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Hacer o no hacer, esa es la cuestión, o cómo aventurarse a construir una guitarra

Parece haber un creciente interés entre los guitarristas y bajistas en saber cómo construir una guitarra, por lo que el director de esta revista me ha propuesto preparar este artículo. En primer lugar, intentaré ayudar a decidir si realmente conviene aventurarse en esta empresa, ya que dependiendo de factores como la paciencia, habilidades manuales y recursos, lo que para unos puede ser el descubrimiento de una nueva afición u oficio, así como el poder tener la guitarra con la que siempre soñaron, para otros puede convertirse en un autentico “vía crucis” y una pérdida de dinero.

A continuación explicaré el porqué y daré alternativas para el que no quiera sumergirse por completo en este apasionante, pero complicado, mundo, pero sí poder tener un cierto grado de implicación en lo que a personalizar su guitarra se refiere.

En primer lugar, la pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿Quiero construirme una guitarra para ahorrar dinero o para disfrutar del proceso y de tocar con un instrumento construido con mis manos? Si la respuesta es para realizar una réplica de una guitarra para ahorrar dinero, deberemos pensarlo dos veces, o quizás tres, ya que requerirá una inversión notable en materiales y herramientas, algunas de las cuales son específicas para este trabajo y, por su coste, sólo son rentables si planeamos construir más instrumentos en el futuro, cosa que, a buen seguro sucederá si obtenemos un resultado aceptable con la primera.

El principal factor con el que deberemos contar para concluir nuestro proyecto con éxito es la paciencia, en este caso muchísima, aquí las prisas no son de ayuda, ya que deberemos medir y comprobar infinidad de veces antes de mecanizar la madera. Si intuimos que nuestras habilidades manuales, así como nuestra paciencia, no son nuestro fuerte, y no estamos por la labor de dedicar una gran cantidad de horas al proyecto, lo mejor será desechar la idea y contemplar alguna de las opciones que comentaré más adelante. La parte de dar la forma y las dimensiones correctas a la madera es algo que cualquiera con un mínimo de experiencia en este tipo de trabajo e interés puede lograr, pero éste no es el último ni el más complicado de los pasos antes de concluir nuestra guitarra, ya que procesos como el trabajo de trastes, la electrónica o el ajuste final son, además de complicados, determinantes en el aprovechamiento que podamos darle al final a nuestra guitarra. Ya que si cometemos algún error que afecte a la estética, pero la guitarra suena como esperábamos y podemos tocarla con comodidad, estaremos ante un resultado que, aunque no perfecto, sí que será muy satisfactorio para nosotros. Si por el contrario, la guitarra es estéticamente perfecta, pero no nos gusta su sonido, trastea en la mayoría de las posiciones, no octava correctamente y es incómoda de tocar, estaremos ante un fracaso rotundo.

A continuación iré enumerando los pasos que hay que seguir si queremos embarcarnos en esta aventura, así como opciones o “plan B” para los que, por el momento, prefieran tomarlo con más calma. Recomiendo echar un vistazo a anteriores artículos publicados en esta revista para ampliar la información.

Elección de las maderas
Este sería el primer paso a dar, ya que aunque compremos la madera prácticamente seca, no es conveniente utilizarla de inmediato, y dejar que seque una temporada, la cual será mayor o menor dependiendo del grado de humedad de la madera, así como de la climatología del lugar. Durante este tiempo de espera se puede aprovechar el mismo recopilando información, tomar decisiones sobre el diseño, plantillas, electrónica, etc.
Para los que quieran ampliar información sobre cómo escoger maderas, así como sobre los tipos de construcción, pueden consultar el número 97 de esta revista.

La madera puede comprarse en proveedores especializados en instrumentos musicales, con la ventaja de que, en muchos casos, ha sido secada artificialmente y almacenada durante seis meses o un año antes de estar disponible para su venta, y podremos comprar la madera justa para el proyecto. Otra opción es recurrir a los almacenes de madera en tablón, cosa que puede interesarnos si pensamos construir más de un instrumento o compartir los tablones con un amigo, pero necesitaremos de maquinaria para mecanizarla y darle las dimensiones apropiadas; por lo que si no disponemos de dicha maquinaria, tendremos que recurrir a un taller de ebanistería para que lo hagan. Esta opción suele resultar más económica que la anterior.

Diseño
Este es el momento en el que debemos decidir qué es lo que queremos, ¿una forma clásica o un diseño personalizado?

Para un primer proyecto quizás lo mas conveniente sea recurrir a un diseño clásico, ya que podremos tomar una guitarra ya existente como referencia e incluso encontraremos en el mercado plantillas para los modelos más populares, lo cual simplifica notablemente el proceso.

Como primer proyecto, el tipo de construcción más recomendable es con el mástil atornillado, aparte de ser menos arriesgado, nos permitirá recurrir a mástiles o cuerpos ya manufacturados si queremos simplificar todo el proceso. Si decidimos realizar nosotros las plantillas, deberemos tomar minuciosa y repetidamente medidas del modelo que se va a copiar, distancia de cajeado de mástil al puente, del puente a las pastillas, etc. Una vez que las medidas mas críticas han sido tomadas, se puede variar ligeramente el diseño del contorno del cuerpo y pala, siempre y cuando no suponga modificar la posición de ninguna de las partes de la guitarra. La construcción de las plantillas es muy laboriosa y debe realizarse con mucha calma, ya que de cómo realicemos estas dependerá la precisión del mecanizado de la madera.

El cuerpo
Con la plantilla correspondiente procederemos a mecanizar el cuerpo.

(Plan B) Otra opción para los que no quieran complicarse tanto es comprar el cuerpo ya hecho e incluso barnizado, al final del artículo pondré una lista de sitios donde conseguir estos cuerpos, así como otros componentes.

El cuerpo se puede construir utilizando herramientas manuales, es decir formones, gubias, escoplos, limas, etc., pero para obtener resultados satisfactorios sería necesario tener amplia experiencia en el uso y afilado de estas herramientas, por lo que es recomendable utilizar una fresadora y plantillas. Con la fresadora deberemos usar una fresa copiadora o de enrasar, la cual lleva un rodamiento para deslizarse sobre las plantillas. La mayor parte del material sobrante debe ser eliminado previamente, por lo que cortaremos el contorno aproximado del cuerpo con una sierra caladora o de cinta y vaciaremos los cajeados con una broca; las utilizadas para instalar las típicas bisagras de los muebles de cocina, nos harán un gran servicio y dejaremos así el mínimo de material sobrante para la fresadora.

(Plan B) Se venden cuerpos ya hechos con un cajeado para pastillas universal, válido sólo para guitarras en las que las pastillas vayan montadas en el golpeador.

Antes de hacer taladros o fresar es conveniente hacer pruebas en algún trozo de madera sobrante, para comprobar que hemos ajustado convenientemente la profundidad y así evitar sorpresas. En Internet hay varios sitios en los que podremos ver fotos y vídeos de este proceso, así como foros donde se discuten estos temas y se intercambia información; al final del articulo señalaré uno de los más destacados. Lo más importante es medir todas las veces que sean necesarias antes de quitar madera en ninguna parte, y pensar dos veces lo que vamos a hacer; merece la pena gastar un poco más de nuestro tiempo para no tener que luego lamentarnos.

El mástil y el diapasón
Esta es la parte de la guitarra donde es más importante ser extremadamente precisos, ya que si no es así, nos encontraremos con problemas como los siguientes:

- Incomodidad al tocar.
- Imposibilidad de ajuste de la curvatura del mástil, debido a una mala instalación del alma.
- Problemas de afinación por imprecisión en los cortes para alojar los trastes en el diapasón.
- Falta de sustain o problemas de alineación de cuerdas, debido a unas medidas de mástil incorrectas en relación con el cajeado del cuerpo donde éste se aloja.

Si con el cuerpo debíamos ser precavidos, con el mástil deberemos serlo aún más. Es especialmente importante el uso de una plantilla para marcar y realizar los cortes para los trastes. Para realizar el contorno del mástil recurriremos, una vez más, a las plantillas y la fresadora, pero para realizar la curvatura sobre la que se desliza la mano deberemos recurrir a herramientas manuales, como el bastren, limas y lija. Nos será de utilidad el confeccionar plantillas con la curvatura que debe tener el mástil a la altura del traste uno y del traste doce, para así ir comprobando según avanzamos con el desbaste y, una vez que nos hemos aproximado a la curvatura final, terminarlo con lija; la mejor para esto es la de tela con grano 120, ya que podremos sujetarla con ambas manos y se adaptará a la forma del mástil sin romperse. El grosor y curvatura posterior del mástil dependerá de los gustos de cada uno, lo más conveniente es medir uno que sea de nuestro agrado; para ello utilizaremos un calibre y un copiador de curvas. Para abrir el canal donde se alojará el alma, utilizaremos la fresadora una vez más. Hay varios tipos de almas en el mercado, e incluso podemos construirla nosotros mismos roscando una varilla de acero.

En la construcción del diapasón, el punto más difícil, a parte de los cortes para los trastes, es el darle la curvatura escogida con precisión desde el principio hasta el fin, hacerlo utilizando cepillo y lija es muy laborioso, aparte de complicado; por lo que será conveniente recurrir a tacos de lija, los cuales ya traen dicha curvatura. Y cuanto más largos sean mejor, además nos servirán para nivelar los trastes. También podemos comprar el diapasón ya hecho con el ahorro de recursos y tiempo que esto supone.
Los trastes deben ser instalados mediante presión o utilizando un martillo con cabeza de nailon, no deben entrar teniendo que hacer una fuerza excesiva pero tampoco empujándolos con un dedo, lo ideal es encontrar una sierra que haga un corte con las medidas adecuadas para el traste que se va a utilizar. Deberemos controlar la profundidad de corte, de manera que la corona del traste asiente sobre el diapasón lo más ajustada posible, pero sin dejar demasiado espacio vacío debajo de la porción que se inserta en la madera y, por supuesto, para no llegar hasta la madera del mástil. El nivelado de trastes es una operación delicada y demasiado extensa para ser explicada aquí.

Ensamblando el mástil al cuerpo
Tanto si el mástil es atornillado como encolado, es primordial la perfecta alineación de este con el cuerpo, ya que si no es así nos encontraremos con que la sexta o la primera cuerda quedan muy al borde del diapasón, o que las cuerdas no están alineadas con los polos de las pastillas. Lo mejor es alinearlo con el puente instalado en el cuerpo y, utilizando un gato, sujetar el mástil con la cejuela instalada. Luego instalaremos la sexta y primera cuerda, y dándoles un mínimo de tensión nos servirán de referencia para alinear el mástil con el cuerpo. Un detalle muy importante es limpiar el cajeado para el mástil de restos de barniz, para conseguir que el contacto entre la madera del cuerpo y la madera del mástil sea lo más directo posible, para una buena transmisión de las vibraciones, lo que mejorara el tono y el sustain.

Herrajes
Es conveniente tener los clavijeros, puente y demás accesorios antes de diseñar la guitarra, para así poder comprobar sus medidas y ver que se adaptan correctamente a nuestro diseño. Para nuestra primera guitarra el puente más fácil de instalar sería uno fijo, ya que instalar un trémolo conlleva el tener que hacer un cajeado y su ajuste es más complicado. Los agujeros para los tornillos que sujetan todos los herrajes pueden realizarse antes o después de barnizar; tanto si los hacemos antes como después, deberemos tener cuidado al instalarlos, o correremos el riesgo de que salten trozos del barniz. Un buen truco para evitar esto es abrir primero los agujeros con un taladro, girando en sentido contrario.

Acabado
Hay diversas opciones para dar un acabado o barnizar nuestra guitarra; la más sencilla, sin duda, es el aceite y, de todos ellos, el que quizás sea más resistente es el denominado aceite danés, una mezcla de aceite y barniz resistente al agua y que da una protección superior a otros aceites disponibles. Habitualmente es usado para los trabajos de tornería, y cada vez es más popular entre fabricantes de instrumentos. A parte de su fácil aplicación, se puede utilizar una brocha o un paño. Deja un tacto muy agradable en el mástil y un acabado fino y elástico que permite a la guitarra vibrar más libremente que con los acabados a pistola más habituales. No requiere disponer de equipo de pulverizado o aspiración y es relativamente económico, por lo que no puedo hacer más que recomendarlo. Otras opciones serían las lacas de poliuretano a base de agua, no inflamables y menos tóxicas que las que son a base de disolvente, y la laca a base de nitrocelulosa, la más popular y usada para guitarras eléctricas y acústicas. También podemos recurrir a los barnices en aerosol, y así poder aplicar este tipo de acabados sin tener el equipo necesario.

Describir todos los procesos de preparación y aplicación requeriría varias páginas, por lo que al final del articulo haré referencia a un libro de gran utilidad para adentrarse en este campo.

Electrónica
La manera más sencilla de montar la electrónica es sobre un golpeador, tras escoger las pastillas es conveniente que el resto de componentes sean de calidad, especialmente los potenciómetros. En las páginas de los fabricantes de pastillas encontraremos diagramas para cablearlas con diferentes configuraciones de selectores y número de potenciómetros. No necesitaremos muchas herramientas, con un soldador, estaño, un alicate pela-cables y unas pinzas, podremos realizar todo el trabajo. Es conveniente apantallar la cavidad de la electrónica con papel de cobre autoadhesivo y/o pintura conductiva, especialmente si utilizamos pastillas pasivas; con las pastillas EMG activas, por ejemplo, no es necesario realizar esta operación ni conectarlas a tierra.
A la hora de realizar el trabajo de electrónica la clave es la pulcritud, es decir, evitar utilizar estaño en exceso para las soldaduras, cables con más longitud de la necesaria, evitar quemar el aislamiento de los cables y asegurarse de que todos los componentes estén conectados a tierra.

Ajuste final
Suponiendo que todo está en su sitio y los trastes nivelados, ahora deberemos realizar los ajustes siguientes:

-Altura de cuerdas en cejuela, el espacio que hay entre el primer traste y la cuerda. Si ésta es muy baja, la cuerda rozará al tocar las cuerdas al aire y, si es muy alta, la guitarra será incómoda de tocar y dará problemas de afinación en los primeros trastes.

-Curvatura de mástil, cuanto más recto mejor, pero necesitaremos una mínima curvatura para evitar trasteos sin tener que subir demasiado la altura de cuerdas en el puente.

-Altura de cuerdas en el puente.

-Octavar o quintar, consiste en hacer que la guitarra afine lo más exacta posible en todo el diapasón.

-Altura de pastillas.

En las páginas web de diversos fabricantes están disponibles guías de ajuste y mantenimiento donde se explican con detalle estos procedimientos.

El plan B
En este artículo apenas hemos rozado la superficie de lo que implica construir una guitarra, ya que el objetivo es ayudar a decidir si dar el paso, o no, y ser un punto de partida para el que quiera iniciarse. Debo decir que la mejor opción, al menos desde mi punto de vista, es comenzar con una guitarra en Kit. Hay algunos disponibles por poco más de 100 €, podremos darle forma a la pala, nivelar trastes o sacarlos y probar a meter unos nuevos, darle el acabado que queramos y, si vemos que hemos obtenido un buen resultado, podemos sustituir los clavijeros y el puente por unos mejores. Hoy en día se fabrican guitarras económicas de calidad aceptable en lo que a maderas se refiere, pero que vienen muy mal ajustadas y con la electrónica y herrajes de mala calidad. Probablemente hasta tengamos una en casa. Podemos probar a mejorarla.
Este tipo de acciones son válidas tanto para quien quiera implicarse en la personalización de una guitarra sin correr demasiados riesgos ni hacer un gran desembolso, como para quien quiera ganar confianza y experiencia para luego pasarse a un proyecto más ambicioso. Creo que incluso para quien no quiera ni coger un destornillador es conveniente manejar este tipo de información, ya que le será de utilidad a la hora de comprar una guitarra, llevarla a reparar o encargar la construcción de una a un luthier.

Buena suerte y cuidado, una vez que empiezas con esto corres el riesgo de quedar enganchado para siempre.

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