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Construir escalas: Pilares elementales

Cuando nos enfrentamos a retos que tienen que ver con cualquiera de las caras infranqueables que presenta la música, personalmente siempre intento mantener la prudencia como principal consejera. Todas las cuestiones que comentaremos en el artículo, son estructuras que a mí, personalmente, me han funcionado, de tal manera que si a alguien le sirven de ayuda para avanzar en el proceso de comprensión de una pequeña parcela de las muchas que forman la música, habremos conseguido nuestro mayor objetivo.

Existen muchos otros modelos para poder entender cómo funcionan las escalas, esquemas tonales, etc. Lo que comentaré a partir de este momento es simplemente una manera que a mí me ha servido, pero existen muchas otras; simplemente cada persona tiene que encontrar la que le funcione a él.

Antes de comenzar a hablar sobre las escalas propiamente dichas, me gustaría contextualizarlas y así concretar un poco más el marco de estudio de las mismas. De hecho existe una gran atención siempre hacia el nombre “escala”, pero no tanto en el cuadro donde se desarrolla, por eso me gustaría empezar por comentar el concepto de “tonalidad”. Así que sin mayores preparativos comencemos a entrar en materia.

Conceptos iniciales: La tonalidad
Podemos dividir una obra musical, en función de muchos argumentos: el tempo, la melodía/armonía, estilo, etc. Si atendemos a la armonía podemos considerar una gran división: música modal y música tonal. El primer caso lo dejaremos aparcado para otra ocasión. En el caso de la música tonal, podemos decir que es aquella que se encuentra dirigida por las condiciones que establece la tonalidad. Pero la pregunta que nos asalta, es ¿ y qué es eso de la tonalidad? Es el conjunto de notas y relaciones interválicas que tienen entre ellas. Y por tanto los acordes que se generan a partir de ellos, así como las relaciones de atracción y separación entre los propios componentes de la tonalidad, conocidos como grados. Dentro de este sistema, todas las notas y/o acordes tienen una determinada función tonal, lo cual nos hace llegar a que la tonalidad no sólo consiste en las notas y por tanto los acordes que se forman, sino a las leyes de atracción y ordenación que llevan entre sí los elementos de la tonalidad. A cada uno de los acordes que genera la tonalidad lo llamaremos de una forma canónica: grado. Pero la siguiente pregunta que nos podemos hacer es: ¿cómo comienza una tonalidad? Para ello debemos remitirnos a la esencia de la misma, la cual consiste en la propia escala mayor. Debido a unas cuestiones acústicas, y por tanto, de la manera en que se trasmite la onda de una nota, no sólo produce la nota en sí misma, sino que también se generan una diversidad de armónicos y cuestiones de resonancia que hacen que ocurran muchas otras cosas que nosotros no oímos. Por tanto, eso hace que aparezca la escala mayor, donde la relación interválica consiste en: un tono, un tono, ? tono, un tono, un tono, un tono y ? tono. Así, por ejemplo, si comenzamos con C (DO) como Grado I o tónica, obtenemos las siguientes notas:

C – D – E – F – G – A – B

Formando la escala de C mayor.

Otro ejemplo para clarificar algo más, podría ser si deseamos conocer las notas de G (SOL) mayor, es decir:

G – A – B – C – D – E – F#

Y por supuesto cada una de las notas mantiene las relaciones de intervalos que hemos explicado más arriba. Debemos observar también el hecho que aparecen los operadores # (sostenido) y b (bemol), mediante los cuales podemos aumentar o disminuir ? tono la nota a la que se lo apliquemos. Si a este esquema que es simplemente la escala mayor, le añadimos los acordes que se pueden formar, inicialmente a nivel de triada, y posteriormente cuatriada, nos aparece la tonalidad propiamente dicha, es decir es la expresión mínima de tonalidad, ya que a partir de aquí la iremos engordando. Por ejemplo, si utilizamos el caso de C mayor, y consideramos el primer grado tendremos C E G (tónica, tercera y quinta), lo cual genera el acorde de C mayor, así para D tenemos D F A, que genera el acorde de D menor. Y así sucesivamente generamos el esquema 1.

Por otro lado si consideramos el caso general donde se representa por los grados, aparecería el esquema 2 que podremos utilizar para todos los casos.

Y esto podemos considerarlo como esquema tonal, el cual en un gran porcentaje de ocasiones nos servirá para enmarcar muchas canciones o partes de las mismas.

Pero a mi me gustaría seguir adentrándonos y creciendo el concepto de tonalidad, llegando a lo que llamo como “la gran tonalidad”. En ese caso podemos incluir, a parte de la propia tonalidad que hemos explicado hasta este momento, un conjunto de tonalidades cercanas que podremos utilizar de una manera fácil. El primer paso que debemos pensar es lo más cercano a la tonalidad mayor, pongamos el ejemplo de C mayor, es su relativa menor, es decir A menor, simplemente una sexta por encima. En éste caso los acordes de C mayor y A menor son lo mismos, pero como sabemos las funciones tonales varían, por tanto es muy común pasar de C mayor a A menor y viceversa. Al mismo tiempo, dentro de C mayor podemos considerar dos tonalidades adyacentes muy cercanas a la misma, como son G mayor y F mayor. Ya que la única diferencia entre C mayor y G mayor es el F#. Ocurre lo mismo en el caso de F mayor, en el cual la única diferencia con C mayor es el Bb. Por tanto, en el caso general, podríamos decir que utilizaremos cualquier tonalidad que sólo se encuentre a una alteración de la original. Es decir, podremos utilizar cualquier acorde de G mayor y F mayor sobre C mayor, sin ningún problema. Si nos abstraemos tenemos que decir que podremos utilizar las dos tonalidades mayores que se generan de su IV grado y desde su V. Por otro lado debemos añadir al esquema, el intercambio paralelo relativo, es decir que si estamos en la tonalidad de C mayor, podemos utilizar los acordes que se generan en la tonalidad de C menor, y así poder utilizar cualquiera de sus acordes dentro de la tonalidad de C mayor. Por ejemplo recomiendo utilizar acordes como Ab, o Bb, o G min dentro de C mayor, dan un color muy particular. Aquí podríamos comenzar un debate ya que, si somos estrictos, podemos decir que estamos realizando una modulación de C mayor a C menor o A min o G mayor, etc, pero como puede ocurrir con tanta frecuencia, incluyo a todas estas tonalidades dentro de “la Gran tonalidad” de C mayor.

En el momento que nos encontramos, podemos decir que tenemos la tonalidad propiamente dicha, por supuesto su relativa menor, y sus dos tonalidades adyacentes, más su intercambio paralelo relativo. Pero si continuamos el hilo que nos proporciona la tonalidad menor, es decir la que se genera a partir de su sexto grado, podemos considerar una escala que surge a partir de ella, la cual es muy interesante, y nos referimos a la escala menor armónica. Es una escala de naturaleza menor, la cual nace debido al hecho de que la escala menor natural no posee la nota sensible. Es decir, la nota que se encuentra a ? tono de la tónica, por tanto la menor armónica, se caracteriza por ser una escala menor como la que tenemos en la menor natural, pero con la séptima mayor, para poder encontrarnos cerca , a ? tono, de la tónica. Por tanto la menor Armónica como escala entra y sale dentro de C mayor con relativa facilidad, así como todos los acordes que generan, los cuales son bastantes atractivos, ya que en ella podemos encontrar disminuidos, aumentados, una dominante para la tónica menor, etc.

De igual manera que hemos permitido que la menor armónica se introduzca dentro de la tonalidad, debemos pensar que su compañera de viaje también aparecerá, es decir, nos referimos a la menor melódica. Esta escala podemos entenderla como la necesidad de disminuir el intervalo de tono y 1/2, que existe entre el sexto grado y el séptimo de la escala menor armónica. Por ese motivo la menor melódica consiste en una escala menor, con la sexta mayor y la séptima mayor. Contamos con la escala, pero también con todos los acordes que genera la misma; estando a a nuestro servicio si queremos utilizar la tonalidad mayor. Hay que comentar que la escala menor melódica nos proporciona varios acordes muy apetitosos. Es decir, acordes que tímbricamente suenan desafiantes, pero introducidos en el contexto son perfectos.

Como resumen podemos decir que dentro del desarrollo que acabamos de desplegar existen partes que, a lo mejor no son, como digo yo, “de libro”. Pero personalmente, me han servido para construir un modelo, con el cual obtener las herramientas que nos ayudarán a solucionar cualquier posible circunstancia que nos pueda venir.

Escalas
Podríamos comenzar a hacer un desarrollo general sobre qué escalas existen, o a qué suenan o simplemente, qué escalas usamos y para qué. Pero veo más importante el hecho de cómo crear las escalas y de dónde salen. Así, si conocemos el origen podemos ahorrar, en gran medida, la memorización de todas ellas. Debemos partir de dos sujetos cruciales, como son: la escala mayor natural y la escala menor natural. La escala mayor es la que hemos explicado en el punto anterior, y era el eje central de todo razonamiento (esquema 3).

Con sus distancias interválicas, 1 tono, 1 tono, ? tono, 1 tono, 1 tono, 1 tono y ? tono.

La otra gran escala es la escala menor, la cual es exactamente igual que la mayor, pero comenzando desde el sexto grado. Por tanto queda de la manera mostrada en el esquema 4.

A partir de este momento establecemos como forma canónica estas dos escalas. Podemos comenzar a quitar, poner o mover cualquier grado; por tanto, eso nos permite generar nuevas escalas, por así decirlo, la gran mayoría de las escalas consisten en lo que hemos comentado anteriormente. Así que comencemos a alterar la mayor. El primer caso que podemos considerar es el hecho de eliminar algunas notas, pero la pregunta es: ¿cúal de ellas? Como bien pensaremos, las notas que nos pueden dar un poco más de problema son aquellas que se encuentran a ? tono de la siguiente, por eso, el IV y el VII grado, en el caso de C mayor son F y B las notas candidatas a desaparecer y generar la nueva escala, la cual no es más que la escala pentatónica mayor de C, que hace que sea realmente utilizada en cualquier estilo de música, aunque como bien sabemos el blues es su lugar perfecto para desarrollarse. Como consideración, simplemente anotar el motivo del nombre de la escala pentatónica, que es debido a que solo tiene cinco notas, las cuales, si nos encontrásemos en la tonalidad de C mayor, serían, C , D, E, G A. Es decir, como comentábamos antes, eliminamos esos intervalos que en algún momento pueden ser “complicados”, ya que se encuentran a ? tono de la tercera y de la tónica.

Conclusión
Durante esta entrega nos hemos centrado principalmente en establecer las bases mediante las cuales podremos luego construir escalas, arpegios, etc. Y así mantener una estructura sólida y fuerte ante dudas y cuestiones que te asaltan en cada canción que trascribes o que compones. Seguiremos profundizando en el tema.

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