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From hell. En el lado más extremo del metal.

Últimamente, la gran mayoría de intérpretes de metal buscan cada vez sonidos más agresivos y afinaciones más bajas; pero es fácil que esa búsqueda nos traiga algún que otro problemilla. De nada sirve que tengamos el sonido más gordo y brutal si eso hace que parezca que hemos amplificado una motosierra y enturbiemos el sonido general de la banda. El primer punto es saber, más o menos, qué es lo que estamos buscando, y el segundo, ver qué configuración de equipo puede ser la más conveniente.

Los primeros guitarristas que se adentraron en estos territorios tuvieron que alcanzar el sonido, por el que muchos ahora son famosos, mediante prueba y error; pero ya hay productos en el mercado claramente orientados a estos estilos. Si hace quince años pedías en una tienda un juego de cuerdas para afinar en Re o un juego de guitarra barítono, lo más probable es que llamasen a un exorcista, sin embargo hoy es común encontrarlos en la mayoría de las tiendas especializadas, y casi todas las marcas ofrecen este tipo de cuerdas.

Lo mismo pasa con las guitarras, pocas eran las marcas que fabricaban en serie guitarras de siete cuerdas o barítono, la mayoría de los músicos recurrían a luthiers independientes para que les construyesen una; ahora tenemos para escoger; y con una relación calidad precio que, en algunos casos, cuesta creer. Pasemos a ver cuáles son las mejores opciones si queremos volarle la peluca al vocalista.

Escogiendo guitarra
Es importante que la guitarra tenga una estética que sea de nuestro gusto, pero es aún más importante que tenga la longitud de escala y las maderas apropiadas, no menciono aún las pastillas porque, aun siendo un punto muy importante, es algo que puede resolverse con relativa facilidad; lo comentado anteriormente no, si te equivocas en la elección poco podrás hacer por mejorar esos aspectos.

La longitud de tiro es la distancia que hay de la cejuela al puente, es decir, los dos puntos en los que se apoyan las cuerdas, una longitud de tiro corto (24.75”) hace que la guitarra sea más cómoda de tocar y produce un sonido más oscuro, menos percusivo y con menor riqueza armónica que una de tiro más largo (25.75”), lo que es una strato de toda la vida, para entendernos. ¿Cuál deberíamos escoger?, si tenemos pensado tocar blues o hardrock, una escala corta está bien; pero no es de lo que estamos hablando aquí,
si queremos tener definición, ya sea en afinación estándar o más baja, lo mejor es una longitud de tiro de 25.5” y, a efectos de comodidad, no creo que nadie tenga muchos problemas a la hora de pasar de una Les Paul a una Strato, ya que la diferencia de longitud es fácilmente tolerable.

Siguiente paso, las maderas y tipo de construcción. Las más convenientes para mi gusto, y para el de otros muchos, son las siguientes:
-Mástil de arce (maple) con diapasón de ébano o palosanto (rosewood) y cuerpo de aliso (alder) o caoba (mahogany).
-Mástil de arce con diapasón de ébano o palosanto, con cuerpo de aliso, caoba o tilo y con tapa de arce.

La unión de ébano y arce en el mástil favorecen las altas frecuencias y el sustain, cosa muy recomendable si optamos por un cuerpo de caoba. Pero la opción más conveniente y versátil, para mi gusto, seria emparejar esta combinación de mástil con un cuerpo de aliso, por supuesto, estoy obviando las preferencias estéticas, no obstante, si preferimos un cuerpo con un veteado bonito, la combinación de tapa de arce y cuerpo de caoba no es una mala elección, de hecho es casi la mejor, pero el aliso es mucho más versátil, si es que esta versatilidad no es de algún uso, lo mejor es probar ambas combinaciones sin tener primeramente demasiado en cuenta la estética, ya que no hay dos guitarras iguales, aunque sean el mismo modelo con las mismas maderas.

Si echáis un vistazo a las especificaciones técnicas de las guitarras de vuestros músicos favoritos, un buen sitio es la pagina web de ESP o CORT, veréis que la gran mayoría lleva la combinación de maderas comentada y que prevalece un tipo de construcción... Cuando el río suena... en este caso, más bien la madera.

Los tipos de construcciones o de uniones de cuerpo-mástil usados para las guitarras son los siguientes:

Mástiles atornillados: Son los que, como su nombre indica, se unen al cuerpo mediante tornillos. Normalmente son cuatro los tornillos empleados, aunque algunos fabricantes utilizan cinco o seis y hacen que una mayor porción del mástil se inserte en el cuerpo, para así dar más estabilidad a la unión. Los mástiles atornillados favorecen el sonido percusivo y brillante, especialmente interesante a la hora de hacer solos.

Mástiles encolados: Favorecen el sustain, un sonido más redondo y menos percusivo, una porción del mástil es insertada en el cuerpo, pero en vez fijarla mediante tornillos es encolada.

Mástiles a través del cuerpo: En este caso, el mástil se construye con una o varias piezas de igual o diferente tipo de madera, que va a través del cuerpo hasta el final del mismo. Encolando dos piezas a los laterales del mástil se forma lo que será el cuerpo, lo cual permite crear combinaciones de maderas que dan resultados muy interesantes.

Sus características más comunes son un mayor sustain y un tono más apagado que en el caso de los mástiles atornillados.

De estas tres opciones creo que las más acertadas, a priori, son las de mástil atornillado y la de mástil a través del cuerpo. Como he comentado más arriba, las de mástil atornillado son más propicias a un sonido más percusivo y abierto, pero si escogemos adecuadamente las maderas, una guitarra de mástil a través del cuerpo puede tener lo mejor de los dos tipos, es decir, sustain, brillo y una respuesta amplia en todas las frecuencias. Aquí, la apuesta ganadora más obvia para que se den estas características es combinar el mástil de arce y ébano con un cuerpo de aliso, con lo que tendremos una guitarra ideal para rítmica y solos. He de decir que hay muchas más maderas que pueden ser utilizadas para la construcción de guitarras, pero he decidido ceñirme a las más populares entre los fabricantes.

Afinaciones y cuerdas
Si vamos a utilizar la afinación estándar, no es demasiado complicado, un 009/046 es un calibre muy recomendable, especialmente si utilizamos trémolo; si no es así, no estaría mal subir hasta un 010/046. El problema viene cuando queremos bajar la afinación, aquí el planteamiento cambia, ya que de no acertar con el calibre de cuerdas, factores como la relación longitud de tiro/tensión puede jugarnos una mala pasada. El único remedio es subir de calibre y, en algunos casos, aumentar la longitud de tiro, es decir, pasarse a una barítono. Bajar un tono y conseguir un buen sonido, así como una buena acción de cuerdas, tensión de trémolo, etc., no es mayor problema, por lo general, instalando un calibre 011/50 ó 011/53. Son de especial interés los nuevos diseños de cuerdas por parte de algunos fabricantes, lo que hacen es fabricar cuerdas con un núcleo más grueso y un entorchado más fino, con lo que consiguen una cuerda con un patrón de vibración más corto, lo que evita el roce con los trastes y una sensación de mayor tensión. Tras cambiar las cuerdas, ya sólo quedaría hacer un reajuste de alturas, alma de mástil y octavación/quintaje.

La cosa se complica cuando queremos bajar dos tonos, o dos y medio; por mucho que incrementemos el calibre nunca sonará con la definición de una guitarra afinada en estándar, ya que aquí estamos entrando en el territorio barítono y, aunque parezca increíble, una pulgada y media más, 27” en total, hace la diferencia. Otra opción puede ser una guitarra de siete cuerdas, aunque la séptima cuerda no suene con mucha definición, al menos el resto sí. Uno de los problemas más comunes cuando queremos afinar tan baja una guitarra diseñada para afinación estándar es que, tras cambiar de calibre de cuerdas, nos es imposible octavar correctamente algunas de las cuerdas, ya que el recorrido de los patines del puente es insuficiente para dar la compensación necesaria. Contra las leyes de la física no se puede luchar ya que, para que una nota determinada suene correctamente, es necesaria una longitud de tiro y un calibre de cuerda determinado, con pequeñas variaciones, lo cual no es aplicable aquí.

Otro aspecto que se debe tener en cuenta es que la mayoría de guitarristas no se sienten cómodos teniendo que tocar con un calibre 060. Han sido muchos los ajustes que he realizado en guitarras para bajar dos tonos, o dos y medio, y os aseguro que en ningún caso se puede comparar a cómo suena un instrumento de más longitud de tiro, aunque quizás algunos puede ser lo que busquen, ya que proporciona un sonido más ronco y oscuro; pero os aseguro que, si a esto le añadís más definición, ya no sólo hará que se os mueva el estómago, sino que os pateará el pecho.

Pastillas y electrónica
Este punto es más sencillo de controlar, pastillas humbucker activas o pasivas con imanes cerámicos son la elección con la que nunca nos equivocaremos, son pastillas con gran salida, ataque afilado y gran sustain, justo lo que necesitamos, la marca EMG fabrica tanto pasivas como activas, y ha sido desde hace tiempo la marca predilecta de músicos y fabricantes. Seymour D. también tiene algunos modelos interesantes, especialmente las Blackouts (activas), las cuales están teniendo muy buena acogida.
En cuanto a controles y configuración, cuanto más simple mejor, si optamos por tener sólo una pastilla, en posición puente, con un control de volumen nos será más que suficiente, cuanto más directa vaya la señal de la pastilla sin pasar por controles de tono, los que, por lo general, tendremos abiertos a tope y lo único que harán será colorear ligeramente la señal, mejor que mejor. Si tenemos dos pastillas tendremos que instalar un selector, aunque no sería mala idea tener un volumen independiente para cada pastilla y así poder mezclarlas o silenciarlas a nuestra conveniencia, lo cual creo es mucho más versátil que la opción del selector con sólo un volumen master. Asimismo, aquí el control de tono nos sería también de escasa o nula utilidad.

En los números 89 y 97 de esta revista encontraréis dos artículos sobre maderas y afinaciones bajas con información más detallada sobre estos temas. No os precipitéis al realizar una compra o realizar modificaciones en una guitarra que ya tengáis, tomaros un tiempo en realizar pruebas, consultar a otros músicos y ver qué configuración llevan artistas que tengan un sonido similar a lo que buscáis. No obstante, si tenéis como referencia todo lo aquí comentado, no iréis por mal camino, ya que, hoy por hoy, son las opciones más comunes en el mercado.

Otro aspecto importante sería el amplificador y los altavoces. Seré muy breve, pues este es un tema que daría para otro artículo. Como referencia, os recomiendo marcas como Laboga (increíble relación calidad precio y sonido brutal) o Bogner (aquí la calidad roza lo supremo, pero el precio no es apto para todos los bolsillos), otras marcas como Krank, Diezel, etc., también tienen modelos que pueden ser interesantes. Lo mejor es probar cuanto más mejor; pero eso sí, la guitarra debe de ser el primer punto a tener en cuenta, y el segundo, pensar dónde irás a vivir cuando tu madre o tu pareja te eche de casa. Buena suerte y mejor música.

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