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Guía de guitarra y bajo (capítulo III y final)

Saca todo el jugo a tu instrumento. En esta última entrega de la guía veremos cómo afectan al sonido del instrumento el tipo de barniz y de cuerdas que hayan sido usadas y cómo evaluar y probar una guitarra en el momento de su compra.

Acabado
El tipo de acabado o barniz que se debe utilizar para una guitarra eléctrica es un tema que suscita no pocas controversias, “la laca de nitrocelulosa es de más calidad que la de poliuretano” es una de las afirmaciones más extendidas, pero la realidad es que, aparte de cuestiones estéticas, el secreto está en cómo de bien o de mal esté aplicado el material. La laca de nitrocelulosa tiene un envejecimiento característico que hace las delicias de los amantes de lo “vintage”, y una vez seca es menos dura que la laca de poliuretano. Pero la cuestión más importante es ver cómo los diferentes tipos de lacas y la manera en que han sido aplicadas afectan a la acústica de la guitarra o bajo. Una teoría en la que muchos constructores parecen estar de acuerdo es que cuanto más dura sea la laca más brillante es el sonido, pero el factor más importante es el grosor y forma de aplicación del acabado.

Si una guitarra está demasiado “cargada” de laca, el sonido se verá afectado, ya que no vibrará tan libremente como un acabado más fino aplicado en varias manos.

En las líneas de gran producción los acabados suelen ser muy gruesos y aplicados en muy pocas manos; para encontrarnos con acabados de calidad y poco grosor deberemos mirar en guitarras de gama alta. En gama media podemos encontrarnos con acabados de un grosor aceptable pero que han sido aplicados con escasa pulcritud, en especial en los instrumentos de mástil atornillado en los que no es raro encontrar acumulación de laca en puntos en los que ésta es prácticamente innecesaria y, además, afectan enormemente a la acústica del instrumento.

Uno de los puntos críticos es el cajeado donde se unen el mástil y el cuerpo, ya que aquí el exceso de barniz actúa como una barrera que filtra el paso de las vibraciones, lo que puede conllevar a tener un sonido apagado y con una respuesta más baja de las frecuencias agudas. Tras haber realizado la labor de eliminar todo ese exceso de barniz en varios instrumentos, puedo confirmar que la diferencia entre el antes y el después es muy notable. Es una modificación que no afecta para nada a la estética del instrumento, ya que son zonas que no están visibles; por lo que no puedo más que recomendaros realizar este trabajo a todos los que queráis mejorar el sonido de vuestros instrumentos.

Otras zonas donde es interesante “aligerar”el acabado es debajo del golpeador y resto de cavidades. La mayoría de constructores de guitarras y bajos denominados “boutique”, muchos de ellos con gran reputación a escala mundial, utilizan lacas de poliuretano aplicadas debidamente tras una buena preparación de la madera, consiguiendo acabados vistosos y con un grosor adecuado. Una de las combinaciones de acabados que creo más conveniente es la utilizada por la marca Musicman, ya que utilizan una laca convencional para el cuerpo y pala del mástil, pero aceite para la parte posterior de este último; lo que hace que vibre más libremente y tenga un tacto mucho más agradable que la gran mayoría de los mástiles.

Cuerdas
Una de las mejoras más económicas y sencillas de realizar que podemos hacer a nuestra guitarra es cambiar el juego de cuerdas, es increíble que algo tan simple pueda tener un efecto tan grande en el sonido de un instrumento.

La mayoría de los guitarristas no cambian las cuerdas con frecuencia, algunos sólo cuando se rompen, sin darse cuenta de cómo esto perjudica a su sonido y a los trastes. La suciedad acumulada entre el entorchado actúa como si fuese lija al rozar los trastes, lo que acelera el desgaste de los mismos, ocasiona problemas de “trasteo” y falta de precisión en la afinación; cosa que sólo puede solucionarse sustituyendo y/o nivelando los trastes.

Para los que tengan problemas con una sudoración excesiva de las manos y no quieran tener que estar cambiando cuerdas muy a menudo es recomendable que usen cuerdas con un recubrimiento especial, que prolonga hasta tres veces más la duración de las mismas, asimismo es muy aconsejable mantener limpio el diapasón.

Una de las dudas a la hora de comprar cuerdas, si no tenemos experiencia, es qué marca y calibre poner en la guitarra. Si la guitarra es nueva y no sabemos qué calibre de cuerdas lleva, podemos medirlas, siempre en pulgadas, con un calibre digital; y si estas nos resultaban cómodas, instalar otras de igual calibre, con lo que ya sólo nos queda por decidir la marca. Una buena idea es comprar tres o cuatro juegos de diferentes marcas e invertir una tarde probándolos, no es una gran inversión de dinero y puede sernos de gran ayuda a la hora de ir definiendo nuestro sonido. Uno de los argumentos más comunes es “utilizo cuerdas de calibre .009/.042 porque las de calibre superior me resultan incómodas”, lo que es válido si la guitarra está bien ajustada. No es raro que la mayor parte de la gente que esgrime tal argumento tenga una altura excesiva de cuerdas en la cejuela y el puente, así como demasiada curvatura en el mástil, y una vez que esto es solucionado se adapten a uno o dos calibres más, ganando en sonido y, en muchos casos, en comodidad.

Lo siento pero tengo que decirlo, ponerle unas cuerdas del .009 a una Les Paul que esté bien ajustada es un crimen, y a una Tele puede que también, aunque con su mayor longitud de escala hace que no se note tanto. Yo recomiendo encarecidamente utilizar como mínimo calibre .010 para una guitarra de puente fijo y .009 para una con trémolo, pero tras comprobar que está bien ajustada, ya que si no será difícil evaluar si nuestras manos luchan contra un calibre excesivo para ellas o contra un instrumento mal ajustado.

En el caso de los bajistas podría aplicarse la misma teoría en lo que a calibres y marcas/tipos de cuerdas se refiere, pero con ciertos matices, ya que dependiendo del estilo de música que toquemos, longitud de tiro, electrónica y si el bajo tiene trastes o no, unas cuerdas le irán a nuestro bajo de perlas y otras no. Un intérprete de blues o soul no necesita las mismas cuerdas que alguien que toque Fusión y Slap, aunque el primero sí puede adaptarse a casi cualquier tipo de cuerda jugando con la EQ. Un bajo de cinco cuerdas con 35 pulgadas de tiro no necesita tanto calibre como uno de 34 pulgadas, especialmente en la quinta cuerda. Si utilizamos cuerdas entorchadas en un bajo sin trastes el diapasón se dañará y no nos darán un sonido tan orgánico y dulce como unas cuerdas de entorchado plano o flatwound.

Es muy común, incluso más que en las guitarras, ver bajos con una altura de cuerdas excesiva en el puente y la cejuela, así como con el mástil demasiado curvado, lo que, como ya comentaba más arriba, no ayuda para nada a la hora de buscar el tipo de cuerdas y, por supuesto, a mejorar nuestra técnica. Os recomiendo investigar qué tipo de cuerdas utilizan músicos de los estilos que más os interesen y, teniendo esto como referencia, instalarle un juego de cuerdas nuevo a vuestro bajo, tras hacerle un buen ajuste acorde al calibre de dichas cuerdas. En próximas entregas hablaremos sobre cómo ajustar y mantener en forma guitarras eléctricas y bajos, donde se comentará más ampliamente la relación entre calibre de cuerda y ajuste del instrumento.

Evaluar un instrumento
Es conveniente saber discernir si una guitarra o bajo está o no en buenas condiciones y, en el caso de que presente algún problema, ver cómo éste afecta a la calidad del instrumento. Estar en posesión de este tipo de información es muy útil a la hora de comprar un instrumento, ya sea nuevo o usado, o si acudimos a un lutier para una reparación o ajuste. A todo el que quiera ampliar información sobre este tema le recomiendo leer el artículo publicado en ISP 80 sobre cómo comprar una guitarra acústica, ya que mucho de lo allí comentado es aplicable a las guitarras eléctricas y bajos. A continuación comentaré algunos de los puntos más importantes que se deben tener en cuenta:

• Escoger acertadamente el tipo de instrumento. No necesita el mismo tipo de guitarra un intérprete que toca principalmente un solo estilo de música que alguien que un día está con una banda de metal pero al siguiente tiene que hacer un bolo con un artista pop. Este último necesita un instrumento versátil al que pueda sacarle una amplia paleta de sonidos, mientras que el primero puede buscar algo más enfocado y con un sonido característico para su estilo. Ante la duda yo recomendaría optar por una guitarra tipo strato, ya que es una de las más fáciles de modificar y que puede resultar muy versátil. Si necesitamos un sonido con algo más de garra podremos instalarle una pastilla humbucker en la posición del puente y/o el mástil, así como usar potenciómetros puh-pull para poder dividir las bobinas y tener dos tipos de sonido con una sola pastilla. Si no necesitamos usar el trémolo, éste puede bloquearse; opción que es fácilmente reversible en caso de que necesitemos usarlo.

Algo parecido ocurre con los bajistas, ya que no necesitará lo mismo un intérprete de blues que uno de metal o un músico profesional que toca con diferentes artistas. Hoy en día la mejor opción para alguien que toque estilos diversos es un bajo de cinco cuerdas con una electrónica activa que permita ser conmutada para pasar a funcionar en pasivo, para así disponer de lo mejor de los dos mundos. No obstante hay en el mercado previos externos en formato pedal capaces de trasladar tu viejo Jazzbass al siglo 21 con un pisotón.

• Probando el instrumento. Lo primero que deberemos hacer es escuchar la guitarra o bajo sin enchufar, si vemos que tiene algo que nos cautiva entonces será el momento de sentarnos frente a un amplificador y tocar cosas sencillas con un sonido limpio, prestándole especial atención al sustain y calidad general del sonido.

El siguiente aspecto que se debe observar, aparte del estado general del acabado y el hardware, es la curvatura del mástil y que esta pueda ser ajustada gracias a un alma que funciona correctamente, ya que si el alma o el conjunto del mástil tuviesen algún tipo de defecto, esto podría traernos serios problemas en el futuro.

A continuación pasaremos a evaluar la altura de cuerdas, tanto en puente como en cejuela, y el funcionamiento del trémolo. Si fuese el caso, si vemos que estos puntos no están muy cuidados pero aún así la guitarra nos resulta atractiva, suena con garra tanto desenchufada como enchufada y creemos que puede prestarnos un buen servicio, esto no debe echarnos para atrás, ya que son puntos que tienen fácil solución. Lo que no puede solucionarse fácilmente es una guitarra con un mueble que no suena y una estética que no es de nuestro agrado.

En muchas ocasiones me he encontrado con guitarras que estaban muy desajustadas, las cuerdas viejas, el diapasón y los trastes mugrientos, así como con una electrónica que fallaba en varios puntos, pero al probarlas tenían algo que, incluso en ese estado, hacia que te apeteciese tocarlas. Yo pensaba: “cuando esté ajustada y con cuerdas nuevas esto va a ser impresionante” y, efectivamente, no me equivocaba; cosa que me confirmaba la sonrisa de oreja a oreja del propietario al probarla. Con esto quiero deciros que os fijéis en lo esencial a la hora de escoger, teniendo en cuenta los puntos comentados anteriormente, ya que casi todos los bajos y guitarras nuevas o usadas necesitan de un ajuste para aprovechar al máximo su potencial.

• No “probar” con los ojos. Es difícil no ir a comprar un instrumento con una idea preconcebida en cuanto a lo que a marca o estética se refiere. Supongamos que se tiene claro el tipo de instrumento que se quiere adquirir, lo que deberemos hacer, sin pararnos mucho en mirar ni etiquetas ni logotipos, es probar todos los instrumentos de ese tipo que estén disponibles, sin tener en cuenta ni marca ni precio. Si damos con un instrumento que tiene ese “algo” que nos engancha, además de estética, pero vemos, por ejemplo, que aparte de no estar muy bien ajustada tiene unos componentes electrónicos que no son los más adecuados, entonces es el momento de evaluar el coste del instrumento, más las mejoras que se precisan realizar, ya que este tipo de problemas son asumibles y rentables en instrumentos de gama media, pero desde luego no en los de gama alta. Si el instrumento que nos cautiva es de gama alta y todo es perfecto, sólo nos queda rezar para que el precio se adapte a nuestro presupuesto.

En artículos anteriores hemos hablado sobre tipos de construcción de guitarras y bajos, electrónica, maderas, cómo mejorar una guitarra, cómo evaluar una acústica, etc. Os recomiendo revisarlos. A los que queráis obtener más información, en próximas entregas hablaremos de cómo ajustar y mantener en forma una guitarra o bajo. Hasta entonces, mucha suerte y muy buena música.

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