuerpo ha sido llevado a cabo mediante proceso bolt-on (atornillado). La unión es resistente y de larga duración.

El cuerpo está construido con aliso, y el mástil con dos piezas de arce “Hard Rock”, muy estable y resistente. Con ello, me espero un tono, sobre todo, rico en medios. En cuanto al diapasón, nos encontramos con palorrosa, veinticuatro trastes de tamaño extra-jumbo y un binding color crema. Las incrustaciones del diapasón son de nácar falso, y su forma me ha encantado, pues resulta tan discreta como atractiva: dos incrustaciones en esquinas contiguas de cada traste.

¿Qué más? La pala invertida y apuntada, tan típica de Jackson, le da ese toque “rebelde”, ya que el diseño de pala clásico “stratosférico” presenta siempre la orientación contraria.

En cuanto a la ML, mástil y cuerpo están construidos con caoba, lo que nos da una idea del tono grave esperado de esta guitarra. Ambos están bien ensamblados por encolado. Presenta diapasón de palorrosa con veintidós trastes jumbo, y un binding color crema que recorre todo el cuerpo. Las incrustaciones del diapasón son puntos en nácar. Simple, pero sin perder ni un punto en estética.

Con respecto a la pala, es un gran clásico patentado por Dean. De gran tamaño, asegura una mejor transmisión ondulatoria del sonido a través de todo el instrumento. Dicho en corto: mejora del sustain.

En definitiva, estoy bastante satisfecho con la calidad de construcción de ambas guitarras.

Acabado
En este caso, me ha seducido bastante más el caso de la ML: todo el conjunto de cuerpo, mástil, pala y frontal de la pala están acabados en negro mate. Resulta muy sedoso al tacto, y ofrece un aspecto que cuadra perfectamente con el objetivo de la guitarra, esto es, dar tralla. Ello, además de proporcionar la ventaja de ser resistente al marcado de las huellas dactilares, lo que contribuye es a una más fácil limpieza.

En cuanto al de la Jackson, el mástil presenta acabado natural satén con lustre, en color azul cobalto (no confundir con azul transparente, ya que este tipo de acabados se aplican sobre los modelos con tapa de arce). Se trata de un color muy oscuro y brillante, con lo cual resulta visualmente atractivo desde dos puntos de vista: el de la elegancia, y el siniestro (donde esta guitarra muestra su máxima en desarrollo musical).

Hardware
El hardware que llevan de serie ambos instrumentos es bastante similar. El caso de la Jackson contempla seis afinadores en línea fabricados por Jackson, bloqueadores de cuerdas sobre la cejuela y un puente Licencia Floyd Rose de doble bloqueo y dos pivotes, con tres muelles estándar de compensación en la parte trasera. Este puente en concreto merece especial atención en su perfil, pues es más bajo que la mayoría de los Floyd de Licencia: el JT580.

En cuanto a la Dean, los afinadores se disponen en la pala en dos filas de tres, a extremos de la “V”, y son Grover, que garantizarán una perfecta afinación, en caso de que optemos por bloquear el puente flotante Floyd Rose de Licencia que equipa, y retirar los bloqueos de la cejuela. En otro caso, su efecto queda anulado.

Por último, el ajuste del alma se realiza en ambos instrumentos a través de la cavidad que hay en la pala, custodiada por una placa que debe desatornillarse previamente.

Como veis, se trata de conjuntos de hardware bastante similares, y hasta el acabado (negro cromado) es el mismo. Pronto veremos si en acción también comparten virtudes.

Electrónica
Aquí viene lo gracioso: ambos instrumentos vienen cargados exactamente con las mismas pastillas: una humbucker EMG-81 en posición de puente, y una EMG-85 en posición de mástil. Como sabéis, estas pastillas son activas y requieren de una pila de 9 V para alimentarlas. En el caso de la Jackson es necesario desatornillar y retirar la cubierta protectora de los potenciómetros para alojar la pila en el compartimento diseñado a tales efectos. La Dean, por su parte, presenta un pequeño compartimento independiente de acceso mucho más fácil: destapar, colocar la pila, y tapar.

En cuanto a controles, la Jackson presenta dos potenciómetros: tono y volumen generales. La Dean se controla a través de dos potenciómetros de tono (uno por pastilla), y un volumen general. Tanto la Jackson como la Dean están dotadas, como era de esperar, de un selector de tres posiciones (hum de puente/ambas/hum de mástil). Eso sí, en la Jackson se encuentra en medio de los dos potenciómetros, y en la Dean se encuentra junto al cutaway, alejado del resto de controles.

La idea de comparar dos guitarras que albergan la misma electrónica me resulta, cuando menos, interesante, pues así descubriremos qué distingue una guitarra de otra, en cuanto a su construcción y sus materiales.

Preparando las armas para la guerra
Ahora que han quedado definidos los parámetros físicos de la guitarra, procederemos a sentarnos y colgárnoslas, a fin de llevar a cabo el análisis. Una vez más, como dijo Jack, vayamos por partes:

Tocando sin amplificar: tacto y acción
Como siempre digo, esta fase es, cuando menos, imprescindible cumplirla. Todo lo que aquí consideremos aceptable, más lo será al enchufar los instrumentos.

Comencemos por la Jackson. El cuerpo de la guitarra se adapta bien al cuerpo, salvo por un pequeño detalle que me ha disgustado un poco: no hay rebaje del cuerpo en la zona de fricción con el brazo con el que atacamos. Ello hace que sea algo incómodo tocar.
Tal y como esperaba, el conjunto permite una acción muy baja sin apenas cerdeos. Esto hace que se preste bien a la velocidad y resulta cómodo. El acceso a los trastes más agudos está algo dificultado por la falta de rebaje en la junta del cuerpo, pero está compensado con unos cutaways profundos y bien rebajados, a fin de incrementar la ergonomía. Eso sí, la ejecución es muy buena tanto de pie como sentado, ya que la guitarra está muy bien equilibrada y no provoca problemas de basculación.

Hay algo que me ha llamado la atención, y es el grosor del mástil. He probado el modelo Dinky análogo de las series PRO y, pese a que me han gustado menos que nuestra invitada, tenían un mástil más fino, aunque con el mismo perfil. No lo considero ni mejor ni peor, sino una cuestión de que se adapte bien a la mano. En mi caso, he estado encantado con el mástil que nos atañe en este momento, y lo veo adecuado para solistas de cualquier estilo metalero.

Pruebo unos acordes abiertos, y percibo una resonancia más que decente. Los trastes se sienten sólidos y bien construidos, y el tacto por el mástil es realmente suave al presentar un acabado natural fino.

Sobre el ajuste de fábrica, he de decir que me lo esperaba un tanto menos elaborado; tal vez con la acción demasiado baja, al igual que la altura de las pastillas. Pero bueno, las compañías consideran con buen criterio que cada músico elige su configuración, ¿o no?
La guitarra ha costado un poco ajustarla, pero ¿qué guitarra con Floyd Rose no viene acompañada de ese problema? Con las herramientas que vienen junto al instrumento, sin problema. Destacan las cuerdas del 0.009 al 0.042 de ajuste de fábrica, por el hecho de ser suaves y rápidas al tacto, ya que, como veremos, esta guitarra está enfocada al solista.

Por último, he abierto los compartimentos traseros, así como desatornillado las pastillas, a fin de comprobar el estado de la circuitería. Lo cierto es que las “entrañas” de este instrumento, así como su acabado interior son de lo más limpio, y las pastillas están soldadas adecuadamente. Sin problema aquí.

En cuanto a la Dean, la cosa tiene miga, debido a su diseño. Para empezar, he probado dos posiciones para tocar sentado. La primera, apoyando sobre la pierna derecha (modo diestro) la zona del ángulo del cuerpo donde están situados los potenciómetros y el selector. Lo cierto es que, contrario a mis expectativas, es considerablemente cómodo, ya que la zona angulada evita que se deslice el instrumento (¡y eso que tiene un acabado bastante resbaladizo!). Y la segunda, colocando la pierna derecha entre los dos salientes inferiores de la guitarra, y apoyando el ángulo antes mencionado sobre la pierna izquierda. Pienso que esta es la combinación ganadora. Increíblemente estable y cómoda, teniendo en cuenta su extraño diseño, y con un acceso a los trastes más agudos inmejorable.

Ahora bien, con la guitarra colgada, aparte de no resultar nada incómoda, pesada, ni desequilibrada, te entran ganas de mirarte al espejo y gritar “¡vais a morir todos!”. Haceos a la idea.

El mástil puede llegar a ser un dolor si pretendemos tocar muy rápido. Es muy grueso, pero el perfil en “U” (algo “cuadrado”) que posee hace que los que tenemos dedos largos podamos arquear sin dificultad.

Pruebo unos acordes abiertos y la resonancia llega hasta mis huesos. Realmente excelente. Se extiende desde los picos de la pala hasta los salientes inferiores de manera vigorosa. Es lo que más me ha atraído, sin duda. De hecho, es un objetivo que Dean ha perseguido con este modelo: su tendencia a “extender” la masa del instrumento para que la madera “respire”, la vibración ha dado buen resultado.

Los trastes, por otra parte, están bien montados y se sienten resistentes y duraderos al tacto.

Con respecto al ajuste, tres cuartos de lo mismo. Eso sí, el de fábrica no es demasiado bueno, con acción excesivamente alta, y ha requerido de más dedicación. Pero insisto en la implicación subjetiva que va ligada siempre a este asunto.

Finalmente, hurgaremos en los órganos internos de esta pequeña. La organización me ha agradado sobremanera: limpia, bien acabada y soldada correctamente. Sin más.

b) AMPLIFICANDO: DE LLENO EN EL SONIDO
Ahora llega la hora de la verdad. Tenemos dos guitarras metaleras, así que, ¿qué mejor que probarlas en un amplificador cañonero? Procedamos a ello sin demora:

JACKSON DKMG DINKY
Empecemos de nuevo con la Jackson. Configuramos el previo para limpio en EQ plana. El sonido que se percibe es limpio, puro, con volumen, y sin la más mínima distorsión o ruido. Me ha gustado el equilibrio del sonido, siendo especialmente enfatizados los medios, con un final grave, y esa punta de agudos que necesitas para hacer el sonido crujiente (apoyado, supongo por el brillo del arce del mástil).

Vuelvo a comprobar, mediante escalas cromáticas, que no se da ningún cerdeo, y realizo algunos arpegios. Un tono redondo y con buen sustain. La pastilla del puente (EMG-81) suena realmente brillante y con fuertes medios y, como digo, con final equilibrado de graves. La del mástil (EMG-85) nos da un sonido aterciopelado. Está recortada en medios para evitar la saturación del sonido, y combina a la perfección con la 81, más propia del solista. Ello le confiere versatilidad al instrumento, dentro de lo que cabe, ya que está enfocado a estilos extremos.

No obstante, y pese a la naturaleza de las EMG, pienso que este sonido se puede adaptar sin problema a un blues, especialmente en la posición intermedia del selector, con un sonido acampanado, colorido, percusivo y envolvente.

Ahora llega la parte interesante: distorsión. Arranco con una tipo “lead”, ya que este instrumento está orientado especialmente al guitarrista solista; esa es mi impresión. Demoledor, explosivo; una gran ganancia y cuerpo. Aquí es donde esta guitarra pone toda la carne en el asador. Voy variando progresivamente los parámetros de ecualización, y lo cierto es que este monstruito es una delicia para ejecutar solos, tal y como se ha indicado. Los riffs de alta ganancia suenan perfectos, sin que el sonido se “embarre”. Los armónicos no se han quedado atrás; de hecho, es de lo que más me ha gustado. Un auténtico chillido salvaje. Lo cierto es que aquí el nivel del potenciómetro de tono debería estar siempre, a mi entender, al máximo.

Pienso que la combinación de estas pastillas con el cuerpo de aliso ha sido una elección acertada. En un solista metalero, la cosa suele andar por el terreno de frecuencias medias y agudas. Y lo han conseguido: cuerpo de alisto y una EMG-81 en el puente. Añade una 85 en el mástil, y estás listo para cualquier estilo de metal. Yo pienso que se adapta muy bien al “ochentero”, al de la vieja escuela, al de siempre.

Pero, ¿qué hay del puente? La aplicación en ambos sentidos no supone problema alguno, siempre y cuando no se den “palancazos” violentos (se trata de un Licencia). En tal caso, aguanta la afinación sin ningún problema, y los microafinadores operan correctamente.

DEAN ML KNIGHT
Turno de la Dean. Tras enchufar, percibo un sonido bastante más grueso y opaco que el de la recién testada. Se nota la presencia de la caoba, que por cierto, es de una calidad más que aceptable. El sonido de la pastilla del puente lo he encontrado más equilibrado que en el caso anterior, y la pegada que da es también impresionante: elevada ganancia y graves hacen que esta guitarra le lleve la delantera a la anterior en ejecución de riffs.

En sonido limpio, procedo a ejecutar acordes abiertos, y la guitarra responde con un tono grueso, denso y sostenido. En comparación con la Jackson, pienso que lo que ésta ha ganado en brillo, la Dean lo ha ganado en sustain y graves. Un sonido especialmente suave en la pastilla del mástil, aunque me ha seducido más el obtenido en la posición del puente. Por supuesto, elevado volumen y ningún tipo de distorsión.

Y no digamos en distorsión: subo casi a tope la ganancia (no es bueno ponerla a tope en un amplificador a válvulas), y obtengo un sonido oscuro, cargante y machacón, como digo, muy adecuado para estilos extremos de metal (Death, Thrash, Black…). Si la pregunta es “¿quiero sonar a Pantera?” La respuesta es, indudablemente, “sí”. Ello se traduce en escasa versatilidad, pero cada tigre en su jungla, ¿no? Hablamos de estilos guitarreros extremos. Ello me ha llevado a otro tema: afinaciones alternativas. Probé en D, y el resultado ha sido, si cabe, más placentero. Todo esto me lleva a deducir que esta guitarra, tal y como fue concebida para Dimebag Darrell, lo es para estilos modernos de metal.

Si bien, los solos resultan más complicados de ejecutar que con la Jackson, los riffs, como digo, ¡salen solos!

Y qué decir del sustain. Después de tocar un acorde, podríamos echarnos una siesta, despertarnos, y todavía estaría sonando la nota. Intercontinental.

Con respecto al puente, lo cierto es que es bastante estable y aguanta bien la ejecución, así como una correcta operatividad de los microafinadores. Los bloqueadores y los Grover hacen bien su trabajo, y los ajustes duran mucho tiempo con los parámetros preestablecidos.

Conclusión
Siempre que analizo guitarras de este tipo, tan orientadas al heavy metal y derivados, suelo fijarme en dos prestaciones en cuanto a sonido: la ejecución de riffs y la de solos. En el primer caso, se lleva la palma la Dean, y en el segundo, la Jackson. Debo añadir que, pese a lo que observéis en la tabla de valoración, tened en cuenta que la puntuación media se ve mermada siempre por bajas calificaciones en versatilidad. Por ello, si sois guitarristas exclusivos de metal, sencillamente, prescindid de ese parámetro, y obtened vuestros resultados.

Por 879 €, la DKMG es tuya, y por 839 € lo es la ML. Guitarras con pastillas EMG activas, excelente construcción, estabilidad de afinación, y lo mejor: son tan diferentes en diseño y enfoque técnico (solos/riffs), que podrán satisfacer a públicos cañeros de todos los gustos.

¿La única pega significativa? Que no podrás tocar boleros con ellas. Pero si habéis leído hasta aquí, significa que eso para vosotros no es problema, ¿no?

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